Chau Barbie, chau

Comparto un artículo de http://www.pagina12.com.ar

Lammily

Un norteamericano de 25 años lanzó al mercado una Barbie con curvas verdaderas. Y aunque estará lista recién en noviembre ¡ya es un éxito!

Por Guadalupe Treibel

Quien tenga la mirada atenta sabrá que, cada dos por tres, las noticias alrededor de la controvertida Barbie se multiplican. Sólo en los últimos meses se dio a conocer que la icónica muñequita estaba teniendo una crisis de mediana edad: después de cinco décadas de popularidad masiva, sus ventas del último cuarto del año pasado habían caído un 13 por ciento –sintomático de que ¡por fin! el interés de las niñas se le estaba escurriendo entre sus manitas de plástico–. La mayoría apuesta a que se trata de una reacción lógica a partir de la perjudicial y distorsionada imagen física que ofrece para las pequeñas, aunque eso no haya disparado ningún mea culpa de la compañía. Muy por el contrario, sus irreales estándares de belleza han sido reforzados por Mattel hace unas pocas semanas, cuando la vicepresidenta de diseño, Kim Culmone, declaró que “su cuerpo nunca tuvo la intención de ser realista, sino que pudiera ser vestido y desvestido fácilmente”. Mmm, dudas… ¿Cómo facilita al emperifollado sendos senos enormes? En fin, es evidentemente que el estudio de la Universidad de Sussex de 2006 que comprobaba que la cinturita imposible “contribuye al incremento de desórdenes alimentarios y obsesión con el peso de las niñas” no le pareció prueba suficiente.

Tampoco los casos de mujeres como la tal Blondie Bennet, una dama que, después de haber pasado cantidad de veces por el bisturí de su cirujano plástico, ahora está bajando su coeficiente intelectual ¡a propósito! para que la gente la vea como una Barbie por dentro y por fuera. O la archiconocida modelo ucraniana Valeria “Barbie Humana” Lukyanova, que admitió recientemente que su dieta para mantenerse “en forma” está compuesta por aire… y luz. Efectos colaterales injustificados, ¿cierto? Al fin y al cabo, la muñequita siempre enseñó a sus aficionadas a ser más que una cara bonita y las incentivó a convertirse en médicas, abogadas, chefs, etcétera… Pero, ¿cómo? ¿No? La pucha: acorde a un experimento realizado por la psicóloga Aurora Sherman, de la Oregon State University, “las aspiraciones vocacionales de las jovencitas se reducen considerablemente después de jugar con una Barbie cinco minutos”. “Es por el tipo de muñeca, no las características de las participantes”, especificó la especialista.

No hay respiro. Pero, ¡tranquilidad!. Que existe la famosa luz al final del túnel gracias a un muchacho, más atento él a las necesidades de las mocitas que la misma Mattel. Nickolay Lamm es el nombre del artista veinteañero de Pittsburgh que, bajo el lema “ser promedio es hermoso”, ha fundado una línea propia llamada “Lammily”. ¿De qué trata? Pues, básicamente, son versiones más bajas, rellenitas, saludables y “realistas” de la tradicional Barbie. El puntapié inicial fue el año pasado, cuando este hombre creó digitalmente una modelo 3D con las medidas reales de una joven de 19, la sentó al lado de Barbie y luego la photoshopeó para que se pareciera a la imposible chica Mattel. El gesto, además de evidenciar el horror de representatividad femenina que implica el esbelto figurín, entusiasmó al público internetiano, que empezó a enviarle correos preguntando dónde conseguía la muñeca “verdadera”.

De cara a la ilusión de la gente, Lamm decidió convertir su versión 3D en ejemplar de carne y hueso (o plástico, en fin…) y, con la meta entre ceja y ceja, pidió ayuda vía crowfunding. Insólitamente, en menos de 24 horas, su meta de 95 mil dólares fue ampliamente superada. De hecho, la gente sigue contribuyendo y el monto recaudado actualmente escala hasta los… 390 mil dólares. “Si hay al menos una pequeña chance de que Barbie en su forma presente esté influyendo de manera negativa a las chicas, y si una mujer de cuerpo promedio se ve tan bien, ¿qué detiene a Mattel de hacer una así?”, se preguntó el atento entrepreneur que supo canalizar una necesidad y volverla en oportunidad de mercado.

Con diferentes prototipos que ya ha testeado –exitosamente– entre sus primitas y una fecha de salida estipulada para noviembre, las versiones vienen con partes articuladas, promueven un estilo de vida sano (haciendo, por ejemplo, deporte), llevan mínimo maquillaje y están vestidas de forma sencillísima (una camisita floja, shorts, zapatillas). Además se pueden preordenar por valores que arrancan en los 17 dólares. Frente al manantial de solicitudes, el flamante empresario vuelve al signo de interrogación: “Hay cantidad de estudios que sugieren que los modelos que circulan afectan la imagen corporal positiva y llevan a la anorexia. ¿Cómo no crear una alternativa?”. Eso mismo se pregunta muchísima gente desde hace rato. Por lo menos, alguien se ha dispuesto a contestarla.

Curiosamente, no es la primera vez que el chico Lamm es noticia por sus simpáticas ocurrencias: el año pasado, sin ir más lejos, se asoció con un doctor en genómica computacional, Alan Kwan, para hipotetizar acerca de cómo se verá/vería el ser humano en 20 mil, 60 mil y 100 mil años, experimento especulativo ilustrado con seres de ojos ¡enormes! También en 2013, aunque lejos ya del asunto evolutivo, el joven de 25 se hizo una pregunta capital –y punchera–: “¿Qué ven los gatos?”. La respuesta llegó con imágenes comparativas de la visión felina y humana y –como cualquier proyecto bien encauzado que involucra mininos– no tardó en volverse viral. Por lo demás, Nickolay se ha ocupado de los cambios climáticos, la inequidad entre las clases sociales, lograr que veamos… las ondas de wifi, entre otros eclécticos tópicos de interés relativo. Las pistas, por tanto, lo dicen todo: el autodefinido “artista e investigador” tiene la curiosidad a flor de piel. Y ahora, gracias a la ayuda monetaria vía crowfunding, los billetes para capitalizar una Barbie –literalmente– como la gente. De modo que, ¡enhorabuena, mucha suerte, los mejores deseos! Y todo el abanico de saludos que las buenas –y saludables– iniciativas ameritan.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-8702-2014-03-14.html

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¿Y si me permites caminar tranquila?

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¿Son los “piropos” una forma de violencia normalizada e invisibilizada contra la mujer? ¿Sería mejor llamar acoso callejero machista a los “halagos”? Por Marta González y Paula Vilella / Ilustraciones: Nanu Kübler, para Brecha Digital / Video: Hugo Meyer.

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11 horas. Salgo de casa. Subo a pagar unas cuentas. A dos cuadras, tras una verja de metal opaca, oigo silbidos y jadeos de varios hombres a los que no veo. Aprieto el paso.

11.15 horas. Regreso de pagar las cuentas. A la misma altura de la obra, pero en la acera de enfrente, un señor de unos 70 años se acerca a mi rostro y me dice salivando: “Ay, cómo viene el verano”. Me giro y le digo que es imbécil. Me contesta: “Si no te dije nada”. “Sí, me dijo.” “¿Cómo te puede molestar algo lindo?” “Porque no tiene ningún derecho a decirme nada.” La conversación transcurre mientras me alejo.

18 horas. Salgo de la casa de una amiga. Voy caminando por los alrededores del Estadio Centenario. Me cruzo con un joven en ropa deportiva que parece un universitario de clase media. Me mira de lejos con una sonrisa y cuando nos cruzamos suelta: “Pero cómo estás, ¿puedo ir contigo?”. Me giro y le hago un corte de mangas. “¿Qué pasa? Amarga, qué amarga que sos, y encima fea. ¡Tomá esta!”, y mueve las caderas como si me estuviera cogiendo a la distancia.

20.30 horas. En los alrededores de la Sala Zitarrosa, donde vamos a ver una obra de teatro, un par de jóvenes que en apariencia se parecen bastante al tipo de gente con la que me muevo, me llaman desde la otra acera. Van con mochilas y fundas de guitarra. Me acerco un poco porque me parece conocerlos. A dos pasos me dicen: “Pero qué linda…”. Me enfado. Me dicen que no me enfade. Les digo que se vayan a la mierda.

23 horas. Voy con la bici por 18 de Julio. Es verano y no hay nadie. En la distancia, un grupo de tres jóvenes, aparentemente en situación de calle, me gritan que a ver si los llevo en la canastita. Paso. Estoy cansada y enfadada.

***

Valeria está a punto de cruzar el umbral de su casa. Sabe que hoy no es un día distinto a los demás desde que le brotaron dos pechos del torso. Antes aun, seguramente. No es un día distinto aunque sea invierno o verano. Aunque vista minifalda o buzo de cuello alto. Aunque esté de buen humor o enfadada con el mundo. Mientras camina por la calle haciendo su vida, sabe que algún hombre le dirá algo en algún momento. Si es un simple “Linda” o un desagradable “Te partiría al medio, mamita”, sí que puede depender del día. Pero sabe que hoy no es un día distinto.

Desde la mirada persistente o los silbidos, o incluso el contacto físico. Al menos siete de cada diez mujeres han experimentado alguna forma de acoso callejero por parte de desconocidos en los países en los que la organización Stop Street Harassment ha estudiado el tema. En una encuesta virtual realizada para este reportaje y a la que respondieron 211 mujeres de Montevideo, más del 90 por ciento señaló que alguna vez le habían silbado, dicho comentarios sexualmente explícitos, mirado persistentemente, y halagado. A más del 60 por ciento le habían enviado besos volados, seguido, tocado o frotado sin su consentimiento, o realizado gestos sexualmente explícitos. El 40 por ciento respondió que desconocidos se habían masturbado en su presencia. Muchas de las historias que aquí recogemos son fruto de esa encuesta, aunque los nombres sean aleatorios.

El constante “piropeo” puede llevar a que las mujeres se cuestionen su forma de vestir, que busquen compañía masculina para caminar por la calle, que se mantengan en estado de alerta ante el acercamiento de cualquier hombre, o que cambien el itinerario previsto para evitar pasar por ese conflictivo punto en el que se saben expuestas. Rabia, frustración, impotencia y asco fueron los sentimientos más repetidos en el sondeo. Para algunas mujeres resulta indiferente, y otras, como Julia, afirman que hay gradaciones. “Me da mucho asco y rabia cuando me dicen alguna guarangada fea, hay veces en que si salgo de pollera me siento muy observada e incómoda, y debo admitir que cuando me dicen un piropo en una buena me siento halagada también.”

¿Son los “piropos” una forma de violencia normalizada e invisibilizada contra la mujer? ¿Sería mejor llamar acoso callejero machista a los “halagos”?

Corto Humorístico dirigido por Hugo Meyer que aborda el tema:

EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA

Matilde apenas se acuerda de la primera vez que un desconocido la interpeló en la calle, pero desde entonces le ha pasado de todo. Aquel hombre que se masturbó en su presencia en la Estacada, de Punta Carretas. El trayecto a casa durante un caluroso diciembre en el que la atomizaron gritándole cosas de lejos. El día en que acabó llorando, cuando ese chico de la bici al que le preguntó una dirección a las dos cuadras intentó violarla. Primero se vive como un dato de la realidad. Simplemente sucede.

Seguidamente se naturaliza. “Si sos mujer, esperás que ocurra”, ese argumento forma parte de lo cotidiano. Por eso la línea entre el halago y la agresión es tan sutil y el nivel de tolerancia de las mujeres varía. La mayoría hace una distinción entre “el halago lindo que levanta el ánimo” y la grosería.

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Mejora tu habilidad de hablar en público

Comparto una nota de weikap

A lo largo de la historia, el poder de la oratoria se ha utilizado siempre como una de las formas más importantes para influir en otras personas. Hoy en día, no es tan diferente. Saber comunicarse es una de las habilidades que las empresas más buscan en los profesionales.

“¿Quién habla de forma bien articulada y con sensatez, puede defender mejor sus ideas, productos o servicios e influir positivamente en las personas”, dice Stephen Lucas, profesor de comunicación en la Universidad Estatal de Pennsylvania, EE.UU, y autor del libro “El Arte de hablar en público”, que fue lanzado por Bookman Publisher. Él insiste en que esta habilidad mejora el desempeño profesional en las entrevistas de trabajo, reuniones, negociaciones y en las relaciones interpersonales.

Sin embargo, hablar en público es algo que todavía asusta a muchas personas. No son pocos los que se sienten acorralados cuando, en algún momento, se les plantea que deben exponer ante otras personas. Para enfrentar esto, el experto enumera ocho consejos que pueden facilitar y mejorar la capacidad de hablar en público. 

1. Utilizar el nerviosismos a su favor:

Si se siente tenso cuando habla en las entrevistas de trabajo, reuniones y presentaciones, entérese que a la mayoría de los grandes empresarios y voceros les pasa lo mismo. El secreto es usar esta tensión a su favor, convirtiéndolo en lo que los psicólogos llaman nerviosismo positivo. Así, es posible controlar y retirar las fuerzas de ese sentimiento, dejando de ser una víctima.

2. Aprender a escuchar:

La mayoría de las personas escucha de forma pasiva, sin efectivamente absorber el contenido. Para ser un oyente activo, es necesario desarrollar ese hábito con entrenamiento y disciplina. Algunas acciones pueden ayudar: debe existir un esfuerzo por comprender el punto de vista del orador; es conveniente no interrumpir ni concluir las frases anticipadamente; no hay que dejarse distraer por las interrupciones internas o externas; y no es bueno juzgar al interlocutor.

El enfoque es otro elemento esencial en un buen oyente. Pensamos más rápido de lo que escuchamos, por lo que es fácil dejar escapar nuestra atención”, dice el experto. Él explica que una buena manera para mantenerse centrado es tratar de predecir lo que viene a continuación, con cuidado de no mencionar las conclusiones de forma precipitada. También es conveniente revisar lo que dijo el orador y confirmar si realmente se entendió.

3. Desarrollar el pensamiento crítico:

A veces las personas sienten que tienen la información correcta, que el argumento del otro está equivocado, pero no pueden expresarse de manera efectiva. La pregunta es:hablar bien requiere aprender a pensar bien, para tener la capacidad para organizar y ver con claridad la relación entre las ideas. Actividades como la lectura, ejercicios de pensamiento crítico e interpretación de textos y conferencias ayudan a desarrollar el pensamiento crítico. Así, es posible aprender a identificar las debilidades en el otro argumento para evitarlos en sus propios argumentos.

4. Usar ejemplos:

Los ejemplos ayudan a aclarar y reforzar las ideas. Estas transforman ideas abstractas en concretas y comprensibles a los oyentes. Ensayar la narración con ejemplos largos es una buena manera de hacerlos más interesantes, porque estas son como historias y dependen tanto de su relato como de su contenido. 

“Las personas en general son más influenciables mediante ejemplos claros y personales”. Pero los ejemplos que aportan datos estadísticos también pueden ser útiles en ciertos momentos”, dice Lucas.

5. No ser etnocéntrico:

Vivimos en los diversos ámbitos de nuestra vida con personas de diferente ascendencia, culturas y religiones. Esto requiere cuidado con la creencia de que nuestro grupo o cultura es superior a los demás, denominada etnocentrismo. En consecuencia, se deben evitar las comparaciones que identifican un grupo como mejor que otros. Para ser un comunicador persuasivo en un mundo multicultural, es necesario tener en cuenta que las personas tienen diferentes creencias y costumbres.

6. Planificar: 

Siempre planifique lo que hablará en ocasiones importantes, como entrevistas, reuniones, negociaciones y presentaciones. Organice sus oraciones de la forma más objetiva, para decidir a dónde quiere llegar con cada una. También es importante definir las etapas de su discurso: principio, medio y fin deben estar bien divididos. Otro punto clave es prepararse para posibles preguntas sobre sus argumentos.

7. Ser ético:

Cuando exponemos una idea, asumimos la responsabilidad por ello. Por lo tanto, es importante evaluar si sus argumentos tiene una base ética. ¿Cree usted en lo que dice? ¿sus frases son coherentes con el bienestar de los demás? En entrevistas de empleo o negociaciones, por ejemplo, es importante encontrar el equilibrio para vender su trabajo o producto/servicio con la verdad. No es novedad que mentir en estas instancias puede traer consecuencias bastante negativas, pues la verdad siempre acaba saliendo a la luz.

8. Prestar atención al idioma: 

Durante la conversación o la charla, el lenguaje debe ser preciso y claro. Para usar las palabras correctamente, reflexione sobre lo que se quiere decir exactamente. El diccionario es un buen aliado en ese caso. Utilizar palabras familiares, correctas y evitar las redundancias, puede ayudar a dejar las frases más claras y ser inmediatamente comprendidas por los oyentes.

Fuente: http://weikap.com/inicio/negocios/liderazgo-y-vision/1385-mejora-tu-habilidad-de-hablar-en-p%C3%BAblico.html

30 Cosas que debes dejar de hacerte a ti Mismo

Comparto una nota de weikap.com

Como Mary Robinson dijo una vez: “Nadie puede volver atrás y comenzar de nuevo, pero cualquiera puede comenzar hoy mismo y hacer un nuevo final.” Nada podría estar más cerca de la verdad. Pero antes de poder iniciar este proceso de transformación tienes que dejar de hacer las cosas que te han estado deteniendo.

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Aquí tienes algunas ideas para comenzar:

1. Deja de gastar el tiempo con las personas equivocadas. – La vida es demasiado corta para pasar tiempo con personas que te quitan la felicidad. Si alguien te quiere en su vida, harán espacio para ti. No deberías tener que luchar por un lugar. Nunca, nunca insistas en alguien que constantemente pasa por alto tu valor. Y recuerda, no es la gente que está a tu lado en tu mejor momento, sino los que están a tu lado en tu peor momento, tus verdaderos amigos.  Como dijo J.F. Kennedy: “El éxito tiene muchos padres, pero el fracaso es huérfano”.

2. Deja de huir de tus problemas. – Enfréntalos con la cabeza en alto. No, no será fácil. No hay persona en el mundo capaz de manejar a la perfección cada golpe que le arrojan.  No se supone que somos capaces de resolver problemas al instante. Así no es como estamos hechos. De hecho, estamos hechos para enojarnos, ponernos tristes, sentir dolor, tropezar y caer. Porque ese es todo el propósito de la vida – enfrentar los problemas, aprender, adaptarse, y resolverlos en el transcurso del tiempo. Esto es lo que en última instancia, nos convierte en la persona que llegaremos a ser.

3. Deja de mentirte a ti mismo. – Puedes mentirle a cualquiera en el mundo, pero no puedes mentirte a ti mismo. Nuestras vidas mejoran solamente cuando tomamos las oportunidades, y la primera y más difícil oportunidad que podemos tomar es ser honestos con nosotros mismos.

4. Deja de poner tus propias necesidades en un segundo plano. – La cosa más dolora es perderte a ti mismo en el proceso de amar a alguien demasiado (tu pareja, tus padres, tus hijos, tus hermanos), y olvidar que también eres especial. Sí, ayuda a los demás, pero ayúdate a ti mismo también.  Si alguna vez hubo un momento para seguir tu pasión y hacer algo que te importe a ti, ese momento es ahora.

5. Deja de intentar ser alguien que no eres. – Uno de los mayores desafíos en la vida es ser tú mismo en un mundo que está tratando de hacerte igual a todos. Siempre habrá alguien más guapa, siempre habrá alguien más inteligente, siempre habrá alguien más joven, pero nunca serán tú. No cambies para gustarle a la gente. Sé tú mismo y a las personas correctas les encantará el verdadero tú.

6. Deja de aferrarte al pasado. – No puedes comenzar el siguiente capítulo de tu vida si sigues releyendo el último.

7. Deja de tener miedo a cometer un error. – Hacer algo y hacerlo mal es por lo menos diez veces más productivo que hacer nada. Cada éxito tiene una estela de fracasos detrás de él, y cada fracaso está conduciendo hacia el éxito. Terminas lamentando las cosas que no hiciste mucho más que las cosas que hiciste.

8. Deja de reprenderte por los errores del pasado. – Se puede amar a la persona equivocada y llorar por las cosas equivocadas, pero no importa cómo las cosas van mal, una cosa es segura, los errores nos ayudan a encontrar a la persona y las cosas que son perfectas para nosotros. Todos cometemos errores, tenemos luchas, e incluso lamentamos las cosas en nuestro pasado. Pero tú no eres tus errores, no eres tus luchas, y estás aquí AHORA con el poder de dar forma a tu día y tu futuro. Cada cosa que ha ocurrido en tu vida te está preparando para un momento que está por venir.

9. Deja de intentar comprar la felicidad. – Muchas de las cosas que deseamos son caras.  Pero la verdad es que las cosas que realmente nos satisfacen son totalmente gratis – el amor, la risa y el trabajo en nuestras pasiones.

10. Deja de mirar exclusivamente a los demás para ser feliz. – Si no estás feliz con lo que eres por dentro, tampoco serás feliz en una relación a largo plazo con nadie.  Tienes que crear la estabilidad en tu propia vida antes de poder compartirla con alguien más.

11. Deja de ser inactivo. – No pienses demasiado o crearás un problema que ni siquiera estaba allí en primer lugar. Evalúa las situaciones y toma medidas decisivas.  No puedes cambiar lo que te rehúsas a confrontar. Avanzar implica un riesgo. ¡Punto! No puedes llegar a la segunda base con el pie en la primera.

12. Deja de pensar que no estás listo. – Nadie se siente 100% listo cuando surge una oportunidad.  Las oportunidades más grandes en la vida nos obligan a crecer más allá de nuestras zonas de confort, lo que significa que no nos sentiremos totalmente cómodos al principio.

13. Deja de involucrarte en relaciones por las razones equivocadas. – Las relaciones deben ser elegidas con prudencia. Es mejor estar solo que estar mal acompañado. No hay necesidad de precipitarse. Y esto se puede trasladar a todo tipo de relación, ya sea personal, laboral o profesional.  Si hay algo que está destinado a ser, va a suceder – en el momento adecuado, con la persona adecuada, y por la mejor razón. Enamórate cuando estés listo, no cuando estés solo.

14. Deja de rechazar nuevas relaciones sólo porque las antiguas no funcionaban. – En la vida te darás cuenta de que hay un propósito para todos los que conoces.  Algunos te pondrán a prueba, algunos te utilizarán y algunos te enseñarán. Pero lo más importante, algunos sacan lo mejor de ti.

15. Deja de intentar competir contra todos los demás. – No te preocupes por lo que otros hacen mejor que tú. Concéntrate en vencer tus propios records cada día. El éxito es una batalla entre tú y tú mismo solamente.

16. Deja de estar celoso de los demás. – Los celos son el arte de contar las bendiciones de otra persona en lugar de las tuyas propias. Pregúntate lo siguiente: “¿Qué es algo que yo tengo y que todos los demás quieren?”

17. Deja de quejarte y sentir lástima por ti mismo. – Las curvas de la vida existen por una razón – para cambiar tu trayectoria en una dirección que está destinada para ti. No puedes ver o entender todo lo que ocurre en un momento, y puede ser difícil. Sin embargo, reflexiona sobre las curvas negativas lanzadas sobre ti en el pasado. A menudo verás que con el tiempo te llevaron a un mejor lugar, persona, estado de ánimo o situación. Así que ¡sonríe! Que todos sepan que hoy eres mucho más fuerte que ayer, y lo serás.

18. Deja de guardar rencores. – No vivas tu vida con odio en tu corazón. Vas a terminar perjudicándote a ti mismo más que a la gente que odias. El perdón no está diciendo: “Lo que me hicieron está bien.”, está diciendo: “Yo no voy a dejar que lo que me hiciste arruine mi felicidad por siempre.” El perdón es la respuesta… deja ir, encuentra la paz, libérate a ti mismo.  Y recuerda, el perdón no es sólo para otras personas, es para ti también. Si debes perdonarte a ti mismo, sigue adelante y trata de hacerlo mejor la próxima vez.

19. Deja de permitir que otros te bajen a su nivel. – Niégate a bajar tus estándares para dar cabida a aquellos que se niegan a elevar los suyos propios.

20. Deja de perder el tiempo explicando a los demás. – Tus amigos no lo necesitan y tus enemigos no van a creer de todos modos. Sólo haz lo que sabes en tu corazón que es correcto.

21. Deja de hacer las mismas cosas una y otra vez sin descanso. – El momento para tomar un profundo respiro es cuando no tienes tiempo para ello. Si sigues haciendo lo que estás haciendo, seguirás consiguiendo lo que estás recibiendo. A veces es necesario tomar distancia para ver las cosas con claridad.

22. Deja de pasar por alto la belleza de los pequeños momentos. – Disfruta de las pequeñas cosas, porque un día puedes mirar hacia atrás y descubrir que eran las cosas grandes. La mejor parte de tu vida serán los pequeños momentos, aquellos que pasas riendo con alguien que te importa.

23. Deja de intentar hacer las cosas a la perfección. – El mundo real no recompensa a los perfeccionistas, premia a las personas que logran terminar las cosas.

24. Deja de seguir el camino de menor resistencia. – La vida no es fácil, especialmente cuando se piensa en lograr algo que vale la pena. No tomes el camino más fácil. Haz algo extraordinario.

25. Deja de actuar como si todo está bien si no lo está. – Está bien desmoronarse por un rato. No siempre tienes que pretender ser fuerte, y no hay necesidad de demostrar constantemente que todo va bien. No debes preocuparte de lo que piensan los demás.  Llora si es necesario – es saludable derramar tus lágrimas. Cuanto antes lo hagas, más pronto serás capaz de sonreír de nuevo.

26. Deja de culpar a otros por tus problemas. – La medida en que puedes alcanzar tus sueños depende de la medida en que tomas la responsabilidad de tu vida. Al culpar a otros de lo que está pasando, niegas tu responsabilidad – le das a otros poder sobre esa parte de tu vida.

27.  Deja de intentar ser todo para todos. – Hacerlo así es imposible y al intentarlo sólo te quemarás. Sin embargo, hacer sonreír a una persona puede cambiar el mundo. Tal vez no a todo el mundo, pero sí su mundo. Así que afina tu objetivo.

28. Deja de preocuparte tanto. – Preocuparte no te liberará de las cargas de mañana, sino que te alejará de la alegría que tiene el día de hoy. Una forma de comprobar si hay algo sobre lo que vale la pena reflexionar es hacerte la siguiente pregunta: “¿Este asunto importará dentro de un año? ¿Tres años? ¿Cinco años?”. Si no, entonces no vale la pena preocuparse.

29. Deja de centrarse en lo que no quieres que suceda. – Concéntrate en lo que sí quieres que suceda. El pensamiento positivo está a la vanguardia de cada gran historia de éxito. Si te despiertas cada mañana con la idea de que algo maravilloso va a suceder en tu vida hoy, y prestas mucha atención, a menudo te darás cuenta de que tienes razón.

30. Deja de ser ingrato. – No importa cuán bien o mal lo pasas, despierta cada día agradecido por tu vida. Alguien más en algún lugar está luchando desesperadamente por los suyos. En lugar de pensar en lo que te  estás perdiendo, trata de pensar en todo lo que tú tienes y que los demás se están perdiendo.

Escrito por Cristian Illanes – fuente: http://weikap.com/inicio/blog/600-30-cosas-que-debes-dejar-de-hacerte-a-ti-mismo.html

¿Sufres cuando vas a trabajar?

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¿Por las mañanas te levantas desmotivado, con la sensación de que no tienes metas, aburrido y con el único incentivo de ir a tu oficina para recibir un sueldo a fin de mes? Si es así, entonces claramente eres una de las millones de personas de todo el mundo que sufren de algún modo en sus trabajos.

Así lo afirma Steve Nobel en su libro “Deja de sufrir en el trabajo” (Urano), el cual escribió inspirado en su propia experiencia de trabajar durante 10 años en la banca y con el objetivo de ayudar a las personas a encontrar una forma de convertir ese malestar en una oportunidad de transformación e iluminación.

“El sufrimiento sucede; sufrir no tiene ningún mérito; podemos aceptar y transformar el sufrimiento; cuando realmente somos capaces de transformar el sufrimiento, podemos experimentar algo diferente”, postula el coach.

Según Nobel, el sufrimiento en el trabajo tiene múltiples causas, pero las principales son:

  • La monotonía y el sin sentido: esto se da sobre todo en aquellas actividades repetitivas, donde el empleado se presenta en su puesto, cumple con sus labores y luego se va a su casa. No hay chispa ni pasión.
  • Buscar sólo el dinero: aunque el coach reconoce que es innegable que el dinero es importante para vivir, recalca que el trabajo es mucho más que dinero. Por esto, señala que vale la pena preguntarse: ¿qué cantidad de dinero puede compensar una vida de insatisfacción?
  • La exigencia: cuando un trabajo mantiene a una persona demasiado ocupada, o es excesivo y estresante, inevitablemente producirá sufrimiento.
  • La ambición: según Nobel, a pesar de que la ambición es una fuerza motivadora, no lo es tanto como el entusiasmo y es por esto que no puede satisfacer por sí sola durante toda una vida laboral.
  • El estancamiento: una persona estancada en su trabajo es aquella que es incapaz de buscar otro porque lleva mucho tiempo en el que tiene; o cree que gana un buen sueldo o ha invertido demasiado en él. También piensa que hacer un cambio puede ser arriesgado porque debe cubrir gastos y detrás de ella hay una familia en que pensar. O incluso que se considera demasiado mayor o poco capacitado para otras labores.
  • La violencia laboral: el coach pide distinguir entre el desacuerdo creativo, que puede conducir a nuevas ideas y posibilidades, y al conflicto destructivo, que reara vez produce algo útil. Por esto, Nobel sostiene que para que una persona no sufra en el trabajo debe sentirse respetada y segura.
  • La inseguridad laboral: hay que tener claro que en los tiempos actuales ya no existen los trabajos para toda la vida, lo que puede derivar en dos aristas: provocar entusiasmo y ganas de aventura, o inseguridad y deseos de aferrarse. Y cuando el miedo que provoca la incertidumbre es intenso -dice el autor-, puede bloquear la posibilidad de probar algo nuevo y, en consecuencia, impedir que una persona aproveche las posibilidades que le ofrece la vida, creándole sufrimiento.

Hay una salida

Además de detectar la causa de tu descontento en el trabajo, también es importante tener claro que sufrir no es obligatorio, sino opcional. “Quien decide si sufres o no, no es tu jefe, tu gobierno o tu cultura: eres tú”, afirma Steve Nobel.

Según el coach, existe una salida para el sufrimiento, pero ésta se debe elegir de forma consciente. “Mientras sigamos sufriendo, nunca nos daremos cuenta de que hay otras cosas a nuestro alcance. Cuando somos capaces de trascender el sufrimiento laboral, se nos pueden presentar muchas oportunidades”, asegura.

En este sentido, la idea es encontrar una forma de trabajar que se niegue a aceptar el sufrimiento. Para lograrlo, el autor entrega los siguientes consejos:

  • Busca un propósito: debes saber dónde vas, tener un objetivo y aportar algo importante para los demás.
  • Hazte presente: según el coach, la presencia puede transformar hasta el trabajo más insignificante. Por esto, afirma que “estar presentes es una de las cualidades que podemos aportar para mejorar nuestra experiencia laboral”.
  • Ármate de valor: no tienes que conformarte ni aguantar situaciones que no deberías soportar. “El valor hace que nos levantemos y que hablemos en voz alta. El valor hace que nos movamos cuando hemos de movernos. El valor nos conduce a la tenacidad y al cambio”, sostiene. (Ojo: es importante no confundir valor con temeridad o estupidez).
  • Sé flexible: tienes que ser capaz de adaptarte, saber cambiar, poder pasar ágilmente de un conjunto de habilidades a otro, no aferrarse a los planes y ser espontáneo. “Ten metas, pero lo más importante, es tener visión (…) Disponte a soltar lastre. Así tendrás más espacio para maniobrar, y más ayuda y apoyo”, dice Nobel.
  • Ten libertad: “Una mente libre puede crear un estilo de vida libre. Una mente atrapada no es verdaderamente consciente de sus verdaderos talentos, dones y potencial”, asegura. Por esto, aconseja trabajar en lo que a la persona le gusta, cuando desee y donde quiera, aprovechando las oportunidades que entregan las nuevas tecnologías. “El trabajo típico de nueve a cinco ya no es la única opción disponible”, señala.
  • Descubre tus talentos: también tus dones y recursos internos, y luego aplícalos a una necesidad real en el mundo, una por la que la gente te pague. “Puede que seas un artista, coach, médico, ingeniero, sanador, líder, trabajador social o profesor en potencia, pero si no utilizas tu talento, sufrirás”, afirma el autor.
  • Confía en tu intuición e imaginación: es necesario ser innovador y la intuición puede ayudarte a encontrar o a crear el trabajo que te gusta. “La intuición te permite adelantarte a aquellos que sólo actúan guiados por la lógica. La intuición y la lógica combinadas forman una sinergia de recursos que puede llegar a ser casi mágica”, postula.
  • Sé más creativo: debes estar dispuesto a pasarlo bien en tu trabajo. “La diversión y el juego conducen a una vida laboral más productiva y feliz (…) El juego es un estado mental que es creativo e innovador por naturaleza (…) El humor es una parte esencial de la evolución en el trabajo”, recomienda.
  • Que no te falte la pasión: “Cuando hagas algo que te guste, no te parecerá que estás trabajando. La pasión y el entusiasmo conducen al propósito; sin pasión, nos regimos por la cabeza, en lugar de hacerlo por el corazón. Necesitamos el corazón para estar despiertos en nuestro trabajo”, sostiene Nobel.
  • Incluye la espiritualidad: hoy no es necesario retirarse a un monasterio para vivir la espiritualidad. Por esto, es posible incluir los espiritual en el trabajo, lo cual ayuda a alcanzar la dicha, estado opuesto al sufrimiento. “La dicha se produce cuando trascendemos los estados de aburrimiento, estrés o cansancio y aprendemos a acceder a los estados de relajación, creatividad, claridad, curiosidad, concentración, pasión y sabiduría”, afirma.

Fuente: http://weikap.com/inicio/inspiracion/motivacion/1313-%C2%BFsufres-cuando-vas-a-trabajar.html

Me gusta: el efecto del elogio en Internet

Comparto nota publicada en http://www.xatakaciencia.com

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A todos nos gustan las palmaditas en la espalda. De hecho, la mayoría de nuestras acciones están encaminadas a buscar, implícita o explícitamente, el elogio, el respaldo, el reconocimiento de los demás. Porque, permitidme la licencia poética, somos más nosotros cuando nos reflejamos en los ojos de los demás, a pesar de todo lo que se diga a propósito de la individualidad o el “hago las cosas porque quiero hacerlas sin importarme lo que digan los demás”.

Esta inclinación humana incluso puede advertirse en una señal tan aparentemente insignificante como un “me gusta” en alguno de nuestros estados de Facebook.

Al menos es lo que sugiere Yochay Benkler, un experto en leyes de Harvard, y Helen Nisenbaum, filósofa de la Universidad de Nueva York, en su ensayo de 2006 Producción y virtud entre pares basadas en el bien común, cuya tesis central es que los estímulos sociales son muy importantes a la hora de que la gente aborde actividades de todo tipo.

Hasta el punto de que los comentarios elogiosos de los demás (máxime si esos elogios, además, proceden de alguien a quien el destinatario respeta), se convierten en una recompensa en sí misma, porque se basan en un sentimiento de conexión y no en una mera formalidad, considerándose así el elogio como otra recompensa extrínseca, como el dinero.

Esto lo desarrollo con un poco más de mala leche y picardía en un artículo que escribí hace tiempo, por si os interesa profundizar, titulado precisamente ¿Los escritores sólo escriben a cambio de sexo? (I) y (II).

Abunda en ello Clay Shirky en su libro Excedente cognitivo:

A partir de la observación de varios ejemplos de participación como éstos, incluyendo especialmente la creación de software a partir del intercambio de contribuciones entre iguales (un modelo llamado software de código abierto), Benkler y Nisembaum concluyen que las motivaciones sociales refuerzan las personales; nuestras nuevas redes de comunicación fomentan la afiliación y el intercambio, y ambas son cosas buenas tanto por sí mismas como por lo que generan, y también proporcionan apoyo para la autonomía y la competencia.

(…) Este círculo cerrado de retroalimentación entre motivaciones personales y sociales es aplicable a la mayoría de los usuarios del excedente cognitivo, desde Wikipedia hasta PickupPal pasando por Grobanitas por la beneficencia.

Este anhelo por la palmadita en la espalda es tan poderosa que un usuario de Internet podría sencillamente fingir o impostar su actividad para recibir parabienes. Pensaréis que esto es justamente lo que ocurre en la vida real (alguien que compra una marca pirata para fingir que es verdadera a los ojos de los demás, por ejemplo). Sin embargo, en el ámbito de Internet resulta mucho menos costoso en todos los sentidos fingir que uno hace o deshace, apoya o condena, milita, siente, comparte.

Hasta el punto de que algunos investigadores del fenómeno de Internet consideran que muchos de los movimientos sociales que propician las redes sociales en realidad tienen más de espejismo que de militancia, de impostura social en busca de palmaditas que de verdadera entrega. Sencillamente porque basta un simple click para demostrar tu adhesión a cualquier causa, algo que sólo exige unos pocos segundos de tu tiempo.

 

Fuente: http://www.xatakaciencia.com/psicologia/me-gusta-el-efecto-del-elogio-en-internet