¿Es útil desahogarse si estamos enfadados?

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Una de las ideas más arraigadas en la cultura popular, sobre todo a raíz del estreno de películas, es que la forma más adecuada de reconducir la ira o el enfado es a través de una catarsis en forma de golpes, patadas o un ejercicio físico considerable. De ese modo, agotándonos, sudando, y poniendo en marcha todos nuestros músculos, parece que nos desahogamos, que la ira disminuye, que la paz llega a nosotros. Si estás enfadado, busca un punching ball, en definitiva.

Otra variable a esta catarsis es gritar con todas nuestras fuerzas, gritar hasta que los planetas cambien de órbita. O dejándonos atrapar por el arte: quizá escribiendo toda nuestra frustración. Pero ¿hasta qué punto esta idea tiene algún sustento científico?

La verdad es que la grioterapia o la destructoterapia tienen más de mito que de ciencia. De hecho, más bien es al contrario. Diversos estudios llevados a cabo desde 1959 sugieren que dar rienda suelta a la ira, uno acaba sintiéndose peor, como éste. El más célebre sociólogo que se ha pronunciado al respecto de ello se realizó es Albert Bandura, conocido por el experimento del muñeco Bobo, que sugería como la agresión es aprendida por la imitación.

Según Bandura, expresar la ira puede reforzar sin quererlo tendencias agresivas. Incluso si simplemente salimos a correr porque estamos enojados con algo y necesitamos sacarlo fuera. Incluso si uno cree que realmente se siente mejor después. Lo cual puede ser cierto a corto plazo, pero ello no resuelve el problema, y a largo plazo no reduce la agresividad.

Lo cierto es que estos temas son difíciles de desentrañar y la literatura científica al respecto acostumbra a ser contradictoria, porque a menudo no se controlan todas las variables. Pero en lo tocante a airear la ira, en general, los psicólogos tienden a cierto consenso en su falta de utilidad. Parece más útil tratar de relajarse, contar hasta diez, enfrentarse a los problemas con temple.

 

Fuente: http://www.xatakaciencia.com/psicologia/es-util-desahogarse-si-estamos-enfadados?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+xatakaciencia+%28Xataciencia%29

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La vida social de los adolescentes en línea: reseña del libro #itscomplicated de @zephoria (danah boyd)

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danah boyd (ella lo escribe siempre en minúsculas) es una influyente investigadora que documenta en “It’s Complicated” el resultado de una década de trabajo. Su libro aborda una serie de aspectos de la relación entre adolescentes e Internet, incluyendo la identidad que construyen en línea, su percepción y prácticas respecto a la privacidad, su exposición a riesgos incluyendo el acoso en línea, su posible “adicción” a la tecnología, entre otros temas.

En gran medida, su libro es una respuesta a una serie de pánicos morales sobre el uso de Internet por parte de los adolescentes. ¿es Internet una forma de “escapar” de su propia identidad y realidad? ¿Actúan de forma temeraria exponiéndose ingenuamente a lascivos predadores sexuales? ¿Fomentan las redes sociales el acoso escolar? ¿Es Internet una “droga” de la cuál es necesario proteger a los niños?

La investigación de danah se basa en el mismo punto de partida de Joshua Meyrowitz en No Sense of Place (1986): las comunicaciones electrónicas constituyen un lugar. Los adolescentes son empujados a establecer sus relaciones en este lugar porque su acceso a otros lugares donde socializar, al menos en EEUU y en el mundo desarrollado, está muy restringido en comparación con generaciones anteriores:

Muchos adolescentes estadounidenses tienen una libertad geográfica limitada, menos tiempo libre, y más reglas. En muchas comunidades a lo largo de Estados Unidos, la era de poder andar libremente después de la escuela siempre y cuando volvieras a casa antes del anochecer se acabó haca mucho tiempo. La mayoría de los adolescentes están detenidos en casa hasta que son suficientemente mayores como para manejar por sí solos.

Para muchos adolescentes las redes sociales son el único espacio público donde pueden congregarse libremente.

Muchos adolescentes sólo pueden juntarse con amigos en las casas de sus amigos y sólo si los padres de alguien hacen de chófer. Los centros comerciales no les admiten como antes y son vistos por algunos padres como lugares peligrosos. Ni hablar de la calle o plazas públicas, que además en muchas comunidades no existen y en otras comunidades tienen toques de queda para adolescentes.

Las redes sociales no son solamente nuevos espacios públicos: para muchos adolescentes son el único espacio público donde pueden congregarse libremente. De ahí que interpretar su tiempo chateando en el teléfono o en el computador como una vía de escape de la realidad es profundamente erróneo. Para muchos, Internet es la única forma de estar con otros.

Depredadores sexuales

El libro analiza en detalle los nuevos riesgos que trae Internet para los adolescentes. En la discusión, danah se detiene en este anuncio: “A la lista de lugares donde se pueden encontrar depredadores sexuales, agregue éste”. El mensaje es claro: hay depravados que entran en la habitación de los niños a través del computador para hacerle daño. Pero hay varias razones por las cuales este mensaje es publicidad engañosa. Es verdad que muchos ataques contra niños ocurren en su habitación, pero no precisamente porque allí está el computador. La mayoría de los asaltos sexuales son perpetrados en casa y por gente que el niño conoce, familia o amigos de la familia. Además la estadística del pie del anuncio “uno de cada cinco niños recibe solicitudes sexuales en línea” ignora el hecho de que la amplia mayoría de esas solicitudes son hechas por otros menores de edad.

Los adolescentes que se exponen a riesgos en Internet tienden a ser de un cierto tipo bien definido:

Hay una fuerte correlación entre prácticas riesgosas en línea y problemas psico-sociales, problemas familiares, abuso de drogas y alcohol, y problemas en la escuela. En otras palabras, los adolescentes que tienen problemas día a día son los que buscan encuentros problemáticos en línea. En vez de poner a todos los jóvenes en riesgo, los medios sociales crean un nuevo sitio donde comportamientos riesgosos son visibles y jóvenes con problemas se involucran en nuevos tipos de actividades problemáticas.

Nativos digitales

Personalmente, uno de los capítulos que más disfruté del libro es donde estudia si los adolescentes son extremadamente hábiles con las nuevas tecnologías o no. Mi sospecha era que no, y el libro lo confirma. Muchos de los adolescentes que entrevistó no tienen las herramientas para interpretar la credibilidad del contenido que leen en línea. Por ejemplo, danah relata como una adolescente de 13 años (entre muchos otros) le explica por qué no hay que creer en Wikipedia pero sí en Google:

[Sus profesores] le han alentado a usar Google para buscar información. Le han dicho que Wikipedia tiene muchas inexactitudes porque cualquiera puede editarla. Como muchos de sus pares, [ella] lo ha interpretado como que todo lo que aparece en el primer resultado de búsqueda de Google debe ser verdad, si no, ¿por qué aparecería al comienzo? ¿Por qué Google lo recomendaría? Confía en el contenido de Google porque los adultos le han dicho que es un sitio en que se puede confiar. Va a Google como algo de la misma reputación que los libros de texto que le da su profesor. Wikipedia, por otra parte, no es confiable porque su profesor se lo dijo.

Además, ser joven parece no ser un factor determinante de las habilidades que cada uno tiene con la tecnología. Tener dinero sí lo es. Los adolescentes que tienen acceso a su propio computador y a un buen smartphone se manejan mejor que los adolescentes que usan el computador de la biblioteca y/o tienen un teléfono más básico. No es el tener acceso a tecnologías a una cierta edad lo que define “ser digital”, sino muchas otras variables incluyendo el simple hecho de tener acceso a la tecnología y a personas que nos ayuden a interpretar la tecnología de manera apropiada.


It’s Complicated” es un libro amplio en términos de los temas que cubre, pero sin caer en ser demasiado ambicioso. Cada tema es tratado en lo que yo considero un nivel suficiente de detalle y hay muchas referencias para profundizar. Me pareció además una mezcla muy bien balanceada de trabajo interpretativo y de campo. Si te interesan los medios sociales, este libro es de lectura extremadamente recomendada.

danah boyd: “It’s Complicated: The Social Lives of Networked Teens, Yale University Press, Febrero 2014. 296 páginas. Disponible también para descarga gratis en PDF.

Fuente: http://manzanamecanica.org/2014/03/la_vida_social_de_los_adolescentes_en_linea_resena_del_libro_itscomplicated_de_zephoria_danah_boyd.html

La revolución sexual del siglo XX la produjo la supresión de la ‘Treponema pallidum’

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Podríamos esgrimir incontables razones que expliquen la revolución sexual flower power que se produjo en la década de 1960, en la que se separó el placer de la procreación (salvo en casos de seguidores de cultos religiosos que dictan justo lo contrario so pena de castigo divino). Que si la pérdida de valores molares, que si el movimiento hippie contracultural, que si la música, que si los medios de comunicación, que si el desarrollo de nuevos métodos anticonceptivos como la píldora…

Sin embargo, también deberíamos tener en cuenta otra alternativa minúscula (y por tanto pasada por alto por mucha gente): la supresión de la Treponema pallidum. No estamos hablando de una suerte de parásito extraterrestre implantado en nuestro cerebro a fin de reducir nuestros impulsos sexuales, sino de la bacteria espiroqueta que es capaz de contagiarnos, vía sexual, de sífilis.

Según un estudio del economista Andrew Francis, de la Universidad de Emory (EEUU), publicado recientemente en la revista Archives of Sexual Behavior, la revolución sexual no tuvo lugar en los 60, sino en los 50, a raíz del uso generalizado de la penicilina, un antibiótico eficaz contra la sífilis, una enfermedad crónica de transmisión sexual que, hasta entonces, infundía el suficiente miedo en la población como para que ésta se pensase dos veces el comportarse licenciosamente.

Cabe recordar que sólo en estados Unidos, en 1939 (el culmen de los contagios), la sífilis acabó con la vida de 20.000 personas. Al usarse la penicilina contra la sífilis, esa prevención se redujo: la gente podía mantener relaciones sexuales sin tener miedo a morir.

Comúnmente se cree que la revolución sexual empezó con el desarrollo de actitudes permisivas de la década de 1960, derivado de la expansión de nuevos métodos anticonceptivos como la píldora.

Probablemente, en sí misma, estamos ante una explicación en exceso reduccionista, pues los cambios sociales responden a una concatenación de hechos inextricablemente urdidos. Pero la próxima vez que hablemos de la revolución sexual deberemos añadir a la ecuación el papel protagónico de esta diminuta bacteria.

El estudio de Francis también compara el coste de la sífilis en aquellos años con el del sida en la década de 1990 y muestran un asombroso parecido: el ratio de enfermos y muertos es muy similar en el momento cumbre de ambas enfermedades, 1939 y 1995. A juzgar por el autor, este paralelismo debe servir para adelantarse a las posibles implicaciones que el frenazo al VIH puede significar en el presente en las sociedades desarrolladas.

Aunque generalmente se atribuye a Alexander Fleming el descubrimiento de la penicilina, muchas épocas y culturas diferentes llegaron mediante la observación y la experiencia a conocer y emplear las propiedades bactericidas de los mohos. El descubrimiento de la penicilina según Fleming ocurrió en la mañana del viernes 28 de septiembre de 1928, cuando estaba estudiando cultivos bacterianos de Staphylococcus aureus en el sótano del laboratorio del Hospital St. Mary en Londres, situado en el Ala Clarence, ahora parte del Imperial College.

Fuente: http://www.xatakaciencia.com/sabias-que/la-revolucion-sexual-del-siglo-xx-la-produjo-la-supresion-de-la-treponema-pallidum?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+xatakaciencia+%28Xataciencia%29

Chau Barbie, chau

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Un norteamericano de 25 años lanzó al mercado una Barbie con curvas verdaderas. Y aunque estará lista recién en noviembre ¡ya es un éxito!

Por Guadalupe Treibel

Quien tenga la mirada atenta sabrá que, cada dos por tres, las noticias alrededor de la controvertida Barbie se multiplican. Sólo en los últimos meses se dio a conocer que la icónica muñequita estaba teniendo una crisis de mediana edad: después de cinco décadas de popularidad masiva, sus ventas del último cuarto del año pasado habían caído un 13 por ciento –sintomático de que ¡por fin! el interés de las niñas se le estaba escurriendo entre sus manitas de plástico–. La mayoría apuesta a que se trata de una reacción lógica a partir de la perjudicial y distorsionada imagen física que ofrece para las pequeñas, aunque eso no haya disparado ningún mea culpa de la compañía. Muy por el contrario, sus irreales estándares de belleza han sido reforzados por Mattel hace unas pocas semanas, cuando la vicepresidenta de diseño, Kim Culmone, declaró que “su cuerpo nunca tuvo la intención de ser realista, sino que pudiera ser vestido y desvestido fácilmente”. Mmm, dudas… ¿Cómo facilita al emperifollado sendos senos enormes? En fin, es evidentemente que el estudio de la Universidad de Sussex de 2006 que comprobaba que la cinturita imposible “contribuye al incremento de desórdenes alimentarios y obsesión con el peso de las niñas” no le pareció prueba suficiente.

Tampoco los casos de mujeres como la tal Blondie Bennet, una dama que, después de haber pasado cantidad de veces por el bisturí de su cirujano plástico, ahora está bajando su coeficiente intelectual ¡a propósito! para que la gente la vea como una Barbie por dentro y por fuera. O la archiconocida modelo ucraniana Valeria “Barbie Humana” Lukyanova, que admitió recientemente que su dieta para mantenerse “en forma” está compuesta por aire… y luz. Efectos colaterales injustificados, ¿cierto? Al fin y al cabo, la muñequita siempre enseñó a sus aficionadas a ser más que una cara bonita y las incentivó a convertirse en médicas, abogadas, chefs, etcétera… Pero, ¿cómo? ¿No? La pucha: acorde a un experimento realizado por la psicóloga Aurora Sherman, de la Oregon State University, “las aspiraciones vocacionales de las jovencitas se reducen considerablemente después de jugar con una Barbie cinco minutos”. “Es por el tipo de muñeca, no las características de las participantes”, especificó la especialista.

No hay respiro. Pero, ¡tranquilidad!. Que existe la famosa luz al final del túnel gracias a un muchacho, más atento él a las necesidades de las mocitas que la misma Mattel. Nickolay Lamm es el nombre del artista veinteañero de Pittsburgh que, bajo el lema “ser promedio es hermoso”, ha fundado una línea propia llamada “Lammily”. ¿De qué trata? Pues, básicamente, son versiones más bajas, rellenitas, saludables y “realistas” de la tradicional Barbie. El puntapié inicial fue el año pasado, cuando este hombre creó digitalmente una modelo 3D con las medidas reales de una joven de 19, la sentó al lado de Barbie y luego la photoshopeó para que se pareciera a la imposible chica Mattel. El gesto, además de evidenciar el horror de representatividad femenina que implica el esbelto figurín, entusiasmó al público internetiano, que empezó a enviarle correos preguntando dónde conseguía la muñeca “verdadera”.

De cara a la ilusión de la gente, Lamm decidió convertir su versión 3D en ejemplar de carne y hueso (o plástico, en fin…) y, con la meta entre ceja y ceja, pidió ayuda vía crowfunding. Insólitamente, en menos de 24 horas, su meta de 95 mil dólares fue ampliamente superada. De hecho, la gente sigue contribuyendo y el monto recaudado actualmente escala hasta los… 390 mil dólares. “Si hay al menos una pequeña chance de que Barbie en su forma presente esté influyendo de manera negativa a las chicas, y si una mujer de cuerpo promedio se ve tan bien, ¿qué detiene a Mattel de hacer una así?”, se preguntó el atento entrepreneur que supo canalizar una necesidad y volverla en oportunidad de mercado.

Con diferentes prototipos que ya ha testeado –exitosamente– entre sus primitas y una fecha de salida estipulada para noviembre, las versiones vienen con partes articuladas, promueven un estilo de vida sano (haciendo, por ejemplo, deporte), llevan mínimo maquillaje y están vestidas de forma sencillísima (una camisita floja, shorts, zapatillas). Además se pueden preordenar por valores que arrancan en los 17 dólares. Frente al manantial de solicitudes, el flamante empresario vuelve al signo de interrogación: “Hay cantidad de estudios que sugieren que los modelos que circulan afectan la imagen corporal positiva y llevan a la anorexia. ¿Cómo no crear una alternativa?”. Eso mismo se pregunta muchísima gente desde hace rato. Por lo menos, alguien se ha dispuesto a contestarla.

Curiosamente, no es la primera vez que el chico Lamm es noticia por sus simpáticas ocurrencias: el año pasado, sin ir más lejos, se asoció con un doctor en genómica computacional, Alan Kwan, para hipotetizar acerca de cómo se verá/vería el ser humano en 20 mil, 60 mil y 100 mil años, experimento especulativo ilustrado con seres de ojos ¡enormes! También en 2013, aunque lejos ya del asunto evolutivo, el joven de 25 se hizo una pregunta capital –y punchera–: “¿Qué ven los gatos?”. La respuesta llegó con imágenes comparativas de la visión felina y humana y –como cualquier proyecto bien encauzado que involucra mininos– no tardó en volverse viral. Por lo demás, Nickolay se ha ocupado de los cambios climáticos, la inequidad entre las clases sociales, lograr que veamos… las ondas de wifi, entre otros eclécticos tópicos de interés relativo. Las pistas, por tanto, lo dicen todo: el autodefinido “artista e investigador” tiene la curiosidad a flor de piel. Y ahora, gracias a la ayuda monetaria vía crowfunding, los billetes para capitalizar una Barbie –literalmente– como la gente. De modo que, ¡enhorabuena, mucha suerte, los mejores deseos! Y todo el abanico de saludos que las buenas –y saludables– iniciativas ameritan.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-8702-2014-03-14.html

7 casos de méritos científicos que fueron robados

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Hace unos días os hablaba del inventor del termo que, por miopía comercial, no patentó su invento, adelantándose a él uno de sus estudiantes. Y es que los científicos e inventores a menudo no logran rubricar sus hallazgos, ya sea porque no queda claro quién llegó primero, ya sea por desidia o despiste.

Algunas autorías aún se discuten. Otras han sido literalmente robadas. Algunos científicos han sido egoístas y ladrones. He aquí un puñado de casos de todo tipo en los que todavía hay polémica.

De cualquier forma, el que suscribe considera poco importante quién inventó qué, porque no tengo demasiada fe en la autoría individual, como ya desarrollé más extensamente en su día: las buenas ideas no nacen en buenos cerebros, sino en buenos ecosistemas, por ello tantos hallazgos nacieron simultáneamente (o casi) en diversos lugares del mundo.

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1. Teoría del Big Bang

En Estados Unidos, en 1965, el físico Robert H. Dicke presintió que el universo conservaba rastros de radiación del Big Bang, que probarían la teoría. Pero los físicos Arnos Penzias y Robert Woodrow se le adelantaron por accidente y ganaron el Premio Nobel en 1978.

2. ADN

En Reino Unido, Rosalind Franklin fue la primera en descubrir la estructura de doble hélice del ADN. Murió de cáncer provocado por los rayos X que usó para su descubrimiento, y Watson y Crick se basaron en su trabajo para obtener el Nobel en 1962.

3. Telescopio

El promotor de espectáculos Han Lippershey fabricó el primer telescopio pero, en 1608, le negaron la patente. Galileo Galilei oyó hablar del invento y lo construyó en 1609.

4. Teléfono

En 1860, el italiano Antonio Meucci presentó una versión del teléfono para comunicarse en casa con su esposa enferma. En 1874, Meucci no pudo renovarlo y dos años más tarde Graham Bell registró su propio diseño. Meucci quiso demandarle, pero sus planos se habían fueron extraviados por la Western Union, donde Bell había trabajado.

5. Electricidad

Al ingeniero serbio Nikola Tesla se le atribuye la invención de la radio, el microondas, un primitivo radar y la electricidad, aunque los méritos se los llevara finalmente Thomas Alva Edison.

6. Relatividad

Hules Henri Poincaré fue el primero en presentar formalmente la teoría de la relatividad. Cuando Albert Einstein publicó sus hallazgos más tarde, ni siquiera lo nombró.

7. Iguanodon

En el Reino Unido, en 1922, Gideon Mantell descubrió los dientes del hasta entonces inédito Iguanodon. Su rival, sir Richard Owen le robó el mérito y se ignoró la investigación de su rival.

Fuente: http://www.xatakaciencia.com/sabias-que/7-casos-de-meritos-cientificos-que-fueron-robados-por-otros?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+xatakaciencia+%28Xataciencia%29

Jugar al Tetris durante tres minutos reduce los antojos de comida y alcohol

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Algunas personas calman su ansiedad o segregan adrenalina poniendo su vida en peligro, como los que se lanzaron con traje aerodinámico para filmar el Cristo de Corcovado. Pero la mayoría de nosotros somos de sofá, y si hacemos algo espectacular es a través de un videojuego. Aunque sea al Tetris. Porque una singular investigación realizada por el estudiante de doctorado Jessica Skorka-Brown, junto a profesores Jackie Andrade y Jon May, de la Universidad de Plymouth, sugiere que la estimulación visual proporcionada por el videojuego Tetris puede reducir los antojos de alimentos, cigarrillos y alcohol. La investigación se publica en la revista científica Appetite.

Tetris, pues, obra en parte como un coach o la vocecita de nuestra conciencia a fin de proporcionarnos un añadido de fuerza de voluntad. Aunque lo que de verdad ocurre es que Tetris nos distrae y consigue que sintamos que tomamos el control de nosotros mismos.

En el estudio, se les pidió a los participantes (119) que detallaran sus antojos, así como una valoración de la ansiedad respecto al mismo. A continuación, un grupo luego jugó Tetris. Un segundo grupo se sentó frente a una pantalla y se dijo que se estaba tratando descargar el videojuego, pero finalmente no jugaron.

Después de sólo tres minutos, se les pidió los participantes que calificaran de nuevo sus antojos. Los que jugaron a Tetris experimentaron antojos 24% más débiles que los que no lo hicieron. Jackie Andrade lo explica así:

Sentir control es una parte importante de mantenerse motivado, y jugando Tetris se puede potencialmente ayudar a la persona a conservar el control cuando la ansiedad hace acto de presencia.

Además, los investigadores apuntan que al ganar o pasar de nivel, el cerebro nos recompensa como si hubiésemos ingerido algún alimento. Estos hallazgos podrían ofrecer una solución fácil y rápida para las personas que están intentando seguir una dieta para perder peso o bien que están tratando de dejar de fumar o de beber.

Fuente: http://www.xatakaciencia.com/psicologia/jugar-al-tetris-durante-tres-minutos-reduce-los-antojos-de-comida-y-alcohol?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+xatakaciencia+%28Xataciencia%29

¿La venganza es un alivio?

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Alrededor de la venganza se aglutina mucho conocimiento popular, del tipo “la venganza es un plato que se sirve frío” u “ojo por ojo, diente por diente” hasta el “alégrame el día” de Harry el Sucio. Pero ¿qué nos dicen los estudios sobre la venganza al respecto? ¿Realmente resulta una tarea satisfactoria? ¿Alivia o resulta improductiva? ¿La venganza es dulce?

Lo que indica la investigación al respecto, sin embargo, parece indicar que, si bien la venganza resulta dulce mientras se planea, su consecución no reporta beneficios destacables, lo que confirmaría lo de que la venganza es un plato que se sirve frío.

Evolutivamente, parece que la venganza ha nacido más como un mecanismo de control social de la comunidad que de satisfacción individual. Quien se venga está realizando una suerte de castigo altruista, sacrifica su bienestar con objeto de penalizar a quien se ha comportado mal. Un estudio realizado en Suiza y publicado en la revista Science parece corroborar esta hipótesis.

Investigadores de la Universidad de Zúrich realizaron con diversos voluntarios un juego con dinero real en el que se forzaba a que uno de los participantes traicionara al grupo, rompiera la baraja social. Al escanear sus cerebros, se observó que mientras aplicaban las medidas punitivas al traidor social se activaban en su cerebro las áreas relativas a los mecanismos de recompensa. Dominique de Quervain, director del experimento, lo explica así:

El hecho de que la gente encuentre placer en castigar las malas acciones ajenas puede que sea un mecanismo evolutivo que se generó hace miles de años. Cuando aún no existían organizaciones encargadas de impartir justicia, la venganza era un arma necesaria para la supervivencia.

En el plano individual, no colectivo, la venganza no produce un beneficio. Lo que sucede realmente es que al evitar la venganza, contribuimos a olvidar el agravio sufrido, trivializándolo, mientras que si nos vengamos, ya no será algo trivial, y no lo podremos olvidar, a pesar de que hayamos hecho pagar a quien nos causó un daño. Además, la venganza puede llegar a producirnos remordimientos, porque en ocasiones resulta más cruenta que el daño sufrido.

Dejar pasar el tiempo facilita que nos olvidemos del agravio, e incluso que nos reconciliemos con el agraviador, tal y como han explicado Crombag, Rassin y Horselenberg en su estudio International Journal of Offender Therapy and Comparative Criminology. Algo que ocurre en realidad en la mayoría de casos: solemos tener fantasías de venganza, pero la venganza raramente se lleva a la práctica. Por eso disfrutamos tanto de novelas como El conde de Montecristo o de películas como Venganza. Es nuestra forma de catarsis.

Con todo, muchos seguimos vengándonos como si de tal forma pudiéramos calmar nuestro dolor, como un náufrago que se muere de sed y debe beber agua de mar. Tal y como afirmaba el experto en leyes Donald Black en su influyente artículo El crimen como control social, casi todo lo que llamamos crimen es, desde el punto de vista del perpetrador, búsqueda de justicia.

Sólo una minoría de los homicidios se comenten con una finalidad práctica. Los criminólogos suelen barajar el 10 %. El 90 % restante de homicidios, pues, son de carácter moral. Es decir: celos, venganza y defensa propia. Individuos que se vengan pero que finalmente no logran, al parecer en la mayoría de los casos, calmar su dolor.

Fuente: http://www.xatakaciencia.com/psicologia/la-venganza-es-un-alivio?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+xatakaciencia+%28Xataciencia%29