Apuntes Psicología Social – George Mead

Comparto apuntes de la matería “Teoría de los Grupos” del primer año de la carrera de Operador en Psicología Social

GEORGE MEAD

George_Herbert_Mead

Nacido en los Estados Unidos, en Massachusetts en 1.863, fue considerado como un “conductista social”. Filósofo de formación, trabajó y desarrolló la mayor parte de sus estudios en relación al sujeto y su conducta, considerando la importancia de los grupos sociales.

En uno de sus postulados afirma y …”considera el todo social por encima de los individuos … explica que la conducta organizada del sujeto se debe a la conducta organizada del grupo social y no al contrario”… Es decir en una época donde aun primaba el individualismo en los desarrollos científicos, él comenzó a considerar la influencia de la sociedad sobre el sujeto, tomando “el acto” y “el lenguaje” como conceptualización fundamental.

El acto es la unidad más primitiva de análisis y éste se da en cuatro fases: primero el impulso, que es la reacción ante un estímulo (por eso su consideración de conductista) influenciado por el medio, luego la percepción pensada como una posibilidad de seleccionar o descartar algunos de esos estímulos que brinda el ambiente, en tercer lugar la manipulación es decir la elaboración de hipótesis y la suposición de consecuencias en caso de proceder de una u otra forma. Por último la consumación como la acción en sí misma.

En cada uno de estos pasos, Mead muestra como la presencia de un otro y de los otros que integran el colectivo social, es fundamental. También “los gestos” son motivo de conceptualización para el filósofo, entendiéndolos como una serie de movimientos y expresiones que se concretan para dar lugar a la “interacción”. El significado de los gestos depende del contexto o marco de significaciones propios de la cultura. La función de los gestos, es permitir la adaptación de los sujetos en cada acto social. Para lo cual es necesario compartir un código de significaciones comunes, ya que un gesto o una palabra toman significado cuando es entendida por quien la emite y por quien la recibe.

Para G. Mead el sujeto es el …”único ser vivo capaz de pensarse a sí mismo … es decir que tiene la capacidad de ser objeto para sí mismo y observarse desde el exterior”… y esto es entendido desde un aspecto simbólico e interaccionista.

En cuanto al primero implica considerar como los sujetos hacen uso de gestos, lenguajes y símbolos, que conforman códigos comunes. Y desde la forma interaccionista es dar cuenta como el sujeto puede adaptarse a esos códigos y a las actitudes de los demás y éstos a sus actitudes propias. Esto constituye lo que el autor llama “self”, un proceso mental dentro de uno social, para que pueda darse es preciso que el sujeto, por medio de la refexión adquiera la capacidad de ponerse en el lugar del otro o de adelantarse a la manera en que actuarían los demas. Esta situación se da y perfecciona en la medida en que los sujetos socializan.

La socialización es un proceso dinámico en el cual cada sujeto se acomoda y puede crear, en la medida en que lo hace. Mead afirma que los objetos están en el afuera y los seres humanos significamos estos objetos y a partir de esta significación podemos relacionarnos con el mundo social, y ser activos en la posibilidad de elección de aquello que llame la atención o habilite la creación de nuevas significaciones …”los símbolos y su creación aumentan la capacidad de pensamiento”… En esta forma de pensamiento el lenguaje cobra un lugar de importancia y constituye el más grande sistema de símbolos. Es por medio del lenguaje que el sujeto no responde automáticamente ante algún estímulo, sino puede alternar sus formas de reacción según los símbolos conocidos y otros que podrá crear, siempre con la moderación del ambiente.

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Música y Cerebro

Comparto una nota de http://psicotip.wordpress.com

 

Aumenta la energía muscular y molecular; influencia el latido del corazón; altera el metabolismo; reducen el dolor; acelera la recuperación de pacientes; ayuda en la descarga de emociones; estimula la creatividad, la sensibilidad y el pensamiento.

Te preguntaras, ¿qué es lo que produce todo esto en nuestro organismo? pues la música.

Nuestra capacidad para percibir la música es muy temprana. Incluso recién nacidos reaccionan a estímulos musicales, y con un mes, el bebé puede discriminar ya tonos de diferentes frecuencias. Con seis meses podemos hablar ya de una ‘musicalidad’ desarrollada. Y a los tres o cuatro años, los niños comienzan a reproducir la música. Ahora bien, un entendimiento pleno de la armonía se desarrolla como muy temprano a la edad de doce años.

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La música es un medio de comunicación como lo es el lenguaje. Al igual que en el lenguaje, donde las distintas características están localizadas en diferentes partes del cerebro, en la música ocurre lo mismo, es decir, que por ejemplo, la melodía y los tonos se localizan preferentemente en el hemisferio derecho.

Curiosamente, los músicos profesionales utilizan más en la percepción de las melodías el hemisferio izquierdo y se ha comprobado que con el entrenamiento en música, la dominancia cerebral para la percepción de la melodía se desplaza del hemisferio derecho al hemisferio izquierdo. También, se ha demostrado, que  la corteza motora primaria y el cerebelo que están involucrados en el movimiento y la coordinación, son más grandes en los músicos adultos que en personas que no son músicas, o que el cuerpo calloso (que es el que permite la conexión entre los dos hemisferios), así como la corteza auditiva (responsable de unir la música y el habla en una sola experiencia consciente) también eran más grandes en los músicos.

El hemisferio izquierdo es más apropiado para la percepción del ritmo. Esto indica que para la percepción de la armonía y la percepción del ritmo se utilizan áreas distintas del cerebro. Por eso hay personas que tienen una capacidad de percepción armónica brillante, pero una mala percepción del ritmo, o al revés.

Por otro lado el canto, que implica música y lenguaje, involucra ambos hemisferios si hay palabras, pero el canto sin palabras, solo de melodía, depende del hemisferio derecho.

Pero sin duda, el efecto más potente de la música es el emocional.

Las emociones humanas se encuentran en el sistema límbico, concretamente en la amígdala, que es la estructura que las gestiona. La música, cuando es percibida, primero es analizada por las áreas auditivas de nuestro cerebro, pero curiosamente nuestro sistema neuronal se conecta también de forma automática a los núcleos de la emoción. Esa es la razón por la cual, la música es un fuerte modulador emocional y por eso también asociamos canciones a personas o a recuerdos concretos.

Es común pensar que cuando estas triste, si escuchas música “triste” aún lo estarás más y al revés, si estas contento/a y escuchas música alegre, pues aún estarás más alegre. Pues bien, esto es cierto a medias. Es cierto que las notas tristes nos entristecen, pero la música triste tiene otra función, alegrarnos.

Cuando estamos tristes y nos ponemos a escuchar música, solemos elegir música acorde con nuestro estado de ánimo, es decir, triste. No es que tengamos ganas de estar aún más tristes, sino que de forma inconsciente estamos equilibrando nuestras emociones. Veamos porque.

La música en general, nos provoca una liberación de dopamina (hormona del placer), pero no todas las canciones provocan que se libere la misma cantidad de dopamina, no es lo mismo nuestra canción favorita, que una que no nos gusta. Pues bien, esa liberación de dopamina, se produce en el momento álgido de la canción, como es obvio, pero curiosamente, unos segundos antes de ese momento se produce una primera descarga de dopamina relacionada con la anticipación, es decir, porque sabemos que se acerca ese punto álgido. En ese momento se activa una zona llamada núcleo accumbens, que es la responsable de la euforia, la sensación de placer y las adicciones.

Por lo tanto, cuando estamos tristes y elegimos música triste, lo que estamos haciendo es regular nuestro estado emocional, ya que aunque estemos escuchando ese tipo de música, la realidad es que en nuestro cerebro se está produciendo un reequilibrio emocional.

Imaginar cuan de importante es la música, que existe hasta una inteligencia emocional. Este tipo de inteligencia, más desarrollada en unos que en otros, es la inteligencia que surge más temprano, y está muy relacionada con otras inteligencias, ya que la música nos produce movimiento y nos permite socializar y emocionar.

Muchos científicos piensan, que si se pudiera conocer a la perfección el fenómeno de la música, podríamos encontrar la clave para todo el pensamiento humano. Como esto aún no es posible, mientras esperamos a que llegue ese día, disfrutaremos de las emociones y los placeres que nos despierta la música.

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Fuente: http://psicotip.wordpress.com/2013/04/08/musica-y-cerebro/