¿Bruja? ¡Y a mucha honra!

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Fue a partir del feudalismo cuando el poder reinante se esforzó por hacer más visible lo que consideraba la naturaleza pecadora de la mujer. Comenzó a acusársela en público de sostener pactos con el diablo y de obrar contra la Iglesia. Mucho más cuando hacía gala de ciertos saberes, esencialmente vinculados a la curación de enfermedades o los misterios de la fertilidad, que le granjeaban el respeto y la admiración de las gentes de la comarca, pero también la inmediata y contundente condena eclesial, que no dudaba en darle el mote de hechicera al considerar que su trabajo era obra del Mal realizado con artes de brujería, afirmaciones que hacían despertar en el pueblo la desconfianza y el temor en su contra. La bruja no era sin embargo que intentaba romper el rústico corsé que las normas sociales le habían impuesto. Encarnaba en cierto sentido un espíritu de revuelta y subversión contra lo establecido tanto por el Estado como por la religión. Cuando esto se hizo más evidente, el hombre, como representante del poder, que veía en peligro su dominio y amenazados sus privilegios, la llamó bruja, no sólo para que apareciese como delegada o aliada de Lucifer, sino para dejarla fuera de una sociedad que no aceptaba desde ningún punto de vista ampliar su base de sustentación con otros protagonistas, ni mucho menos abrir un campo de discusión sobre sus decisiones

fuente: Osvaldo Tangir, introducción a Heinrich Kramer y Jacobus Sprenger, “Malleus Malleficarum”, Círculo Latino, Barcelona, 2005

Si ser bruja implica tener un “espíritu de revuelta y subversión”, ¡Soy una bruja y a mucha honra!

Maysoon Zayid: Tengo 99 problemas y la parálisis cerebral es solo uno de ellos

Comparto una charla de TED muy interesante

“Tengo parálisis cerebral. Tiemblo todo el tiempo” anuncia Maysoon Zayed al comienzo de esta estimulante e hilarante charla. (De verdad, es muy graciosa). “Soy como una mezcla de Shakira y Muhammad Alí”. Con gracia e ingenio, la comediante árabe-estadounidense nos lleva en un visita relámpago a sus aventuras como actriz, monologuista cómica, filántropa y defensora de las personas con discapacidad.

Ver: http://www.ted.com/talks/maysoon_zayid_i_got_99_problems_palsy_is_just_one?language=es

(in)Visibilizando la brecha digital por género

Comparto una nota del blog http://ensororidad.wordpress.com

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Si bien la brecha digital por género es un tema que me preocupa, apasiona, interesa y sobre el que vengo trabajando hace un tiempo, este post fue motivado especialmente por el suceso que protagonicé con un “Macho Progre” y sus súbditos en Twitter, quienes rotundamente niegan una desigualdad de género en este ámbito. A fin de contribuir con la instrucción de estos cyber-patoteros, sintetizo algunas de las principales características de este fenómeno que lxs representantes del pensamiento misógino y patriarcal pretenden continuar invisibilizando.

En la última década, lxs latinoamericanxs estamos siendo protagonistas de un gran proceso de fortalecimiento de derechos sociales. Uno de los avances más contundentes es, sin dudas, el fortalecimiento de distintas líneas de acción que contribuyen a facilitar un acceso más equitativo a las herramientas conocidas actualmente como TICs (Tecnologías de la Información y la Comunicación).

Con diferentes matices, varios países del cono sur han puesto en marcha políticas públicas destinadas a garantizar que en todos los hogares y escuelas “haya una computadora”. Desde el año 2009, Venezuela lleva adelante el desarrollo de Canaima Educativo. En 2010 Uruguay implementó el Plan Ceibal mientras que el mismo año en Argentina fue creado el Programa Conectar Igualdad. Y a partir del 2011 Ecuador impulsa un plan nacional para aumentar la conectividad mediante el Programa de Acceso Universal a las Tecnologías de Información y Comunicación en el marco de la Estrategia para el Buen Vivir.

Ahora bien, garantizado el acceso básico, ¿podemos afirmar que hay igualdad en el uso, apropiación y beneficio que usuarios y usuarias obtienen de la tecnología? Claramente, la respuesta es NO. Y en este punto vale llamar la atención sobre el uso tendencioso de las estadísticas que ocultan que, detrás de una distribución equitativa de recursos formales, existe aún una desigualdad real en el desarrollo tecnológico por parte de mujeres y varones.

En la XII Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe que se realizó en República Dominicana a fines del año pasado, se presentaron algunos datos que deberían al menos llamarnos la atención… Ya promediando la segunda década del siglo XXI, las dos terceras partes de la población analfabeta de Latinoamérica son mujeres.

A pesar de las múltiples iniciativas que promueven una mejor distribución de recursos tecnológicos entre la población, en la cultura latina las mujeres siguen siendo consideradas menos capaces que los hombres en materia de ciencia y tecnología. Por otra parte, no se cuestiona la división sexual de las tareas domésticas, que sigue redundando en “horas extra” de trabajo para las mujeres y, en consecuencia, menos tiempo libre para sentarse frente a una PC. Es decir que la brecha digital por género existe y persiste más allá de las políticas públicas bienintencionadas que intentan garantizar la igualdad en el acceso.

Por supuesto, esta desigualdad en el manejo de la tecnología aumenta a medida que se avanza en niveles de profesionalización. Lila Pagola señala que actualmente la participación de mujeres profesionales alcanza el 25% en el sector de las tecnologías de la información. Y aún peor,

“en algunas comunidades específicas, que es bastante paradójico respecto de su objetivo principal de existencia, como la comunidad de Software Libre, ese porcentaje baja al orden de entre el 2 y el 5% de mujeres participando como programadoras”

Como todo proceso social, las causas no son tan lineales como para encarar el problema desde un sólo frente. Hay muchos desafíos por delante, empezando por problematizar los prejuicios y sentidos comunes que relegan a las mujeres de los ámbitos científico-tecnológicos. Cuando buscamos un técnico, un programador, un ingeniero, ¿qué idea de ciencia y tecnología hay por detrás?

Volviendo a la idea inicial, para pensar en una construcción colectiva de una “solución” no se trata de aplicar una receta mágica. Pero sí hay un necesario punto de partida que es identificar, reconocer, visibilizar que la problemática existe. Sólo haciendo visibles las barreras sociales, económicas, políticas, educativas que limitan una igualdad real en términos de género, podemos empezar a vislumbrar formas de comunicación tecnológica basada en la justicia.

Fuente: http://ensororidad.wordpress.com/2014/03/11/brecha-digital-por-genero/

Brecha digital de género

Comparto un video muy interesante de la XII Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, acerca de la Brecha Digital de Género.

Machismo en el trabajo o el morbo de la secretaria

Comparto una nota del blog http://mujerteniasqueser.wordpress.com

Estoy un poco enfadada con un tema que quizá hace diez años no hubiera ni imaginado.

La historia comienza con que he tenido hoy una entrevista de trabajo para el puesto de scretariA. Y pongo la A en mayúscula por no ponerla a tamaño ochenta. SecretariA. Como podéis imaginar allí no estaba yo sola, sino unas veinte chicas más, entre las que se iban, las que venían y las que estábamos. Las había de todo tipo pero todas mujeres. No es la primera vez que me encuentro con esto: se desea una mujer para ser la que atienda las llamadas, para que sea la primera persona de contacto, jamás un hombre. ¿ Cuántos secretarios hay? Y es que ahora que lo pienso, yo, al menos, no he conocido a ninguno. No recuerdo llegar a un sitio y que sea un hombre quien me abra la puerta.

Quieren siempre una mujer, porque queda mejor. Pero digo yo ¿ y un hombre no puede hacer este mismo trabajo? ¿ O es que ellos no están igual de capacitados?

La secretaria que yo imagino

Total, que cuando viene el hombre que nos entrevista me siento como si estuviera en un casting porno. Sinceramente. No quiero decir con esto que haya sucedido nada extraño. Para nada. Todo ha sido cordial y normal, sin una palabra fuera de lugar. Es la situación en sí lo que me enfada. Me enfada que alguien pida sólo mujeres para un puesto de trabajo. Me jode que estemos todas allí, con nuestras falditas y lo voy a decir, con nuestros diplomas de licenciadas, esperando a que un hombre vea el ganado y decida con quien se queda. ¿ O soy yo la sensible? No lo sé, pero la situación me repatea.

¿ Qué se pasa por la cabeza de alguien cuando pone una oferta de secretaria para pedir exclusivamente mujeres? Pues primero de todo un machismo antiguo y anclado en los estereotipos de los años cincuenta de las oficinistas americanas de que la mujer es la que está al servicio del hombre. La cosa bonita que cuando la gente vea será agradable con ellos. Eso sí, en la oferta pone buena presencia.

Quizá sea porque el puesto de secretaria no ha sido sólo una cosa tradicionalmente femenina, sino que a la mujer se le puede pedir que sea esa persona al servicio de los demás, un trabajador que más allá de ser una persona al servicio de la empresa como otros, sea la persona que arregle cosas, la que más recados acepte, la que esté más subordinada a los demás. Porque a la secretaria cualquiera le puede pedir fotocopias, el café o  cualquier mierda. Pero a un hombre…. ¿ a un hombre no?

¿ Un hombre no podría ser secretario de esta oferta, por ejemplo? Un hombre con buena presencia, amable… no, es que verán ustedes, se presupone que la mujer ya va a ser amable con todo el mundo. Lo será porque está acostumbrada a complacer a los demás. Porque ya lo hace en su día a día, ya atiende a los demás, ya está acostumbrada a que la miren como algo bonito que dirá que sí cuando le llamen.

Total, que yo me he ido antes de tiempo porque estaba hasta el choto. Y es que sinceramente, me quería ir. Todo me estaba pareciendo deprimente. Quizá hace tiempo no hubiera caído en esto. Quizá no me hubiera dado cuenta de que qué hacemos allí las mujeres, por el mero hecho de ser mujeres, en un puesto donde sólo se piden mujeres pero porque es un puesto femenino. Luego me ha asaltado otro pensamiento: ¿ es que no le dirán a un hombre licenciado ser secretario porque es como “rebajarse” demasiado? En cambio, una mujer licenciada entenderá que ese puesto le viene como anillo al dedo porque está en su naturaleza. La mujer siempre ha sido secretaria, para regocijo de los empresarios babosos. Siempre ha sido la división de poder: el hombre por encima tiene a su “sirvienta” a una mujer. No quiero con esto desprestigiar la labor de la secretaria sino preguntarme por qué ese puesto está siempre dispuesto para una mujer y no para un hombre.

¿ La secretaria que ellos ven?

Así que recuerdo las razones más clásicas para que una mujer ocupe este lugar. ¿ O puede ser también que se considere que una mujer no tiene ambición y puede ser secretaria toda la vida pero un hombre, al tener más ambición no se conforme con un puesto similar? No lo sé, se aceptan apuestas.

Lo que me queda muy claro es que, mirad, yo no quiero pensar mal, pero a mí esto me ha sonado a “voy a ver quién está más buena” y luego ya si eso, la contrato. Porque para lo que nos han hecho hacer hoy, como lo hemos hecho y todo, no suena a otra cosa. Suena a esas secretarias que colmaban los despachos cuando los ordenadores no existían y todo se copiaba con papel de calcar sobre la máquina de escribir.

¿ Estaré paranoica o habré visto algo que queda oculto y que otras no ven? ¿ Soy tan sensible de sentirme así en una entrevista?

 

Fuente: http://mujerteniasqueser.wordpress.com/2013/07/31/machismo-en-el-trabajo-o-el-morbo-de-la-secretaria/

Películas con tema de género

Comparto una nota publicada en http://suite101.net

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Filmes que promueven la tolerancia, respeto y el valor de la mujer.

Desde sus inicios, el cine ha sido un medio ideal para promover mensajes y cambios. La lucha por la igualdad de género no ha escatimado en hacer uso de esta importante ventana de difusión para promover en sus filmes un mensaje de respeto, tolerancia y sobre todo para educar.

El 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional contra la Violencia de Género. Una fecha, aunque no exclusiva, que debe servir para que hombres, mujeres niñas y niños creen conciencia de este mal social que acaba con la vida de miles de mujeres en el mundo, por la exclusiva razón de serlo.

A continuación una lista de algunas películas con perspectiva de género.

Películas que proponen cambios sociales

Bread and Roses. Esta película del año 2000, basado en un hecho real de principios de siglo XX, cuenta la historia de una mujer empleada de limpieza, Adrien Brody, que, junto a sus compañeras, luchan por mejores condiciones de trabajo, y el derecho sindicalizarse.

Garaje Olimpo. Una película argentina que recoge la historia de una maestra y activista política que lucha contra la dictadura en la década de 1970. Es arrestada y llevada a un conocido centro de torturas en Buenos Aires llamado Olimpo.

Iron Jawed Angels. Protagonizada por Hillary Swank, esta película está ambientada en la primera década del siglo XX, y cuenta la historia de dos mujeres que logran radicalizar la lucha por el derecho al voto femenino. Dirigida por Katja von Garnier.

Libertarias. Esta película española, protagonizada por Ana Belén y Victoria Abril cuenta la historia de un grupo de mujeres anarquistas que luchan en la Guerra Civil Española. Ellas no solo tienen que luchar contra el fascismo, sino que se enfrentan constantemente a sus compañeros del frente de batalla para romper estereotipos y tratos.

Películas que tratan la violencia por género

American Beauty. Kevin Spacey protagoniza este drama estrenado en 1999. La película no solo presenta el abuso fantasioso de un hombre mayor con una adolescente de 16 años, sino que también recoge temas de autoestima, y propone un excelente tratamiento de la psiquis del estadounidense común. Fue nominada a ocho premios Oscar de los cuales obtuvo cinco, incluyendo “mejor película”, “mejor actor”, “mejor actriz” y “mejor dirección”.

Bathory. Esta película trata la historia de la condesa húngara, Elizabeth Bathory. Se combate la leyenda que cuenta que durante el siglo XVII ella ordenaba el asesinato de mujeres jóvenes para bañarse en su sangre para supuestamente conservar su juventud.

Crash. Un potente drama que apareció en los cines en el 2004 trabajada de manera exquisita a la hora de narrar las historias que desarrolla. A pesar de que uno de los temas centrales es el racismo, a través de este filme se ve el abuso de poder de los policías de Los Ángeles contra los negros, y más específicamente contra las mujeres, y la forma en que reaccionan los esposos.

Enough. La protagonista de la película, la puertorriqueña Jennifer López, es victima de constantes abusos y maltratos por parte de su esposo, a quien perdona en más de una ocasión. Al darse cuenta que su vida está en riesgo, la mujer y su hija deciden huir, pero son constantemente perseguidas por el hombre, hasta que ella decide tomar la justicia por su

Películas que invitan a la reflexión

Boys Don’t Cry. Esta excelente película independiente es un llamado urgente a la reflexión y tolerancia. Basada en la historia de Brandon Teena, una transexual que fue violada y asesinada en 1993 por sus amigos cuando descubrieron que no era un hombre. Protagonizada por Hillary Swank, este filme obtuvo 67 nominaciones en diversas círculos y academia de críticos, de los cuales obtuvo 40.

Le fabuleux destin d’Amélie Poulain. una comedia romántica del 2001 que recoge la historia de una tímida camarera de Paris, Amélie, que se propone cambiar la vida de aquellos que la rodean. Dirigida por Jean-Pierre Jeunet, y protagonizada por Audrey Tautou obtuvo diversos premios, entre los que se destacan: mejor película en la “European Film Award”, y cinco nominaciones para los premios Oscar.

Mona Lisa Smile. En la década de 1950, una profesora liberal se une al claustro de un conservador colegio de niñas para enseñar historia del arte. Sus métodos fueron altamente criticados por la junta de padres y algunos colegas profesores, lo que casi le cuesta el empleo. Sus alumnas atraviesan un profundo proceso de transformación ideológica, mientras otras apuestan por mantener el rol tradicional de la mujer.

Películas sobre discriminación por orientación sexual

Amour de Femme. Esta película francesa cuenta la historia de una mujer de 35 años casada y con un hijo que siente que su vida está vacía hasta que conoce a una joven en una fiesta. La pasión y la libertad que le provee esta nueva amiga a la protagonista, Raffaela Anderson, la lleva a decidir entre el amor y su familia.

Before Night Falls. Protagonizada por el actor español Javier Bardem, la película trata sobre un poeta cubano homosexual que es agredido, encarcelado y perseguido por los líderes de la revolución cubana simplemente por su preferencia sexual. Bardem obtuvo tres premios por su actuación en este filme.

Lost and Delirious. Cuenta la historia de dos jovencitas que viven en los dormitorios de un colegio solo para niñas, y como su amistad se intensifica hasta enamorarse una de la otra. La hermana de una de las jóvenes entra al cuarto y las ve durmiendo desnudas en la misma cama, y amenaza con decirlo a sus padres, quienes son muy conservadores.

Fuente: http://suite101.net/article/peliculas-con-tema-de-genero-a4974

En http://www.frente.com.mx/cine-con-perspectiva-de-genero/ también se sugieren:

  • Mother, de Christophe Fauchere (EUA, 2011).
  • Los códigos de género, de Sut Jhally, (EUA, 2013).
  • Educando al mundo, de Carol Black (EUA/India, 2010).
  • Oro azul, de San Bozzo (EUA, 2008).
  • Son duros los días sin nada, Laura Herrero y Laura Salas (México, 2012).

Chau Barbie, chau

Comparto un artículo de http://www.pagina12.com.ar

Lammily

Un norteamericano de 25 años lanzó al mercado una Barbie con curvas verdaderas. Y aunque estará lista recién en noviembre ¡ya es un éxito!

Por Guadalupe Treibel

Quien tenga la mirada atenta sabrá que, cada dos por tres, las noticias alrededor de la controvertida Barbie se multiplican. Sólo en los últimos meses se dio a conocer que la icónica muñequita estaba teniendo una crisis de mediana edad: después de cinco décadas de popularidad masiva, sus ventas del último cuarto del año pasado habían caído un 13 por ciento –sintomático de que ¡por fin! el interés de las niñas se le estaba escurriendo entre sus manitas de plástico–. La mayoría apuesta a que se trata de una reacción lógica a partir de la perjudicial y distorsionada imagen física que ofrece para las pequeñas, aunque eso no haya disparado ningún mea culpa de la compañía. Muy por el contrario, sus irreales estándares de belleza han sido reforzados por Mattel hace unas pocas semanas, cuando la vicepresidenta de diseño, Kim Culmone, declaró que “su cuerpo nunca tuvo la intención de ser realista, sino que pudiera ser vestido y desvestido fácilmente”. Mmm, dudas… ¿Cómo facilita al emperifollado sendos senos enormes? En fin, es evidentemente que el estudio de la Universidad de Sussex de 2006 que comprobaba que la cinturita imposible “contribuye al incremento de desórdenes alimentarios y obsesión con el peso de las niñas” no le pareció prueba suficiente.

Tampoco los casos de mujeres como la tal Blondie Bennet, una dama que, después de haber pasado cantidad de veces por el bisturí de su cirujano plástico, ahora está bajando su coeficiente intelectual ¡a propósito! para que la gente la vea como una Barbie por dentro y por fuera. O la archiconocida modelo ucraniana Valeria “Barbie Humana” Lukyanova, que admitió recientemente que su dieta para mantenerse “en forma” está compuesta por aire… y luz. Efectos colaterales injustificados, ¿cierto? Al fin y al cabo, la muñequita siempre enseñó a sus aficionadas a ser más que una cara bonita y las incentivó a convertirse en médicas, abogadas, chefs, etcétera… Pero, ¿cómo? ¿No? La pucha: acorde a un experimento realizado por la psicóloga Aurora Sherman, de la Oregon State University, “las aspiraciones vocacionales de las jovencitas se reducen considerablemente después de jugar con una Barbie cinco minutos”. “Es por el tipo de muñeca, no las características de las participantes”, especificó la especialista.

No hay respiro. Pero, ¡tranquilidad!. Que existe la famosa luz al final del túnel gracias a un muchacho, más atento él a las necesidades de las mocitas que la misma Mattel. Nickolay Lamm es el nombre del artista veinteañero de Pittsburgh que, bajo el lema “ser promedio es hermoso”, ha fundado una línea propia llamada “Lammily”. ¿De qué trata? Pues, básicamente, son versiones más bajas, rellenitas, saludables y “realistas” de la tradicional Barbie. El puntapié inicial fue el año pasado, cuando este hombre creó digitalmente una modelo 3D con las medidas reales de una joven de 19, la sentó al lado de Barbie y luego la photoshopeó para que se pareciera a la imposible chica Mattel. El gesto, además de evidenciar el horror de representatividad femenina que implica el esbelto figurín, entusiasmó al público internetiano, que empezó a enviarle correos preguntando dónde conseguía la muñeca “verdadera”.

De cara a la ilusión de la gente, Lamm decidió convertir su versión 3D en ejemplar de carne y hueso (o plástico, en fin…) y, con la meta entre ceja y ceja, pidió ayuda vía crowfunding. Insólitamente, en menos de 24 horas, su meta de 95 mil dólares fue ampliamente superada. De hecho, la gente sigue contribuyendo y el monto recaudado actualmente escala hasta los… 390 mil dólares. “Si hay al menos una pequeña chance de que Barbie en su forma presente esté influyendo de manera negativa a las chicas, y si una mujer de cuerpo promedio se ve tan bien, ¿qué detiene a Mattel de hacer una así?”, se preguntó el atento entrepreneur que supo canalizar una necesidad y volverla en oportunidad de mercado.

Con diferentes prototipos que ya ha testeado –exitosamente– entre sus primitas y una fecha de salida estipulada para noviembre, las versiones vienen con partes articuladas, promueven un estilo de vida sano (haciendo, por ejemplo, deporte), llevan mínimo maquillaje y están vestidas de forma sencillísima (una camisita floja, shorts, zapatillas). Además se pueden preordenar por valores que arrancan en los 17 dólares. Frente al manantial de solicitudes, el flamante empresario vuelve al signo de interrogación: “Hay cantidad de estudios que sugieren que los modelos que circulan afectan la imagen corporal positiva y llevan a la anorexia. ¿Cómo no crear una alternativa?”. Eso mismo se pregunta muchísima gente desde hace rato. Por lo menos, alguien se ha dispuesto a contestarla.

Curiosamente, no es la primera vez que el chico Lamm es noticia por sus simpáticas ocurrencias: el año pasado, sin ir más lejos, se asoció con un doctor en genómica computacional, Alan Kwan, para hipotetizar acerca de cómo se verá/vería el ser humano en 20 mil, 60 mil y 100 mil años, experimento especulativo ilustrado con seres de ojos ¡enormes! También en 2013, aunque lejos ya del asunto evolutivo, el joven de 25 se hizo una pregunta capital –y punchera–: “¿Qué ven los gatos?”. La respuesta llegó con imágenes comparativas de la visión felina y humana y –como cualquier proyecto bien encauzado que involucra mininos– no tardó en volverse viral. Por lo demás, Nickolay se ha ocupado de los cambios climáticos, la inequidad entre las clases sociales, lograr que veamos… las ondas de wifi, entre otros eclécticos tópicos de interés relativo. Las pistas, por tanto, lo dicen todo: el autodefinido “artista e investigador” tiene la curiosidad a flor de piel. Y ahora, gracias a la ayuda monetaria vía crowfunding, los billetes para capitalizar una Barbie –literalmente– como la gente. De modo que, ¡enhorabuena, mucha suerte, los mejores deseos! Y todo el abanico de saludos que las buenas –y saludables– iniciativas ameritan.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-8702-2014-03-14.html

¿Y si me permites caminar tranquila?

Comparto una nota publicada en http://anred.org

¿Son los “piropos” una forma de violencia normalizada e invisibilizada contra la mujer? ¿Sería mejor llamar acoso callejero machista a los “halagos”? Por Marta González y Paula Vilella / Ilustraciones: Nanu Kübler, para Brecha Digital / Video: Hugo Meyer.

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11 horas. Salgo de casa. Subo a pagar unas cuentas. A dos cuadras, tras una verja de metal opaca, oigo silbidos y jadeos de varios hombres a los que no veo. Aprieto el paso.

11.15 horas. Regreso de pagar las cuentas. A la misma altura de la obra, pero en la acera de enfrente, un señor de unos 70 años se acerca a mi rostro y me dice salivando: “Ay, cómo viene el verano”. Me giro y le digo que es imbécil. Me contesta: “Si no te dije nada”. “Sí, me dijo.” “¿Cómo te puede molestar algo lindo?” “Porque no tiene ningún derecho a decirme nada.” La conversación transcurre mientras me alejo.

18 horas. Salgo de la casa de una amiga. Voy caminando por los alrededores del Estadio Centenario. Me cruzo con un joven en ropa deportiva que parece un universitario de clase media. Me mira de lejos con una sonrisa y cuando nos cruzamos suelta: “Pero cómo estás, ¿puedo ir contigo?”. Me giro y le hago un corte de mangas. “¿Qué pasa? Amarga, qué amarga que sos, y encima fea. ¡Tomá esta!”, y mueve las caderas como si me estuviera cogiendo a la distancia.

20.30 horas. En los alrededores de la Sala Zitarrosa, donde vamos a ver una obra de teatro, un par de jóvenes que en apariencia se parecen bastante al tipo de gente con la que me muevo, me llaman desde la otra acera. Van con mochilas y fundas de guitarra. Me acerco un poco porque me parece conocerlos. A dos pasos me dicen: “Pero qué linda…”. Me enfado. Me dicen que no me enfade. Les digo que se vayan a la mierda.

23 horas. Voy con la bici por 18 de Julio. Es verano y no hay nadie. En la distancia, un grupo de tres jóvenes, aparentemente en situación de calle, me gritan que a ver si los llevo en la canastita. Paso. Estoy cansada y enfadada.

***

Valeria está a punto de cruzar el umbral de su casa. Sabe que hoy no es un día distinto a los demás desde que le brotaron dos pechos del torso. Antes aun, seguramente. No es un día distinto aunque sea invierno o verano. Aunque vista minifalda o buzo de cuello alto. Aunque esté de buen humor o enfadada con el mundo. Mientras camina por la calle haciendo su vida, sabe que algún hombre le dirá algo en algún momento. Si es un simple “Linda” o un desagradable “Te partiría al medio, mamita”, sí que puede depender del día. Pero sabe que hoy no es un día distinto.

Desde la mirada persistente o los silbidos, o incluso el contacto físico. Al menos siete de cada diez mujeres han experimentado alguna forma de acoso callejero por parte de desconocidos en los países en los que la organización Stop Street Harassment ha estudiado el tema. En una encuesta virtual realizada para este reportaje y a la que respondieron 211 mujeres de Montevideo, más del 90 por ciento señaló que alguna vez le habían silbado, dicho comentarios sexualmente explícitos, mirado persistentemente, y halagado. A más del 60 por ciento le habían enviado besos volados, seguido, tocado o frotado sin su consentimiento, o realizado gestos sexualmente explícitos. El 40 por ciento respondió que desconocidos se habían masturbado en su presencia. Muchas de las historias que aquí recogemos son fruto de esa encuesta, aunque los nombres sean aleatorios.

El constante “piropeo” puede llevar a que las mujeres se cuestionen su forma de vestir, que busquen compañía masculina para caminar por la calle, que se mantengan en estado de alerta ante el acercamiento de cualquier hombre, o que cambien el itinerario previsto para evitar pasar por ese conflictivo punto en el que se saben expuestas. Rabia, frustración, impotencia y asco fueron los sentimientos más repetidos en el sondeo. Para algunas mujeres resulta indiferente, y otras, como Julia, afirman que hay gradaciones. “Me da mucho asco y rabia cuando me dicen alguna guarangada fea, hay veces en que si salgo de pollera me siento muy observada e incómoda, y debo admitir que cuando me dicen un piropo en una buena me siento halagada también.”

¿Son los “piropos” una forma de violencia normalizada e invisibilizada contra la mujer? ¿Sería mejor llamar acoso callejero machista a los “halagos”?

Corto Humorístico dirigido por Hugo Meyer que aborda el tema:

EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA

Matilde apenas se acuerda de la primera vez que un desconocido la interpeló en la calle, pero desde entonces le ha pasado de todo. Aquel hombre que se masturbó en su presencia en la Estacada, de Punta Carretas. El trayecto a casa durante un caluroso diciembre en el que la atomizaron gritándole cosas de lejos. El día en que acabó llorando, cuando ese chico de la bici al que le preguntó una dirección a las dos cuadras intentó violarla. Primero se vive como un dato de la realidad. Simplemente sucede.

Seguidamente se naturaliza. “Si sos mujer, esperás que ocurra”, ese argumento forma parte de lo cotidiano. Por eso la línea entre el halago y la agresión es tan sutil y el nivel de tolerancia de las mujeres varía. La mayoría hace una distinción entre “el halago lindo que levanta el ánimo” y la grosería.

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La carrera espacial ‘versión femenina’

Comparto una nota de http://www.xatakaciencia.com

eValentinaTereshkovaComo en otros muchos ámbitos, las mujeres siempre han sido relegadas al papel de secundarias (e incluso de meras comparsas) en la carrera espacial: tuvieron que pasar 19 años de desarrollo astronáutico, por ejemplo, hasta que la primera mujer alcanzase las estrellas. Su nombre era Valentina Tereshkova. Pasó 2 días, 23 horas y 12, minutos orbitando la tierra a bordo de la nave Vostok 6. Tenía 26 años.

Pero esta star (en el sentido más literal) no fue el único hito astronáutico. Si echamos un vistazo a la historia de la exploración espacial desde un punto de vista exclusivamente XX, entonces la cosa quedaría así:

La primera mujer en viajar al espacio exterior, Valentina Tereshkova, lo hizo a bordo de la nave rusa Vostok 6 en 1963. No obstante, cuatro años antes, Jerrie Cobb fue una aviadora estadounidense seleccionada para el programa de entrenamiento espacial Mercury; eso sí, finalmente no lo superó.

No fue hasta 1978 que la NASA eligiera a seis mujeres astronautas: Kathryn Sullivan, Rhea Seddon, Sally Ride, Anna Fisher, Judith Resnik y Shannon Lucid. De ellas, la primera en viajar al espacio en el transbordador espacial Challenger fue Sally Ride, en el año 1983.

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El primer paseo espacial lo llevó a cabo la cosmonauta Svetlana Savitskaya en julio de 1984. La primera estadounidense en hacerlo fue la geóloga Kathryn Sullivan poco después, en octubre de 1984: voló a la Estación Espacial Internacional a bordo de la nave Soyuz TMA-9.

La primera británica en viajar al espacio fue Helen Sharman, en una fecha tan cercana como 1991. También fue la primera mujer en visitar la estación rusa Mir. La primera canadiense fue Roberta Bondar, en enero de 1992. La primera afroamericana en hacerlo fue Mae Jemison en septiembre de 1992. La primera hispana fue Ellen Ochoa, en abril de 1993. La primera japonesa fue la fisióloga Chiaki Mukai en julio de 1994. La primera coreana, Yi So-yeon en 2008. Y la primera china, Liu Yang, en junio de 2012.

La primera piloto de un transbordador espacial fue Eileen Collins, en 1995, en las misiones STS-63 y STS-84. Más tarde fue comandante de la STS-93 y la STS-114.

El récord de permanencia en el espacio lo ostenta Shannon Lucid, que en 1996 regresó a casa tras permanecer seis meses en la estación Mir.

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Pero la primera mujer que ha permanecido sola en el espacio, nada menos que en la Estación Espacial Internacional, fue Susan Helms, en el año 2000. La primera turista espacial fue la iranoestadounidense Anousheh Ansari en el año 2006.

La última plantilla de la NASA, no obstante, es de lo más equitativa. En 2013 la NASA eligió a cuatro hombres y a cuatro mujeres como nuevos astronautas: cumplirán misiones en órbita terrestre y tal vez en un asteroide y en Marte.

Fuente: http://www.xatakaciencia.com/astronomia/la-carrera-espacial-version-feminista?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+xatakaciencia+%28Xataciencia%29

Maltratadas – Violencia de Género en las Relaciones de Pareja

Comparto una nota de http://www.pagina12.com.ar

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Maltratadas. Violencia de género en las relaciones de pareja (Aguilar) es el nuevo libro de la periodista de Página/12. Con prólogo de Eva Giberti, la autora reconstruye el mapa social sobre el que se edifica la violencia de los hombres hacia las mujeres y desarma las mitos que persisten en la sociedad: que “es cosa de pobres”, que “no hay que meterse”, que “sólo les pasa a las sumisas”, que “si no hay golpes, no es violencia”, entre otros. También analiza las respuestas, no siempre efectivas, que brinda el Estado a las víctimas. Aquí se reproduce parte del capítulo que refuta la creencia de que “los hombres son violentos por naturaleza”.

Juan nació en La Paz, Bolivia. Es ayudante de albañil. A principios de julio de 2013, Raquel, su pareja, le anunció que quería terminar la relación. Hacía seis años que convivían en una casilla de una de las villas de la Ciudad de Buenos Aires, con los dos hijos pequeños de ambos. Al escuchar la noticia, Juan reaccionó con violencia. Le ató las manos con sogas a la esquina de la cama durante media hora para impedir que se fuera, y la amenazó con un cuchillo advirtiéndole que, si lo dejaba, la iba a matar. Raquel no se fue.

A los pocos días, la vio conversando en su casa con un amigo del barrio y le pegó patadas en la cara, le dio golpes de puño y, después, tomó una soga y se la enrolló con fuerza en el cuello, sin dejarla respirar por unos minutos. Luego, Juan se subió sobre Raquel e intentó ahorcarla con las manos. No se detuvo ahí. Delante de los hijos la desvistió por la fuerza y la violó. Para que nadie notara las marcas que le había dejado en la cara, por tres días no la dejó salir de la casa.

Tres meses después, el 23 de octubre, la encontró charlando con dos amigos en su casa y volvió a atacarla con golpes de puño en el rostro. Ese mismo día, un rato más tarde, cuando quedaron solos, la empujó sobre la cama, le quitó la ropa, se colocó sobre ella sin dejar que pudiera moverse y volvió a abusar sexualmente de Raquel. Al día siguiente, discutieron. Ella insistía en que quería separarse. Juan la agarró con fuerza del brazo y le dijo: “Te voy a matar, volvé conmigo o vas a ver lo que te pasa”. Raquel sintió pánico y se fue de la casa. Regresó alrededor de las diez de la noche. Juan dijo que se iba a dormir a la casa de su hermana, pero sigilosamente regresó y se escondió detrás de la heladera. Y cuando Raquel se acercó, la agarró por sorpresa. Ella logró zafarse y salió a la calle. Juan la siguió y apoyándole un cuchillo en el abdomen, le exigió que regresara con él a la casa. Raquel empezó a gritar y logró que su pareja se fuera. A unos metros, Juan la miró fijo y le hizo un claro gesto –pasando un dedo por su cuello–, dándole a entender que se lo cortaría. El volvió ese día cerca de las once de la noche y Raquel, por temor, decidió irse a dormir a otro lado. Los hijos quedaron con Juan en la casa.

La sucesión de episodios de violencia estremece. ¿Por qué un hombre ejerce tanta violencia contra la mujer que dice amar? La pregunta es recurrente cuando se analizan estos casos y no deja de rondarme.

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