¿Bruja? ¡Y a mucha honra!

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Fue a partir del feudalismo cuando el poder reinante se esforzó por hacer más visible lo que consideraba la naturaleza pecadora de la mujer. Comenzó a acusársela en público de sostener pactos con el diablo y de obrar contra la Iglesia. Mucho más cuando hacía gala de ciertos saberes, esencialmente vinculados a la curación de enfermedades o los misterios de la fertilidad, que le granjeaban el respeto y la admiración de las gentes de la comarca, pero también la inmediata y contundente condena eclesial, que no dudaba en darle el mote de hechicera al considerar que su trabajo era obra del Mal realizado con artes de brujería, afirmaciones que hacían despertar en el pueblo la desconfianza y el temor en su contra. La bruja no era sin embargo que intentaba romper el rústico corsé que las normas sociales le habían impuesto. Encarnaba en cierto sentido un espíritu de revuelta y subversión contra lo establecido tanto por el Estado como por la religión. Cuando esto se hizo más evidente, el hombre, como representante del poder, que veía en peligro su dominio y amenazados sus privilegios, la llamó bruja, no sólo para que apareciese como delegada o aliada de Lucifer, sino para dejarla fuera de una sociedad que no aceptaba desde ningún punto de vista ampliar su base de sustentación con otros protagonistas, ni mucho menos abrir un campo de discusión sobre sus decisiones

fuente: Osvaldo Tangir, introducción a Heinrich Kramer y Jacobus Sprenger, “Malleus Malleficarum”, Círculo Latino, Barcelona, 2005

Si ser bruja implica tener un “espíritu de revuelta y subversión”, ¡Soy una bruja y a mucha honra!

El secreto de la felicidad

 

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Fuente: http://mundoconsejos.com/la-felicidad-segun-mahatma-gandhi/

Comparto una nota publicada en el blog http://motivacion.about.com

Muchas personas se preguntan qué pueden hacer para ser más felices o cuál es el secreto de la felicidad, si es que existe algún secreto que puedan descubrir y poner en práctica para cambiar sus vidas y sentirse más satisfechos y felices.

Para alcanzar la felicidad, muchos tienden a mirar hacia el futuro, piensan en lo que no tienen y desearían tener, en cómo lograr ese objetivo les haría sentirse felices, y tratan de luchar con uñas y dientes por alcanzar esa meta que, supuestamente, traerá la felicidad a sus vidas.

Otros miran hacia el pasado, lamentando oportunidades perdidas, errores cometidos, culpándose y castigándose por no haber actuado de otra forma y pensando que, si lo hubieran hecho, ahora serían mucho más felices; de ese modo se torturan dando vueltas en su mente a sus errores pasados, aquellos que ya nunca podrán cambiar.

El problema es que la felicidad no existe ni en el futuro ni en el pasado. Es un estado emocional, un estado interno, que solo puedes sentir en el presente. Puedes recordar un suceso pasado que fue positivo y sentirte contento al recordarlo, pero esa felicidad la estás sintiendo ahora, la vives ahora, la experimentas en el momento presente, no en el pasado, y eso es lo que le da valor, lo que la hace real y lo que todo el mundo busca cuando afirma que quiere ser feliz.

¿Existe el secreto de la felicidad?

En realidad sí que parece existir, o al menos eso es lo que nos dicen los investigadores que han estudiado este tema. Y lo mejor de todo es que el secreto de la felicidad es algo muy simple y está al alcance de cualquiera, en todo momento o situación.

Lo que los investigadores han visto es que la felicidad de las personas aumenta cuando suceden cambios importantes en sus vidas, como iniciar una relación de pareja, conseguir el trabajo deseado o hacer ese ansiado viaje al extranjero pero, con el tiempo, el nivel de felicidad vuelve a ser el mismo de antes del cambio para la mayoría de las personas. Sin embargo, no era así para todos. Hay algunas personas que sí parecen conocer el secreto de la felicidad. Estas personas buscan activamente y experimentan esos cambios en sus vidas pero, lo más importante, saben apreciar lo que tienen durante mucho más tiempo que los demás y no empiezan a desear otras cosas enseguida. Cuanto antes te hartes de lo que tienes ahora en tu vida (en tu momento presente) y empieces a desear cosas nuevas, menos feliz serás.

En un estudio realizado por la Universidad de California entrevistaron a 481 personas acerca de su felicidad. Aquellos que experimentaron un cambio positivo en sus vidas se sintieron más felices. Sin embargo, tan solo seis semanas después, sus niveles de felicidad volvían a ser los mismos de antes. Por tanto, si crees que alcanzar eso que tanto deseas te traerá la felicidad, piensa que es posible que así sea, pero también es posible que esa felicidad que deseas te dure tan solo seis semanas, a no ser que seas capaz de seguir apreciando, valorando y siendo consciente de lo que tienes conforme pase el tiempo. Eso solo se consigue viviendo en el presente, disfrutando de lo positivo que existe en tu vida y no ocupando demasiado tiempo en soñar con algo mejor.

Por supuesto, esto no significa que no haya que tener sueños, ni desear cambios. No olvidemos que son esos cambios y experiencias positivas los que hacen que aumente la felicidad, pero para mantenerla solo tienes dos opciones: o buscas un cambio importante cada seis semanas (algo que puede ser muy estresante para muchos y probablemente bastante complicado para la mayoría) o aprendes a valorar lo que tienes durante el mayor tiempo posible.

En la investigación de la Universidad de California, la mayoría de las personas estudiadas se acostumbran a ese cambio que les ha hecho felices y “dejan de ser felices porque siguen queriendo más y aumentando sus estándares o porque el cambio ha dejado de aportarles nuevas experiencias positivas. Por ejemplo, dejan de hacer cosas divertidas con su nuevo novio y empiezan a desear que fuese más atractivo”. Pero unos pocos eran capaces de apreciar lo que tenían y continuar teniendo nuevas experiencias. Eran, por ejemplo, aquellos que seguían haciendo cosas nuevas y divertidas con sus parejas, en vez de acostumbrarse a un estatus quo en la relación y empezar a preocuparse por lo que falta, como hacen aquellos que no son capaces de mantener ese aumento de la felicidad que sintieron en un principio.

En gran parte, esto se debe a una actitud pasiva respecto a la propia felicidad. Cuando sucede un cambio positivo en tu vida que te hace feliz, no puedes esperar que tu felicidad siga igual sin hacer nada para mantenerla, sino que has de tener una actitud activa, encontrando la manera de experimentar cada día de un modo nuevo eso que has conseguido y apreciar cada día lo que te aporta. Tanto si se trata de una relación nueva como de una casa nueva, si quieres mantener la felicidad que te aportan, deberás disfrutarlas, tener con tu pareja o en esa casa todas las experiencias que puedas y no compararte con lo que tienen los demás.

Fuente: http://motivacion.about.com/od/psicologia_positiva/a/El-Secreto-De-La-Felicidad.htm

La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar.

– Thomas Chalmers

Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace.

– Jean Paul Sartre

La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos.

– Henry Van Dyke

Mi felicidad consiste en que sé apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo.

– Leon Tolstoi

La felicidad es la certeza de no sentirse perdido.

– Jorge Bucay

La suprema felicidad de la vida es saber que eres amado por ti mismo o, más exactamente, a pesar de ti mismo.

– Victor Hugo

La felicidad de cada uno no consiste en esto ni en aquello sino en conseguir y gozar cada uno de lo que le gusta.

– Baltasar Gracián

Felicidad es el sueño del amor y tristeza su despertar.

– Madame Basta

La felicidad es no tener que pensar en ella.

– Séneca

La felicidad para mi consiste en gozar de buena salud, en dormir sin miedo y despertarme sin angustia.

– Françoise Sagan

Decide ahora mismo ser feliz porque la felicidad es una adquisición.

– Facundo Cabral

La felicidad es amor, no otra cosa. El que sabe amar es feliz.

– Hermann Hesse

Fuente: http://pensamientos.cc/pensamientos-del-significado-de-la-felicidad/

Brecha digital de género

Comparto un video muy interesante de la XII Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, acerca de la Brecha Digital de Género.

Apuntes Psicología Social – Grupo Operativo

Comparto los apuntes de la materia “Teoría de los Grupos” de primer año de la carrera Operador en Psicología Social

GRUPO OPERATIVO

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Partiendo de la experiencia de vida de Enrique Pichón Riviere, podremos rastrear los orígenes del Grupo Operativo en la teorización pichoniano.

Comentamos en reiteradas oportunidades que Pichón Riviere, observó, al interior de los grupos donde se desempeñaba profesionalmente, dificultades que se relacionaban con el desconocimiento de la enfermedad mental, por parte de las familias y los enfermeros que acompañaban a los internos. Lo que generaba dificultades de relación entre ellos, las familias muchas veces abandonaban a los enfermos en el hospicio, y los enfermeros atendían a los pacientes de forma distante, a veces violenta.

Además de estas observaciones, también pensó una posibilidad de modificación para esa situación: la reunión de los sujetos involucrados en la situación, en grupos. Para preparar teóricamente hablando a los profesionales sobre el tema, y permitiendo la expresión de los miedos, dudas y sentimientos por parte de familiares y enfermeros. Los resultados fueron positivos, o mejor dicho, fueron operativos. Lograron el objetivo que buscaban.

Otro punto importante que podemos indicar como situación de origen de la teoría se da, cuando Pichón Riviere, en el Hospicio de la Mercedes, implementa sus conocimientos sobre los grupos, ante una situación de emergencia implementa un “curso de enfermería” entre los pacientes en mejores condiciones. Nuevamente los resultados fueron positivos, operativos.

En 1.958, Enrique Pichón Riviere organiza y lleva a cabo la llamada “experiencia Rosario”, donde se formaron grupos heterogéneos para reflexionar sobre temas cotidianos, que más tarde serán debatidos en el grupo general, coordinados por un equipo. Los resultados obtenidos dan cuenta de la importancia y los efectos de la situación grupal. Fueron resultados operativos. Allí nace entonces, no sólo buena parte de la conceptualización teórica pichoniana, sino la técnica que la caracteriza: el grupo operativo

En reiteradas oportunidades incluí el término operativo, para mencionar los resultados obtenidos. Nos detendremos en el concepto, para desmenuzarlo y poder utilizarlo de manera acertada. Cuando hablamos de GRUPO OPERATIVO, de que hablamos? A qué nos referimos con el término operativo?

El diccionario lo define como: “que logra hacer efectivo un intento o propósito”

Allí lo leemos como un adjetivo; es decir que un grupo puede ser adjetivado como operativo, si cumple con su propósito, es decir el adjetivo apunta a la eficiencia. Podemos ejemplificarlo pensando en un grupo de trabajo en una oficina, un equipo de futbol, un aula de la escuela media.

Enrique Pichón Riviere decía que todo grupo es una estructura, que intenta satisfacer las necesidades de sus miembros y por ello tiene una potencialidad operativa. Es una capacidad, una posibilidad que le permite ser eficientes. Es una situación en “potencia” ya que puede o no cumplirse. La operatividad es la virtud o facultad de lograr un efecto determinado. Si el objetivo se cumple nos permitirá pensar en la operatividad del grupo, es decir que han cumplido con su tarea de manera eficaz.

Pero el concepto “operativo” también puede considerarse como un sustantivo, en tanto es una “técnica”. Podemos pensar “lo operativo” como el nombre o denominación de la técnica.

Así hablamos de operativo como un instrumento, una herramienta que se da con un modo de trabajo específico. Técnica como “conjunto de procedimientos y recursos de que se sirve una ciencia o un arte”

Hablar de “grupo operativo” implica hablar del uso de ciertos procedimientos y recursos, para potenciar la capacidad de operatividad que todo grupo tiene. Es decir que un motivo para la utilización de la técnica de grupo operativo, tendría como posible objetivo: lograr que los integrantes del grupo sean conscientes de sus capacidades, y restablecerlas si se las percibiera obstaculizadas.

Un grupo que trabaja con “técnica de grupo operativo” (como sustantivo) puede no ser operativo (como adjetivo). Es que la técnica, como recurso, nos permite hacer visible los aspectos del fenómeno (grupal). Por eso podemos definir a la “técnica del grupo operativo” como un dispositivo, ya que es una manera de disponer las cosas, de ordenar en relación con aquello que queremos producir y como producirlo.

La Experiencia Rosario, ya mencionada, fue realizada en esa ciudad en el año 1.958. La misma estuvo a cargo del Instituto Argentino de Estudios Sociales (IADES) , al momento en que el doctor Enrique Pichón Riviere era su director, contando con la colaboración de varias Universidades locales.

El “laboratorio” realizado, fue pensado en varias etapas y para probar la efectividad del espacio grupal: El primer paso fue reunir a personas de diferentes campos científicos y laborales en el aula magna, para comentar la experiencia y distribuir algunos temas que fueron debatido luego en los grupos.

Un segundo paso fue subdividir al grupo total en subgrupos de aproximadamente nueve integrantes cada uno, acompañados por un coordinador y uno o dos observadores, los que se reunirían en diversas oportunidades, para intercambiar sobre los temas propuestos. Como tercer paso, intercalando la frecuencia con las reuniones de los grupos para el debate, se reuniría el equipo de profesionales del IADES, formado por su director y los coordinadores y observadores de cada subgrupo, para evaluar la experiencia que se llevaba a cabo.
Nuevamente el doctor Pichón Riviere, expondrá ante los concurrentes, observando muy prontamente que la exposición era acompañada por un grupo de personas (que habían pensado sobre el tema que escuchaban) y no por público en general. Luego de esta exposición se rearmaron los subgrupos de trabajo, pero con homogeneidad de los integrantes: un subgrupo de profesionales de la medicina, otro de personas dedicadas al comercio, al deporte, etc.

Una nueva reunión del equipo IADES, se intercaló con los tiempos de trabajó de llos subgrupos.

Podríamos enumerar los pasos para una mejor comprensión:
1 , 6 y 9 Exposición del Doctor Enrique Pichón Riviere.
2 y 4 Reunión de grupos heterogéneos.
3 , 5 y 8 Reunión del equipo IADES.
7 y 8 Reunión de grupos homogéneos

En Rosario, se empleó una estrategia la creación de un laboratorio social, una táctica, la grupal, y como técnica la de los grupos de comunicación, discusión y tarea.

Esta experiencia sirvió para interrogar y probar la operatividad (como adjetivo) del espacio grupal, y la posibilidad de potenciar las capacidades de los integrantes del grupo que, partiendo de sus propios bagajes personales pueden construir nuevos aprendizajes personales y grupales. Pudo ser pensada una técnica específica para lograr un objetivo.

El grupo operativo cuenta con un encuadre específico, un tiempo de inicio y final, una tarea prescripta. Según Enrique Pichón Riviere, en su libro “EL PROCESO Grupal”

…”las finalidades y propósitos de los grupos operativos diciendo que la actividad está centrada en la movilización de estructuras estereotipadas, dificultades de aprendizaje y comunicación, debidas al monto de ansiedad que despierta todo cambio (…)
Dicha tarea depende del campo operativo del grupo que adquiere en cada miembro características particulares (…) El propósito general es el esclarecimiento, en término de las ansiedades básicas, aprendizaje, comunicación, esquema referencial, decisiones, etc. De ésta manera coinciden el aprendizaje, la comunicación y la resolución de la tarea, con la curación. Se ha creado un nuevo esquema referencial.” (…)

Profesora Fabiana Rodriguez.

Apuntes Psicología Social – George Mead

Comparto apuntes de la matería “Teoría de los Grupos” del primer año de la carrera de Operador en Psicología Social

GEORGE MEAD

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Nacido en los Estados Unidos, en Massachusetts en 1.863, fue considerado como un “conductista social”. Filósofo de formación, trabajó y desarrolló la mayor parte de sus estudios en relación al sujeto y su conducta, considerando la importancia de los grupos sociales.

En uno de sus postulados afirma y …”considera el todo social por encima de los individuos … explica que la conducta organizada del sujeto se debe a la conducta organizada del grupo social y no al contrario”… Es decir en una época donde aun primaba el individualismo en los desarrollos científicos, él comenzó a considerar la influencia de la sociedad sobre el sujeto, tomando “el acto” y “el lenguaje” como conceptualización fundamental.

El acto es la unidad más primitiva de análisis y éste se da en cuatro fases: primero el impulso, que es la reacción ante un estímulo (por eso su consideración de conductista) influenciado por el medio, luego la percepción pensada como una posibilidad de seleccionar o descartar algunos de esos estímulos que brinda el ambiente, en tercer lugar la manipulación es decir la elaboración de hipótesis y la suposición de consecuencias en caso de proceder de una u otra forma. Por último la consumación como la acción en sí misma.

En cada uno de estos pasos, Mead muestra como la presencia de un otro y de los otros que integran el colectivo social, es fundamental. También “los gestos” son motivo de conceptualización para el filósofo, entendiéndolos como una serie de movimientos y expresiones que se concretan para dar lugar a la “interacción”. El significado de los gestos depende del contexto o marco de significaciones propios de la cultura. La función de los gestos, es permitir la adaptación de los sujetos en cada acto social. Para lo cual es necesario compartir un código de significaciones comunes, ya que un gesto o una palabra toman significado cuando es entendida por quien la emite y por quien la recibe.

Para G. Mead el sujeto es el …”único ser vivo capaz de pensarse a sí mismo … es decir que tiene la capacidad de ser objeto para sí mismo y observarse desde el exterior”… y esto es entendido desde un aspecto simbólico e interaccionista.

En cuanto al primero implica considerar como los sujetos hacen uso de gestos, lenguajes y símbolos, que conforman códigos comunes. Y desde la forma interaccionista es dar cuenta como el sujeto puede adaptarse a esos códigos y a las actitudes de los demás y éstos a sus actitudes propias. Esto constituye lo que el autor llama “self”, un proceso mental dentro de uno social, para que pueda darse es preciso que el sujeto, por medio de la refexión adquiera la capacidad de ponerse en el lugar del otro o de adelantarse a la manera en que actuarían los demas. Esta situación se da y perfecciona en la medida en que los sujetos socializan.

La socialización es un proceso dinámico en el cual cada sujeto se acomoda y puede crear, en la medida en que lo hace. Mead afirma que los objetos están en el afuera y los seres humanos significamos estos objetos y a partir de esta significación podemos relacionarnos con el mundo social, y ser activos en la posibilidad de elección de aquello que llame la atención o habilite la creación de nuevas significaciones …”los símbolos y su creación aumentan la capacidad de pensamiento”… En esta forma de pensamiento el lenguaje cobra un lugar de importancia y constituye el más grande sistema de símbolos. Es por medio del lenguaje que el sujeto no responde automáticamente ante algún estímulo, sino puede alternar sus formas de reacción según los símbolos conocidos y otros que podrá crear, siempre con la moderación del ambiente.

¿Por qué hay gente que se sacrifica por los demás? 4.096 estrategias para ser bueno o malo

Comparto un artículo de http://www.xatakaciencia.com

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Arrastramos la idea decimonónica de que la especie humana es una suerte de carnicería darwinista con salpicaduras hobbesianas, ya sabéis, el hombre es un lobo para el hombre, y demás. Sin embargo, la biología y la neurociencia nos está aportando cada vez más pruebas de que esto no es del todo cierto.

El ser humano es un lobo si el contexto le empuja a serlo. Sin embargo, de forma natural, el ser humano tiende a ser cooperador y altruista (aunque los motivos que puedan subyacer a este comportamiento sean egoístas; esto ya es harina de otro costal).

Una de las razones de que tendamos a la cooperación es que poseemos una empatía muy desarrollada, gracias a las neuronas espejo que, como vimos, se desarrollan al poco de haber nacido. Por otra parte, nuestra tendencia a ser animales sociales provoca que cuidemos sobremanera nuestra reputación: de ella depende la imagen que los demás se formarán de nosotros y, por ende, nuestra supervivencia en el grupo.

Calculando la bondad y la maldad

En un mundo simplificado, solo hay dos tipos de reputación, la buena y la mala. Frente a ello podemos actuar de cuatro formas distintas: pensar que el otro siempre es bueno, que el otro siempre es malo, que es malo si da y bueno si no da, y, finalmente, que es bueno si da y malo si no da. Solamente la última opción puede conducir a la cooperación basada en la buena reputación.

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No obstante, el mundo es mucho más complicado. Por ejemplo, también debemos tener en cuenta la reputación del receptor, de forma que pueda considerarse bueno negarse a ayudar a una mala persona. Tal y como explica Martin A. Nowak, profesor de Biología y Matemáticas en la Universidad de Harvard y director del Programa para Dinámicas Evolutivas, en su libro Supercooperadores:

Las reglas de segundo orden son dieciséis. También hay reglas de tercer orden, que dependen adicionalmente de la valoración del donante (después de todo, una persona con una reputación pobre podría intentar “comprar” a una buena siendo más generosa con los que tienen buena reputación”. Y así sucesivamente. En total, hay 256 reglas de tercer orden.

La cosa no se queda aquí, y se puede volver maquiavélicamente compleja si añadimos la decisión final, ayudar o no al prójimo, la llamada “regla de acción”, en función de la puntuación del receptor y de la propia (hay cuatro combinatorias posibles de las dos puntuaciones y, en consecuencia, existen diecisiete reglas de acción).

Por ejemplo, podemos decidir prestar ayuda si la puntuación del receptor es buena, o si la propia puntuación es mala. Es decir, podemos decidir ayudar a otro para incrementar nuestras posibilidades de ser ayudados en el futuro por el receptor o por otras personas que sepan de nuestra reputación.

Una estrategia posible es la combinación de una regla de acción y de una regla de evaluación. Dado lo anterior, obtenemos 16 veces 256, lo que resulta en 4.096 estrategias […] Ohtsuki e Iwasa analizaron las 4.096 posibles estrategias y probaron que solamente ocho de ellas son evolutivamente estables y pueden conducir a la cooperación. Las estrategias dominantes comparten ciertas características: la cooperación con una buena persona se considera buena, mientras que la deserción respecto de una buena persona se considera mala.

¿Sólo se reproducen los malos?

Ya Charles Darwin mostraba su preocupación por el hecho de que, en función de la lógica evolutiva, los egoístas se reproducirían más que los altruistas, compasivos y benevolentes, de modo que siempre habría más egoístas que altruistas. El que está dispuesto a sacrificar su vida por los demás, por ejemplo, tendrá menos probabilidades de reproducirse que los que quedan vivos.

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Pero las cosas no son exactamente así si introducimos el factor “reputación”. Las personas que se sacrifican por los demás adquieren mayor reputación, que se traduce en más regalos y admiración del sexo opuesto. De este modo, la selección natural podría favorecer la cooperación: grupos con normas sociales significativas superarían en competición a otros grupos.

Algunos biólogos consideran que la selección de grupo no es posible, pero, a medida que transcurre el tiempo, el rechazo a esta idea se ha ido flexibilizando. A esta teoría se la llama selección multinivel:

Para que se dé la selección de grupo se precisa competición entre grupos y algo de coherencia grupal. Diferentes grupos tienen diferentes aptitudes, según la proporción de altruistas que incluyan. Si el 80 % de un grupo es altruista, lo hace mejor que un grupo que solamente dispone de un 20 % de altruistas. De manera que mientras la selección en el interior de grupos favorece el egoísmo, estos grupos con muchos altruistas obtienen mejores resultados. Pero, como es natural, la extensión de la selección de grupos depende de importantes detalles, como la migración y coherencia del grupo. Dicho esto, la selección natural puede de verdad operar a niveles diferentes, desde el gen hasta grupos emparentados hasta especies y quizás incluso más allá.

Fuente: http://www.xatakaciencia.com/genetica/por-que-hay-gente-que-se-sacrifica-por-los-demas-4-096-estrategias-para-ser-bueno-o-malo?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+xatakaciencia+%28Xataciencia%29

¿Es negativo consultar el Twitter mientras estamos haciendo los deberes?

Comparto una nota de http://www.xatakaciencia.com

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Que si Facebok, que si Twitter, que si la bandeja de correo, que si nos envían un whatsapp en el grupo del trabajo para pasarnos una foto de gatitos, que si la tele de fondo, que si la música, que pican en la puerta… mientras estamos en la oficina trabajando, estamos en casa haciendo los deberes o, como en mi caso, ahora mismo estoy tecleando este texto en el rincón de una cafetería, son decenas las potenciales interrupciones que acechan a nuestro alrededor. Y si nada ni nadie nos interrumpe, somos nosotros, en aras de la procrastinación, los que comprobamos compulsivamente hasta el widget del tiempo meteorológico.

En estos tiempos de multitasking, ¿es buena tanta interrupción? ¿Hay gente que es capaz de estar a muchas cosas a la vez?

La respuesta corta es que no. Aunque creamos que somos más eficientes, o que nuestra condición de mujer nos ayuda a hacer varias cosas a la vez, la multitarea no es buena ni para concentrarse, ni para ser rápido, ni para evitar los errores.

Concretamente, una persona a la que se interrumpe mientras lleva a cabo una tarea tarda un 50 % más de tiempo para terminarla y comete un 50 % más de errores, según explica John Medina en Brain Rules: 12 Principles for Surviving and Thriving at Work, Home, and School. De hecho, la multitarea está especialmente desaconsejada mientras conducimos. O tal y como explica David Brooks en El animal social:

El cerebro no realiza bien tareas múltiples. Necesita entrar en un flujo coherente, con una red de activaciones que conduzcan coherentemente a la siguiente.

Fuente: http://www.xatakaciencia.com/psicologia/es-negativo-consultar-el-twitter-mientras-estamos-haciendo-los-deberes?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+xatakaciencia+%28Xataciencia%29