Apuntes Psicología Social – Grupo Operativo

Comparto los apuntes de la materia “Teoría de los Grupos” de primer año de la carrera Operador en Psicología Social

GRUPO OPERATIVO

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Partiendo de la experiencia de vida de Enrique Pichón Riviere, podremos rastrear los orígenes del Grupo Operativo en la teorización pichoniano.

Comentamos en reiteradas oportunidades que Pichón Riviere, observó, al interior de los grupos donde se desempeñaba profesionalmente, dificultades que se relacionaban con el desconocimiento de la enfermedad mental, por parte de las familias y los enfermeros que acompañaban a los internos. Lo que generaba dificultades de relación entre ellos, las familias muchas veces abandonaban a los enfermos en el hospicio, y los enfermeros atendían a los pacientes de forma distante, a veces violenta.

Además de estas observaciones, también pensó una posibilidad de modificación para esa situación: la reunión de los sujetos involucrados en la situación, en grupos. Para preparar teóricamente hablando a los profesionales sobre el tema, y permitiendo la expresión de los miedos, dudas y sentimientos por parte de familiares y enfermeros. Los resultados fueron positivos, o mejor dicho, fueron operativos. Lograron el objetivo que buscaban.

Otro punto importante que podemos indicar como situación de origen de la teoría se da, cuando Pichón Riviere, en el Hospicio de la Mercedes, implementa sus conocimientos sobre los grupos, ante una situación de emergencia implementa un “curso de enfermería” entre los pacientes en mejores condiciones. Nuevamente los resultados fueron positivos, operativos.

En 1.958, Enrique Pichón Riviere organiza y lleva a cabo la llamada “experiencia Rosario”, donde se formaron grupos heterogéneos para reflexionar sobre temas cotidianos, que más tarde serán debatidos en el grupo general, coordinados por un equipo. Los resultados obtenidos dan cuenta de la importancia y los efectos de la situación grupal. Fueron resultados operativos. Allí nace entonces, no sólo buena parte de la conceptualización teórica pichoniana, sino la técnica que la caracteriza: el grupo operativo

En reiteradas oportunidades incluí el término operativo, para mencionar los resultados obtenidos. Nos detendremos en el concepto, para desmenuzarlo y poder utilizarlo de manera acertada. Cuando hablamos de GRUPO OPERATIVO, de que hablamos? A qué nos referimos con el término operativo?

El diccionario lo define como: “que logra hacer efectivo un intento o propósito”

Allí lo leemos como un adjetivo; es decir que un grupo puede ser adjetivado como operativo, si cumple con su propósito, es decir el adjetivo apunta a la eficiencia. Podemos ejemplificarlo pensando en un grupo de trabajo en una oficina, un equipo de futbol, un aula de la escuela media.

Enrique Pichón Riviere decía que todo grupo es una estructura, que intenta satisfacer las necesidades de sus miembros y por ello tiene una potencialidad operativa. Es una capacidad, una posibilidad que le permite ser eficientes. Es una situación en “potencia” ya que puede o no cumplirse. La operatividad es la virtud o facultad de lograr un efecto determinado. Si el objetivo se cumple nos permitirá pensar en la operatividad del grupo, es decir que han cumplido con su tarea de manera eficaz.

Pero el concepto “operativo” también puede considerarse como un sustantivo, en tanto es una “técnica”. Podemos pensar “lo operativo” como el nombre o denominación de la técnica.

Así hablamos de operativo como un instrumento, una herramienta que se da con un modo de trabajo específico. Técnica como “conjunto de procedimientos y recursos de que se sirve una ciencia o un arte”

Hablar de “grupo operativo” implica hablar del uso de ciertos procedimientos y recursos, para potenciar la capacidad de operatividad que todo grupo tiene. Es decir que un motivo para la utilización de la técnica de grupo operativo, tendría como posible objetivo: lograr que los integrantes del grupo sean conscientes de sus capacidades, y restablecerlas si se las percibiera obstaculizadas.

Un grupo que trabaja con “técnica de grupo operativo” (como sustantivo) puede no ser operativo (como adjetivo). Es que la técnica, como recurso, nos permite hacer visible los aspectos del fenómeno (grupal). Por eso podemos definir a la “técnica del grupo operativo” como un dispositivo, ya que es una manera de disponer las cosas, de ordenar en relación con aquello que queremos producir y como producirlo.

La Experiencia Rosario, ya mencionada, fue realizada en esa ciudad en el año 1.958. La misma estuvo a cargo del Instituto Argentino de Estudios Sociales (IADES) , al momento en que el doctor Enrique Pichón Riviere era su director, contando con la colaboración de varias Universidades locales.

El “laboratorio” realizado, fue pensado en varias etapas y para probar la efectividad del espacio grupal: El primer paso fue reunir a personas de diferentes campos científicos y laborales en el aula magna, para comentar la experiencia y distribuir algunos temas que fueron debatido luego en los grupos.

Un segundo paso fue subdividir al grupo total en subgrupos de aproximadamente nueve integrantes cada uno, acompañados por un coordinador y uno o dos observadores, los que se reunirían en diversas oportunidades, para intercambiar sobre los temas propuestos. Como tercer paso, intercalando la frecuencia con las reuniones de los grupos para el debate, se reuniría el equipo de profesionales del IADES, formado por su director y los coordinadores y observadores de cada subgrupo, para evaluar la experiencia que se llevaba a cabo.
Nuevamente el doctor Pichón Riviere, expondrá ante los concurrentes, observando muy prontamente que la exposición era acompañada por un grupo de personas (que habían pensado sobre el tema que escuchaban) y no por público en general. Luego de esta exposición se rearmaron los subgrupos de trabajo, pero con homogeneidad de los integrantes: un subgrupo de profesionales de la medicina, otro de personas dedicadas al comercio, al deporte, etc.

Una nueva reunión del equipo IADES, se intercaló con los tiempos de trabajó de llos subgrupos.

Podríamos enumerar los pasos para una mejor comprensión:
1 , 6 y 9 Exposición del Doctor Enrique Pichón Riviere.
2 y 4 Reunión de grupos heterogéneos.
3 , 5 y 8 Reunión del equipo IADES.
7 y 8 Reunión de grupos homogéneos

En Rosario, se empleó una estrategia la creación de un laboratorio social, una táctica, la grupal, y como técnica la de los grupos de comunicación, discusión y tarea.

Esta experiencia sirvió para interrogar y probar la operatividad (como adjetivo) del espacio grupal, y la posibilidad de potenciar las capacidades de los integrantes del grupo que, partiendo de sus propios bagajes personales pueden construir nuevos aprendizajes personales y grupales. Pudo ser pensada una técnica específica para lograr un objetivo.

El grupo operativo cuenta con un encuadre específico, un tiempo de inicio y final, una tarea prescripta. Según Enrique Pichón Riviere, en su libro “EL PROCESO Grupal”

…”las finalidades y propósitos de los grupos operativos diciendo que la actividad está centrada en la movilización de estructuras estereotipadas, dificultades de aprendizaje y comunicación, debidas al monto de ansiedad que despierta todo cambio (…)
Dicha tarea depende del campo operativo del grupo que adquiere en cada miembro características particulares (…) El propósito general es el esclarecimiento, en término de las ansiedades básicas, aprendizaje, comunicación, esquema referencial, decisiones, etc. De ésta manera coinciden el aprendizaje, la comunicación y la resolución de la tarea, con la curación. Se ha creado un nuevo esquema referencial.” (…)

Profesora Fabiana Rodriguez.

Mejora tu habilidad de hablar en público

Comparto una nota de weikap

A lo largo de la historia, el poder de la oratoria se ha utilizado siempre como una de las formas más importantes para influir en otras personas. Hoy en día, no es tan diferente. Saber comunicarse es una de las habilidades que las empresas más buscan en los profesionales.

“¿Quién habla de forma bien articulada y con sensatez, puede defender mejor sus ideas, productos o servicios e influir positivamente en las personas”, dice Stephen Lucas, profesor de comunicación en la Universidad Estatal de Pennsylvania, EE.UU, y autor del libro “El Arte de hablar en público”, que fue lanzado por Bookman Publisher. Él insiste en que esta habilidad mejora el desempeño profesional en las entrevistas de trabajo, reuniones, negociaciones y en las relaciones interpersonales.

Sin embargo, hablar en público es algo que todavía asusta a muchas personas. No son pocos los que se sienten acorralados cuando, en algún momento, se les plantea que deben exponer ante otras personas. Para enfrentar esto, el experto enumera ocho consejos que pueden facilitar y mejorar la capacidad de hablar en público. 

1. Utilizar el nerviosismos a su favor:

Si se siente tenso cuando habla en las entrevistas de trabajo, reuniones y presentaciones, entérese que a la mayoría de los grandes empresarios y voceros les pasa lo mismo. El secreto es usar esta tensión a su favor, convirtiéndolo en lo que los psicólogos llaman nerviosismo positivo. Así, es posible controlar y retirar las fuerzas de ese sentimiento, dejando de ser una víctima.

2. Aprender a escuchar:

La mayoría de las personas escucha de forma pasiva, sin efectivamente absorber el contenido. Para ser un oyente activo, es necesario desarrollar ese hábito con entrenamiento y disciplina. Algunas acciones pueden ayudar: debe existir un esfuerzo por comprender el punto de vista del orador; es conveniente no interrumpir ni concluir las frases anticipadamente; no hay que dejarse distraer por las interrupciones internas o externas; y no es bueno juzgar al interlocutor.

El enfoque es otro elemento esencial en un buen oyente. Pensamos más rápido de lo que escuchamos, por lo que es fácil dejar escapar nuestra atención”, dice el experto. Él explica que una buena manera para mantenerse centrado es tratar de predecir lo que viene a continuación, con cuidado de no mencionar las conclusiones de forma precipitada. También es conveniente revisar lo que dijo el orador y confirmar si realmente se entendió.

3. Desarrollar el pensamiento crítico:

A veces las personas sienten que tienen la información correcta, que el argumento del otro está equivocado, pero no pueden expresarse de manera efectiva. La pregunta es:hablar bien requiere aprender a pensar bien, para tener la capacidad para organizar y ver con claridad la relación entre las ideas. Actividades como la lectura, ejercicios de pensamiento crítico e interpretación de textos y conferencias ayudan a desarrollar el pensamiento crítico. Así, es posible aprender a identificar las debilidades en el otro argumento para evitarlos en sus propios argumentos.

4. Usar ejemplos:

Los ejemplos ayudan a aclarar y reforzar las ideas. Estas transforman ideas abstractas en concretas y comprensibles a los oyentes. Ensayar la narración con ejemplos largos es una buena manera de hacerlos más interesantes, porque estas son como historias y dependen tanto de su relato como de su contenido. 

“Las personas en general son más influenciables mediante ejemplos claros y personales”. Pero los ejemplos que aportan datos estadísticos también pueden ser útiles en ciertos momentos”, dice Lucas.

5. No ser etnocéntrico:

Vivimos en los diversos ámbitos de nuestra vida con personas de diferente ascendencia, culturas y religiones. Esto requiere cuidado con la creencia de que nuestro grupo o cultura es superior a los demás, denominada etnocentrismo. En consecuencia, se deben evitar las comparaciones que identifican un grupo como mejor que otros. Para ser un comunicador persuasivo en un mundo multicultural, es necesario tener en cuenta que las personas tienen diferentes creencias y costumbres.

6. Planificar: 

Siempre planifique lo que hablará en ocasiones importantes, como entrevistas, reuniones, negociaciones y presentaciones. Organice sus oraciones de la forma más objetiva, para decidir a dónde quiere llegar con cada una. También es importante definir las etapas de su discurso: principio, medio y fin deben estar bien divididos. Otro punto clave es prepararse para posibles preguntas sobre sus argumentos.

7. Ser ético:

Cuando exponemos una idea, asumimos la responsabilidad por ello. Por lo tanto, es importante evaluar si sus argumentos tiene una base ética. ¿Cree usted en lo que dice? ¿sus frases son coherentes con el bienestar de los demás? En entrevistas de empleo o negociaciones, por ejemplo, es importante encontrar el equilibrio para vender su trabajo o producto/servicio con la verdad. No es novedad que mentir en estas instancias puede traer consecuencias bastante negativas, pues la verdad siempre acaba saliendo a la luz.

8. Prestar atención al idioma: 

Durante la conversación o la charla, el lenguaje debe ser preciso y claro. Para usar las palabras correctamente, reflexione sobre lo que se quiere decir exactamente. El diccionario es un buen aliado en ese caso. Utilizar palabras familiares, correctas y evitar las redundancias, puede ayudar a dejar las frases más claras y ser inmediatamente comprendidas por los oyentes.

Fuente: http://weikap.com/inicio/negocios/liderazgo-y-vision/1385-mejora-tu-habilidad-de-hablar-en-p%C3%BAblico.html

El copyright hace desaparecer libros y música ─ estudio Universidad de Illinois

Comparto una nota de http://manzanamecanica.org

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Tae nos envió este pre-print recién publicado que estudia el efecto del copyright sobre la disponibilidad de libros y música. El autor es Paul J. Heald, actualmente en la Escuela de Derecho de la Universidad de Illinois.

El estudio analiza 2.300 libros nuevos a la venta en Amazon.com, y muestra que hay tres veces más libros publicados inicialmente en 1850 a la venta comparado con libros de 1950. ¿Por qué? Este artículo presenta nuevos datos sobre cómo el copyright afecta la disponibilidad de libros.

Muchos libros no aparecen en las estanterías de Amazon hasta que expira su copyright. En la página 15 del paper aparece una versión actualizada [en la foto] de un gráfico que demuestra este problema de manera muy clara. Este estudio demuestra claramente de que el argumento de que “sin copyright no hay incentivo para imprimir un libro” es completamente falaz. Al contrario, en la mayoría de estos casos el copyright es exactamente lo que impide que los libros estén disponibles para la venta.

También la música

El estudio también estudia la disponibilidad en Youtube de canciones que llegaron a ser número 1 en los rankings de pop de EE.UU., Francia, y Brasil entre 1930 y 1960. Cada vídeo es analizado en términos de la identidad de quien subió el vídeo, el tipo de vídeo, el número de visitas, la fecha en que fue subido, y si existe monetización.

El análisis de los datos demuestra que el sistema de salvaguardas de la DMCA, tal como es aplicado en YouTube, permite mantener algún nivel de acceso a canciones antiguas permitiendo que aquéllos que poseen las copias (mayoritariamente, infractores) se comuniquen relativamente a bajo costo con dueños de copyright para satisfacer un mercado de potenciales auditores.

Heald, Paul J.: How Copyright Makes Books and Music Disappear (and How Secondary Liability Rules Help Resurrect Old Songs) 5 de julio de 2013, pre-print disponible en SSRN.

Fuente: http://manzanamecanica.org/2013/07/el_copyright_hace_desaparecer_libros_y_musica_estudio_universidad_de_illinois.html

Vectores del Cono Invertido

Cono Invertido

El Grupo Operativo, tal como le hemos descripto, es una técnica, un dispositivo que Pichón usa para denominar a los grupos que nacen en un ambiente de “tarea concreta”.

Alrededor de 1.945 ante el cese total del personal de enfermería del hospicio, Pichón se encuentra ante una situación determinada, una necesidad que requirió de una solución alternativa y operativa, que él mismo piensa al interior de una situación grupal. El grupo operativo.

Los mismos se describen como grupos centrado en la tarea, ya que implementarlos es poner la mirada en la relación “sujeto – grupo”, verticalidad y horizontalidad, dando así lugar central al “proceso” del grupo en relación a la TAREA. La técnica apunta a posibilitar un “aprendizaje” de carácter grupal, a partir del aprendizaje personal, lo que podría ser pensado también en forma inversa. Esta posibilidad de pensamiento nos permite definir al aprendizaje, al desarrollo de la tarea en el ámbito del grupo operativo, como una relación dialéctica mutuamente modificante de los integrantes del grupo entre sí , en una praxis permanente en relación con el medio: el grupo.

En qué consiste la técnica del grupo operativo? en hacer explícito, lo implícito. En trabajar desde lo manifiesto para llegar a lo latente, en el acontecer de un grupo en cuestión; a partir del movimiento espiralado que se produce en la dinámica, en el proceso.

Es la tarea, entonces, el abordaje del objeto de conocimiento de manera explícita, el entendimiento de la teoría previa expuesta antes de la reunión grupal, durante el cual se presentaran ciertas dificultades. Las mismas se relacionan con la comunicación y en cuanto a la manera de abordaje de dicho objeto. Estos obstáculos que emergen de lo teórico propiamente dicho, son los obstáculos epistemofílicos, que ponen de manifiesto lo que Pichón llamó “miedos básicos”.

Los obstáculos se manifiestan como una “resistencia” al cambio, una negación ante la nueva propuesta de aprendizaje, y transformación. Siendo nuestros objetivos, como profesionales de la psicología social, ser promotores del cambio, es que la implementación del dispositivo, del grupo operativo, habilitará la posibilidad de hacer explícitos los miedos y proponer retrabajar sobre ellos para superarlos.

Pensar el por qué de estas resistencias que aparecen ante la nueva situación de aprendizaje, es pensar “Qué significa el cambio” para cada uno de nosotros como sujetos. Los miedos básicos, son dos, el miedo a la pérdida y el miedo al ataque. La aparición de una nueva posibilidad, de una situación que desconocemos por poco cotidiana o innovadora, genera en cada uno de nosotros: el miedo a la “perdida” está relacionado con el temor a la pérdida de los instrumentos, las formas, conocidos que tenemos y utilizamos para ver y conocer la realidad. Con estos instrumentos nos sentimos seguros y capaces de continuar en nuestro aprendizaje.

El miedo al “ataque” proviene de los sentimientos de temor que se producen ante la des instrumentación vivida, la vulnerabilidad se acentúa ante la posibilidad de ser atacado por lo desconocido, quedando sin posibilidades de adaptación.

El miedo a la pérdida es el sentimiento de angustia por las herramientas que se pierden, el temor al ataque, el sentimiento de sentirse indefenso ante lo nuevo del medio: la tarea, resolver las situaciones estereotipadas (fijas, repetidas) que surgen y se intensifican ante la situación de aprendizaje. Nos enfrentamos con algo nuevo que hay que aprender, lo que implica que algo hay que abandonar. Cuando se está en el proceso de aprendizaje, surgen los obstáculos epistemofílicos, en relación a lo inconsciente, a aquello que está latente y sólo se manifiesta ante lo explícito, la tarea de reelaboración de conceptos teóricos.

En la dinámica grupal, contribuyen a la tarea todos los que están comprometidos en el grupo, cada uno desde su experiencia personal, por su forma de ser y la interrelación que se da ante ellos, se logra en un momento dado un pasaje de la situación estancada, de miedos, a la etapa de movimiento o dialéctica.

En ese movimiento dialéctico de indagación y esclarecimiento es que se puede avanzar de lo explícito a lo implícito. Lo explícito es lo que vemos, lo manifiesto y a partir de ello es posible pensar y trabajar, para llegar a lo latente, lo implícito. En este lugar implícito se encuentran los miedos básicos que operan como resistencia.

A partir de sus experiencias grupales, Enrique Pichón Riviere, observa la presencia de ciertos fenómenos, o situaciones redundantes. Al ordenar y repensar los mismos, surge lo que conocemos como es “esquema del cono invertido”. Que constituye una escala de evaluación de la interacción, del proceso grupal en un momento determinado, en un aquí y ahora. Este método de evaluación es operativo porque posibilita la evaluación del proceso para evaluar el aprendizaje, es decir dar cuenta de los cambios, las modificaciones cualitativas, en relación a la forma de vincularse de los sujetos del grupo.

Este esquema es representado por un cono invertido recorrido en su interior por una espiral, y atravesado por los siete vectores descriptos por Pichón. Los vectores son un concepto que la psicología toma de la matemática y la física, utilizado para representar las fuerzas con una dirección, un sentido y una intensidad. Se puede pensar que el cono es la representación de un campo de acción, donde a partir de las variables de análisis que son los vectores, es posible dar cuenta de cómo circula el intercambio entre los sujetos, y pensar tácticas de acción futura.

Este esquema puede aplicarse en relación a cualquier situación grupal, donde la evaluación de la interacción es importante y valiosa para pensar una estrategia de acción, para acompañar e incentivar el aprendizaje, o apropiación instrumental de la realidad para transformarla.

Los vectores que Pichón describe son: la afiliación, la pertenencia, cooperación, comunicación, aprendizaje, cooperación y telé. Los vectores están ordenados de manera tal que aparecen en forma cronológica y continuada, aunque no continua, pero sí en relación dialéctica.

En la materia Psicología Social, trabajamos sobre la comunicación y el aprendizaje, aquí desarrollaremos aquellos que marcan las diferencias en el estar en el grupo, por parte de los sujetos en cuanto al proceso del grupo.

AFILIACIÓN – PERTENENCIA:

Podemos definirlos en cuanto al “grado de ligazón que los integrantes tienen entre sí y con la tarea”. Es decir hacer referencia a la cohesión grupal.

Si recordamos los conceptos de serie y grupo, descriptos por J.P.Sartre, podremos decir que la afiliación se da en los momentos en que los sujetos aun se consideran “no” significativos entre ellos, la afiliación corresponde a un incipiente sentimiento de pertenencia, y va desde el momento de alteridad hasta la instancia en que algo de la identificación aparece aunque aun de bajo compromiso. Los otros no son totalmente indiferentes, pero todavía no son particularmente significativos.

Podríamos ejemplificar este vector, pensando en el momento en que un sujeto se “afilia” a un club de futbol donde comienza a asistir periódicamente. En un primer momento desea asistir, lo hace con cierta distancia, tratando de reconocer el lugar y a los demás asistentes, poco a poco logrará ir reconociéndolos por sus nombres o su desempeño y comenzará a sentir el deseo de asistir y ser parte del grupo con el que se identifica.

Si fuera posible utilizar una escala para medir estos vectores, la afiliación correspondería al “cero” como ausencia total de relación entre los integrantes. Así esta escala llegará a su punto máximo cuando el grupo se observa en estado de “aglutinamiento” e indiscriminación.

Siguiendo esta línea, la pertenencia implica un grado mayor de cohesión, de identificación con los otros. El objetivo es que los sujetos sean capaces de integrarse al grupo, planificar las acciones para concretar la tarea, ser parte del proceso grupal.

Podríamos pensar la pertenencia en etapas en relación a los organizadores grupales Tarea y Mutua representación interna. En la primera etapa, el grupo es vivenciado como impacto, por la co-presencia de la mirada de los otros. La situación de desconocimiento produce un elevado nivel de desconfianza, provocando resistencias que se manifiestan como imposibilidades de comunicarse, de parálisis o disociación como mecanismos para controlar la ansiedad. Es una etapa de autocentramiento, es decir el sujeto se encuentra mirándose a sí mismo y vive al grupo como preexistente, es decir como una “formación” previa a su llegada, sin sentirse parte del proceso de construirlo. La mutua representación interna, aun no existe y los roles no son claros, salvo la presencia del líder.

Una segunda etapa, se caracteriza por el inicio de la integración, donde la situación grupal es más conocida y los acercamientos se dan por subgrupos, hay mayor familiaridad entre los sujetos y comienzan a gestarse alianzas. Los mecanismos de control aún se observan, de manera menos extrema, y tomando la forma de enunciación de reglas o normas de funcionamiento. Si bien en la etapa anterior las necesidades son comunes (no en común, con los otros) es en esta instancia donde pueden ser escuchadas las necesidades del otro y registradas por lo menos como parecidas a las propias.

Todo esto pone de manifiesto cierta cohesión mayor, se vislumbra la “ilusión grupal” expresado en cierta euforia y con frases como “estamos muy bien en este grupo” “somos el mejor grupo” etc. Surge la posibilidad de un proyecto grupal, aumenta el compromiso y la autonomía, los sujetos del grupo van reconociendo sus potencialidades y limitaciones y así va conformándose la mutua representación interna.

La tercera etapa, a partir de la interacción sostenida, es el momento del fortalecimiento del proceso, y a partir del proyecto dar cuenta y trabajar sobre la “finitud” del grupo. Hay una imagen grupal de cada uno “síntesis policéntrica”, las necesidades han sido puestas en común, son necesidades compartidas y la tarea redefinida y asumida desde el mayor compromiso y protagonizada por los integrantes.

Podemos afirmar que junto con la integración se debe producir la desilusión y posibilitar un proceso de discriminación en el que cada uno se reconozca como sujeto portador de características diferentes, que en pos del aprendizaje logrado podrá llevarse consigo al momento que el tiempo grupal llegue a su fin.

COOPERACIÓN:

El aporte individual hecho a la tarea grupal, consiste en una contribución que se establece sobre la base de roles diferenciados.

En el planteo tradicional de la formación, hay un grupo o un sujeto que enseña y un grupo que aprende. La utilización de la técnica de Grupos operativos, propone desterrar esta dicotomía para asumir otro planteamiento del proceso de enseñar-aprender. Este reajuste en la manera de encarar la situación genera miedos y ansiedades que obstaculizan la tarea. Desde la psicología social apuntamos al proceso de aprendizaje mutuo y recíproco, a la relación dialéctica entre los sujetos desde el cual cada integrante puede reconocerse en sus conocimientos simples, para conformar juntos el pensamiento complejo como construcción científica. Es un punto clave, aquel en el que es posible admitir que “no sabemos”, sea desde los integrantes o desde el equipo, es manifestación de la posibilidad de renuncia a la omnipotencia del saberlo todo y reducción del narcisismo. Es la adopción de una actitud de indagación y de reconocimientos de los otros como importantes en mi proceso.

Lo importante en el camino del conocimiento y proceso grupal no es disponer de toda la información en relación al contenido temático o académico, sino poseer instrumentos para resolver los problemas propios de la interacción en el campo dinámicos de los grupos. Ante esta falta la interacción y COOPERACIÓN entre los sujetos permitirá aprehender esta instrumentación a partir de los aportes de cada uno y la construcción de una síntesis grupal, en intercambios problematizadores y no dilemáticos.

PERTINENCIA:

Consiste en la posibilidad de que el sujeto se centre e incluya en la tarea prescripta, y en el esclarecimiento de la misma. Esta situación es posible cuando los integrantes dan cuenta de un sentimiento de utilidad, y de centralidad sobre el trabajo a realizar de manera colectiva y cooperante.

La pertinencia será posible cuando la pertenencia y la cooperación se instalen, reconociéndola como parte necesaria del proceso de aprendizaje, vehiculizado por la comunicación. El código común en proceso de construcción o ajuste, da cuenta de la interrelación de los vectores al interior del acontecer del grupo.

TELÉ:

Es un término que Pichón Riviere toma de la conceptualización de Jacob Moreno, que expresa la disposición positiva o negativa para trabajar con cada miembro del grupo. Asi va generándose el “clima” grupal y se fundan los fenómenos transferenciales, que operan entre los integrantes en relación al equipo de coordinación. Uno de los objetivos del dispositivo es que cada integrante pueda hacerse cargo de las situaciones transferenciales que se tejen y sus efectos.

No debe confundirse la telé con la cooperación, la primera es una predisposición, ligada la primera impresión que el otro produce en mí. Mientras que la cooperación es el aporte efectivo para la concreción de la tarea. Aunque es válido destacar que si se produce la telé negativa la tarea se verá obstaculizada. Sin embargo una telé positiva, no garantiza un mejor rendimiento grupal, ya que el clima afectivo y cordial que ésta instituye, alberga y coexiste con las ansiedades y los miedos que también se manifiestan como resistencias.

Además de estos vectores Pichón describe la presencia de otros “universales grupales” o situaciones universales que rigen la vida de los grupos, y se tornaran operativos cuando, desde el equipo de coordinación, puedan ser captados, puestos a trabajar y pensados para la realización del proyecto grupal.

Fabiana Rodriguez.

Música y Cerebro

Comparto una nota de http://psicotip.wordpress.com

 

Aumenta la energía muscular y molecular; influencia el latido del corazón; altera el metabolismo; reducen el dolor; acelera la recuperación de pacientes; ayuda en la descarga de emociones; estimula la creatividad, la sensibilidad y el pensamiento.

Te preguntaras, ¿qué es lo que produce todo esto en nuestro organismo? pues la música.

Nuestra capacidad para percibir la música es muy temprana. Incluso recién nacidos reaccionan a estímulos musicales, y con un mes, el bebé puede discriminar ya tonos de diferentes frecuencias. Con seis meses podemos hablar ya de una ‘musicalidad’ desarrollada. Y a los tres o cuatro años, los niños comienzan a reproducir la música. Ahora bien, un entendimiento pleno de la armonía se desarrolla como muy temprano a la edad de doce años.

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La música es un medio de comunicación como lo es el lenguaje. Al igual que en el lenguaje, donde las distintas características están localizadas en diferentes partes del cerebro, en la música ocurre lo mismo, es decir, que por ejemplo, la melodía y los tonos se localizan preferentemente en el hemisferio derecho.

Curiosamente, los músicos profesionales utilizan más en la percepción de las melodías el hemisferio izquierdo y se ha comprobado que con el entrenamiento en música, la dominancia cerebral para la percepción de la melodía se desplaza del hemisferio derecho al hemisferio izquierdo. También, se ha demostrado, que  la corteza motora primaria y el cerebelo que están involucrados en el movimiento y la coordinación, son más grandes en los músicos adultos que en personas que no son músicas, o que el cuerpo calloso (que es el que permite la conexión entre los dos hemisferios), así como la corteza auditiva (responsable de unir la música y el habla en una sola experiencia consciente) también eran más grandes en los músicos.

El hemisferio izquierdo es más apropiado para la percepción del ritmo. Esto indica que para la percepción de la armonía y la percepción del ritmo se utilizan áreas distintas del cerebro. Por eso hay personas que tienen una capacidad de percepción armónica brillante, pero una mala percepción del ritmo, o al revés.

Por otro lado el canto, que implica música y lenguaje, involucra ambos hemisferios si hay palabras, pero el canto sin palabras, solo de melodía, depende del hemisferio derecho.

Pero sin duda, el efecto más potente de la música es el emocional.

Las emociones humanas se encuentran en el sistema límbico, concretamente en la amígdala, que es la estructura que las gestiona. La música, cuando es percibida, primero es analizada por las áreas auditivas de nuestro cerebro, pero curiosamente nuestro sistema neuronal se conecta también de forma automática a los núcleos de la emoción. Esa es la razón por la cual, la música es un fuerte modulador emocional y por eso también asociamos canciones a personas o a recuerdos concretos.

Es común pensar que cuando estas triste, si escuchas música “triste” aún lo estarás más y al revés, si estas contento/a y escuchas música alegre, pues aún estarás más alegre. Pues bien, esto es cierto a medias. Es cierto que las notas tristes nos entristecen, pero la música triste tiene otra función, alegrarnos.

Cuando estamos tristes y nos ponemos a escuchar música, solemos elegir música acorde con nuestro estado de ánimo, es decir, triste. No es que tengamos ganas de estar aún más tristes, sino que de forma inconsciente estamos equilibrando nuestras emociones. Veamos porque.

La música en general, nos provoca una liberación de dopamina (hormona del placer), pero no todas las canciones provocan que se libere la misma cantidad de dopamina, no es lo mismo nuestra canción favorita, que una que no nos gusta. Pues bien, esa liberación de dopamina, se produce en el momento álgido de la canción, como es obvio, pero curiosamente, unos segundos antes de ese momento se produce una primera descarga de dopamina relacionada con la anticipación, es decir, porque sabemos que se acerca ese punto álgido. En ese momento se activa una zona llamada núcleo accumbens, que es la responsable de la euforia, la sensación de placer y las adicciones.

Por lo tanto, cuando estamos tristes y elegimos música triste, lo que estamos haciendo es regular nuestro estado emocional, ya que aunque estemos escuchando ese tipo de música, la realidad es que en nuestro cerebro se está produciendo un reequilibrio emocional.

Imaginar cuan de importante es la música, que existe hasta una inteligencia emocional. Este tipo de inteligencia, más desarrollada en unos que en otros, es la inteligencia que surge más temprano, y está muy relacionada con otras inteligencias, ya que la música nos produce movimiento y nos permite socializar y emocionar.

Muchos científicos piensan, que si se pudiera conocer a la perfección el fenómeno de la música, podríamos encontrar la clave para todo el pensamiento humano. Como esto aún no es posible, mientras esperamos a que llegue ese día, disfrutaremos de las emociones y los placeres que nos despierta la música.

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Fuente: http://psicotip.wordpress.com/2013/04/08/musica-y-cerebro/