Derecho al trabajo

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El derecho al trabajo es el derecho fundamental humano por el que toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección del mismo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo, a la protección contra el desempleo, sin discriminación, con igualdad salarial, remuneración digna, protección social y derecho de sindicación.

El derecho al trabajo se reconoce en las normales fundamentales de derechos humanos como son la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales así como en textos internacionales como la Carta social europea, el Protocolo de San Salvador, la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos y en textos nacionales como son las Constituciones de numerosos países.

Concepto en la legislación internacional

Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948

El artículo 23 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, considerada el fundamento de las normas internacionales sobre derechos humanos, en relación con el Derecho al Trabajo, indica:

Artículo 23. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.

Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.

Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales 1966

En los artículos 6, 7 y 8 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, se recoge el Derecho al Trabajo como uno de los Derechos económicos, sociales y culturales:

Artículo 6.

1. Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho a trabajar, que comprende el derecho de toda persona a tener la oportunidad de ganarse la vida mediante un trabajo libremente escogido o aceptado, y tomarán medidas adecuadas para garantizar este derecho.
2. Entre las medidas que habrá de adoptar cada uno de los Estados Partes en el presente Pacto para lograr la plena efectividad de este derecho deberá figurar la orientación y formación tecnicoprofesional, la preparación de programas, normas y técnicas encaminadas a conseguir un desarrollo económico, social y cultural constante y la ocupación plena y productiva, en condiciones que garanticen las libertades políticas y económicas fundamentales de la persona humana.

Artículo 7. Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona al goce de condiciones de trabajo equitativas y satisfactorias que le aseguren en especial:

a) Una remuneración que proporcione como mínimo a todos los trabajadores:

i) Un salario equitativo e igual por trabajo de igual valor, sin distinciones de ninguna especie; en particular, debe asegurarse a las mujeres condiciones de trabajo no inferiores a las de los hombres, con salario igual por trabajo igual;

ii) Condiciones de existencia dignas para ellos y para sus familias conforme a las disposiciones del presente Pacto;

b) La seguridad y la higiene en el trabajo;

c) Igual oportunidad para todos de ser promovidos, dentro de su trabajo, a la categoría superior que les corresponda, sin más consideraciones que los factores de tiempo de servicio y capacidad;

d) El descanso, el disfrute del tiempo libre, la limitación razonable de las horas de trabajo y las variaciones periódicas pagadas, así como la remuneración de los días festivos.

Artículo 8

1. Los Estados Partes en el presente Pacto se comprometen a garantizar:

a) El derecho de toda persona a fundar sindicatos y a afiliarse al de su elección, con sujeción únicamente a los estatutos de la organización correspondiente, para promover y proteger sus intereses económicos y sociales. No podrán imponerse otras restricciones al ejercicio de este derecho que las que prescriba la ley y que sean necesarias en una sociedad democrática en interés de la seguridad nacional o del orden público, o para la protección de los derechos y libertades ajenos;

b) El derecho de los sindicatos a formar federaciones o confederaciones nacionales y el de éstas a fundar organizaciones sindicales internacionales o a afiliarse a las mismas;

c) El derecho de los sindicatos a funcionar sin obstáculos y sin otras limitaciones que las que prescriba la ley y que sean necesarias en una sociedad democrática en interés de la seguridad nacional o del orden público, o para la protección de los derechos y libertades ajenos;

d) El derecho de huelga, ejercido de conformidad con las leyes de cada país.

2. El presente artículo no impedirá someter a restricciones legales el ejercicio de tales derechos por los miembros de las fuerzas armadas, de la policía o de la administración del Estado.
3. Nada de lo dispuesto en este artículo autorizará a los Estados Partes en el Convenio de la Organización Internacional del Trabajo de 1948 relativo a la libertad sindical y a la protección del derecho de sindicación a adoptar medidas legislativas que menoscaben las garantías previstas en dicho Convenio o a aplicar la ley en forma que menoscabe dichas garantías.2

Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos 1981

En artículo 15 de la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos también recoge el Derecho al Trabajo:

Toda persona tiene derecho al trabajo en condiciones equitativas y satisfactorias, y recibirá igual salario por igual trabajo.

Antecedentes e historia del Derecho al Trabajo

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¿De dónde viene la fascinación por los piratas? ¿Qué podemos aprender de ellos?

Comparto una nota del blog: http://manzanamecanica.org

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¿Quiénes son los piratas y por qué son tan populares? En esta fascinante charla, el educador Kester Brewin cuenta la historia de quiénes eran los “piratas” originales, a comienzos del 1700. A continuación un breve extracto.

“Inglaterra, España, Francia y Holanda hacían todo lo que podían para intentar cercar el nuevo mundo de América dentro de sus imperios. En esta época, estábamos en los comienzos del capitalismo global. La máquina de este movimiento es la nave. El petróleo en esa máquina son los marineros. Como Barbanegra aquí, son personas combustibles, y explotan por la enorme presión sobre ellos.

Los marineros eran brutalmente tratados. Se les golpeaba, se les daba comida podrida. A los marineros de esta época se les pagaba rara vez y frecuentemente resultaban heridos. Un escritor en la época comentó que ser un marino era ser parte de una máquina de la que no había escape, salvo quedar incapacitado, desertar, o morir. Ser un marinero en la marina era estar cerca de morir. Y la marca con la cual las naves mostraban que un marino había muerto era una calavera con huesos en cruz.

Los piratas podían votar por sus propios oficiales y compartían entre ellos los frutos de su trabajo.

Los marinos se volvieron piratas porque estaban cansados de la vida que tenían a manos de estos capitanes. La vida de un marino iba a ser corta. Y si iba a ser corta de todas maneras, mejor que fuese feliz. Cuando los marineros se volvieron piratas, vivieron una vida totalmente distinta en el mar.

Los piratas podían votar por sus propios oficiales. Los piratas comían y bebían bien. Los piratas eran compensados si quedaban heridos, y más importante, compartían entre ellos los frutos de su trabajo.

El error común es que los piratas eran sólo ladrones. Pero olvidan que todos eran ladrones. Los ingleses de los franceses, los franceses de los españoles, los españoles de los holandeses, y todos ellos de la tierra.

Los piratas eran odiados no porque robaban, sino porque no entregaban lo que robaban al rey. Los piratas eran odiados por presumir ser algo más que basura.”

La charla de Kester habla sobre las nuevas cercas alrededor del conocimiento, y de la necesidad de extender los espacios comunes y aprender a compartir dentro de ellos. Su breve charla de 13 minutos, intelectual y moralmente muy estimulante, está basada en su libro “Mutiny! Why We Love Pirates, and How They Can Save Us”.

Fuente: http://manzanamecanica.org/2013/06/de_donde_viene_la_fascinacion_por_los_piratas_que_podemos_aprender_de_ellos.html

 

La revolución sexual del siglo XX la produjo la supresión de la ‘Treponema pallidum’

Comparto una nota de http://www.xatakaciencia.com

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Podríamos esgrimir incontables razones que expliquen la revolución sexual flower power que se produjo en la década de 1960, en la que se separó el placer de la procreación (salvo en casos de seguidores de cultos religiosos que dictan justo lo contrario so pena de castigo divino). Que si la pérdida de valores molares, que si el movimiento hippie contracultural, que si la música, que si los medios de comunicación, que si el desarrollo de nuevos métodos anticonceptivos como la píldora…

Sin embargo, también deberíamos tener en cuenta otra alternativa minúscula (y por tanto pasada por alto por mucha gente): la supresión de la Treponema pallidum. No estamos hablando de una suerte de parásito extraterrestre implantado en nuestro cerebro a fin de reducir nuestros impulsos sexuales, sino de la bacteria espiroqueta que es capaz de contagiarnos, vía sexual, de sífilis.

Según un estudio del economista Andrew Francis, de la Universidad de Emory (EEUU), publicado recientemente en la revista Archives of Sexual Behavior, la revolución sexual no tuvo lugar en los 60, sino en los 50, a raíz del uso generalizado de la penicilina, un antibiótico eficaz contra la sífilis, una enfermedad crónica de transmisión sexual que, hasta entonces, infundía el suficiente miedo en la población como para que ésta se pensase dos veces el comportarse licenciosamente.

Cabe recordar que sólo en estados Unidos, en 1939 (el culmen de los contagios), la sífilis acabó con la vida de 20.000 personas. Al usarse la penicilina contra la sífilis, esa prevención se redujo: la gente podía mantener relaciones sexuales sin tener miedo a morir.

Comúnmente se cree que la revolución sexual empezó con el desarrollo de actitudes permisivas de la década de 1960, derivado de la expansión de nuevos métodos anticonceptivos como la píldora.

Probablemente, en sí misma, estamos ante una explicación en exceso reduccionista, pues los cambios sociales responden a una concatenación de hechos inextricablemente urdidos. Pero la próxima vez que hablemos de la revolución sexual deberemos añadir a la ecuación el papel protagónico de esta diminuta bacteria.

El estudio de Francis también compara el coste de la sífilis en aquellos años con el del sida en la década de 1990 y muestran un asombroso parecido: el ratio de enfermos y muertos es muy similar en el momento cumbre de ambas enfermedades, 1939 y 1995. A juzgar por el autor, este paralelismo debe servir para adelantarse a las posibles implicaciones que el frenazo al VIH puede significar en el presente en las sociedades desarrolladas.

Aunque generalmente se atribuye a Alexander Fleming el descubrimiento de la penicilina, muchas épocas y culturas diferentes llegaron mediante la observación y la experiencia a conocer y emplear las propiedades bactericidas de los mohos. El descubrimiento de la penicilina según Fleming ocurrió en la mañana del viernes 28 de septiembre de 1928, cuando estaba estudiando cultivos bacterianos de Staphylococcus aureus en el sótano del laboratorio del Hospital St. Mary en Londres, situado en el Ala Clarence, ahora parte del Imperial College.

Fuente: http://www.xatakaciencia.com/sabias-que/la-revolucion-sexual-del-siglo-xx-la-produjo-la-supresion-de-la-treponema-pallidum?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+xatakaciencia+%28Xataciencia%29

Video – Software Libre

Comparto un video donde se explica de una manera muy sencilla de qué se trata el software libre

Entrevista a Laura C. Romero Lancheros

Comparto una entrevista a Laura C. Romero Lancheros, publicada en MDZ Hackers ¡Que la disfruten!

Entrevistamos a la colombiana que se introdujo en el mundo del Software Libre, la robótica y la educación buscando mejorar el presente.

Hoy publicamos la entrevista que hicimos a esta mujer colombiana que se ha animado a introducirse en el mundo del Software Libre, la robótica y la educación para brindar a la sociedad un presente mejor.

— ¿Dónde te desempeñas como docente?

Actualmente trabajo en el Instituto Pedagógico Arturo Ramírez Montúfar, el colegio de la Universidad Nacional de Colombia sede Bogotá. El área en el que me encuentro es Tecnología e Informática, enseñando específicamente Tecnología con enfoque de Electrónica en grados 4° y 5°, y Electrónica como tal de 6° a 11° con enfoque de robótica en los últimos grados. También he conformado un grupo de alfabetización tecnológica con algunas mujeres de “Casa Limpia”, quienes igualmente trabajan en el Colegio.

— ¿Te ha sido complicado seguir una carrera técnica siendo mujer?

Bueno, he estudiado dos carreras y eso varía mucho. En la primera, la Licenciatura en Electrónica, era desproporcional la vinculación de hombres y mujeres, dónde al iniciar sólo representábamos el 16 por ciento de estudiantes. Adicionalmente el machismo era evidente, había discriminación por parte de muchos porque contemplaban a la mujer para otras carreras, no precisamente de ese estilo, sin embargo también contaba con personas que no tenían ese tipo de estereotipos y trabajaba bien con ellas.

En la segunda, la Especialización en Educación en Tecnología con énfasis en Robótica, fue muy diferente porque allí habían más mujeres que hombres y, caso completamente contrario, no había ningún tipo de discriminación desde ninguna de las partes. Era un ambiente de mucha motivación y un espacio en el que se compartían experiencias y se ayudaba mutuamente.

Creo que la razón fundamental de la participación de la mujer, y por la que se lucha en la actualidad, es simplemente el derecho de a acceder a las mismas oportunidades que los hombres y ser reconocidas y valoradas de las mimas manera

— ¿Pensás que existe cierta “naturaleza femenina” que sería bueno aplicar al mundo tecnológico por alguna razón?

No sé si sea “naturaleza femenina” como mencionas, o simplemente la diversidad de pensamiento, acciones y propuestas. Tanto hombres como mujeres deben tener las mismas oportunidades de desempeñarse en cualquier labor, sin encasillar a ningun@ como mejor o peor. Creo que la razón fundamental de la participación de la mujer, y por la que se lucha en la actualidad, es simplemente el derecho de a acceder a las mismas oportunidades que los hombres y ser reconocidas y valoradas de las mimas manera.

— ¿Qué influencia tiene el software libre en el colegio de la Universidad y en el grupo de alfabetización?

La influencia para cualquier institución educativa o grupos específicos en educación tiene que ver con la economía, la educación como tal y la cultura ciudadana. Podríamos decir que en el común se da prioridad a la economía (aunque no todo el software libre es gratuito), y en el Colegio ésta no es una preocupación como tal porque, al depender directamente de la Universidad, no debe invertir en gastos de software y para la Universidad seguramente hay otros intereses de por medio para no tener como política el uso de software libre en todo el campus (solo algunas secciones lo usan completamente).

Partiendo de allí, su uso en el Colegio depende de voluntades, las cuales a final de año son “eliminadas” porque el centro de soporte hace mantenimiento a los computadores formateando todo. Así que se promueve que de manera particular l@s estudiantes hagan uso de sistemas operativos, aplicaciones y software libres. Ahora bien, en la educación el software libre es supremamente importante porque, saliéndonos de lo gratuito, permite a l@s estudiantes ser partícipes activos en el estudio de ese software y de los temas propios de la asignatura al poder experimentarlo sin restricciones, adecuarlo y en proyección ideal, aportar con desarrollos. Se dice que para aprender a programar en grandes programas se debe partir de pequeños cambios en su código, y éste sólo se obtiene cuando es libre. Además de todo esto, no se tiene que infringir en cuestiones legales al enfrentarse a un desproporcionado e incoherente copyright.

El software libre no sólo se enseña una asignatura o un tema en específico, sino que se está formando para la cultura de compartir, de ayudar al otro, de fortalecer la voluntad por aportar a una sociedad a ser mejor y no adueñarse de los cambios

En todo esto hay un trasfondo que es la cultura libre, porque con el software libre no sólo se enseña una asignatura o un tema en específico, sino que se está formando para la cultura de compartir, de ayudar al otro, de fortalecer la voluntad por aportar a una sociedad a ser mejor y no adueñarse de los cambios, sino difundirlos para que cada vez más personas puedan participar y salir del estado pasivo y de simple consumo (y limitado) en el que se encuentran.

Ya sea desde el colegio o desde grupos particulares de estudio estas circunstancias apuntan, por un lado, a reducir la brecha digital que en algunos casos se pretende resolver con el sólo hecho de entregar computadores; y por otro lado, a la apropiación del conocimiento y de estas tecnologías, ya sea en software o en hardware libre.

— ¿No es una pérdida de tiempo enseñar software privativo? Digo:  ¿existe algún software privativo para actividades básicas (navegación, oficina, multimedia, etc.)  que no sea reemplazable por software libre a esta altura?

Si se enfoca sólo al software privativo como única opción, sí, es una pérdida de tiempo, por eso debe partirse de realidades puntuales porque cada situación es diferente. Por ejemplo, para el grupo de alfabetización debe entenderse que el contexto es importante, ellas deben conocer lo que hay y conocerlo bien porque es con lo que cuentan en sus hogares o en las pocas partes donde pueden acceder a un computador. Pero así mismo deben saber que hay otras opciones mejores que les aportarían mucho más y que de hecho las acercaría más fácilmente a todo ese mundo digital. Lo ideal es que ellas puedan comprender, evaluar y decidirse por las opciones libres sin que sea una imposición, porque así mismo se podrán apropiar mucho más de estas herramientas y actuar como líderes.

Esta pérdida de tiempo que mencionas también tiene que ver directamente con el hecho de que al usar software privativo se está limitando y haciendo dependiente al usuario. La dependencia se genera, entre otras cosas, al obligar a pagar cada cierto tiempo por una licencia de software, inhabilitar algunas de sus funciones en las versiones gratuitas, limitar el número de usuarios, o básicamente mantener el software en una caja negra donde sólo se puede ver el “qué hace”, pero no el “cómo lo hace”, y esto en educación es fatal. Así que ¿para qué irse por un camino en el que se impone ir con una venda en los ojos?

Ahora bien, como tú dices hay opciones libres para casi todo y mucho más para navegación, ofimática y multimedia que es lo que de forma general se usa más. Sin embargo para casos específicos como en Electrónica, son pocas las alternativas libres que existen, algunas muy buenas, otras aún con aspectos por mejorar. Aún así, una característica que hace totalmente diferente al software libre del privativo es que hay muchas comunidades trabajando alrededor de cada software, permitiendo que se puedan realizar aportes y así mismo contribuir a su mejoramiento. De hecho, si no hay una comunidad trabajando en un software específico fácilmente se puede crear y empezar un desarrollo sobre éste. Así que no sólo se podrá encontrar soporte en casi cualquier parte en internet, sino que además constantemente hay actualizaciones o nuevas creaciones, algo que en el privativo es casi imposible de encontrar.

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Novelas y escritos de Tolstoy disponibles online gracias al trabajo colaborativo

Comparto una nota del Blog Manzana Mecánica

Fyokla Tolstaya, periodista y tataranieta del escritor León Tolstoy, cuenta en el New Yorker los resultados de un proyecto de transformación de los escritos de Tolstoy en un formato electrónico fácil de leer para Ipads, E-readers y Kindle. Para esto, era necesario realizar correcciones de prueba que identificaran cualquier error en el traspaso de formatos, tarea complicada y monetariamente costosa.

Sin embargo, gracias al trabajo de alrededor de tres mil voluntarios rusos, de distintas disciplinas y ocupaciones, gran parte de la obra del escritor estará disponible online y de forma gratuita.

Se trata de un ejercicio de crowdsourcing, en que se invitó a voluntarios para trabajar en la corrección de pruebas de alrededor de 46.800 páginas de la obra de Tolstoy. Como señala el citado artículo, Tolstaya esperaba encontrar voluntarios suficientes para realizar la primera ronda de correcciones en seis meses. Sin embargo, en unos pocos días, alrededor de 3.000 rusos se ofrecieron como voluntarios para trabajar en el proyecto, terminando el trabajo en tan solo cuarenta días.

Se recurrió a la opción de crowdsourcing porque se quería poner la obra de Tolstoy a disposición de los lectores de forma gratuita. El trabajo de corrección de pruebas es costoso, y por lo tanto, no habría permitido poner la obra online y con descarga gratis. Esto, de acuerdo a Tolstaya, hubiera ido contra los principios del escritor, quién señaló “no necesito dinero por mi trabajo. Quiero entregar mi trabajo a la gente”

El artículo completo, que cuenta detalles del proyecto y presenta la experiencia de algunos de los voluntarios que trabajaron en él, puede ser leído aquí. Los libros estarán disponibles en tolstoy.ru; por ahora sólo en ruso pero la versión en inglés está en construcción.

Fuente: http://manzanamecanica.org/2013/10/novelas_y_escritos_de_tolstoy_disponibles_online_gracias_al_trabajo_colaborativo.html

40 horas o nada: ¿por qué no podemos vender menos horas de nuestro tiempo?

Comparto una nota muy interesante del Blog Manzana Mecánica

La jornada de trabajo de 8 horas es un avance relativamente reciente: unos 150 años en Europa y menos de 100 años en Hispanoamérica. Partiendo de una jornada básicamente ilimitada durante la revolución industrial (15 horas), en 1847 el Rey de Inglaterra concedería la jornada de 10 horas para las mujeres y los niños (!). Los franceses obtendrían una jornada de 12 horas en 1848, mientras que en EEUU la jornada laboral se reduciría de 18 horas a 8 horas diarias en 1866. En México se reconoció la jornada de 8 horas en la constitución en 1917, y en España en 1919.

La jornada laboral del año 2000 es más o menos la mitad de la jornada laboral del 1900, gracias a negociaciones colectivas promovidas por sindicatos obreros y a legislación más progresista. El contexto en que este cambio sucede incluye la entrada masiva de la mujer al mundo laboral y una mayor productividad en general gracias a mejoras tecnológicas.

¿Cuál es el siguiente paso? ¿Son 8 horas de alguna manera un “óptimo”? Si lo es, ¿qué es exactamente lo que estamos optimizando?

Ciencia los fines de semana

La enorme mayoría de los científicos trabaja los fines de semana, al menos en mi área. Siempre hay un deadline a la vuelta de la esquina: escribir un artículo, hacer revisión por pares, preparar una clase, presentar un proyecto a un organismo de financiamiento, revisar una tesis, leer un montón siempre creciente de nuevos avances, y manejar una bandeja de entrada de decenas de pequeñas tareas pendientes.

(De hecho, tengo la impresión de que es solamente esto último lo que la gente hace en sus horas de trabajo. Las verdaderas tareas científicas no tienen cabida en la oficina, con el teléfono y el e-mail constantemente interrumpiendo. Creo que mucha de la ciencia se hace en las noches y los fines de semana.)

Yo dejé de llevarme el trabajo a casa unos 4 años atrás. A lo más leo algo nuevo e interesante, o algo que tengo que revisar cuando se me juntan 2 o 3 comités de programa al mismo tiempo (12-18 papers por revisar). Y cuando estoy muy apurado, claro que también trabajo en casa, pero no permito que se transforme en una rutina, sino sólo algo excepcional.

Cuando la gente que trabaja conmigo (postdocs, ingenieros, etc.) me dicen que trabajaron el fin de semana les digo, en los mejores términos posibles, que no me parece buena idea y que no encuentro mérito en ello. Que ocasionalmente está bien, pero que deben organizarse y ser capaces de hacer su trabajo durante las horas de trabajo.

Personalmente, el motivo para no llevarse el trabajo a la casa todos los días, es que creo que el deber de una persona no se agota con realizar un trabajo remunerado, independientemente de que además pagues impuestos. Hay muchas otras cosas que requieren tu atención, dentro y fuera de tu familia o tu círculo más cercano. Descubrir cuáles son esas cosas y atenderlas es algo que requiere su propio tiempo (8-12 horas a la semana en mi caso), no el tiempo “sobrante”.

¿Más horas de trabajo = Más productividad?

Todo el mundo entiende que tal como uno tiende a gastar todo el dinero que gana, uno tiende a ocupar en una tarea todo el tiempo que tiene disponible. En ese sentido, pasarse más tiempo trabajando no significa para nada que uno sea más productivo.

Uno de los estudios más recientes al respecto fue solicitado por el senado en España. La comisión de “racionalización de horarios, conciliación de la vida personal, familiar y laborar y corresponsabilidad” entregó varias recomendaciones (.pdf), entre ellas cambios al horario laboral y a la zona horaria en que se encuentra España:

ambos aspectos incidirían favorablemente en la conciliación de todas las personas, permitiendo disponer de más tiempo para la familia, la formación, la vida personal, el ocio, y evitando tiempos muertos en nuestra jornada laboral diaria. Se trata de una tarea compleja, puesto que implica una transformación de nuestros usos y costumbres cotidianos —horas de levantarse, de acostarse, horas totales de sueño, horarios televisivos, de espectáculos— pero es innegable que los resultados nos harían converger con Europa en muchos aspectos en los que hoy estamos sumamente alejados, y muy particularmente en productividad, en competitividad, en conciliación y corresponsabilidad.

En España, al igual que en sus antiguas colonias, la gente pasa mucho tiempo en la oficina, gran parte del cual no es necesariamente productivo: largas pausas para el café, para el segundo desayuno en la mañana, o para un piti (cigarrillo), largos y copiosos almuerzos, etc. Además, debido a la zona horaria incorrecta el sol se pone muy tarde, y muchos conscientemente o no, se quedan en la oficina hasta que oscurece.

Si la tecnología causa incrementos en la productividad de las personas, ¿qué debemos hacer con esos incrementos? En EEUU la respuesta ha sido simplemente producir más. En Europa la respuesta parece ser, trabajar menos horas. En Holanda en promedio la gente trabaja 30 horas a la semana, y en Francia la ley manda una jornada de 35 horas a la semana.

La jornada de 40 horas y el consumo

Friederich Nietzsche escribía en contra de los “apologistas del trabajo” en su libro Aurora de 1881:

Se comprende ahora muy bien, al contemplar el espectáculo del trabajo -es decir, de esa dura actividad de la mañana a la noche-, que no hay mejor policía puesto que sirve de freno a cada cual y sirve para distraer el desenvolvimiento de la razón, de los apetitos y de los deseos de independencia. El trabajo gasta las fuerzas nerviosas en proporciones extraordinarias, y quita esta fuerza a la reflexión, a la meditación, a los ensueños, a los cuidados, al amor y al odio; nos opone siempre delante de los ojos de un fin baladí y otorga satisfaciones fáciles y regulares.

A comienzos del siglo XX Henry Ford fue pionero en introducir en sus fábricas una jornada laboral más corta que el promedio en su época. Pero sus razones no eran precisamente humanitarias. Para Ford, los trabajadores necesitan tiempo libre para poder consumir más:

Mientras mejor pagado es el ocio que obtienen los trabajadores, más aumentan sus deseos. Esos deseos pronto se convertirán en necesidad. Un negocio bien gestionado paga altos salarios y vende a precios bajos. Sus trabajadores tienen el placer de disfrutar de la vida y los medios con los que financiar ese deleite.

La industria de este país no podría existir por mucho tiempo si las fábricas volvieran a la jornada de diez horas, porque las personas no tendrían tiempo para consumir los bienes producidos. Por ejemplo, de poco le serviría a un trabajador comprar un automóvil si tiene que estar en el taller desde el amanecer hasta el anochecer. (Autobiografía, 1922)

En nuestra época, es posible que la jornada de 8 horas sea un punto óptimo para el consumismo. Si los trabajadores tienen más tiempo libre, es muy posible que consuman menos. Tras su vuelta al trabajo después de varios meses viajando y viviendo con poco, Joe Loong comentaba de su regreso a un horario normal de trabajo:

Hacer que el tiempo libre sea escaso significa que la gente pagará mucho más por bienes de consumo, gratificación, y cualquier otro alivio que puedan comprar. Los mantiene viendo televisión y comerciales. Los mantiene sin ambición fuera del trabajo.

Hemos sido conducidos a una cultura que está diseñada para dejarnos cansados, hambrientos de indulgencia, dispuestos a pagar un montón por conveniencia y entretenimiento, y más importante que todo, vagamente insatisfechos con nuestras vidas de manera que continuamos queriendo cosas que no tenemos. Compramos tanto porque siempre sentimos que nos falta algo.

Esta sensación de insatisfacción realmente puede ser compensada con menos horas de trabajo y mejor calidad de vida:

Para mucha gente que enfrenta presiones y fuertes niveles de stress, la oportunidad de hacer menos y relajarse más puede traer beneficios significativos físicos y a la salud mental. Cuando Francia introdujo su jornada de 35 horas a la semana, a pesar de toda la controversia política y algo de pérdida de crecimiento económico, la enorme mayoría de los empleados que obtuvieron horas de trabajo más cortas dijo que su calidad de vida mejoró. Al mismo tiempo, estudios en Alemania muestran que individuos que trabajan menos horas tienen niveles de satisfacción con la vida más alto; evidencia similar al nivel de país muestra que las naciones europeas con menos horas de trabajo tienen niveles más altos de satisfacción con su vida.

Pobre gente rica

Finalmente, bajo esta crisis financiera la situación laboral actual de muchísima gente es precariedad o desempleo. En una situación de precariedad, ganar menos no es una opción. El desempleo genera explotación porque los empleadores sin escrúpulos simplemente exigen a sus empleados más trabajo a cambio de nada, sabiendo que el mercado les favorece y rápidamente podrían encontrar un reemplazo.

Pero esta crisis, al igual que otras crisis, pasará, y el resultado no puede ser un retroceso en derechos que se han ganado, sino un avance. Flexibilizar la jornada laboral podría llevarnos a una sociedad donde pasamos más tiempo haciendo cosas que nos gustan más y que cuestan menos. ¿Qué opinas tú?

Fuente: http://manzanamecanica.org/2013/10/40_horas_o_nada_por_que_no_podemos_vender_menos_horas_de_nuestro_tiempo.html