¿Es negativo consultar el Twitter mientras estamos haciendo los deberes?

Comparto una nota de http://www.xatakaciencia.com

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Que si Facebok, que si Twitter, que si la bandeja de correo, que si nos envían un whatsapp en el grupo del trabajo para pasarnos una foto de gatitos, que si la tele de fondo, que si la música, que pican en la puerta… mientras estamos en la oficina trabajando, estamos en casa haciendo los deberes o, como en mi caso, ahora mismo estoy tecleando este texto en el rincón de una cafetería, son decenas las potenciales interrupciones que acechan a nuestro alrededor. Y si nada ni nadie nos interrumpe, somos nosotros, en aras de la procrastinación, los que comprobamos compulsivamente hasta el widget del tiempo meteorológico.

En estos tiempos de multitasking, ¿es buena tanta interrupción? ¿Hay gente que es capaz de estar a muchas cosas a la vez?

La respuesta corta es que no. Aunque creamos que somos más eficientes, o que nuestra condición de mujer nos ayuda a hacer varias cosas a la vez, la multitarea no es buena ni para concentrarse, ni para ser rápido, ni para evitar los errores.

Concretamente, una persona a la que se interrumpe mientras lleva a cabo una tarea tarda un 50 % más de tiempo para terminarla y comete un 50 % más de errores, según explica John Medina en Brain Rules: 12 Principles for Surviving and Thriving at Work, Home, and School. De hecho, la multitarea está especialmente desaconsejada mientras conducimos. O tal y como explica David Brooks en El animal social:

El cerebro no realiza bien tareas múltiples. Necesita entrar en un flujo coherente, con una red de activaciones que conduzcan coherentemente a la siguiente.

Fuente: http://www.xatakaciencia.com/psicologia/es-negativo-consultar-el-twitter-mientras-estamos-haciendo-los-deberes?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+xatakaciencia+%28Xataciencia%29

Nuestra pareja ideal en el grafo social de Facebook

Comparto una nota del Blog El Caparazón

No es nuevo para los lectores de El caparazón destacar cómo las redes sociales están recogiendo y posibilitando el análisis de datos hasta el punto de confirmar o apuntar hacia nuevas teorías del comportamiento psicosocial. La investigación de Jon Kleinberg desde la Universidad y Lars Backstrom desde Facebook no hace más que sumarse a las muchas existentes en el tema.

28bits-lohr-tmagArticle-v2La imagen nos muestra la representación gráfica de la red de una persona en Facebook y resulta representar las posibilidades de cualquier relación de esta con cualquiera de sus contactos. Los datos corresponden a 1.3 millones de usuarios anónimos, seleccionados de forma aleatoria de entre los que aparecen como “en una relación” o “casados/as”, tienen más de 20 años y desde 50 a 2000 amigos. En términos de redes estaríamos hablando de 379 millones de nodos y 8.6 mil millones de enlaces.

Pues bien… parece que la clave para una buena relación no está en el número de amigos/as que se comparten (“embeddedness”, enraizamiento o integración profunda, en términos de redes sociales) sino en otro concepto del análisis de redes que resulta indicar todo lo contrario: la dispersión, la medida en que los amigos comunes de la pareja no están conectados entre sí.

Podéis ver en el gráfico cómo se dibujan los distintos tipos de relación. La zona inferior dibuja las relaciones con el vecindario, mientras que el cluster superior representa los compañeros/as de trabajo, cuyas relaciones entre sí son mucho más frecuentes. A la derecha aparecen los antiguos compañeros de clase, mientras que el nodo (amigo) que está más abajo en el cuadrante izquierdo, conectando dos clusters de alta densidad es la pareja del usuario representado.

Así, parece que la pareja ideal es, en palabras de los investigadores, el puente entre distintos universos sociales para una persona.

El algoritmo utilizado permite identificar a la pareja de un usuario en el 60% de las ocasiones. Y curiosamente, cuando el algoritmo falla suele denotar que la relación está en peligro. Una pareja en una relación declarada que no cumpla con el patrón de alta dispersión tiene el 50% más de probabilidades de ruptura que las parejas que lo cumplen durante los dos meses siguientes.

Una última curiosidad.. hemos hablado a veces de responsabilidad social, de cómo los servicios de redes sociales masivos, como Facebook, deberían tener la máxima sensibilidad posible hacia los movimientos de open data, de puesta a disposición a investigadores de sus datos con fines científicos. Que en este caso la investigación haya servido para describir comportamientos sociales científicamente relevantes ha resultado un efecto colateral. Para Facebook, buscando siempre maximizar la personalización de anuncios y noticias para cada usuario (en eso se basan las bondades de su publicidad), la investigación iba destinada a determinar qué contenidos resultaban más interesantes para llenar el News Feed de cada usuario según la tipología de sus contactos.

Fuente: http://www.dreig.eu/caparazon/2013/11/01/pareja-ideal-grafo-social/

Me gusta: el efecto del elogio en Internet

Comparto nota publicada en http://www.xatakaciencia.com

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A todos nos gustan las palmaditas en la espalda. De hecho, la mayoría de nuestras acciones están encaminadas a buscar, implícita o explícitamente, el elogio, el respaldo, el reconocimiento de los demás. Porque, permitidme la licencia poética, somos más nosotros cuando nos reflejamos en los ojos de los demás, a pesar de todo lo que se diga a propósito de la individualidad o el “hago las cosas porque quiero hacerlas sin importarme lo que digan los demás”.

Esta inclinación humana incluso puede advertirse en una señal tan aparentemente insignificante como un “me gusta” en alguno de nuestros estados de Facebook.

Al menos es lo que sugiere Yochay Benkler, un experto en leyes de Harvard, y Helen Nisenbaum, filósofa de la Universidad de Nueva York, en su ensayo de 2006 Producción y virtud entre pares basadas en el bien común, cuya tesis central es que los estímulos sociales son muy importantes a la hora de que la gente aborde actividades de todo tipo.

Hasta el punto de que los comentarios elogiosos de los demás (máxime si esos elogios, además, proceden de alguien a quien el destinatario respeta), se convierten en una recompensa en sí misma, porque se basan en un sentimiento de conexión y no en una mera formalidad, considerándose así el elogio como otra recompensa extrínseca, como el dinero.

Esto lo desarrollo con un poco más de mala leche y picardía en un artículo que escribí hace tiempo, por si os interesa profundizar, titulado precisamente ¿Los escritores sólo escriben a cambio de sexo? (I) y (II).

Abunda en ello Clay Shirky en su libro Excedente cognitivo:

A partir de la observación de varios ejemplos de participación como éstos, incluyendo especialmente la creación de software a partir del intercambio de contribuciones entre iguales (un modelo llamado software de código abierto), Benkler y Nisembaum concluyen que las motivaciones sociales refuerzan las personales; nuestras nuevas redes de comunicación fomentan la afiliación y el intercambio, y ambas son cosas buenas tanto por sí mismas como por lo que generan, y también proporcionan apoyo para la autonomía y la competencia.

(…) Este círculo cerrado de retroalimentación entre motivaciones personales y sociales es aplicable a la mayoría de los usuarios del excedente cognitivo, desde Wikipedia hasta PickupPal pasando por Grobanitas por la beneficencia.

Este anhelo por la palmadita en la espalda es tan poderosa que un usuario de Internet podría sencillamente fingir o impostar su actividad para recibir parabienes. Pensaréis que esto es justamente lo que ocurre en la vida real (alguien que compra una marca pirata para fingir que es verdadera a los ojos de los demás, por ejemplo). Sin embargo, en el ámbito de Internet resulta mucho menos costoso en todos los sentidos fingir que uno hace o deshace, apoya o condena, milita, siente, comparte.

Hasta el punto de que algunos investigadores del fenómeno de Internet consideran que muchos de los movimientos sociales que propician las redes sociales en realidad tienen más de espejismo que de militancia, de impostura social en busca de palmaditas que de verdadera entrega. Sencillamente porque basta un simple click para demostrar tu adhesión a cualquier causa, algo que sólo exige unos pocos segundos de tu tiempo.

 

Fuente: http://www.xatakaciencia.com/psicologia/me-gusta-el-efecto-del-elogio-en-internet