Cultura Libre y Modelos de Negocios

Comparto una nota muy interesante de http://manzanamecanica.org

Muchos de los modelos de negocios actuales, están anclados en el traspaso de información desde la fuente, hasta el consumidor. Anteriormente, este traspaso era costoso, y por lo mismo, eran necesarios intermediarios para asegurar el beneficio económico de las partes. Por lo mismo, estos intermediarios tienen incentivos para evitar la disminución de los costos asociados al traspaso de información, y así asegurar su permanencia como intermediarios.

Este fenómeno se ha repetido innumerables veces en la historia, pero en la actualidad la pelea se da en tribunales, la prensa y nuestra forma de entender los derechos de autor. Antes de discutir la actualidad, revisemos un poco la historia, para ver cómo la humanidad ha resuelto estos problemas anteriormente.

La antigua profesión de “cambista”

A medida que la civilización avanza, nuevas necesidades se van creando. De estas necesidades nacen oportunidades para ofrecer servicios. Personas o instituciones se encargan de ofrecer estos servicios obteniendo un beneficio económico. Muchas veces, sin embargo, nuevos desarrollos tecnológicos, o institucionales, dejan obsoletos estos modelos de negocios, en el sentido que ya no se hace necesario pagar para satisfacer la necesidad.

 El cambista y su mujer)Por ejemplo, cuando se empezó a masificar el uso de monedas (principalemente de oro), en las distintas ciudades y reinos, se hizo necesario tener a alguien que fuera capaz de determinar, con algun grado de justicia, el tipo de cambio entre una moneda y otra. Esta profesión o servicio, era importante, por que las monedas difieren en la cantidad de oro, la aleación y en su veracidad, ya que algunas de ellas estaban sólo recubiertas de oro. Por lo tanto, era necesario contar con mucha informacion, tanto presente como pasada, para poder conocer el valor de una moneda específica.

Cuando apareció la imprenta, y el costo de imprimir información bajó, se empezaron a usar libros para tener el registro de estos tipos de cambio, además de llevar registro de cuándo una ciudad o reino producía monedas falsas (sólo recubiertas de oro). De esta manera, la profesión de cambista se vio sustituida por libros que contenían la misma información.

Sin embargo, esta información no era accesible para todos. Se necesitaba saber leer, y se necesitaba saber qué libros eran los que tenían la información más fidedigna. Es decir, lo que antes era valioso (la información de cada moneda) ahora perdió valor, porque se hizo fácil adquirirla. Lo que ganó valor fue la capacidad de distinguir la buena información de la mala.

Finalmente, la institucionalidad cambió y leyes específicas fueron creadas por los gobiernos acerca de cómo se debe cambiar monedas o dinero. En este momento nadie duda del valor de las tasas de cambio.

El negocio de la música

Pensemos ahora en un ejemplo más moderno: el negocio de la música. La música ha existido hace mucho tiempo, pero poder “envasarla” y venderla para que uno pueda escucharla cuando uno quiera, y cuantas veces quiera es relativamente moderno. Sin embargo, para que la música llegue a las personas, es necesario que existan un montón de condiciones.

Primero, se necesita que el consumidor conozca la obra del músico y que esté dispuesto a comprarla. Segundo, se necesita que la obra esté disponible para su compra. Tercero, se necesita que alguien recolecte estos dineros (que posiblemente son obtenidos en distintos lugares y tiempos) y entregue el dinero al artista para que subsista y pueda seguir produciendo su obra. Resumiendo, se necesitan intermediarios para promover, producir y distribuir la música y facilitar el traspaso de dinero desde el consumidor al artista.

Los sellos y compañías discográficas han desarrollado estos tres roles desde hace mucho tiempo. Ellos promueven a los artistas que creen que van a ser más exitosos. Ponen las canciones en la radio para lograr atraer al público. Ellos producen y distribuyen los CD (o cualquier forma de música envasada) y recolectan las utilidades, dándole un porcentaje al artista.

Al igual que en el caso de los libros de cambio de monedas, algunos sellos son más exitosos que otros en encontrar los buenos artistas y parte de sus utilidades están asociadas a su “prestigio” o capacidad de promover buenos artistas. En lo que sigue, dejo de lado este aspecto, pero podríamos volver a discutirlo en un futuro.

Internet destruye ciertos modelos de negocio, y crea otros nuevos

La llegada de Internet ha disminuido los costos de traspaso de información a todo nivel. Es por lo mismo que debemos analizar qué sucede con el modelo de negocios que proponen las compañías disqueras. Primero lo más fácil: ¿Necesitamos que se nos cobre por la producción y distribución? No lo creo. Bajar música por Internet ha hecho que este costo desaparezca. Si compramos el CD o disco, quizás, pero no veo la razón para seguir pagando, o subsidiando, métodos de distribución que ya no son necesarios.

Segundo, ¿necesitamos que se nos cobre por la promoción? No me parece claro. Existen disponibles medios que nos informan gratuitamente sobre los nuevos artistas y obras. También contamos con los reviews de otros consumidores y un sinfín de información gratuita y disponible para promover artistas. Ahora, de manera similar al ejemplo de los cambistas, puede que saber distinguir la mala de la buena información sea algo apetecible. Pero en esto, no me queda claro si es mejor una revista o publicación que cumpla ese rol, que las mismas compañías disqueras.

Tercero, ¿necesitamos un intermediario financiero entre el artista y el consumidor? Claramente no. Existen innumerables medios para comprar la música directamente al artista.

Entonces, ¿deberían morir las compañías disqueras? Yo creo que de la forma en que las conocemos, sí. Creo que hay espacio para modelos de negocios asociados a la música. iTunes abrió un nicho. Quizás ellos podrían ser los inversores de riesgo, en el sentido de ayudar a empezar carreras, etc. Hay espacio para discutir que rol tendrán las compañías en el futuro.

A diferencia de los cambistas, estas compañías están usando todos los medios disponibles para preservar su existencia. No nos confundamos entre el derecho de autor, que es la prerrogativa del autor de cobrar por su obra, con el servicio que entregan estas compañías, que puede ser suplantado y mejorado por avances tecnológicos, como es Internet.

Y no es que tenga algo en contra de las compañías discográficas, pero es un buen ejemplo donde los roles están siendo confundidos. También existe ese problema con los diarios, revistas, libros, cine, televisión y muchas otras áreas. Lo importante es detenerse a pensar qué servicio estamos comprando, y por qué.

Fuente: http://manzanamecanica.org/2010/04/cultura_libre_y_modelos_de_negocios.html

¿Por qué no puedes evitar creerte todo lo que lees?

Comparto una nota del blog http://elhombrequenopodiaamar.com

El otro día estaba sentado con un par de amigos en una soleada terraza barcelonesa. Mientras uno me informaba entusiasmado que ya se había descubierto la vacuna contra el sida, el otro me ilustraba explicándome que en la China hay actualmente un furor total sobre todo lo que tenga que ver con la arquitectura española.

¿Y cómo sabéis que eso es cierto?– pregunté. –Lo dijeron en el telediario– respondió el primero. –Lo leí en el periódico– apuntó el segundo.

Sabíamos que tanto los medios de comunicación como los libros que leemos controlan nuestras conversaciones. Pero ahora sabemos que también nuestras opiniones. Quizás te resulte sorprendente descubrir hasta que punto una persona puede dar credibilidad a lo que lee, oye o ve.

La información, de entrada, te convence

El experimento

En el año 1993 el Dr. Gilbert realizó un estudio que pretendía determinar cuál era nuestra actitud cuando recibimos una información (en este caso escrita). Planteó dos posibles vías:

  • Por defecto, nos creemos lo que leemos. Y sólo empezamos a dudar de ello cuando encontramos alguna evidencia de que podemos estar equivocados.
  • O, por el contrario, después de leer una información,  la sometemos a juicio inmediatamente y si nos parece correcto entonces nos lo creemos.

La segunda opción parece la más sensata, ¿verdad?

En el experimento se les dio a los participantes un papel con un texto describiendo un atraco. Lo importante es que algunas descripciones estaban en rojo y otras en verde. A los participantes se les explicó que la información real aparecía en verde, y la falsa, en rojo. Y que luego deberían dictar qué condena impondrían al atracador.

Sin embargo, a la mitad de los participantes se les distrajo mientras leían el texto. Si realmente por defecto nos creemos lo que leemos y luego lo sometemos a juicio (la primera hipótesis), el hecho de distraer a estos participantes mientras leían debería interferir en su proceso de juicio. Primero se creerían la frase, fuera verde o roja, y al distraerles, este proceso de juicio (en forma de color rojo que actuaba como evidencia para dejar de crer en la información) debería verse impedido y por lo tanto, darían la misma veracidad a todas las frases independientemente del color que fueran.

En contraposición, el grupo de los participantes que no fueron distraídos deberían ser capaces de ignorar las descripciones falsas (en rojo) al dejar de darles credibilidad.

¿Los resultados?

Efectivamente los participantes que fueron distraídos ignoraron el color de las frases y sentenciaron condenas como si todo el texto fuera cierto. Es decir, se creyeron las frases rojas aún habiendo sido informados de que eran falsas.

Sin tiempo para reflexionar, la gente simplemente se cree lo que lee.

Conclusiones

Parece ser que creer no es un proceso de dos etapas que primero implica comprender y después creer. Comprender es creer. Una fracción de segundo después de leer algo, nos lo creemos automáticamente hasta que encontremos alguna evidencia que nos haga recapacitar nuestra decisión.

Tiene sentido incluso desde un punto de vista evolutivo. Si hubiéramos tenido que ir chequeando constantemente nuestras creencias, seguramente nunca habríamos terminado haciendo nada.

Esta conclusión también explica lo siguiente:

  1. Porqué mucha gente suele asumir que los demás dicen la verdad, incluso cuando mienten.
  2. Porqué es más fácil que te persuadan cuando estás distraído con algo.
  3. Porqué las primeras impresiones son tan importantes.

Cuando conocemos a alguien solemos dar por cierta la imagen que proyecta de entrada. Es el poder de la primera impresión. En realidad a eso se le llama el sesgo de correspondencia: si conocemos a una persona cuando está llorando, daremos por sentado que es muy emocional ya que esta es la conclusión más directa que podemos sacar. A pesar de que esa persona pueda estar llorando por un tremendo disgusto que acaba de sufrir y en realidad sea el tipo más frío del mundo.

Así que ándate con cuidado con lo que lees… ¡incluso si se trata de este blog!

Fuente: http://elhombrequenopodiaamar.com/2013/06/25/por-que-no-puedes-evitar-creerte-todo-lo-que-lees/

MÁS UNA VENTANA QUE UN ESPEJO: La percepción de adolescentes con discapacidad sobre los medios de comunicación en Argentina, Brasil y Paraguay

Les adjunto un informe más que interesante, que llevó a cabo la Agencia de Noticias de los Derechos de la Infancia – Red ANDI América Latina, en enero de 2008, pero que todavía sigue teniendo vigencia. ¡Que lo disfruten!

 

RESUMEN EJECUTIVO

Jóvenes con discapacidad de tres países de América Latina debaten sobre cuándo y de qué manera retratan su realidad los medios de comunicación, especialmente en el caso de la televisión. Las opiniones documentadas dan pistas sobre cómo se construye una disociación  en el ámbito discapacidad y adolescencia, por lo menos en la pequeña pantalla

Los niños, niñas y adolescentes constituyen uno de los  grupos más activos con relación al consumo de información y entretenimiento; por ello, tienen mucho que decir sobre los contenidos  retransmitidos por los medios de comunicación de masa. A lo largo de los últimos años se han realizado diversos estudios centrados en investigar los procesos de recepción de dicha información, en los que se les ha dado voz a jóvenes con los más diversos perfiles. A fin de contribuir al enriquecimiento de esta línea de análisis, en el presente estudio la Agencia de Noticias de los Derechos de la Infancia (ANDI) y la Red ANDI América Latina – con el apoyo de Save the Children Suecia – le dirigen una lente a un grupo aún poco consultado: los  adolescentes con discapacidad.

La investigación tuvo como propuesta fundamental oír la opinión de estos niños y niñas acerca de los contenidos retransmitidos por los medios de comunicación, además de saber cómo evalúan la frecuencia y el modo como presentan a las  personas con discapacidad los medios de comunicación, tantos en las noticias como en los programas de entretenimiento. Otro aspecto  resaltado guarda relación con la manera de interactuar de este grupo con los medios de comunicación – un retrato que puede suministrarnos elementos importantes en lo que se refiere a la elaboración de políticas públicas destinadas a garantizar el respeto de los derechos de este sector de la población.

Realizado durante el segundo semestre del 2007, el estudio contó con la participación de representantes de cuatro ciudades, en tres países de América del Sur: Argentina, Brasil y Paraguay. En realidad, la iniciativa constituye la tercera fase de un amplio  programa iniciado en el 2003 con el apoyo de diferentes colaboradores – en especial, Save the Children Suecia – y centrado en el binomio medios de comunicación y discapacidad. Durante las dos primeras fases, el proyecto desarrolló estudios a cerca de la cobertura periodística  brasileña y latinoamericana del universo de la Discapacidad, además de realizar talleres temáticos con periodistas y fuentes de información. Con el estudio Más una ventana que un espejo: la percepción de adolescentes con discapacidad sobre los medios de comunicación en Argentina, en Brasil y en Paraguay, ANDI busca comprender mejor los procesos de elaboración de contenido por parte de los medios de  comunicación, así como recolectar elementos para contribuir ante la prensa a la hora de garantizar la realización de una cobertura calificada del tema Discapacidad.

 

El proceso de investigación

En el estudio se ha consultado a adolescentes de 11 a 13 años, de ambos sexos y con  diferentes tipos de discapacidad (intelectual, visual, auditiva y física y múltiple). Se seleccionó a estos jóvenes a partir de dos segmentos sociales: niveles de renta bajo y medio-alto. En total participaron en la investigación 67 niños y niñas. Se adoptó como procedimiento  metodológico la práctica de grupo focal, además de entrevistas individuales.

 

Descripción de la muestra

De los participantes, el 26,9% era de  Asunción (Paraguay), el 20,9%, de Buenos Aires (Argentina), el 31,3%, de Salvador y el 20,9% de Sao Paulo (Brasil). Los niños varones eran  mayoría (el 59,7%), así como los que se declaraban blancos (el 64,2%). Los católicos representaban a más de la mitad de los jóvenes  entrevistados, seguidos por los evangélicos y los testigos de Jehová. La mayor parte de los participantes (el 55,6%) proviene de familias con  bajo nivel de renta, aunque sus residencias disponen de frigorífico, televisión en color, radio, aparato de DVD y teléfono móvil.

Cuando se les preguntó sobre sus hábitos de consumo de información y su relación con los medios de comunicación, los jóvenes con discapacidad  respondieron que los círculos sociales más próximos les resultan muy importantes. Por lo general, la familia y la escuela son los canales por donde buscan aprender u obtener datos sobre algo nuevo. En lo que se refiere a los medios de comunicación, se indicó a la televisión y a  Internet como los de mayor importancia. De los entrevistados, el 53,1% pasa más de tres horas al día viendo la televisión, el 46,9% nunca lee  los periódicos; el 56,4% lee revistas como máximo tres veces al mes; y el 39,3% sintoniza la radio un máximo de tres veces por semana.

 

Adolescentes por encima de todo

Durante las ocho sesiones realizadas en el ámbito de los grupos focales, se obtuvieron contribuciones  que permiten indicar la existencia de un gran parecido entre los adolescentes con y sin discapacidad. Los participantes en el estudio se  manifestaron con una inseguridad considerable, una ambigüedad y un pragmatismo desconcertante – aspectos típicos de esta edad. Tampoco se hicieron sentir grandes distinciones entre las opiniones de los adolescentes de los tres países, ya que una gran parte de las  atracciones de los medios de comunicación son retransmitidas tanto en Brasil, como en Argentina y Paraguay.

 

Personajes con discapacidad en las noticias

Cuando se les pidió que recordaran los momentos en los que habían tenido acceso a noticias sobre personas con  discapacidad, los jóvenes pusieron pocos ejemplos. En rarísimos casos se aludió a personajes con discapacidad, y menos todavía que  estuvieran en la fase de la adolescencia. Dicha invisibilidad se vio reforzada en otros momentos de la realización de los trabajos, inclusive  cuando la propuesta consistía en estimular la percepción con relación a la existencia de contenidos que incluyen a estos personajes. Por  otro lado, en todos los grupos focales, los perfiles de personas con discapacidad que se consiguió recordar fueron los ciegos, los que  presentan síndrome de Down, los que utilizan silla de ruedas y los que usan muletas. Siempre se asoció los recuerdos de estos tipos a  personajes de telenovelas, sobre todo en Brasil y en Argentina.

 

Los medios de comunicación según los niños y niñas participantes

Los  jóvenes con discapacidad se reconocen poco a sí mismos en la programación convencional de las emisoras de televisión. Espontáneamente  se quejan del exceso de violencia y de la “chabacanería” reinante. En diferentes momentos, los participantes en el estudio demostraron tener  ociones muy nítidas sobre la violencia presente en las películas de acción y en los dibujos animados – productos de ficción – y por lo  que se refiere a la violencia explotada en los telediarios o noticieros. Se constata que la presencia en la televisión de actos violentos  oriundos de la realidad molesta más a los jóvenes – una característica común a otros grupos focales realizados por ANDI en los que  participaron otros niños y adolescentes, sin discapacidad.

Algunos jóvenes también indicaron que saben diferenciar entre contenidos  adecuados e inadecuados para ciertas edades. Sobre este punto en particular, en los grupos focales realizados en Sao Paulo y Salvador se  les pudo preguntar a los niños y niñas sobre el funcionamiento de la clasificación por edades de las obras audiovisuales, instrumento  recientemente implantado en la televisión brasileña. Hubo quejas sobre las dimensiones insuficientes de la ventanilla por medio de la que el  intérprete de lengua de señas identifica las características del programa y sobre la rapidez de su interpretación, lo que dificulta la  comprensión de los mensajes.

Al pedirles que imaginaran lo que harían si fueran los dueños de una emisora de televisión, la mayoría de los  participantes en el estudio afirmó que alteraría la programación y le daría prioridad a aquellas atracciones que les convinieran – como los  dibujos animados, las telenovelas y las películas. Cuando se les preguntó sobre la cobertura periodística dedicada a la discapacidad,  afirmaron que interferirían positivamente en la definición de temas que se centraran en la vida de las personas con esa característica.

Debido al hecho de reconocerse poco a sí mismos en la programación de la tele, para los adolescentes con discapacidad la televisión no es un  espejo, sino una ventana. Por ello, en varias ocasiones, los jóvenes integrantes del presente estudio se compadecieron más ante situaciones  de miseria y explotación de niños en las calles, que ante adolescentes con dificultades de inserción social debido a alguna discapacidad. Al fin y al cabo, en la investigación se constata que los niños y niñas participantes no abordan espontáneamente el tema de la  relación entre los medios de comunicación y la discapacidad – puesto que, para conseguir que lo hicieran, tuvo que incitarlos a ello el  moderador.

 

Texto completo: Mais janela que espelho_esp

¿De qué hablamos cuando hablamos de Cultura Libre?

Comparto un artículo que salió publicado hace ya un tiempo en http://manzanamecanica.org/ que define de una manera muy sencilla el concepto de “Cultura Libre”

Cultura libre: la definición extra-corta

Cultura libre es una visión que promueve la libertad social de las obras creativas y del conocimiento.

Cultura libre: la definición corta

Cultura libre es un movimiento social global, masivo y en desarrollo. Este movimiento tiene la intención de mejorar nuestra sociedad a través del libre flujo de información, posibilitando la libre creación, flujo y modificación de las obras creativas y del conocimiento.

Cultura libre: la definición larga

Cultura Libre es un término que se refiere de manera amplia a una serie de valores, sostenidos por muchas personas a lo largo del mundo, basados en el libre flujo de la información y en el libre acceso al conocimiento entre las personas.

La Cultura Libre nació de la filosofía del software libre, y es posible gracias a la existencia de Internet y la World Wide Web. No existe una definición única de cultura libre (ver artículos en Wikipedia sobre cultura libre y software libre), pero hay algunos valores fundamentales que parecieran ser comunes a la mayor parte de las distintas visiones.

Presente en estos valores se encuentra un par de términos importantes: información y conocimiento. Información es un conjunto de datos organizados de acuerdo con ciertos criterios inteligibles. Conocimiento es la integración de esta información al acervo cognitivo de una persona. El conocimiento es, entonces, relativo a la persona. Conocimiento e información constituyen dos manifestaciones de un mismo fenómeno, a nivel personal y social, respectivamente.

Entre aquellos valores comunes están:

  1. El derecho al libre acceso a la información/conocimiento.
  2. El derecho a compartir, extender y modificar la información/conocimiento.
  3. El derecho a usar el conocimiento existente para cualquier propósito no perjudicial para la sociedad.
  4. El derecho a la libre expresión.

Cultura libre: la definición filosófica

El ser humano es un animalracional, menesteroso y cooperativo. Somos (y no debemos olvidarlo) en primer lugar animales, una de tantas especies dentro de un reino numeroso y diverso. No somos en esencia distintos de muchas otras criaturas animales: comemos, dormimos, andamos sobre nuestros pies, defecamos, tenemos sexo. Ninguna de estas características nos hace únicos, y no debemos perder nunca la perspectiva de que como especie no nos diferenciamos en nada del resto de los mamíferos con los que co-habitamos el planeta.

El ser humano ha desarrollado sin embargo de manera espectacular la capacidad del razonamiento abstracto, en virtud del tremendo desarrollo de su sistema nervioso. Si bien esta capacidad tampoco es única entre las especies animales, somos la única que ha llegado a desarrollar herramientas tecnológicas. Los griegos llamaban a esto logos, que es la capacidad maravillosa y única de aprehender el qué de las cosas. Hemos desarrollado una herramienta tremendamente poderosa, que si bien no nos diferencia en naturaleza si nos diferencia del resto de los animales en grado: el lenguaje. Poseemos la capacidad de expresar ideas sumamente complejas a través de símbolos abstractos, y de poner estos símbolos por escrito para traspasar estas ideas a otros.

Somos “menesterosos” porque estamos llenos de necesidades de todo tipo: necesitamos comer, dormir, vestirnos, protegernos del frío y de los accidentes, tener compañeros sexuales, comunicarnos, etc. Algunas de estas necesidades pueden ser cubiertas individualmente, pero la mayor parte de ellas no. E incluso las necesidades más básicas son cubiertas de mejor manera cuando lo hacemos en grupo. No en vano los seres humanos se juntaron en tribus para cazar y recolectar, y para compartir lo obtenido.

Somos finalmente animales cooperativos porque resolvemos nuestras necesidades en sociedad. El ser humano lo es en tanto se desarrolle en sociedad. A pesar de que su sistema nervioso le permite un alto grado de sofisticación, la persona humana sólo alcanza su máximo potencial al interactuar con sus pares y adquirir, a través del lenguaje, aquellas ideas que el resto de la sociedad ha desarrollado. Nuestra sociedad es producto y consecuencia del conocimiento acumulado de todas las personas que la formaron a lo largo de los siglos. Todos nosotros somos enanos en hombros de gigantes. Como consecuencia de esto, una actividad fundamental de toda sociedad es la educación, como una forma de traspasar el conocimiento acumulado a las nuevas generaciones.

Y es aquí donde llegamos a la idea fundamental detrás de la cultura libre: el ser humano es un ser social, cuya libertad tiene su máxima expresión en el libre acceso a la información y conocimiento que lo transforman en ser humano. La definición misma de ser humano nos lleva a las libertades fundamentales de la cultura libre.

Fuente: http://manzanamecanica.org/2009/11/que_es_cultura_libre.html