La vida social de los adolescentes en línea: reseña del libro #itscomplicated de @zephoria (danah boyd)

Comparto una nota publicada en http://manzanamecanica.org

 

danah boyd (ella lo escribe siempre en minúsculas) es una influyente investigadora que documenta en “It’s Complicated” el resultado de una década de trabajo. Su libro aborda una serie de aspectos de la relación entre adolescentes e Internet, incluyendo la identidad que construyen en línea, su percepción y prácticas respecto a la privacidad, su exposición a riesgos incluyendo el acoso en línea, su posible “adicción” a la tecnología, entre otros temas.

En gran medida, su libro es una respuesta a una serie de pánicos morales sobre el uso de Internet por parte de los adolescentes. ¿es Internet una forma de “escapar” de su propia identidad y realidad? ¿Actúan de forma temeraria exponiéndose ingenuamente a lascivos predadores sexuales? ¿Fomentan las redes sociales el acoso escolar? ¿Es Internet una “droga” de la cuál es necesario proteger a los niños?

La investigación de danah se basa en el mismo punto de partida de Joshua Meyrowitz en No Sense of Place (1986): las comunicaciones electrónicas constituyen un lugar. Los adolescentes son empujados a establecer sus relaciones en este lugar porque su acceso a otros lugares donde socializar, al menos en EEUU y en el mundo desarrollado, está muy restringido en comparación con generaciones anteriores:

Muchos adolescentes estadounidenses tienen una libertad geográfica limitada, menos tiempo libre, y más reglas. En muchas comunidades a lo largo de Estados Unidos, la era de poder andar libremente después de la escuela siempre y cuando volvieras a casa antes del anochecer se acabó haca mucho tiempo. La mayoría de los adolescentes están detenidos en casa hasta que son suficientemente mayores como para manejar por sí solos.

Para muchos adolescentes las redes sociales son el único espacio público donde pueden congregarse libremente.

Muchos adolescentes sólo pueden juntarse con amigos en las casas de sus amigos y sólo si los padres de alguien hacen de chófer. Los centros comerciales no les admiten como antes y son vistos por algunos padres como lugares peligrosos. Ni hablar de la calle o plazas públicas, que además en muchas comunidades no existen y en otras comunidades tienen toques de queda para adolescentes.

Las redes sociales no son solamente nuevos espacios públicos: para muchos adolescentes son el único espacio público donde pueden congregarse libremente. De ahí que interpretar su tiempo chateando en el teléfono o en el computador como una vía de escape de la realidad es profundamente erróneo. Para muchos, Internet es la única forma de estar con otros.

Depredadores sexuales

El libro analiza en detalle los nuevos riesgos que trae Internet para los adolescentes. En la discusión, danah se detiene en este anuncio: “A la lista de lugares donde se pueden encontrar depredadores sexuales, agregue éste”. El mensaje es claro: hay depravados que entran en la habitación de los niños a través del computador para hacerle daño. Pero hay varias razones por las cuales este mensaje es publicidad engañosa. Es verdad que muchos ataques contra niños ocurren en su habitación, pero no precisamente porque allí está el computador. La mayoría de los asaltos sexuales son perpetrados en casa y por gente que el niño conoce, familia o amigos de la familia. Además la estadística del pie del anuncio “uno de cada cinco niños recibe solicitudes sexuales en línea” ignora el hecho de que la amplia mayoría de esas solicitudes son hechas por otros menores de edad.

Los adolescentes que se exponen a riesgos en Internet tienden a ser de un cierto tipo bien definido:

Hay una fuerte correlación entre prácticas riesgosas en línea y problemas psico-sociales, problemas familiares, abuso de drogas y alcohol, y problemas en la escuela. En otras palabras, los adolescentes que tienen problemas día a día son los que buscan encuentros problemáticos en línea. En vez de poner a todos los jóvenes en riesgo, los medios sociales crean un nuevo sitio donde comportamientos riesgosos son visibles y jóvenes con problemas se involucran en nuevos tipos de actividades problemáticas.

Nativos digitales

Personalmente, uno de los capítulos que más disfruté del libro es donde estudia si los adolescentes son extremadamente hábiles con las nuevas tecnologías o no. Mi sospecha era que no, y el libro lo confirma. Muchos de los adolescentes que entrevistó no tienen las herramientas para interpretar la credibilidad del contenido que leen en línea. Por ejemplo, danah relata como una adolescente de 13 años (entre muchos otros) le explica por qué no hay que creer en Wikipedia pero sí en Google:

[Sus profesores] le han alentado a usar Google para buscar información. Le han dicho que Wikipedia tiene muchas inexactitudes porque cualquiera puede editarla. Como muchos de sus pares, [ella] lo ha interpretado como que todo lo que aparece en el primer resultado de búsqueda de Google debe ser verdad, si no, ¿por qué aparecería al comienzo? ¿Por qué Google lo recomendaría? Confía en el contenido de Google porque los adultos le han dicho que es un sitio en que se puede confiar. Va a Google como algo de la misma reputación que los libros de texto que le da su profesor. Wikipedia, por otra parte, no es confiable porque su profesor se lo dijo.

Además, ser joven parece no ser un factor determinante de las habilidades que cada uno tiene con la tecnología. Tener dinero sí lo es. Los adolescentes que tienen acceso a su propio computador y a un buen smartphone se manejan mejor que los adolescentes que usan el computador de la biblioteca y/o tienen un teléfono más básico. No es el tener acceso a tecnologías a una cierta edad lo que define “ser digital”, sino muchas otras variables incluyendo el simple hecho de tener acceso a la tecnología y a personas que nos ayuden a interpretar la tecnología de manera apropiada.


It’s Complicated” es un libro amplio en términos de los temas que cubre, pero sin caer en ser demasiado ambicioso. Cada tema es tratado en lo que yo considero un nivel suficiente de detalle y hay muchas referencias para profundizar. Me pareció además una mezcla muy bien balanceada de trabajo interpretativo y de campo. Si te interesan los medios sociales, este libro es de lectura extremadamente recomendada.

danah boyd: “It’s Complicated: The Social Lives of Networked Teens, Yale University Press, Febrero 2014. 296 páginas. Disponible también para descarga gratis en PDF.

Fuente: http://manzanamecanica.org/2014/03/la_vida_social_de_los_adolescentes_en_linea_resena_del_libro_itscomplicated_de_zephoria_danah_boyd.html

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La revolución sexual del siglo XX la produjo la supresión de la ‘Treponema pallidum’

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Podríamos esgrimir incontables razones que expliquen la revolución sexual flower power que se produjo en la década de 1960, en la que se separó el placer de la procreación (salvo en casos de seguidores de cultos religiosos que dictan justo lo contrario so pena de castigo divino). Que si la pérdida de valores molares, que si el movimiento hippie contracultural, que si la música, que si los medios de comunicación, que si el desarrollo de nuevos métodos anticonceptivos como la píldora…

Sin embargo, también deberíamos tener en cuenta otra alternativa minúscula (y por tanto pasada por alto por mucha gente): la supresión de la Treponema pallidum. No estamos hablando de una suerte de parásito extraterrestre implantado en nuestro cerebro a fin de reducir nuestros impulsos sexuales, sino de la bacteria espiroqueta que es capaz de contagiarnos, vía sexual, de sífilis.

Según un estudio del economista Andrew Francis, de la Universidad de Emory (EEUU), publicado recientemente en la revista Archives of Sexual Behavior, la revolución sexual no tuvo lugar en los 60, sino en los 50, a raíz del uso generalizado de la penicilina, un antibiótico eficaz contra la sífilis, una enfermedad crónica de transmisión sexual que, hasta entonces, infundía el suficiente miedo en la población como para que ésta se pensase dos veces el comportarse licenciosamente.

Cabe recordar que sólo en estados Unidos, en 1939 (el culmen de los contagios), la sífilis acabó con la vida de 20.000 personas. Al usarse la penicilina contra la sífilis, esa prevención se redujo: la gente podía mantener relaciones sexuales sin tener miedo a morir.

Comúnmente se cree que la revolución sexual empezó con el desarrollo de actitudes permisivas de la década de 1960, derivado de la expansión de nuevos métodos anticonceptivos como la píldora.

Probablemente, en sí misma, estamos ante una explicación en exceso reduccionista, pues los cambios sociales responden a una concatenación de hechos inextricablemente urdidos. Pero la próxima vez que hablemos de la revolución sexual deberemos añadir a la ecuación el papel protagónico de esta diminuta bacteria.

El estudio de Francis también compara el coste de la sífilis en aquellos años con el del sida en la década de 1990 y muestran un asombroso parecido: el ratio de enfermos y muertos es muy similar en el momento cumbre de ambas enfermedades, 1939 y 1995. A juzgar por el autor, este paralelismo debe servir para adelantarse a las posibles implicaciones que el frenazo al VIH puede significar en el presente en las sociedades desarrolladas.

Aunque generalmente se atribuye a Alexander Fleming el descubrimiento de la penicilina, muchas épocas y culturas diferentes llegaron mediante la observación y la experiencia a conocer y emplear las propiedades bactericidas de los mohos. El descubrimiento de la penicilina según Fleming ocurrió en la mañana del viernes 28 de septiembre de 1928, cuando estaba estudiando cultivos bacterianos de Staphylococcus aureus en el sótano del laboratorio del Hospital St. Mary en Londres, situado en el Ala Clarence, ahora parte del Imperial College.

Fuente: http://www.xatakaciencia.com/sabias-que/la-revolucion-sexual-del-siglo-xx-la-produjo-la-supresion-de-la-treponema-pallidum?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+xatakaciencia+%28Xataciencia%29

Kit para crear una civilización desde cero

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A través de mi Instagram, cada vez veo a más gente enrolada en el DIY (Do It Yourself). En estos tiempos financieramente turbulentos, en los periódicos leo que cada vez son más los que optan por bajarse del carro e instalarse en un terreno donde tratar de ser autosuficiente, en la medida de lo posible, como un Thoreau con Internet. Local a la vez que global. Más autosuficiente que nunca gracias a la cultura. Lejos del tráfago bullanguero de la ciudad pero, gracias al Wifi, igualmente cerca, interconectado.

No voy a pronunciarme sobre la conveniencia de tal decisión (ya dije lo mío en ¿Cómo debería ser el futuro? ¿Megaciudades futuristas o casitas en el campo como la de Heidi?), pero sí voy a darle buenas noticias a quienes estén considerando la posibilidad de huir del mundanal ruido y crearse su propio mundo. Ahora resulta más fácil que nunca.

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Las facilidades las proporciona Open Source Ecology, una comunidad online que está creando un Kit de Construcción de Aldea Global. Es decir, un puñado de diseños de código abierto para las 50 máquinas imprescindibles a fin de “construir una pequeña civilización con las comodidades modernas”, que van desde un pequeño aserradero a una microcosechadora, un cortador de heno, un extrusor de aluminio, un motor hidráulico o una impresora 3D.

Las claves de su iniciativa son:

  • El concepto de código abierto, por el que publican y comparten con todo aquel que quiera, sus planos de construcción, los materiales a utilizar, los esquemas e instrucciones, todo ello de forma gratuita . Su filosofía es la de estar abiertos a la colaboración por lo que se pueden hacer modificaciones y mejoras del diseño que se compartirán en la web, después de ser revisadas por técnicos para su viabilidad.
  • Low Cost: La adquisición o montaje de la maquinaria desarrollada es 8 veces más barata que la de la industria convencional.
  • Modular: Las partes son intercambiables y fácilmente reparables o sustituibles. De este modo los componentes de una máquina pueden ser utilizadas para crear otra.
  • Hazlo tú mismo: Los usuarios tienen total libertad para cambiar, producir y diseñar la maquinaria.
  • Reciclaje: Utilización de materiales reciclados para la construcción.
  • Alta productividad: Posibilita que pequeños grupos sean altamente eficientes y productivos.
  • Flexibilidad: Su maquinaria es fácilmente adaptable a las mejoras y cambios gracias a su modularidad.
  • Democratización del poder de producción.

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Ignoro si es justo o injusto, si funciona o no funciona realmente, pero qué diablos: más de una vez me tienta la idea de aislarme en una isla con la gente que me gusta. Llegados a ese caso, me interesaré por el Kit de Construcción de Aldea Global. Teniendo Internet y una buena impresora 3D, ¿qué más hace falta? Chris Anderson matiza al respecto en su libro Makers:

Esto continúa el modelo israelí de autosuficiencia del kibutz, que fue creado en un periodo de necesidad y de creencia filosófica en la acción colectiva, o el modelo de Gandhi de independencia industrial de la aldea en la India. Por descontado que no vamos a cultivar todos nuestra propia comida o a renunciar fácilmente a las virtudes de un centro comercial bien surtido. Pero en un futuro en que muchas más cosas podrán ser fabricadas bajo pedido, como lo contrario a manufacturadas, distribuidas, almacenadas y vendidas, se puede ver la oportunidad para una economía industrial menos condicionada por intereses comerciales y más por los sociales, exactamente como ocurre ya con el software.

Además, el mundo es mucho más grande de lo que creemos. Tan grande que hay espacio suficiente como para que vivamos lejos de quienes no nos interesan, pero todos hiperconectados. Una analogía: si la ciudad de Madrid tuviera el tamaño de España, respetando su densidad demográfica actual, cabría la humanidad en España. Y si nos apiñamos, cabríamos todos en una pequeña sección del Cañón del Colorado. Así que imaginaos lo gigantesco que es el espacio que hay ahí fuera para todos nosotros.

Fuente: http://www.xatakaciencia.com/tecnologia/kit-para-crear-una-civilizacion-desde-cero?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+xatakaciencia+%28Xataciencia%29

Chau Barbie, chau

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Un norteamericano de 25 años lanzó al mercado una Barbie con curvas verdaderas. Y aunque estará lista recién en noviembre ¡ya es un éxito!

Por Guadalupe Treibel

Quien tenga la mirada atenta sabrá que, cada dos por tres, las noticias alrededor de la controvertida Barbie se multiplican. Sólo en los últimos meses se dio a conocer que la icónica muñequita estaba teniendo una crisis de mediana edad: después de cinco décadas de popularidad masiva, sus ventas del último cuarto del año pasado habían caído un 13 por ciento –sintomático de que ¡por fin! el interés de las niñas se le estaba escurriendo entre sus manitas de plástico–. La mayoría apuesta a que se trata de una reacción lógica a partir de la perjudicial y distorsionada imagen física que ofrece para las pequeñas, aunque eso no haya disparado ningún mea culpa de la compañía. Muy por el contrario, sus irreales estándares de belleza han sido reforzados por Mattel hace unas pocas semanas, cuando la vicepresidenta de diseño, Kim Culmone, declaró que “su cuerpo nunca tuvo la intención de ser realista, sino que pudiera ser vestido y desvestido fácilmente”. Mmm, dudas… ¿Cómo facilita al emperifollado sendos senos enormes? En fin, es evidentemente que el estudio de la Universidad de Sussex de 2006 que comprobaba que la cinturita imposible “contribuye al incremento de desórdenes alimentarios y obsesión con el peso de las niñas” no le pareció prueba suficiente.

Tampoco los casos de mujeres como la tal Blondie Bennet, una dama que, después de haber pasado cantidad de veces por el bisturí de su cirujano plástico, ahora está bajando su coeficiente intelectual ¡a propósito! para que la gente la vea como una Barbie por dentro y por fuera. O la archiconocida modelo ucraniana Valeria “Barbie Humana” Lukyanova, que admitió recientemente que su dieta para mantenerse “en forma” está compuesta por aire… y luz. Efectos colaterales injustificados, ¿cierto? Al fin y al cabo, la muñequita siempre enseñó a sus aficionadas a ser más que una cara bonita y las incentivó a convertirse en médicas, abogadas, chefs, etcétera… Pero, ¿cómo? ¿No? La pucha: acorde a un experimento realizado por la psicóloga Aurora Sherman, de la Oregon State University, “las aspiraciones vocacionales de las jovencitas se reducen considerablemente después de jugar con una Barbie cinco minutos”. “Es por el tipo de muñeca, no las características de las participantes”, especificó la especialista.

No hay respiro. Pero, ¡tranquilidad!. Que existe la famosa luz al final del túnel gracias a un muchacho, más atento él a las necesidades de las mocitas que la misma Mattel. Nickolay Lamm es el nombre del artista veinteañero de Pittsburgh que, bajo el lema “ser promedio es hermoso”, ha fundado una línea propia llamada “Lammily”. ¿De qué trata? Pues, básicamente, son versiones más bajas, rellenitas, saludables y “realistas” de la tradicional Barbie. El puntapié inicial fue el año pasado, cuando este hombre creó digitalmente una modelo 3D con las medidas reales de una joven de 19, la sentó al lado de Barbie y luego la photoshopeó para que se pareciera a la imposible chica Mattel. El gesto, además de evidenciar el horror de representatividad femenina que implica el esbelto figurín, entusiasmó al público internetiano, que empezó a enviarle correos preguntando dónde conseguía la muñeca “verdadera”.

De cara a la ilusión de la gente, Lamm decidió convertir su versión 3D en ejemplar de carne y hueso (o plástico, en fin…) y, con la meta entre ceja y ceja, pidió ayuda vía crowfunding. Insólitamente, en menos de 24 horas, su meta de 95 mil dólares fue ampliamente superada. De hecho, la gente sigue contribuyendo y el monto recaudado actualmente escala hasta los… 390 mil dólares. “Si hay al menos una pequeña chance de que Barbie en su forma presente esté influyendo de manera negativa a las chicas, y si una mujer de cuerpo promedio se ve tan bien, ¿qué detiene a Mattel de hacer una así?”, se preguntó el atento entrepreneur que supo canalizar una necesidad y volverla en oportunidad de mercado.

Con diferentes prototipos que ya ha testeado –exitosamente– entre sus primitas y una fecha de salida estipulada para noviembre, las versiones vienen con partes articuladas, promueven un estilo de vida sano (haciendo, por ejemplo, deporte), llevan mínimo maquillaje y están vestidas de forma sencillísima (una camisita floja, shorts, zapatillas). Además se pueden preordenar por valores que arrancan en los 17 dólares. Frente al manantial de solicitudes, el flamante empresario vuelve al signo de interrogación: “Hay cantidad de estudios que sugieren que los modelos que circulan afectan la imagen corporal positiva y llevan a la anorexia. ¿Cómo no crear una alternativa?”. Eso mismo se pregunta muchísima gente desde hace rato. Por lo menos, alguien se ha dispuesto a contestarla.

Curiosamente, no es la primera vez que el chico Lamm es noticia por sus simpáticas ocurrencias: el año pasado, sin ir más lejos, se asoció con un doctor en genómica computacional, Alan Kwan, para hipotetizar acerca de cómo se verá/vería el ser humano en 20 mil, 60 mil y 100 mil años, experimento especulativo ilustrado con seres de ojos ¡enormes! También en 2013, aunque lejos ya del asunto evolutivo, el joven de 25 se hizo una pregunta capital –y punchera–: “¿Qué ven los gatos?”. La respuesta llegó con imágenes comparativas de la visión felina y humana y –como cualquier proyecto bien encauzado que involucra mininos– no tardó en volverse viral. Por lo demás, Nickolay se ha ocupado de los cambios climáticos, la inequidad entre las clases sociales, lograr que veamos… las ondas de wifi, entre otros eclécticos tópicos de interés relativo. Las pistas, por tanto, lo dicen todo: el autodefinido “artista e investigador” tiene la curiosidad a flor de piel. Y ahora, gracias a la ayuda monetaria vía crowfunding, los billetes para capitalizar una Barbie –literalmente– como la gente. De modo que, ¡enhorabuena, mucha suerte, los mejores deseos! Y todo el abanico de saludos que las buenas –y saludables– iniciativas ameritan.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-8702-2014-03-14.html

7 casos de méritos científicos que fueron robados

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Hace unos días os hablaba del inventor del termo que, por miopía comercial, no patentó su invento, adelantándose a él uno de sus estudiantes. Y es que los científicos e inventores a menudo no logran rubricar sus hallazgos, ya sea porque no queda claro quién llegó primero, ya sea por desidia o despiste.

Algunas autorías aún se discuten. Otras han sido literalmente robadas. Algunos científicos han sido egoístas y ladrones. He aquí un puñado de casos de todo tipo en los que todavía hay polémica.

De cualquier forma, el que suscribe considera poco importante quién inventó qué, porque no tengo demasiada fe en la autoría individual, como ya desarrollé más extensamente en su día: las buenas ideas no nacen en buenos cerebros, sino en buenos ecosistemas, por ello tantos hallazgos nacieron simultáneamente (o casi) en diversos lugares del mundo.

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1. Teoría del Big Bang

En Estados Unidos, en 1965, el físico Robert H. Dicke presintió que el universo conservaba rastros de radiación del Big Bang, que probarían la teoría. Pero los físicos Arnos Penzias y Robert Woodrow se le adelantaron por accidente y ganaron el Premio Nobel en 1978.

2. ADN

En Reino Unido, Rosalind Franklin fue la primera en descubrir la estructura de doble hélice del ADN. Murió de cáncer provocado por los rayos X que usó para su descubrimiento, y Watson y Crick se basaron en su trabajo para obtener el Nobel en 1962.

3. Telescopio

El promotor de espectáculos Han Lippershey fabricó el primer telescopio pero, en 1608, le negaron la patente. Galileo Galilei oyó hablar del invento y lo construyó en 1609.

4. Teléfono

En 1860, el italiano Antonio Meucci presentó una versión del teléfono para comunicarse en casa con su esposa enferma. En 1874, Meucci no pudo renovarlo y dos años más tarde Graham Bell registró su propio diseño. Meucci quiso demandarle, pero sus planos se habían fueron extraviados por la Western Union, donde Bell había trabajado.

5. Electricidad

Al ingeniero serbio Nikola Tesla se le atribuye la invención de la radio, el microondas, un primitivo radar y la electricidad, aunque los méritos se los llevara finalmente Thomas Alva Edison.

6. Relatividad

Hules Henri Poincaré fue el primero en presentar formalmente la teoría de la relatividad. Cuando Albert Einstein publicó sus hallazgos más tarde, ni siquiera lo nombró.

7. Iguanodon

En el Reino Unido, en 1922, Gideon Mantell descubrió los dientes del hasta entonces inédito Iguanodon. Su rival, sir Richard Owen le robó el mérito y se ignoró la investigación de su rival.

Fuente: http://www.xatakaciencia.com/sabias-que/7-casos-de-meritos-cientificos-que-fueron-robados-por-otros?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+xatakaciencia+%28Xataciencia%29

¿La venganza es un alivio?

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Alrededor de la venganza se aglutina mucho conocimiento popular, del tipo “la venganza es un plato que se sirve frío” u “ojo por ojo, diente por diente” hasta el “alégrame el día” de Harry el Sucio. Pero ¿qué nos dicen los estudios sobre la venganza al respecto? ¿Realmente resulta una tarea satisfactoria? ¿Alivia o resulta improductiva? ¿La venganza es dulce?

Lo que indica la investigación al respecto, sin embargo, parece indicar que, si bien la venganza resulta dulce mientras se planea, su consecución no reporta beneficios destacables, lo que confirmaría lo de que la venganza es un plato que se sirve frío.

Evolutivamente, parece que la venganza ha nacido más como un mecanismo de control social de la comunidad que de satisfacción individual. Quien se venga está realizando una suerte de castigo altruista, sacrifica su bienestar con objeto de penalizar a quien se ha comportado mal. Un estudio realizado en Suiza y publicado en la revista Science parece corroborar esta hipótesis.

Investigadores de la Universidad de Zúrich realizaron con diversos voluntarios un juego con dinero real en el que se forzaba a que uno de los participantes traicionara al grupo, rompiera la baraja social. Al escanear sus cerebros, se observó que mientras aplicaban las medidas punitivas al traidor social se activaban en su cerebro las áreas relativas a los mecanismos de recompensa. Dominique de Quervain, director del experimento, lo explica así:

El hecho de que la gente encuentre placer en castigar las malas acciones ajenas puede que sea un mecanismo evolutivo que se generó hace miles de años. Cuando aún no existían organizaciones encargadas de impartir justicia, la venganza era un arma necesaria para la supervivencia.

En el plano individual, no colectivo, la venganza no produce un beneficio. Lo que sucede realmente es que al evitar la venganza, contribuimos a olvidar el agravio sufrido, trivializándolo, mientras que si nos vengamos, ya no será algo trivial, y no lo podremos olvidar, a pesar de que hayamos hecho pagar a quien nos causó un daño. Además, la venganza puede llegar a producirnos remordimientos, porque en ocasiones resulta más cruenta que el daño sufrido.

Dejar pasar el tiempo facilita que nos olvidemos del agravio, e incluso que nos reconciliemos con el agraviador, tal y como han explicado Crombag, Rassin y Horselenberg en su estudio International Journal of Offender Therapy and Comparative Criminology. Algo que ocurre en realidad en la mayoría de casos: solemos tener fantasías de venganza, pero la venganza raramente se lleva a la práctica. Por eso disfrutamos tanto de novelas como El conde de Montecristo o de películas como Venganza. Es nuestra forma de catarsis.

Con todo, muchos seguimos vengándonos como si de tal forma pudiéramos calmar nuestro dolor, como un náufrago que se muere de sed y debe beber agua de mar. Tal y como afirmaba el experto en leyes Donald Black en su influyente artículo El crimen como control social, casi todo lo que llamamos crimen es, desde el punto de vista del perpetrador, búsqueda de justicia.

Sólo una minoría de los homicidios se comenten con una finalidad práctica. Los criminólogos suelen barajar el 10 %. El 90 % restante de homicidios, pues, son de carácter moral. Es decir: celos, venganza y defensa propia. Individuos que se vengan pero que finalmente no logran, al parecer en la mayoría de los casos, calmar su dolor.

Fuente: http://www.xatakaciencia.com/psicologia/la-venganza-es-un-alivio?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+xatakaciencia+%28Xataciencia%29

¿Y si me permites caminar tranquila?

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¿Son los “piropos” una forma de violencia normalizada e invisibilizada contra la mujer? ¿Sería mejor llamar acoso callejero machista a los “halagos”? Por Marta González y Paula Vilella / Ilustraciones: Nanu Kübler, para Brecha Digital / Video: Hugo Meyer.

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11 horas. Salgo de casa. Subo a pagar unas cuentas. A dos cuadras, tras una verja de metal opaca, oigo silbidos y jadeos de varios hombres a los que no veo. Aprieto el paso.

11.15 horas. Regreso de pagar las cuentas. A la misma altura de la obra, pero en la acera de enfrente, un señor de unos 70 años se acerca a mi rostro y me dice salivando: “Ay, cómo viene el verano”. Me giro y le digo que es imbécil. Me contesta: “Si no te dije nada”. “Sí, me dijo.” “¿Cómo te puede molestar algo lindo?” “Porque no tiene ningún derecho a decirme nada.” La conversación transcurre mientras me alejo.

18 horas. Salgo de la casa de una amiga. Voy caminando por los alrededores del Estadio Centenario. Me cruzo con un joven en ropa deportiva que parece un universitario de clase media. Me mira de lejos con una sonrisa y cuando nos cruzamos suelta: “Pero cómo estás, ¿puedo ir contigo?”. Me giro y le hago un corte de mangas. “¿Qué pasa? Amarga, qué amarga que sos, y encima fea. ¡Tomá esta!”, y mueve las caderas como si me estuviera cogiendo a la distancia.

20.30 horas. En los alrededores de la Sala Zitarrosa, donde vamos a ver una obra de teatro, un par de jóvenes que en apariencia se parecen bastante al tipo de gente con la que me muevo, me llaman desde la otra acera. Van con mochilas y fundas de guitarra. Me acerco un poco porque me parece conocerlos. A dos pasos me dicen: “Pero qué linda…”. Me enfado. Me dicen que no me enfade. Les digo que se vayan a la mierda.

23 horas. Voy con la bici por 18 de Julio. Es verano y no hay nadie. En la distancia, un grupo de tres jóvenes, aparentemente en situación de calle, me gritan que a ver si los llevo en la canastita. Paso. Estoy cansada y enfadada.

***

Valeria está a punto de cruzar el umbral de su casa. Sabe que hoy no es un día distinto a los demás desde que le brotaron dos pechos del torso. Antes aun, seguramente. No es un día distinto aunque sea invierno o verano. Aunque vista minifalda o buzo de cuello alto. Aunque esté de buen humor o enfadada con el mundo. Mientras camina por la calle haciendo su vida, sabe que algún hombre le dirá algo en algún momento. Si es un simple “Linda” o un desagradable “Te partiría al medio, mamita”, sí que puede depender del día. Pero sabe que hoy no es un día distinto.

Desde la mirada persistente o los silbidos, o incluso el contacto físico. Al menos siete de cada diez mujeres han experimentado alguna forma de acoso callejero por parte de desconocidos en los países en los que la organización Stop Street Harassment ha estudiado el tema. En una encuesta virtual realizada para este reportaje y a la que respondieron 211 mujeres de Montevideo, más del 90 por ciento señaló que alguna vez le habían silbado, dicho comentarios sexualmente explícitos, mirado persistentemente, y halagado. A más del 60 por ciento le habían enviado besos volados, seguido, tocado o frotado sin su consentimiento, o realizado gestos sexualmente explícitos. El 40 por ciento respondió que desconocidos se habían masturbado en su presencia. Muchas de las historias que aquí recogemos son fruto de esa encuesta, aunque los nombres sean aleatorios.

El constante “piropeo” puede llevar a que las mujeres se cuestionen su forma de vestir, que busquen compañía masculina para caminar por la calle, que se mantengan en estado de alerta ante el acercamiento de cualquier hombre, o que cambien el itinerario previsto para evitar pasar por ese conflictivo punto en el que se saben expuestas. Rabia, frustración, impotencia y asco fueron los sentimientos más repetidos en el sondeo. Para algunas mujeres resulta indiferente, y otras, como Julia, afirman que hay gradaciones. “Me da mucho asco y rabia cuando me dicen alguna guarangada fea, hay veces en que si salgo de pollera me siento muy observada e incómoda, y debo admitir que cuando me dicen un piropo en una buena me siento halagada también.”

¿Son los “piropos” una forma de violencia normalizada e invisibilizada contra la mujer? ¿Sería mejor llamar acoso callejero machista a los “halagos”?

Corto Humorístico dirigido por Hugo Meyer que aborda el tema:

EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA

Matilde apenas se acuerda de la primera vez que un desconocido la interpeló en la calle, pero desde entonces le ha pasado de todo. Aquel hombre que se masturbó en su presencia en la Estacada, de Punta Carretas. El trayecto a casa durante un caluroso diciembre en el que la atomizaron gritándole cosas de lejos. El día en que acabó llorando, cuando ese chico de la bici al que le preguntó una dirección a las dos cuadras intentó violarla. Primero se vive como un dato de la realidad. Simplemente sucede.

Seguidamente se naturaliza. “Si sos mujer, esperás que ocurra”, ese argumento forma parte de lo cotidiano. Por eso la línea entre el halago y la agresión es tan sutil y el nivel de tolerancia de las mujeres varía. La mayoría hace una distinción entre “el halago lindo que levanta el ánimo” y la grosería.

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