¿Es negativo consultar el Twitter mientras estamos haciendo los deberes?

Comparto una nota de http://www.xatakaciencia.com

misiongaia-sermultitaskingmultitareas

Que si Facebok, que si Twitter, que si la bandeja de correo, que si nos envían un whatsapp en el grupo del trabajo para pasarnos una foto de gatitos, que si la tele de fondo, que si la música, que pican en la puerta… mientras estamos en la oficina trabajando, estamos en casa haciendo los deberes o, como en mi caso, ahora mismo estoy tecleando este texto en el rincón de una cafetería, son decenas las potenciales interrupciones que acechan a nuestro alrededor. Y si nada ni nadie nos interrumpe, somos nosotros, en aras de la procrastinación, los que comprobamos compulsivamente hasta el widget del tiempo meteorológico.

En estos tiempos de multitasking, ¿es buena tanta interrupción? ¿Hay gente que es capaz de estar a muchas cosas a la vez?

La respuesta corta es que no. Aunque creamos que somos más eficientes, o que nuestra condición de mujer nos ayuda a hacer varias cosas a la vez, la multitarea no es buena ni para concentrarse, ni para ser rápido, ni para evitar los errores.

Concretamente, una persona a la que se interrumpe mientras lleva a cabo una tarea tarda un 50 % más de tiempo para terminarla y comete un 50 % más de errores, según explica John Medina en Brain Rules: 12 Principles for Surviving and Thriving at Work, Home, and School. De hecho, la multitarea está especialmente desaconsejada mientras conducimos. O tal y como explica David Brooks en El animal social:

El cerebro no realiza bien tareas múltiples. Necesita entrar en un flujo coherente, con una red de activaciones que conduzcan coherentemente a la siguiente.

Fuente: http://www.xatakaciencia.com/psicologia/es-negativo-consultar-el-twitter-mientras-estamos-haciendo-los-deberes?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+xatakaciencia+%28Xataciencia%29

Anuncios

‘Olvídate de mí’ es real: podremos borrar y restaurar recuerdos

Comparto una nota de http://www.xatakaciencia.com

2005211212052.384274

En la película Olvídate de mí, obra maestra pergeñada por la iconoclasta mente de Charlie Kaufman, se plantea la posibilidad de borrar selectivamente recuerdos luctuosos como, por ejemplo, a una ex que nos ha hecho trizas el corazón. En la película no se profundizaba apenas sobre la tecnología empleada para conseguir tal cosa, más bien era la excusa para explicar una historia, casi el Deus ex machina.

Sin embargo, los recientes avances en neurociencia podrían hacer realidad la premisa de Olvídate de mí. Sobre todo a raíz de un nuevo estudio pionero llevado a cabo por investigadores de la Universidad de California, que borraron y luego reactivaron recuerdos mediante la estimulación de las neuronas en los cerebros de ratas genéticamente modificadas con una serie de pulsos de luz.

Borrando el trauma

800px-propranolol-3d-balls

El médico y farmacólogo escocés James W. Black desarrolló el propranolol en la década de 1960. La invención del propranolol fue recibida como el mayor avance en la lucha contra las enfermedades cardíacas desde el descubrimiento de las propiedades de la Digitalis purpurea en el siglo XVIII. Recibió el premio Nobel de Medicina en 1988 “por el descubrimiento de importantes principios en el tratamiento con fármacos”.

Pero también servía para borrar el dolor de un recuerdo. Al parecer, dicha sustancia, un beta-bloqueante que neutraliza los efectos de las hormonas del estrés, no eliminaba los sucesos de nuestra memoria, pero sí sus peores efectos: las trazas emocionales. Así pues, se continuaría recordando el hecho, pero no el dolor que nos provoca. Después de todo, el propranolol resulta más efectivo que la técnica empleada en Olvídate de mí, pues al eliminar todo lo que le recuerde a su pareja, el protagonista también borraba los buenos recuerdos. Propranolol sólo borraría el trauma y dejaría el poso.

Consumido por millones de hipertensos en el mundo, el propranolol actúa sobre los receptores beta-adrenérgicos de la amígdala (estructura cerebral relacionada con el aprendizaje emocional y la modulación de la memoria) durante el procesamiento de información emocional, como sugirieron Merel Kindt y sus colegas del Departamento de Psicología Clínica de la Universidad de Amsterdam en un estudio publicado en la revista Nature Neuroscience. Su hipótesis fue que propranolol puede que “interrumpa la síntesis de proteínas de la memoria amigdalar del miedo, provocando la alteración de ese recuerdo”.

Borrando y restaurando recuerdos

800px-gyrus_dentatus_40x

Ahora nos llega el primer estudio, publicado en la revista Nature y dirigido por el neurocientífico Roberto Manilow (Universidad de California), que sugiere directamente que el fortalecimiento o debilitamiento de las sinapsis es la base fundamental para la memoria, y que por tanto podríamos borrar o recordar de nuevo cualquier recuerdo. No solo sus trazas emocionales, sino el recuerdo por entero, como si nunca hubiese ocurrido. Tal y como ha señalado Manilow:

Podemos formar un recuerdo, borrarlo y luego reactivarlo, a voluntad, aplicando un estímulo que selectivamente refuerza o debilita las conexiones sinápticas (entre neuronas).

El estudio, de momento, solo se ha realizado en ratas modificadas genéticamente para que sus células cerebrales produjeran una proteína sensible a la luz que podría ser activada por un pulso de luz emitido por una fibra óptica implantada en el cerebro. A continuación, les enseñaron a asociar estímulos luminosos sobre estas células nerviosas con descargas eléctricas y dolorosas en sus patas. Las ratas, de esta forma, aprendieron a tener miedo a los estímulos luminosos. Este aprendizaje se produjo en parte por el fortalecimiento de ciertas conexiones sinápticas, así que las debilitaron con unos impulsos luminosos distintos.

Finalmente, las ratas olvidaron asociar la luz con el dolor, es decir, que olvidaron tener miedo. Como Juan Sin Miedo. Lo más interesante es que el proceso es reversible: reactivaron el recuerdo del dolor y las ratas volvieron a tener miedo a las descargas, aunque no hubieran sufrido de nuevo el dolor.

Si los resultados obtenidos se logran reproducir, quizás su metodología podría servir para estudiar algunos mecanismos para fortalecer las conexiones sinápticas en personas que sufren Alzheimer.

Fuente: http://www.xatakaciencia.com/psicologia/olvidate-de-mi-es-real-podremos-borrar-y-restaurar-recuerdos?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+xatakaciencia+%28Xataciencia%29

Más creativos cuando estamos cansados, más creativos cuando estamos online

Comparto un artículo de http://www.dreig.eu

creativo

Siempre hablamos, cuando lo hacemos de creatividad, de que consiste en abandonar por momentos el foco, la precisión, ceder al pensamiento lateral, la expansión. Pues bien, coherentemente, parece que los mejores trabajos creativos los realizamos cuando estamos algo cansados y nuestros cerebros, de algún modo, bajan la guardia.

Lo asegura un estudio reciente: Si bien las tareas que requieren de foco y atención las realizamos mejor cuando estamos lo más despiertos y frescos posible, cuando somos más hábiles en evitar cualquier tipo de distracción, las tareas creativas, innovadoras, requieren de todo lo contrario.

En otras palabras, las cuestiones que requieren de “insight” implican pensar “outside the box”, precisamente distraer el foco. Y es en situaciones de cansancio que el cerebro se vuelve menos eficiente al filtrar las distracciones, favoreciendo la asociación de ideas que basa todo acto creativo.

Explicaba estos temas ayer en clase hablando sobre Creatividad Online y caía en la cuenta de que en la era internet son abundantes las distracciones, los estímulos, incluso a veces el cansancio cognitivo y por lo tanto las oportunidades creativas.

El tema será tremendamente positivo siempre y cuando encontremos momentos para recuperar el foco y, mejor en los momentos más activos y lúcidos, desconectar por completo.

Quizás les ocurra a los jóvenes, incluso a muchos de los inmigrantes digitales hiperconectados que leen esta entrada, que el mundo offline les / nos parezca aburrido, limitado en estímulos, poco motivador. Deberíamos recordarles / nos entonces que es necesario estar con nosostros mismos a veces. Por lo menos para innovar, poner en marcha las ideas creativas, hacer realidad los conceptos elaborados en tiempo de abundancia digital y por lo tanto, seguir creciendo.

Fuente: http://www.dreig.eu/caparazon/2013/10/02/cansancio-creatividad-online/

Los enemigos de nuestra Creatividad

Nunca dejes de aprender… o empezarás a desaprender

Comparto una nota de http://www.xatakaciencia.com

neurona

Uno de los descubrimientos más revolucionarios y recientes de la neurociencia a propósito del aprendizaje es que, independientemente de la edad, nunca es tarde para aprender, y que ese aprendizaje influye profundamente en la configuración anatómica de nuestro cerebro. Aprender cosas nuevas, ejercitar nuestras capacidades cognitivas, nos cambia de un modo observable incluso en períodos de corta duración.

Hasta hace poco, pues, se consideraba que los 20 años era más o menos la edad en la que nuestro cerebro establecía conexiones neuronales más o menos fijas. Pero esto no parece ser así. Nuestro cerebro, si así lo queremos, puede cambiar hasta en edades muy avanzadas.

Por ejemplo, practicar malabares durante tres meses produce un incremento de la sustancia gris de ambos hemisferios cerebrales, en la región temporal media y en el surco intraparietal posterior izquierdo (áreas asociadas al procesamiento y retención de información visual compleja del movimiento), aunque los practicantes ya sean adultos.

Incluso algo tan comúnmente considerado propio de edades infantiles como es la capacidad de aprender idiomas nuevos, sigue modificando la morfología cerebral en edades provectas, tal y como explica Maria Kunnikova en ¿Cómo pensar como Sherlock Holmes?:

A un grupo de adultos que asistieron a un curso intensivo de nueve meses de chino moderno, se les reorganizó progresivamente la sustancia blanca cerebral (según mediciones mensuales) en las áreas del lenguaje del hemisferio izquierdo y en las correspondientes del derecho, así como en el genu (extremo anterior) del cuerpo calloso, la red de fibras neuronales que conecta los dos hemisferios.

Si no usas tu cerebro, te atontas

Puede resultar muy prometedor descubrir que si ejercitamos nuestro cerebro, si nos enfrentamos a nuevos retos cognitivos, si no perdemos el anhelo de aprender, independientemente de nuestra edad, podremos cambiar nuestro cerebro a mejor. Pero ello tiene una contrapartida: si no lo hacemos, nuestro cerebro cambiará a peor.

Ignoro si ello tendrá relación con el hecho de que muchos conocidos, una vez abandonada la época universitaria, parecen cada vez menos brillantes e ingeniosos, como si hubieran puesto el piloto automático vital y se condujeran por la vida en modo zombi, en plan “me levanto, voy a trabajar en algo monótono y aburrido, recojo a los niños del colegio, veo un programa tonto en la tele, y a la cama”. Pero lo cierto es que nuestro cerebro desaprende si no lo empleamos con tanto ahínco, como un músculo que se atrofia.

Por ejemplo, en el anterior ejemplo de los practicantes de malabarismos, tras abandonar la práctica y transcurrir un tiempo, los escáneres revelaban que la sustancia gris, que tan pronunciada era durante el entrenamiento, había menguado drásticamente.

Todo aquel entrenamiento había empezado a esfumarse, no solo a nivel práctico, sino incluso a nivel neuronal. Es decir, que si no estamos reforzando conexiones neuronales, las estamos perdiendo.

Nosotros podemos poner punto final a nuestra educación, si así lo decidimos. El cerebro, nunca. Seguirá reaccionando al uso que queramos darle. La diferencia no está entre aprender o no, sino en qué y cómo. Podemos aprender a ser pasivos, a abandonarnos, en definitiva, a no aprender, como igualmente a ser curiosos, a buscar, a seguir aprendiendo cosas que igual ni siquiera sabíamos que necesitábamos saber.

Fuente: http://www.xatakaciencia.com/psicologia/nunca-dejes-de-aprender-o-empezaras-a-desaprender

Música y Cerebro

Comparto una nota de http://psicotip.wordpress.com

 

Aumenta la energía muscular y molecular; influencia el latido del corazón; altera el metabolismo; reducen el dolor; acelera la recuperación de pacientes; ayuda en la descarga de emociones; estimula la creatividad, la sensibilidad y el pensamiento.

Te preguntaras, ¿qué es lo que produce todo esto en nuestro organismo? pues la música.

Nuestra capacidad para percibir la música es muy temprana. Incluso recién nacidos reaccionan a estímulos musicales, y con un mes, el bebé puede discriminar ya tonos de diferentes frecuencias. Con seis meses podemos hablar ya de una ‘musicalidad’ desarrollada. Y a los tres o cuatro años, los niños comienzan a reproducir la música. Ahora bien, un entendimiento pleno de la armonía se desarrolla como muy temprano a la edad de doce años.

musica

 

La música es un medio de comunicación como lo es el lenguaje. Al igual que en el lenguaje, donde las distintas características están localizadas en diferentes partes del cerebro, en la música ocurre lo mismo, es decir, que por ejemplo, la melodía y los tonos se localizan preferentemente en el hemisferio derecho.

Curiosamente, los músicos profesionales utilizan más en la percepción de las melodías el hemisferio izquierdo y se ha comprobado que con el entrenamiento en música, la dominancia cerebral para la percepción de la melodía se desplaza del hemisferio derecho al hemisferio izquierdo. También, se ha demostrado, que  la corteza motora primaria y el cerebelo que están involucrados en el movimiento y la coordinación, son más grandes en los músicos adultos que en personas que no son músicas, o que el cuerpo calloso (que es el que permite la conexión entre los dos hemisferios), así como la corteza auditiva (responsable de unir la música y el habla en una sola experiencia consciente) también eran más grandes en los músicos.

El hemisferio izquierdo es más apropiado para la percepción del ritmo. Esto indica que para la percepción de la armonía y la percepción del ritmo se utilizan áreas distintas del cerebro. Por eso hay personas que tienen una capacidad de percepción armónica brillante, pero una mala percepción del ritmo, o al revés.

Por otro lado el canto, que implica música y lenguaje, involucra ambos hemisferios si hay palabras, pero el canto sin palabras, solo de melodía, depende del hemisferio derecho.

Pero sin duda, el efecto más potente de la música es el emocional.

Las emociones humanas se encuentran en el sistema límbico, concretamente en la amígdala, que es la estructura que las gestiona. La música, cuando es percibida, primero es analizada por las áreas auditivas de nuestro cerebro, pero curiosamente nuestro sistema neuronal se conecta también de forma automática a los núcleos de la emoción. Esa es la razón por la cual, la música es un fuerte modulador emocional y por eso también asociamos canciones a personas o a recuerdos concretos.

Es común pensar que cuando estas triste, si escuchas música “triste” aún lo estarás más y al revés, si estas contento/a y escuchas música alegre, pues aún estarás más alegre. Pues bien, esto es cierto a medias. Es cierto que las notas tristes nos entristecen, pero la música triste tiene otra función, alegrarnos.

Cuando estamos tristes y nos ponemos a escuchar música, solemos elegir música acorde con nuestro estado de ánimo, es decir, triste. No es que tengamos ganas de estar aún más tristes, sino que de forma inconsciente estamos equilibrando nuestras emociones. Veamos porque.

La música en general, nos provoca una liberación de dopamina (hormona del placer), pero no todas las canciones provocan que se libere la misma cantidad de dopamina, no es lo mismo nuestra canción favorita, que una que no nos gusta. Pues bien, esa liberación de dopamina, se produce en el momento álgido de la canción, como es obvio, pero curiosamente, unos segundos antes de ese momento se produce una primera descarga de dopamina relacionada con la anticipación, es decir, porque sabemos que se acerca ese punto álgido. En ese momento se activa una zona llamada núcleo accumbens, que es la responsable de la euforia, la sensación de placer y las adicciones.

Por lo tanto, cuando estamos tristes y elegimos música triste, lo que estamos haciendo es regular nuestro estado emocional, ya que aunque estemos escuchando ese tipo de música, la realidad es que en nuestro cerebro se está produciendo un reequilibrio emocional.

Imaginar cuan de importante es la música, que existe hasta una inteligencia emocional. Este tipo de inteligencia, más desarrollada en unos que en otros, es la inteligencia que surge más temprano, y está muy relacionada con otras inteligencias, ya que la música nos produce movimiento y nos permite socializar y emocionar.

Muchos científicos piensan, que si se pudiera conocer a la perfección el fenómeno de la música, podríamos encontrar la clave para todo el pensamiento humano. Como esto aún no es posible, mientras esperamos a que llegue ese día, disfrutaremos de las emociones y los placeres que nos despierta la música.

escuchar-musica

 

 

Fuente: http://psicotip.wordpress.com/2013/04/08/musica-y-cerebro/

¿Que ventajas tiene aprender pronto a leer?

Comparto una nota de http://www.xatakaciencia.com

 

consejos-para-aprender-a-leer

Según una investigación de la Universidad de Edimburgo recién publicada en la revista Psychological Science, tanto las habilidades en la lectura como las habilidades matemáticas que muestra una persona al cumplir siete años de edad contribuyen a predecir cuál será su estatus socieconómico cuando alcance la vida adulta. Quienes presentan mayores competencias en los dos ámbitos son los que obtenían mayores ingresos económicos a la edad de 42.

Esta correlación se ha establecido a través de la amplia base de datos del estudio National Child Development del Reino Unido, que llevó a cabo un seguimiento durante 50 años a 17.000 personas nacidas en 1958.

Según Stuart Ritchie, coautor del estudio, aún es necesario realizar más análisis para separar los efectos de la genética y los efectos del ambiente en estos resultados:

Hemos demostrado que las habilidades básicas adquiridas en la infancia no son solo una cuestión curricular: influyen en cómo te va en la vida a largo plazo. (…) El estudio que estamos adelantando ahora, que es con gemelos, nos permitirá separar los factores genéticos de los ambientales.

Otras ventajas de leer

Los cerebros lectores entienden de otra manera el lenguaje, procesan de manera diferente las señales visuales; incluso razonan y forman los recuerdos de otra manera, tal y como señala la psicóloga mexicana Feggy Ostrosky-Solís.

Pero ¿qué pasa exactamente, en tiempo real, en el cerebro de una persona que lee y entiende lo que lee, a diferencia de una persona que simplemente mira las imágenes en una pantalla o escucha las palabras de un cuentista? En 2009, la revista Psychological Science publicó un estudio al respecto, llevado a cabo en el Laboratorio de Cognición Dinámica de la Universidad de Washington, cuya principal investigadora fue Nicole Speer.

Los lectores simulan mentalmente cada nueva situación que se encuentran en una narración. Los detalles de las acciones y sensaciones registrados en el texto se integran en el conocimiento personal de las experiencias pasadas. Las regiones del cerebro que se activan a menudo son similares a las que se activan cuando la gente realiza, imagina u observa actividades similares en el mundo real.Lo que también sugiere una investigación es que el cerebro se entrena de un modo diferente si leemos clásicos o leemos contemporáneos (o dicho de otro modo, si leemos textos de palabras complejas, extrañas, rebuscadas o cuya definición ignoramos).

Es al menos lo que sugiere un experimento que consistió en monitorizar la actividad cerebral de un grupo de voluntarios mientras leían una serie de libros, que ha sido llevado a cabo por un equipo de científicos, psicólogos y académicos de la lengua de la Universidad de Liverpool. Los clásicos que se leyeron pertenecían a las plumas insignes de Shakespeare, William Wordsworth y T.S. Eliot, entre otros.

Al parecer, el escaneo cerebral no dejó lugar a dudas: los clásicos consiguieron disparar la actividad cerebral porque suponían un reto mayor. Al adaptarse las obras a un lenguaje más moderno y el efecto cognitivo suplementario se diluyó. El estudio también apunta que la poesía incrementa la actividad en el hemisferio derecho del cerebro.

 

Fuente: http://www.xatakaciencia.com/psicologia/que-ventajas-tiene-aprender-pronto-a-leer