¿Bruja? ¡Y a mucha honra!

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Fue a partir del feudalismo cuando el poder reinante se esforzó por hacer más visible lo que consideraba la naturaleza pecadora de la mujer. Comenzó a acusársela en público de sostener pactos con el diablo y de obrar contra la Iglesia. Mucho más cuando hacía gala de ciertos saberes, esencialmente vinculados a la curación de enfermedades o los misterios de la fertilidad, que le granjeaban el respeto y la admiración de las gentes de la comarca, pero también la inmediata y contundente condena eclesial, que no dudaba en darle el mote de hechicera al considerar que su trabajo era obra del Mal realizado con artes de brujería, afirmaciones que hacían despertar en el pueblo la desconfianza y el temor en su contra. La bruja no era sin embargo que intentaba romper el rústico corsé que las normas sociales le habían impuesto. Encarnaba en cierto sentido un espíritu de revuelta y subversión contra lo establecido tanto por el Estado como por la religión. Cuando esto se hizo más evidente, el hombre, como representante del poder, que veía en peligro su dominio y amenazados sus privilegios, la llamó bruja, no sólo para que apareciese como delegada o aliada de Lucifer, sino para dejarla fuera de una sociedad que no aceptaba desde ningún punto de vista ampliar su base de sustentación con otros protagonistas, ni mucho menos abrir un campo de discusión sobre sus decisiones

fuente: Osvaldo Tangir, introducción a Heinrich Kramer y Jacobus Sprenger, “Malleus Malleficarum”, Círculo Latino, Barcelona, 2005

Si ser bruja implica tener un “espíritu de revuelta y subversión”, ¡Soy una bruja y a mucha honra!

(in)Visibilizando la brecha digital por género

Comparto una nota del blog http://ensororidad.wordpress.com

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Si bien la brecha digital por género es un tema que me preocupa, apasiona, interesa y sobre el que vengo trabajando hace un tiempo, este post fue motivado especialmente por el suceso que protagonicé con un “Macho Progre” y sus súbditos en Twitter, quienes rotundamente niegan una desigualdad de género en este ámbito. A fin de contribuir con la instrucción de estos cyber-patoteros, sintetizo algunas de las principales características de este fenómeno que lxs representantes del pensamiento misógino y patriarcal pretenden continuar invisibilizando.

En la última década, lxs latinoamericanxs estamos siendo protagonistas de un gran proceso de fortalecimiento de derechos sociales. Uno de los avances más contundentes es, sin dudas, el fortalecimiento de distintas líneas de acción que contribuyen a facilitar un acceso más equitativo a las herramientas conocidas actualmente como TICs (Tecnologías de la Información y la Comunicación).

Con diferentes matices, varios países del cono sur han puesto en marcha políticas públicas destinadas a garantizar que en todos los hogares y escuelas “haya una computadora”. Desde el año 2009, Venezuela lleva adelante el desarrollo de Canaima Educativo. En 2010 Uruguay implementó el Plan Ceibal mientras que el mismo año en Argentina fue creado el Programa Conectar Igualdad. Y a partir del 2011 Ecuador impulsa un plan nacional para aumentar la conectividad mediante el Programa de Acceso Universal a las Tecnologías de Información y Comunicación en el marco de la Estrategia para el Buen Vivir.

Ahora bien, garantizado el acceso básico, ¿podemos afirmar que hay igualdad en el uso, apropiación y beneficio que usuarios y usuarias obtienen de la tecnología? Claramente, la respuesta es NO. Y en este punto vale llamar la atención sobre el uso tendencioso de las estadísticas que ocultan que, detrás de una distribución equitativa de recursos formales, existe aún una desigualdad real en el desarrollo tecnológico por parte de mujeres y varones.

En la XII Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe que se realizó en República Dominicana a fines del año pasado, se presentaron algunos datos que deberían al menos llamarnos la atención… Ya promediando la segunda década del siglo XXI, las dos terceras partes de la población analfabeta de Latinoamérica son mujeres.

A pesar de las múltiples iniciativas que promueven una mejor distribución de recursos tecnológicos entre la población, en la cultura latina las mujeres siguen siendo consideradas menos capaces que los hombres en materia de ciencia y tecnología. Por otra parte, no se cuestiona la división sexual de las tareas domésticas, que sigue redundando en “horas extra” de trabajo para las mujeres y, en consecuencia, menos tiempo libre para sentarse frente a una PC. Es decir que la brecha digital por género existe y persiste más allá de las políticas públicas bienintencionadas que intentan garantizar la igualdad en el acceso.

Por supuesto, esta desigualdad en el manejo de la tecnología aumenta a medida que se avanza en niveles de profesionalización. Lila Pagola señala que actualmente la participación de mujeres profesionales alcanza el 25% en el sector de las tecnologías de la información. Y aún peor,

“en algunas comunidades específicas, que es bastante paradójico respecto de su objetivo principal de existencia, como la comunidad de Software Libre, ese porcentaje baja al orden de entre el 2 y el 5% de mujeres participando como programadoras”

Como todo proceso social, las causas no son tan lineales como para encarar el problema desde un sólo frente. Hay muchos desafíos por delante, empezando por problematizar los prejuicios y sentidos comunes que relegan a las mujeres de los ámbitos científico-tecnológicos. Cuando buscamos un técnico, un programador, un ingeniero, ¿qué idea de ciencia y tecnología hay por detrás?

Volviendo a la idea inicial, para pensar en una construcción colectiva de una “solución” no se trata de aplicar una receta mágica. Pero sí hay un necesario punto de partida que es identificar, reconocer, visibilizar que la problemática existe. Sólo haciendo visibles las barreras sociales, económicas, políticas, educativas que limitan una igualdad real en términos de género, podemos empezar a vislumbrar formas de comunicación tecnológica basada en la justicia.

Fuente: http://ensororidad.wordpress.com/2014/03/11/brecha-digital-por-genero/

Brecha digital de género

Comparto un video muy interesante de la XII Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, acerca de la Brecha Digital de Género.

Campaña Nacional “Paremos la Trata”

Campaña de prevención sobre el delito de Trata de Personas

La Campaña Nacional “Paremos la Trata” es un trabajo conjunto entre la Secretaría de Comunicación Pública, el Programa Memoria en Movimiento y el Comité Ejecutivo para la Lucha contra la Trata y Explotación de Personas y para la Protección y Asistencia a las Victimas, dependientes de la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación.

El objetivo de esta campaña es prevenir y concientizar a la población sobre el delito de trata de personas e instalar la línea nacional y gratuita 145, que atiende denuncias y brinda información los 365 días del año, las 24 horas del día.

Esta es la primera vez que el Estado nacional hace una campaña integral (audiovisual, gráfica, radial) sobre el tema, que abarca tanto la trata con fines de explotación sexual como con fines de explotación laboral. Las producciones abordan 3 ejes. En el caso de los spots de explotación sexual, las piezas audiovisuales dan a conocer los principales métodos de engaño que utilizan las redes de trata, de modo de prevenir a las potenciales víctima y alertar a la población en general. En el caso del spot de explotación laboral, el énfasis estuvo dirigido a la vinculación existente entre explotación laboral y trata.

El spot que se realizó en ocasión del Mundial de Fútbol 2014, busca desnaturalizar ciertos hábitos sociales y culturales que están en la base de este delito y garantizan su perpetuación. Es la primera vez que el Estado nacional explicita en una campaña los vínculos estructurales entre trata y prostitución, haciendo énfasis en las modalidades de explotación sexual que subyacen a la práctica de pagar por sexo.

Fuente: http://www.memoriaenmovimiento.gov.ar/index.php/audiovisuales2/paremos-la-trata

Mujeres, fútbol y publicidad: ¿fin del estereotipo?

Comparto una nota de http://blog.mediafem.com

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Hace casi medio siglo, el prestigioso relator y periodista argentino José María Muñoz fundó una de las frases más representativas del deporte por excelencia: “Fútbol, pasión de multitudes”. Pero dentro de esa establecida masa incontable y fanática, ¿están incluidas las mujeres o la multitud es un rejunte exclusivamente masculino?

En las calles, en las redes sociales, en los estadios, en una mesa de amigos, en las transmisiones deportivas y hasta en los campos de juego, muchas mujeres comenzaron a tomar un rol distintivo. Desplazarse del histórico e impuesto estereotipo se transformó en una nueva corriente para chicas que se apasionan por el fútbol.

Al mismo tiempo, la inminente inauguración de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014, enciende el entusiasmo de otra gran parte del público femenino, que cada cuatro años toma posición de un lado del sillón frente a la tv, para disfrutar los partidos.

De acuerdo a una investigación de la firma Omnicom Media Group, integrada por agencias de medios, “las mundialistas” son las mujeres que siguen exclusivamente el evento y valorizan prácticas como los encuentros con amigos y familiares y el renacimiento del sentimiento nacional. Existen otros perfiles bien diferenciados: “las futboleras”, que comparten la misma pasión que los varones, y “las antifútbol”.

Pero dentro del mundo publicitario no sucede algo similar, las marcas vinculadas al fútbol y al deporte en general no apuntan directamente hacia el mercado de la mujer. Aún no encontramos anuncios que vinculen a balones y mujeres, todavía no abundan campañas dirigidas a las amantes del deporte número uno. Siquiera se destacan sitios deportivos femeninos.

Dentro de la publicidad relacionada al deporte el papel de la mujer sigue siendo secundario. Las marcas históricamente masculinas no esponsorizan a competidoras, jóvenes atletas ni a equipos femeninos. Una parte de la sociedad sigue creyendo en el estereotipo de que la mujer es más delicada, más sensible, más atractiva visualmente y no representa a dichas marcas. Hasta la indumentaria cambia de una categoría a otra.

Hoy en día las mujeres están batiendo récords que hace años eran de los hombres. El determinismo biológico no es tal si lo entendemos como una cuestión evolutiva en la que a la mujer le correspondían hábitos que no requerían del uso de la musculatura (supuestamente no salía a cazar, aunque hay instrumentos arqueológicos que apuntan a que sí). Esto ha cambiado.

Una porción importante de mujeres comenzó a incursionar en la práctica amateur, y hasta profesional, del fútbol o incluso en el arbitraje. Desde 1991, la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) inauguró la copa mundial femenina, y en el mismo año la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) regularizó un campeonato femenino, en el que compiten 15 equipos. Según un estudio realizado por la agencia alemana Sport+Markt, el 42% de los aficionados al fútbol en el mundo son mujeres.

Hay otro interés, existe otro atractivo, las chicas también son consumidoras directas de deportes. Quizás tengamos que esperar cuatro años más, hasta la próxima copa del mundo, para corroborar si alguna marca toma las riendas y lanza publicidades de fútbol que apunten notoriamente hacia ellas. Mientras tanto, el debate continúa.

Nelson Laffitte, nelson.laffitte@mediafem.com

Account Executive, MediaFem Argentina.

 

Fuente: http://blog.mediafem.com/2014/04/mujeres-futbol-y-publicidad-fin-del-estereotipo/

El noviazgo y la violencia de género en adolescentes, de Tahira Vargas

Comparto una nota de http://altersexual.net

HELLOMOTO

Podcast Altersexual: Violencia en el noviazgo y roles de género

http://altersexual.net/2014/04/05/podcast-altersexual-10/

 

noviazgo

El noviazgo es una etapa en las relaciones de pareja que presenta distintos matices culturales según el estrato social.

En los estratos pobres el noviazgo tiende a ser una etapa más corta y efimera mediada por las sanciones culturales a la actividad sexual en la que inmediatamente la familia conoce la existencia de actividad sexual en las jóvenes la expulsan de sus hogares y pasa a “vivir” con el novio.

El vivir con el novio tiene la connotación de que no necesariamente implica una convivencia residencial sino que se refiere a la existencia de relaciones sexuales que generan un cambio en el estatus de la relación de pareja que pasa a ser de “novios” a “marinovios” o simplemente “marío y mujer”.

Estas connotaciones vinculadas a las relaciones sexuales tienen un contenido patriarcal y de apropiación de la joven adolescente que pasa a “pertenecer” al novio inmediatamente ella decide establecer la relación de noviazgo aún cuando no han tenido relaciones sexuales.

La pertenencia al novio se muestra en frases como “esa mujer es mía y nadie me la quita” “cuidao con mirarla mucho que es mi mujer” “eso es mío no invente” “deja el coro con ella que es mía”.

Estas expresiones se presentan en los diálogos informales entre jóvenes adolescentes de sexo masculino donde se muestran las amenazas permanentes con relación a miradas, gestos que puedan interferir en el sentido de pertenencia o posesión de la joven en su condición de noviazgo.

La posesión se convierte así en el rasgo predominante en las relaciones de noviazgo entre adolescentes y aún cuando sean relaciones de “mangueo” o de “coro” hay en estas relaciones una cierta conexión con la posesión más aún cuando pasan de coro y mangueo ( si pasan) a un noviazgo.

Así en el noviazgo el joven se siente con todo el derecho de manejar el cuerpo de la joven adolescente en su condición de “poseedor” del mismo y con ello la reprime y sanciona cuando esta asume conductas inaceptables para él.

Los estilos de sanción que ejercen los adolescentes de sexo masculino contra las jóvenes adolescentes que son sus “novias” están mediados por la violencia verbal y física.

Así muchas jóvenes nos relatan que sus novios les pegan con cierta frecuencia cuando ellas “se portan mal”. “El me da mi galleta cuando yo no hago lo que él quiere”. “A mí me han dao mi bofetá porque me lo buqué”.

Estas expresiones son frecuentes entre las jóvenes adolescentes que tienden a legitimar la violencia que sufren por sus novios reproduciendo así los mismos patrones de legitimación de la violencia de género que se producen en las relaciones conyugales entre personas adultas.

La violencia de género se presenta así como una espiral que crece y se expande en todo tipo de relación entre hombre-mujer sobre todo cuando en estas relaciones existen dimensiones afectivas y sexuales. Esta violencia tiene sus raíces en los sustratos culturales del patriarcado que le da poder al hombre sobre la mujer y la convierte en su objeto y en su propiedad aún cuando no existe ningún acuerdo matrimonial como en el noviazgo.

[Vía acento.com.do]

Fuente: http://altersexual.net/2014/04/05/el-noviazgo-y-la-violencia-de-genero-en-adolescentes-de-tahira-vargas/

Búsquedas misóginas en Google: mucho que recorrer

Comparto una nota del blog http://www.dreig.eu

Vivimos en la Sociedad aumentada y aparecen en múltiples lugares indicadores de cuestiones que antes requerían de costosa investigación. Así es en el caso de la característica de autocompletar de Google, que cuando introducimos una palabra nos sugiere las que más frecuentemente acompañan las búsquedas.

El ejemplo que se está popularizando en la blogosfera anglo esta semana muestra la discriminación de la mujer aún existente. El tema es idea de los creativos de Ogiilvy & Mather Dubai y es publicada en primer lugar por UN Women (via Adweek):

Veamos los resultados, con la precaución de que se trata de una muestra estadounidense. Con el ánimo de aliviar este sesgo reproduzco el tema para España. No sé si no resulta aún peor…

¿Qué es lo que no debería la mujer (en EEUU)?

-Tener derechos
-Votar
-Trabajar
-Boxear

la mujer

¿Y qué es lo que tenemos que hacer?

-Ser puestas en nuestro sitio.
-Saber cuál es nuestro lugar.
-Ser controladas.
-Ser disciplinadas.

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En España el tema “varía” del siguiente modo:

La mujer debe:

la mujer esp

La mujer no debe:

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¿Asustados/as? Pues continuemos… que todo puede ir a peor:

¿Qué es lo que no podemos?

-Conducir
-Ser sacerdote
-Ser dignas de confianza
-Hablar en la iglesia

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De nuevo aparece el susto si realizamos la búsqueda en otros ámbitos:

la mujer esp3

Por último, deberíamos tener claro lo que tenemos que hacer…

-Quedarnos en casa
-Ser esclavas
-Estar en la cocina
-No hablar en la iglesia

la mujer3

Eso en Norteamérica, porque en España….

la mujer esp5

Antes de indignarnos más, creo, deberíamos poner en perspectiva la metodología… ¿Quién realiza este tipo de búsquedas sobre lo que la mujer debe o no debe hacer? Probablemente los más machistas. El sesgo es evidente y creo que lo que demuestra es cuáles son los prejuicios aún existentes en el misógino acérrimo.

Curioso método y sorprendentes resultados, de todos modos

Fuente: http://www.dreig.eu/caparazon/2013/10/22/misoginia-google/

Actualmente, éstos son los resultados del día 14/05/2014:

la mujer debe

la mujer no debe

la mujer no puede

la mujer tiene que