El secreto de la felicidad

 

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Fuente: http://mundoconsejos.com/la-felicidad-segun-mahatma-gandhi/

Comparto una nota publicada en el blog http://motivacion.about.com

Muchas personas se preguntan qué pueden hacer para ser más felices o cuál es el secreto de la felicidad, si es que existe algún secreto que puedan descubrir y poner en práctica para cambiar sus vidas y sentirse más satisfechos y felices.

Para alcanzar la felicidad, muchos tienden a mirar hacia el futuro, piensan en lo que no tienen y desearían tener, en cómo lograr ese objetivo les haría sentirse felices, y tratan de luchar con uñas y dientes por alcanzar esa meta que, supuestamente, traerá la felicidad a sus vidas.

Otros miran hacia el pasado, lamentando oportunidades perdidas, errores cometidos, culpándose y castigándose por no haber actuado de otra forma y pensando que, si lo hubieran hecho, ahora serían mucho más felices; de ese modo se torturan dando vueltas en su mente a sus errores pasados, aquellos que ya nunca podrán cambiar.

El problema es que la felicidad no existe ni en el futuro ni en el pasado. Es un estado emocional, un estado interno, que solo puedes sentir en el presente. Puedes recordar un suceso pasado que fue positivo y sentirte contento al recordarlo, pero esa felicidad la estás sintiendo ahora, la vives ahora, la experimentas en el momento presente, no en el pasado, y eso es lo que le da valor, lo que la hace real y lo que todo el mundo busca cuando afirma que quiere ser feliz.

¿Existe el secreto de la felicidad?

En realidad sí que parece existir, o al menos eso es lo que nos dicen los investigadores que han estudiado este tema. Y lo mejor de todo es que el secreto de la felicidad es algo muy simple y está al alcance de cualquiera, en todo momento o situación.

Lo que los investigadores han visto es que la felicidad de las personas aumenta cuando suceden cambios importantes en sus vidas, como iniciar una relación de pareja, conseguir el trabajo deseado o hacer ese ansiado viaje al extranjero pero, con el tiempo, el nivel de felicidad vuelve a ser el mismo de antes del cambio para la mayoría de las personas. Sin embargo, no era así para todos. Hay algunas personas que sí parecen conocer el secreto de la felicidad. Estas personas buscan activamente y experimentan esos cambios en sus vidas pero, lo más importante, saben apreciar lo que tienen durante mucho más tiempo que los demás y no empiezan a desear otras cosas enseguida. Cuanto antes te hartes de lo que tienes ahora en tu vida (en tu momento presente) y empieces a desear cosas nuevas, menos feliz serás.

En un estudio realizado por la Universidad de California entrevistaron a 481 personas acerca de su felicidad. Aquellos que experimentaron un cambio positivo en sus vidas se sintieron más felices. Sin embargo, tan solo seis semanas después, sus niveles de felicidad volvían a ser los mismos de antes. Por tanto, si crees que alcanzar eso que tanto deseas te traerá la felicidad, piensa que es posible que así sea, pero también es posible que esa felicidad que deseas te dure tan solo seis semanas, a no ser que seas capaz de seguir apreciando, valorando y siendo consciente de lo que tienes conforme pase el tiempo. Eso solo se consigue viviendo en el presente, disfrutando de lo positivo que existe en tu vida y no ocupando demasiado tiempo en soñar con algo mejor.

Por supuesto, esto no significa que no haya que tener sueños, ni desear cambios. No olvidemos que son esos cambios y experiencias positivas los que hacen que aumente la felicidad, pero para mantenerla solo tienes dos opciones: o buscas un cambio importante cada seis semanas (algo que puede ser muy estresante para muchos y probablemente bastante complicado para la mayoría) o aprendes a valorar lo que tienes durante el mayor tiempo posible.

En la investigación de la Universidad de California, la mayoría de las personas estudiadas se acostumbran a ese cambio que les ha hecho felices y “dejan de ser felices porque siguen queriendo más y aumentando sus estándares o porque el cambio ha dejado de aportarles nuevas experiencias positivas. Por ejemplo, dejan de hacer cosas divertidas con su nuevo novio y empiezan a desear que fuese más atractivo”. Pero unos pocos eran capaces de apreciar lo que tenían y continuar teniendo nuevas experiencias. Eran, por ejemplo, aquellos que seguían haciendo cosas nuevas y divertidas con sus parejas, en vez de acostumbrarse a un estatus quo en la relación y empezar a preocuparse por lo que falta, como hacen aquellos que no son capaces de mantener ese aumento de la felicidad que sintieron en un principio.

En gran parte, esto se debe a una actitud pasiva respecto a la propia felicidad. Cuando sucede un cambio positivo en tu vida que te hace feliz, no puedes esperar que tu felicidad siga igual sin hacer nada para mantenerla, sino que has de tener una actitud activa, encontrando la manera de experimentar cada día de un modo nuevo eso que has conseguido y apreciar cada día lo que te aporta. Tanto si se trata de una relación nueva como de una casa nueva, si quieres mantener la felicidad que te aportan, deberás disfrutarlas, tener con tu pareja o en esa casa todas las experiencias que puedas y no compararte con lo que tienen los demás.

Fuente: http://motivacion.about.com/od/psicologia_positiva/a/El-Secreto-De-La-Felicidad.htm

La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar.

– Thomas Chalmers

Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace.

– Jean Paul Sartre

La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos.

– Henry Van Dyke

Mi felicidad consiste en que sé apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo.

– Leon Tolstoi

La felicidad es la certeza de no sentirse perdido.

– Jorge Bucay

La suprema felicidad de la vida es saber que eres amado por ti mismo o, más exactamente, a pesar de ti mismo.

– Victor Hugo

La felicidad de cada uno no consiste en esto ni en aquello sino en conseguir y gozar cada uno de lo que le gusta.

– Baltasar Gracián

Felicidad es el sueño del amor y tristeza su despertar.

– Madame Basta

La felicidad es no tener que pensar en ella.

– Séneca

La felicidad para mi consiste en gozar de buena salud, en dormir sin miedo y despertarme sin angustia.

– Françoise Sagan

Decide ahora mismo ser feliz porque la felicidad es una adquisición.

– Facundo Cabral

La felicidad es amor, no otra cosa. El que sabe amar es feliz.

– Hermann Hesse

Fuente: http://pensamientos.cc/pensamientos-del-significado-de-la-felicidad/

Apuntes Psicología Social – Grupo Operativo

Comparto los apuntes de la materia “Teoría de los Grupos” de primer año de la carrera Operador en Psicología Social

GRUPO OPERATIVO

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Partiendo de la experiencia de vida de Enrique Pichón Riviere, podremos rastrear los orígenes del Grupo Operativo en la teorización pichoniano.

Comentamos en reiteradas oportunidades que Pichón Riviere, observó, al interior de los grupos donde se desempeñaba profesionalmente, dificultades que se relacionaban con el desconocimiento de la enfermedad mental, por parte de las familias y los enfermeros que acompañaban a los internos. Lo que generaba dificultades de relación entre ellos, las familias muchas veces abandonaban a los enfermos en el hospicio, y los enfermeros atendían a los pacientes de forma distante, a veces violenta.

Además de estas observaciones, también pensó una posibilidad de modificación para esa situación: la reunión de los sujetos involucrados en la situación, en grupos. Para preparar teóricamente hablando a los profesionales sobre el tema, y permitiendo la expresión de los miedos, dudas y sentimientos por parte de familiares y enfermeros. Los resultados fueron positivos, o mejor dicho, fueron operativos. Lograron el objetivo que buscaban.

Otro punto importante que podemos indicar como situación de origen de la teoría se da, cuando Pichón Riviere, en el Hospicio de la Mercedes, implementa sus conocimientos sobre los grupos, ante una situación de emergencia implementa un “curso de enfermería” entre los pacientes en mejores condiciones. Nuevamente los resultados fueron positivos, operativos.

En 1.958, Enrique Pichón Riviere organiza y lleva a cabo la llamada “experiencia Rosario”, donde se formaron grupos heterogéneos para reflexionar sobre temas cotidianos, que más tarde serán debatidos en el grupo general, coordinados por un equipo. Los resultados obtenidos dan cuenta de la importancia y los efectos de la situación grupal. Fueron resultados operativos. Allí nace entonces, no sólo buena parte de la conceptualización teórica pichoniana, sino la técnica que la caracteriza: el grupo operativo

En reiteradas oportunidades incluí el término operativo, para mencionar los resultados obtenidos. Nos detendremos en el concepto, para desmenuzarlo y poder utilizarlo de manera acertada. Cuando hablamos de GRUPO OPERATIVO, de que hablamos? A qué nos referimos con el término operativo?

El diccionario lo define como: “que logra hacer efectivo un intento o propósito”

Allí lo leemos como un adjetivo; es decir que un grupo puede ser adjetivado como operativo, si cumple con su propósito, es decir el adjetivo apunta a la eficiencia. Podemos ejemplificarlo pensando en un grupo de trabajo en una oficina, un equipo de futbol, un aula de la escuela media.

Enrique Pichón Riviere decía que todo grupo es una estructura, que intenta satisfacer las necesidades de sus miembros y por ello tiene una potencialidad operativa. Es una capacidad, una posibilidad que le permite ser eficientes. Es una situación en “potencia” ya que puede o no cumplirse. La operatividad es la virtud o facultad de lograr un efecto determinado. Si el objetivo se cumple nos permitirá pensar en la operatividad del grupo, es decir que han cumplido con su tarea de manera eficaz.

Pero el concepto “operativo” también puede considerarse como un sustantivo, en tanto es una “técnica”. Podemos pensar “lo operativo” como el nombre o denominación de la técnica.

Así hablamos de operativo como un instrumento, una herramienta que se da con un modo de trabajo específico. Técnica como “conjunto de procedimientos y recursos de que se sirve una ciencia o un arte”

Hablar de “grupo operativo” implica hablar del uso de ciertos procedimientos y recursos, para potenciar la capacidad de operatividad que todo grupo tiene. Es decir que un motivo para la utilización de la técnica de grupo operativo, tendría como posible objetivo: lograr que los integrantes del grupo sean conscientes de sus capacidades, y restablecerlas si se las percibiera obstaculizadas.

Un grupo que trabaja con “técnica de grupo operativo” (como sustantivo) puede no ser operativo (como adjetivo). Es que la técnica, como recurso, nos permite hacer visible los aspectos del fenómeno (grupal). Por eso podemos definir a la “técnica del grupo operativo” como un dispositivo, ya que es una manera de disponer las cosas, de ordenar en relación con aquello que queremos producir y como producirlo.

La Experiencia Rosario, ya mencionada, fue realizada en esa ciudad en el año 1.958. La misma estuvo a cargo del Instituto Argentino de Estudios Sociales (IADES) , al momento en que el doctor Enrique Pichón Riviere era su director, contando con la colaboración de varias Universidades locales.

El “laboratorio” realizado, fue pensado en varias etapas y para probar la efectividad del espacio grupal: El primer paso fue reunir a personas de diferentes campos científicos y laborales en el aula magna, para comentar la experiencia y distribuir algunos temas que fueron debatido luego en los grupos.

Un segundo paso fue subdividir al grupo total en subgrupos de aproximadamente nueve integrantes cada uno, acompañados por un coordinador y uno o dos observadores, los que se reunirían en diversas oportunidades, para intercambiar sobre los temas propuestos. Como tercer paso, intercalando la frecuencia con las reuniones de los grupos para el debate, se reuniría el equipo de profesionales del IADES, formado por su director y los coordinadores y observadores de cada subgrupo, para evaluar la experiencia que se llevaba a cabo.
Nuevamente el doctor Pichón Riviere, expondrá ante los concurrentes, observando muy prontamente que la exposición era acompañada por un grupo de personas (que habían pensado sobre el tema que escuchaban) y no por público en general. Luego de esta exposición se rearmaron los subgrupos de trabajo, pero con homogeneidad de los integrantes: un subgrupo de profesionales de la medicina, otro de personas dedicadas al comercio, al deporte, etc.

Una nueva reunión del equipo IADES, se intercaló con los tiempos de trabajó de llos subgrupos.

Podríamos enumerar los pasos para una mejor comprensión:
1 , 6 y 9 Exposición del Doctor Enrique Pichón Riviere.
2 y 4 Reunión de grupos heterogéneos.
3 , 5 y 8 Reunión del equipo IADES.
7 y 8 Reunión de grupos homogéneos

En Rosario, se empleó una estrategia la creación de un laboratorio social, una táctica, la grupal, y como técnica la de los grupos de comunicación, discusión y tarea.

Esta experiencia sirvió para interrogar y probar la operatividad (como adjetivo) del espacio grupal, y la posibilidad de potenciar las capacidades de los integrantes del grupo que, partiendo de sus propios bagajes personales pueden construir nuevos aprendizajes personales y grupales. Pudo ser pensada una técnica específica para lograr un objetivo.

El grupo operativo cuenta con un encuadre específico, un tiempo de inicio y final, una tarea prescripta. Según Enrique Pichón Riviere, en su libro “EL PROCESO Grupal”

…”las finalidades y propósitos de los grupos operativos diciendo que la actividad está centrada en la movilización de estructuras estereotipadas, dificultades de aprendizaje y comunicación, debidas al monto de ansiedad que despierta todo cambio (…)
Dicha tarea depende del campo operativo del grupo que adquiere en cada miembro características particulares (…) El propósito general es el esclarecimiento, en término de las ansiedades básicas, aprendizaje, comunicación, esquema referencial, decisiones, etc. De ésta manera coinciden el aprendizaje, la comunicación y la resolución de la tarea, con la curación. Se ha creado un nuevo esquema referencial.” (…)

Profesora Fabiana Rodriguez.

Apuntes Psicología Social – George Mead

Comparto apuntes de la matería “Teoría de los Grupos” del primer año de la carrera de Operador en Psicología Social

GEORGE MEAD

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Nacido en los Estados Unidos, en Massachusetts en 1.863, fue considerado como un “conductista social”. Filósofo de formación, trabajó y desarrolló la mayor parte de sus estudios en relación al sujeto y su conducta, considerando la importancia de los grupos sociales.

En uno de sus postulados afirma y …”considera el todo social por encima de los individuos … explica que la conducta organizada del sujeto se debe a la conducta organizada del grupo social y no al contrario”… Es decir en una época donde aun primaba el individualismo en los desarrollos científicos, él comenzó a considerar la influencia de la sociedad sobre el sujeto, tomando “el acto” y “el lenguaje” como conceptualización fundamental.

El acto es la unidad más primitiva de análisis y éste se da en cuatro fases: primero el impulso, que es la reacción ante un estímulo (por eso su consideración de conductista) influenciado por el medio, luego la percepción pensada como una posibilidad de seleccionar o descartar algunos de esos estímulos que brinda el ambiente, en tercer lugar la manipulación es decir la elaboración de hipótesis y la suposición de consecuencias en caso de proceder de una u otra forma. Por último la consumación como la acción en sí misma.

En cada uno de estos pasos, Mead muestra como la presencia de un otro y de los otros que integran el colectivo social, es fundamental. También “los gestos” son motivo de conceptualización para el filósofo, entendiéndolos como una serie de movimientos y expresiones que se concretan para dar lugar a la “interacción”. El significado de los gestos depende del contexto o marco de significaciones propios de la cultura. La función de los gestos, es permitir la adaptación de los sujetos en cada acto social. Para lo cual es necesario compartir un código de significaciones comunes, ya que un gesto o una palabra toman significado cuando es entendida por quien la emite y por quien la recibe.

Para G. Mead el sujeto es el …”único ser vivo capaz de pensarse a sí mismo … es decir que tiene la capacidad de ser objeto para sí mismo y observarse desde el exterior”… y esto es entendido desde un aspecto simbólico e interaccionista.

En cuanto al primero implica considerar como los sujetos hacen uso de gestos, lenguajes y símbolos, que conforman códigos comunes. Y desde la forma interaccionista es dar cuenta como el sujeto puede adaptarse a esos códigos y a las actitudes de los demás y éstos a sus actitudes propias. Esto constituye lo que el autor llama “self”, un proceso mental dentro de uno social, para que pueda darse es preciso que el sujeto, por medio de la refexión adquiera la capacidad de ponerse en el lugar del otro o de adelantarse a la manera en que actuarían los demas. Esta situación se da y perfecciona en la medida en que los sujetos socializan.

La socialización es un proceso dinámico en el cual cada sujeto se acomoda y puede crear, en la medida en que lo hace. Mead afirma que los objetos están en el afuera y los seres humanos significamos estos objetos y a partir de esta significación podemos relacionarnos con el mundo social, y ser activos en la posibilidad de elección de aquello que llame la atención o habilite la creación de nuevas significaciones …”los símbolos y su creación aumentan la capacidad de pensamiento”… En esta forma de pensamiento el lenguaje cobra un lugar de importancia y constituye el más grande sistema de símbolos. Es por medio del lenguaje que el sujeto no responde automáticamente ante algún estímulo, sino puede alternar sus formas de reacción según los símbolos conocidos y otros que podrá crear, siempre con la moderación del ambiente.

¿Por qué hay gente que se sacrifica por los demás? 4.096 estrategias para ser bueno o malo

Comparto un artículo de http://www.xatakaciencia.com

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Arrastramos la idea decimonónica de que la especie humana es una suerte de carnicería darwinista con salpicaduras hobbesianas, ya sabéis, el hombre es un lobo para el hombre, y demás. Sin embargo, la biología y la neurociencia nos está aportando cada vez más pruebas de que esto no es del todo cierto.

El ser humano es un lobo si el contexto le empuja a serlo. Sin embargo, de forma natural, el ser humano tiende a ser cooperador y altruista (aunque los motivos que puedan subyacer a este comportamiento sean egoístas; esto ya es harina de otro costal).

Una de las razones de que tendamos a la cooperación es que poseemos una empatía muy desarrollada, gracias a las neuronas espejo que, como vimos, se desarrollan al poco de haber nacido. Por otra parte, nuestra tendencia a ser animales sociales provoca que cuidemos sobremanera nuestra reputación: de ella depende la imagen que los demás se formarán de nosotros y, por ende, nuestra supervivencia en el grupo.

Calculando la bondad y la maldad

En un mundo simplificado, solo hay dos tipos de reputación, la buena y la mala. Frente a ello podemos actuar de cuatro formas distintas: pensar que el otro siempre es bueno, que el otro siempre es malo, que es malo si da y bueno si no da, y, finalmente, que es bueno si da y malo si no da. Solamente la última opción puede conducir a la cooperación basada en la buena reputación.

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No obstante, el mundo es mucho más complicado. Por ejemplo, también debemos tener en cuenta la reputación del receptor, de forma que pueda considerarse bueno negarse a ayudar a una mala persona. Tal y como explica Martin A. Nowak, profesor de Biología y Matemáticas en la Universidad de Harvard y director del Programa para Dinámicas Evolutivas, en su libro Supercooperadores:

Las reglas de segundo orden son dieciséis. También hay reglas de tercer orden, que dependen adicionalmente de la valoración del donante (después de todo, una persona con una reputación pobre podría intentar “comprar” a una buena siendo más generosa con los que tienen buena reputación”. Y así sucesivamente. En total, hay 256 reglas de tercer orden.

La cosa no se queda aquí, y se puede volver maquiavélicamente compleja si añadimos la decisión final, ayudar o no al prójimo, la llamada “regla de acción”, en función de la puntuación del receptor y de la propia (hay cuatro combinatorias posibles de las dos puntuaciones y, en consecuencia, existen diecisiete reglas de acción).

Por ejemplo, podemos decidir prestar ayuda si la puntuación del receptor es buena, o si la propia puntuación es mala. Es decir, podemos decidir ayudar a otro para incrementar nuestras posibilidades de ser ayudados en el futuro por el receptor o por otras personas que sepan de nuestra reputación.

Una estrategia posible es la combinación de una regla de acción y de una regla de evaluación. Dado lo anterior, obtenemos 16 veces 256, lo que resulta en 4.096 estrategias […] Ohtsuki e Iwasa analizaron las 4.096 posibles estrategias y probaron que solamente ocho de ellas son evolutivamente estables y pueden conducir a la cooperación. Las estrategias dominantes comparten ciertas características: la cooperación con una buena persona se considera buena, mientras que la deserción respecto de una buena persona se considera mala.

¿Sólo se reproducen los malos?

Ya Charles Darwin mostraba su preocupación por el hecho de que, en función de la lógica evolutiva, los egoístas se reproducirían más que los altruistas, compasivos y benevolentes, de modo que siempre habría más egoístas que altruistas. El que está dispuesto a sacrificar su vida por los demás, por ejemplo, tendrá menos probabilidades de reproducirse que los que quedan vivos.

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Pero las cosas no son exactamente así si introducimos el factor “reputación”. Las personas que se sacrifican por los demás adquieren mayor reputación, que se traduce en más regalos y admiración del sexo opuesto. De este modo, la selección natural podría favorecer la cooperación: grupos con normas sociales significativas superarían en competición a otros grupos.

Algunos biólogos consideran que la selección de grupo no es posible, pero, a medida que transcurre el tiempo, el rechazo a esta idea se ha ido flexibilizando. A esta teoría se la llama selección multinivel:

Para que se dé la selección de grupo se precisa competición entre grupos y algo de coherencia grupal. Diferentes grupos tienen diferentes aptitudes, según la proporción de altruistas que incluyan. Si el 80 % de un grupo es altruista, lo hace mejor que un grupo que solamente dispone de un 20 % de altruistas. De manera que mientras la selección en el interior de grupos favorece el egoísmo, estos grupos con muchos altruistas obtienen mejores resultados. Pero, como es natural, la extensión de la selección de grupos depende de importantes detalles, como la migración y coherencia del grupo. Dicho esto, la selección natural puede de verdad operar a niveles diferentes, desde el gen hasta grupos emparentados hasta especies y quizás incluso más allá.

Fuente: http://www.xatakaciencia.com/genetica/por-que-hay-gente-que-se-sacrifica-por-los-demas-4-096-estrategias-para-ser-bueno-o-malo?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+xatakaciencia+%28Xataciencia%29

Apuntes Psicología Social – Grupo – Enrique Pichón Rivière

Comparto apuntes de la materia “Teoría de los Grupos” del primer año de la carrera de Operador en Psicología Social.

TEORÍA DE LOS GRUPOS.

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Pichón inició su vida en Europa, y creció en el contexto del Chaco argentino. Este contraste marcó su vida y delineó su mirada teórica. EL encuentro contradictorio de estas dos culturas, y las características de su estructura familiar operaron como un desafío, alimentando su vocación humana y su necesidad de indagar.

Alrededor de 1.910, la familia se instala en un contexto particular, una zona semiselvática, en condiciones precarias, en medio de una plantación de algodón donde un grupo de indios de esa comunicad eran contratados como mano de obra. La lucha entre el blanco y el indio era característica de la época, los guaraníes eran prejuiciosamente considerados ladrones, agresivos y violadores mientras que los blancos eran vistos como hombres cultos y preparados para ejercer el poder. La experiencia de vida de Pichón, era totalmente diferente y opuesta, ya que los vivía como una comunidad pacífica y organizada, pero afectada por los prejuicios sociales y siendo víctimas de la exclusión y el maltrato.

Estos hechos direccionaron la mirada de Pichón Riviere hacia la población marginada, primero los indígenas, y más tarde ya dentro del ejercicio de su profesión de psiquiatra alrededor de la década del 40, su estancia en el Asilo de las Torres y el Hospicio de la Merced, lo pusieron nuevamente frente a este tema. El enfermo mental, como parte de las minorías, es mirado como “diferente”, peligroso y despojado de todo. La palabra del enfermo es desestimada por mentirosa y por ser una interpretación errónea de la realidad, sin embargo podemos pensar que así como en su relato el enfermo mental distorsiona la realidad (dado su padecimiento) también devela, denuncia y revela sobre el acontecer de su entorno.

Este prejuicio en la mirada hacia el diferente, obra como un obstáculo permanente en la comunicación entre los sujetos, y es aquí donde se anula y estanca la posibilidad de relación entre ellos. Pero esta situación prejuiciosa, no es una situación alojada en “la sociedad” sino en los pequeños grupos que la forman. La familia, la escuela, las fábricas y centros laborales o de descanso. El fenómeno de transculturación vivido por Pichón y los movimientos migratorios, fomentan esta situación, generando por parte del recién llegado, una adaptación pasiva basada en la identificación rápida con el entorno, o una más activa en un intento por ser parte pero sosteniendo la identidad propia y la cultura. Pero muchas veces “la enfermedad” o no adaptación es un resultado posible.

Enrique Pichón Riviere consideró a la familia como unidad básica de análisis, para pensar al interior de ella, las situaciones generales: la integración, la forma de comunicarse, la manera de enfermar y el trato para con los mismos. Los enfermos, al interior de un grupo familiar, solían ser internados y abandonados por sus familias. Alrededor del año 1.950 de unos 4.500 enfermos mentales alojados en el actual Hospital Borda, el 60% no recibían visita alguna de su entorno y del grupo de enfermeros que los atendían más de la mitad no estaban académicamente capacitados para la atención de la enfermedad mental, aunque sí contaban con una enorme fuerza de voluntad para hacerlo.

Podríamos evocar más experiencias en relación a la problemática de la marginación y la mirada de Pichón sobre ellas, pero nos adentraremos en la definición de GRUPO que él hace para descubrir en ella los elementos que marcaron la experiencia del autor.

Para la sociología el grupo es un objeto mirado desde afuera, poniendo el interés en la estructura (externa) del mismo. La psicología social a la que adherimos va a considerar al grupo desde su interioridad, como un espacio de interacción donde se despliega una dramática particular y donde los sujetos se mueven según sus matrices, entrelazándose a partir de las mismas.

Durante su residencia en el hospicio, y ante la problemática que se presentaba, Pichón pensó en una posible solución: el trabajo grupal, tomando como organizador la comunicación entre los integrantes heterogéneos del mismo, y la posibilidad de conocer sobre la enfermedad mental, conceptualizando sobre ella. Desde la experiencia, Pichón logra la comprensión de que ciertas condiciones de existencia condicionan a los sujetos, y que los sujetos no pueden ser comprendidos fuera de su cotidianidad.

Para Enrique Pichón Riviere un GRUPO es un
“Conjunto restringido de personas, que ligadas por constantes de tiempo y espacio y articuladas por su mutua relación interna se proponen, en forma explícita e implícita, la realización de una tarea que constituye su finalidad, interactuando a través de complejos mecanismos de asunción y adjudicación de roles”

La lectura de la definición nos pone delante del conjunto de conceptos fundamentales para la psicología social: Sujeto, tarea, mutua representación interna y roles.

Al mencionar al conjunto “restringido” Pichón no refiere a una condición numérica, sino a la posibilidad de interacción, es decir a la posibilidad de que entre los individuos se dé un intercambio no sólo de palabras y conceptos, sino de lograr la pertenencia a un determinado lugar. Así continúa la definición mencionando “constante de tiempo y espacio” que se relaciona con la el momento en que los integrantes del grupo comparten el cara a cara: un determinado día, a una determinada hora y por una cantidad de tiempo establecido.

Se da interacción en tanto se da un interjuego que se efectiviza cuando con la presencia de un sujeto y la respuesta del otro, y la posibilidad de anticiparla. El intercambio de mensajes permite afirmar la interacción, implica procesos de comunicación y vehiculiza el aprendizaje, en tanto promueve cambios internos en el sujeto.

Interesante son los planteos en relación a pensar la posibilidad de una trama vincular o campo de interacción entre quienes integran un grupo virtual. Marc Auge, define la posibilidad de los lugares y no lugares, refiriéndose a la existencia no sólo de lugares físicos sino también de …”espacios legitimados por un universo simbólico, un espacio que fija puntos de referencias que permite la identificación y la identidad relacional e histórica”… Así el sujeto se relaciona con otros, genera pertenencia y por medio de actos de locución (palabra escrita, entre otras posibilidades) se crea lo social, se intenta cambiar la realidad.

Pero no alcanza solamente con la presencia y/o la palabra, un elemento fundamental, organizador del grupo, es la posibilidad de internalización recíproca de los sujetos. La mutua representación interna es una operación psíquica por el cual cada uno de los integrantes ingresa al mundo interno de los otros sujetos, proceso que se dará de forma paulatina y sosteniéndose en la interacción que se dé entre las personas.

Pichón plantea que el “mundo interno” del sujeto es como un escenario donde se internalizan (se ubican) las representaciones de objetos y relaciones del mundo exterior. A partir de esta concepción las cosas de la realidad exterior, se escenifican en el interior de los sujetos, y luego a través de la conducta, las representaciones internas se representan exteriormente en los grupos a los que el sujeto pertenece, dando a los demás sujetos la posibilidad de internalizarlo también.

Podemos hablar de una estructura dialéctica, en la que se da un reconocimiento de sí y del otro, en un proceso en espiral, en el vínculo cada sujeto reconoce al otro como diferente de sí y articulándose en un relación permanente entre el mundo interno de cada sujeto y su contexto. Así el YO se transformará en un NOSOTROS, y va apareciendo la pertenencia, caracterizada por el sentimiento de integrar el grupo, de identificarse con los acontecimientos del grupo.

Otro elemento central de la conceptualización es “la tarea” que el grupo se propone de manera implícita y explícita. La tarea está dada por aquellas serie de acciones que el sujeto realiza para llegar al objetivo o meta que se propone, la misma es una situación dialéctica entre necesidad y satisfacción.

La tarea es proceso de interacción, dentro de un sistema donde los integrantes buscan cumplir un objetivo y satisfacer una necesidad. La tarea explícita es una función específica, cuando los integrantes están inmersos en el aprendizaje formal, propiamente dicho (en el caso de la carrera que los convoca) Al mismo tiempo subyace otra tarea, la implícita, que son aquellas acciones que están orientadas a la construcción del grupo como tal, es decir que permiten la formación de una trama vincular entre los integrantes, condición para que la tarea explícita puedan concretarse.

El grupo tiene, entonces, dos tareas: la explícita, que se relaciona con lo expresado o propuesto, llegar al objetivo final, en este caso “formarse como operadores en psicología social”. Y la tarea implícita que se relaciona con la conformación del grupo y la construcción de la trama vincular.

Queda mencionar entonces los complejos mecanismos de adjudicación y asunción de roles, los roles refieren en primera instancia, al lugar que cada integrante toma en la dinámica grupal. Los mismos se configuran en el cruce entre la verticalidad del sujeto, y la horizontalidad del grupo, en el entrecruzamiento con la situación actual (transversalidad). Es un proceso inconsciente que se da al interior del grupo, durante su dinámica.

Sin embargo, la cuestión del desempeño es decir, del lugar que cada sujeto toma o función que cumple hace referencia al concepto de “status”. Los roles son “situacionales”, es decir dependen de la dinámica del momento, de un aquí y ahora, en relación con la tarea que se cumple.

El grupo es un escenario donde se adjudican y asumen roles que pertenecen al grupo interno, o escena, de cada integrante. Pero también se ponen en juego escenas de situaciones sociales. En la dramatización de esas escenas cada sujeto ocupa un rol de la situación grupal.
Asume un rol, aquel que adopta un comportamiento similar al de los personajes de su escena interna. Y lo adjudica aquel que le atribuye a otro un comportamiento tal como el de algún personaje de dicha escena. Recordemos que este mecanismo es inconsciente, y se da en una relación de complementariedad. Yo te adjudico un rol y asumo el que lo complementa: Vos me proteges y yo soy tu protegido.

Conocer, deconstruir y volver a construir el concepto de GRUPO de Enrique Pichón Riviere, nos invita una vez más a pensar en la concepción de sujeto pichoniano, quien en el interjuego entre necesidad y satisfacción, fundante de toda tarea y del aprendizaje, será definido como sujeto activo, de la acción situándolo a partir de las tareas que resuelve, en su dimensión histórica, a partir de su cotidianidad.

Los perros de terapia – El poder de la terapia asistida con animales (TAA)

Comparto una nota de http://perros.about.com

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Cuando yo estaba en la universidad mis compañeros y yo organizamos un evento que sabíamos relajaría a los estudiantes durante la peor temporada del año, cuando era hora de tomar esos exámenes decisivos que podían ser el punto clave para aprobar la materia. Durante su tiempo libre, los estudiantes venían a una habitación en la residencia estudiantil donde vivíamos en el Distrito Financiero de Manhattan. En la habitación los esperaban perros tranquilos y socializados, a quienes ellos podían acariciar sin temor. Durante el tiempo que los estudiantes pasaban con los perros no había que pensar en exámenes y deberes, solo en el hecho de estar junto a un animal cariñoso y calmado. El evento fue todo un éxito.

Muchos son los beneficios de tener un perro. Por eso no extraña que los perros puedan ser de gran ayuda al ser humano y participar en sesiones terapéuticas. La terapia asistida con animales (TAA) es una forma de terapia que consiste de un animal (perro, gato, pájaro, etc.) ayudando de alguna forma a un ser humano a sentirse o desenvolverse mejor. Los perros y otros animales de terapia mejoran la calidad de vida de los seres humanos. Esto animales son sobre todo indispensables para aliviar el proceso curativo de las personas.

El trabajo de los perros de terapia

Han habido casos de psicólogos que utilizan perros de terapia en sus sesiones profesionales. Pero usualmente un perro de terapia suele ser un perro normal, un animal de compañía, que junto a su humano, o guía, ha recibido el entrenamiento requerido según una organización de calidad y reputación para proveer servicios en facilidades de salud, comunitarias, educacionales y de servicio social. Estos perros además acuden a lugares de desastres para ayudar a las víctimas a curar emocionalmente.

El perro y su guía trabajan de manera gratuita, como voluntarios cuyo único objetivo es ayudar. Las actividades que llevan a cabo pueden variar, desde visitas a una biblioteca donde los niños leen un libro y por lo tanto se relajan y se sienten mejor mientras están junto al perro de terapia o ir a un hospital donde los pacientes acarician al perro.

Los beneficios que brindan los perros de terapia

Aprendizaje. Ayuda en el aprendizaje y lectura en niños que se sienten más calmados y hasta seguros de sí mismos en presencia de un animal que los escucha con paciencia.

Desarrollo social. Gracias a estos perros los niños pueden desarrollar cierto nivel de empatía hacia los animales y las personas, evitando o mejorando así comportamiento tan desagradable con el bullying.

Nivel psicológico y emocional. Los animales proveen alivio de estrés y dolor emocional en pacientes, personas de la tercera edad y gente que está sobrellevando algún problema.

Los perros de terapia y los momentos de crisis.

En momentos desastrosos y devastadores como los ataques del 11 de septiembre y el huracán Katrina, los perros de terapia han estado presentes. Ellos han brindado apoyo y ayuda en momentos de crisis. Su presencia es fija, paciente y libre de estrés, mostrando que en momentos cruciales como estos es posible mantener la calma y encontrar apoyo.

La diferencia entre un perro de terapia y un perro de asistencia

Un perro de terapia ha sido certificado para trabajar de voluntario junto a su humano en centros y cuya presencia enriquece las vidas de las personas a quienes visita. Es distinto a un perro de asistencia. Este último es un perro entrenado para hacer actividades específicas porque su humano tiene una incapacidad, ya sea física o mental; por ejemplo, personas que sufren de ceguera o epilepsia. Puede acompañar a su humano adondequiera que va, incluso a lugares donde no aceptan perros como restaurantes y hoteles.

Esta de más decir que no es nada ético hacer pasar a un perro de terapia como perro de asistencia. Tampoco es adecuado preguntarle a alguien qué tipo de perro de asistencia tiene. Sería como preguntarle, “¿Tú de que mal sufres?’’

Los perros que califican para ser perros de terapia

Un dueño interesado en brindar tiempo, por poco que sea, para ayudar a los demás podría certificar a su can para que sea un perro de terapia. Es importante que el perro esté socializado, que no sea tímido, nervioso, hiperactivo ni agresivo, que no ladre excesivamente ni tenga costumbres como saltarle encima a las personas. No tiene que ser extrovertido, pero sí aceptar que lo toquen, que le hablen y jueguen con él. Tiene que ser un perro a quien le guste estar con las personas y con otros perros.

Qué puedes hacer si quieres certificar a tu perro como perro de terapia

Tu perro debe calificar como perro de terapia, por lo que socializar a tu perro desde temprana edad es lo primordial. Esto no solo contribuirá para que sea un perro de terapia, sino para que sea un perro feliz, equilibrado, libre de miedos o agresividad.

Un perro de terapia y su humano o guía primero deben ser entrenados profesionalmente y certificados como equipo para que puedan participar. Por lo tanto, lo segundo es encontrar un organización donde certificar a tu perro. La Fundación Good Dog, por ejemplo, ofrece servicios de terapia asistida con animales en Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut y Massachusetts y otros lugares de los Estados Unidos. Tras una evaluación inicial para denominar cómo se comporta el perro, la relación que existe entre él y su dueño y otros factores, el perro y su dueño pueden ser invitados a inscribirse en clases de terapia. Las clases duran unas 11 semanas y el dueño del perro debe pagar una cuota para inscribirse. Tras completar las clases exitosamente el equipo asiste y trabaja voluntariamente, brindando unas horas a la semana o al mes, en unos de los centros donde se ofrece terapia asistida con animales.

Las organizaciones para certificar a un perro de terapia

Si tienes tiempo, motivación, quieres hacer una diferencia en tu entorno y piensas que tu perro califica como perro de terapia averigua si existe una organización como Good Dog en tu comunidad. Investiga a fondo y comunícate con ellos. Una organización de buena reputación te invitará a una evaluación inicial y si tu perro califica, podrás inscribirte en una clase para la certificación. Es importante que la organización que elijas ofrezca entrenamiento y apoyo profesional a fondo y que requiera que te inscribas junto a tu perro en entrenamiento terapéutico. No debes fiarte de una organización que simplemente te da el sí. Tu perro y tú necesitarán de profesionales con años de experiencia. Los perros de terapia y sus dueños se exponen a muchas situaciones, por lo que además es necesario que la organización ofrezca algún tipo de seguro que los proteja cuando estén trabajando como voluntarios.

Los beneficios de certificar a tu perro

Además de ayudar a gente que de verdad lo necesita, esa será una experiencia que solo fortalecerá el vínculo que te une a tu perro. Estarás participando junto a tu perro por una buena causa, lo estarás socializando y sacando a que conozca al mundo y haga algo por la sociedad. Definitivamente será una oportunidad grandiosa, que te hará sentir muy bien y que no tiene precio.

Fuente: http://perros.about.com/od/Leyessobreperros/a/losperrosdeterapia.htm

El Haka de la Bronca

Comparto con ustedes un trabajo que presenté en un curso de Música y Movimiento que realicé hace muy poco. Es muy probable que haya cuestiones que no estén perfectamente planteadas, que la teoría o la organización del taller no sea del todo de su agrado, pero sí puede que le sirva a más de uno para trabajar en un grupo. Yo todavía no lo implementé. ¡Espero les guste!

Trabajo Final

Consignas

  • Proponer actividades que se podrían realizar desde la función que cada uno desempeña.

  • Articular con el material teórico. Se deberá tener en cuenta: fundamentación, contenidos y actividades.

Desarrollo de las consignas

Actividad: El Haka1 de la Bronca

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Destinatarios

La actividad está pensada para ser desarrollada en un grupo de adolescentes. Pueden ser alumnos de colegio secundario o un grupo de expresión corporal, entre otros.

Materiales

  • Proyector

  • Notebook

  • Equipo de sonido

Desarrollo de la Actividad

  • El grupo se divide en subgrupos de aproximadamente 6 alumnos cada uno. Para fomentar la comunicación entre todos los alumnos, sin decirles cuál va a ser el motivo, se les pide que cada uno tome un caramelo Sugus de una bolsa (o cualquier otro que contenga variedad de colores). La cantidad de caramelos de cada color va a depender de la cantidad de integrantes que el grupo contenga. Los subgrupos se conformarán en base al color del caramelo que haya tomado cada alumno.

  • Una vez conformados los subgrupos, se explicará la consigna. Cada subgrupo deberá crear la letra, ritmo y coreografía de una canción, basándose en el estilo de danza Maorí: Haka. Las letras deberán estar relacionadas con la temática: “Me da bronca”. También podrán utilizarse otros temas que reflejen alguna problemática que esté atravesando el grupo, la comunidad, el barrio.

  • Antes de comenzar con la tarea, se realizará una breve reseña del significado de la danza Haka y qué representa. A tal fin, se proyectarán tres videos cortos:

Éste último video cuenta con la traducción de la letra del Haka que realizan los All Blacks2 antes de comenzar sus partidos de Rugby.

Haka Ka Mate

Kapa Ka Mate

kia rite! kia rite!

Prepárense! prepárense!

kia mau, hi!

Manos en la cadera, doblen las rodillas

Ringa ringa pakia

Golpeen los muslos con las manos

Waewae takahia kia kino nei hoki

Golpeen el suelo con los pies lo más fuerte que puedan!

kia kino nei hoki

Lo más fuerte que podamos

Ka mate! Ka mate! Ka ora! Ka ora!

¡Muero! ¡Muero! ¡Vivo! ¡Vivo!

Ka mate! Ka mate! Ka ora! Ka ora!

¡Muero! ¡Muero! ¡Vivo! ¡Vivo!

Tenei te tangata puhuru huru

Se trata de los hombres fuertes

Nana nei i tiki mai

que fueron a buscar el sol

Whakawhiti te ra

Y lo hicieron brillar otra vez

A upa….ne! Ka upa…ne!

¡Un paso hacia adelante! ¡Otro paso hacia adelante!

A upane kaupane whiti te ra!

¡Un paso hacia adelante, Otro hacia adelante….el Sol brilla!

Hi!

Atrás3

  • A continuación, se realizará una “Lluvia de Ideas” con todas las palabras que se les viene a la mente cuando piensan en la frase propuesta.

  • Por último, se proyectará el video “Marcha de la Bronca4”: https://www.youtube.com/watch?v=IAvOT_0txGU

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Apuntes Psicología Social – Grupo

Comparto un apunte de la materia “Teoría de los Grupos” de Primer Año de la carrera de Operador en Psicología Social.

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TEORÍA DE LOS GRUPOS:

El recorrido teórico que iniciaremos tiene como objetivo conocer el significado del vocablo GRUPO, no sólo desde lo etimológico, sino también en cuanto a la carga de significación que fue tomando, en estricta relación con el contexto histórico social.

Cabe mencionar que el vocablo GRUPO es un término relativamente moderno, ya que en la antigüedad no se conoce un concepto que lo referencie y tampoco se manifiesta la necesidad de mencionarlo, de ponerle un nombre. No se da esto por la “no existencia” de situaciones colectivas o de grupo, sino por la invisibilidad con que se revestía a la situación.

Podemos pensar entonces que los pequeños grupos o colectivos no tenían la suficiente relevancia como para formar parte de la producción de representaciones del mundo social, es decir no merecían un nombre y su significación.

Tanto el término francés GROUPE como el castellano GRUPO, derivan del italiano GROPPO o GRUPPO, que hace referencia a un “conjunto de personas esculpidas o pintadas”. Tiempo después, se lo reconoce como “reunión de personas”, y con este significado se incorpora al lenguaje coloquial.

El GROPPO SCULTÓRICO refiere a las esculturas que durante la época medieval se mostraban adheridas, integradas al edificio y que a partir del Renacimiento cobran volumen, se separan de los mismos y pueden ser apreciadas caminando a su alrededor, cobrando sentido como conjunto y no de manera aislada.

El término GROPPO, podría derivar del antigua provenzal GROP, que significa NUDO, y del término germano KRUPPA como masa redondeada, aludiendo a la forma CIRCULAR.

Estas significaciones están presentes en la reflexión actual sobre lo grupal. NUDO puede remitir al grado de cohesión entre los miembros de un grupo, y podemos plantear un interrogante, que nos ayude en la elaboración de esta idea: ¿Qué anudamientos o desanudamientos se organizan al interior de un conjunto de personas?

La masa redondeada porta la idea de círculo, en sentido de reunión de personas y una particular estructuración de los intercambios entre ellas. Desde las tradiciones más antiguas, esta forma de ubicación es incorparada y pensada cuando los hombres se pueden pensar “a igual distancia de Dios”.

El GROPPO aparece en el renacimiento, momento de cambios políticos, económicos y sociales; momentos en que va tomando forma, haciéndose lugar las prefiguraciones del INDIVIDUO. También se produce un proceso de transformación que modifica los grandes agrupamientos de la sociedad feudal hasta la conformación de la familia nuclear moderna. Ya con la llegada de la sociedad industrial, surge la temática de la identidad personal, las diferenciaciones entre lo público y la privado y un cambio fundamental en la vida cotidiana, la consideración del libre albedrío y la felicidad personal.

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Enrique Pichón- Riviére El proceso grupal

Comparto uno de los escritos de Enrique Pichón Rivière.

2.6

PRÓLOGO
Connaissance de la mort
Je te salue
mon cher petit et vieux
cimetière de ma ville
où i’appris à jouer
avec les morts.
C’est ici où ¡’ai voulu
me révéler le secret de
notre courte existence à
travers les ouvertures
d’anciens cercueils solitaires.
E. Pichon-Rivière 1

El sentido de este prólogo es el de esclarecer algunos aspectos de mi esquema referencial indagando su origen y su historia, en busca de la coherencia interior de una tarea que muestra en estos escritos, de temática y enfoques heterogéneos, sus distintos momentos de elaboración teórica.

Como crónica del itinerario de un pensamiento, será necesariamente autobiográfico, en la medida en que el esquema de referencia de un autor no se estructura sólo como una organización conceptual, sino que se sustenta en un fundamento motivacional, de experiencias vividas. A través de ellas, construirá el investigador su mundo interno, habitado por personas, lugares y vínculos, los que articulándose con un tiempo propio, en un proceso creador, configurarán la estrategia del descubrimiento.

Podría decir que mi vocación por las Ciencias del Hombre surge de la tentativa de resolver la oscuridad del conflicto entre dos culturas. A raíz de la emigración de mis padres desde Ginebra hasta el Chaco, fui desde los 4 años testigo y protagonista, a la vez, de la inserción de un grupo minoritario europeo en un estilo de vida primitivo. Se dio así en mí la incorporación, por cierto que no del todo discriminada, de dos modelos culturales casi opuestos. Mi interés por la observación de la realidad fue inicialmente de características precientíficas y, más exactamente, míticas y mágicas, El descubrimiento de la continuidad entre sueño y vigilia, presente en los mitos que acompañaron mi infancia y en los poemas que atestiguan mis primeros esfuerzos creativos, bajo la doble y fundamental influencia de Lautréamont y Rimbaud, favoreció en mí, desde la adolescencia, la vocación por lo siniestro.

La sorpresa y la metamorfosis, como elementos de lo siniestro, el pensamiento mágico, estructurado como identificación proyectiva, configuran una interpretación de la realidad característica de las poblaciones rurales influidas por la cultura guaraní, en las que viví hasta los 18 años. Allí toda aproximación a una concepción del mundo es de carácter mágico y está regida por la culpa.

Las nociones de muerte, duelo y locura forman el contexto general de la mitología guaraní. La internalización de estas estructuras primitivas orientó mi interés hacia la desocultación de lo implícito, en la certeza de que tras todo pensamiento que sigue las leyes de la lógica formal, subyace un contenido que, a través de distintos procesos de simbolización, incluye siempre una relación con la muerte en una situación triangular.

Ubicado en un contexto en el que las relaciones causales eran encubiertas por la idea de la arbitrariedad del destino, mi vocación analítica surge como necesidad de esclarecimiento de los misterios familiares y de indagación de los motivos que regían la conducta de los grupos inmediato y mediato. Los misterios no esclarecidos en el plano de lo inmediato (lo que Freud llama “la novela familiar”) Y la explicación mágica de las relaciones entre el hombre y la naturaleza determinaron en mí la curiosidad, punto de partida de mi vocación por las Ciencias del Hombre. El interés por la observación de los personajes prototípicos, que en las pequeñas poblaciones adquieren una significatividad particular, estaba orientado -aún no conscientemente- hacia el descubrimiento de los modelos simbólicos, por los que se hace manifiesto el interjuego de roles que configura la vida de un grupo social en su ámbito ecológico.

Algo de lo mágico y lo mítico desaparecía entonces frente a la desocultación de ese orden subyacente pero explorable: el de la interrelación dialéctica entre el hombre y su medio. Mi contacto con el pensamiento psicoanalítico fue previo al ingreso a la Facultad de Medicina y surgió como el hallazgo de una clave que permitiría decodificar aquello que resultaba incomprensible en el lenguaje y en los niveles de pensamiento habituales. Al entrar en la Universidad, orientado por una vocación destinada a instrumentarme en la lucha contra la muerte, el enfrentamiento precoz con el cadáver -que es paradójicamente el primer contacto del aprendiz de médico con su objeto de estudio- significó una crisis. Allí se reforzó mi decisión de indagar – en el,. campo de la locura ,que siendo una forma de muerte, puede resultar reversible. Las primeras aproximaciones a la psiquiatría clínica me abrieron el camino hacia un enfoque dinámico, el que me llevaría progresivamente, y a partir de la observación de los aspectos fenoménicos de la conducta desviada, al descubrimiento de elementos genéticos, evolutivos y estructurales que enriquecieron mi comprensión de la conducta como una totalidad en evolución dialéctica.

La observación, dentro del material aportado por los pacientes, de dos categorías de fenómenos netamente diferenciables para el operador: lo que se manifiesta explícitamente y lo que subyace como elemento latente, permitió incorporar en forma definitiva al esquema de referencia la problemática de una nueva psicología que desde un primer momento tendería hacia el pensamiento psicoanalítico.

El contacto con los pacientes, el intento de establecer con ellos un vínculo terapéutico confirmó lo que de alguna manera había intuido; que tras toda conducta “desviada” subyace una situación de conflicto, siendo la enfermedad la expresión de un fallido intento de adaptación al medio.

En síntesis, que la enfermedad era un proceso comprensible. Desde los primeros años de estudiante trabajé en clínicas privadas, adquiriendo experiencia en el campo de la tarea psiquiátrica, en la relación y convivencia con internados. Ése contacto permanente con todo tipo de pacientes y sus familiares me permitió conocer en su contexto el proceso de la enfermedad, particularmente los aspectos referentes a los mecanismos de segregación. Tomando como punto de partida los datos que sobre estructura y características de la conducta desviada me proporcionaba el tratamiento de los enfermos, y orientado por el estudio de las obras de Freud, comencé mi formación psicoanalítico. Ésta culminó, años más tarde, en mi análisis didáctico, realizado con el Dr. Garma.

Por la lectura del trabajo de Freud sobre “la Gradiva” de Tensen tuve la vivencia de haber encontrado el camino que me permitiría lograr una síntesis, bajo el común denominador de los sueños y el pensamiento mágico, entre el arte y la psiquiatría. En el tratamiento de pacientes psicóticos, realizado según la técnica analítica y por la indagación de sus procesos transferenciales, se hizo evidente para mí la existencia de objetos internos, múltiples “imago”, que se articulan en un mundo construido según un progresivo proceso de internalización. Ese mundo interno se configura como un escenario en el que es posible reconocer el hecho dinámico de la internalización de objetos y relaciones.

En este escenario interior se intenta reconstruir la realidad exterior, pero los objetos y los vínculos aparecen con modalidades diferentes por el fantaseado pasaje desde el “afuera” hacia el ámbito intrasubjetivo, el “adentro”. Es un proceso comparable al de la representación teatral, en el que no se trata de una siempre idéntica repetición del texto, sino que cada actor recrea, con una modalidad particular, la obra y el personaje. El tiempo y el espacio se incluyen como dimensiones en la fantasía inconsciente, crónica interna de la realidad.

La indagación analítica de ese mundo interno me llevó a ampliar el concepto de “relación de objeto”, formulando la noción de vínculo, al que defino como una estructura compleja, que incluye un sujeto, un objeto, su mutua interrelación con procesos de comunicación y
aprendizaje.

Estas relaciones intersubjetivas son direccionales y se establecen sobre la base de necesidades, fundamento motivacional del vínculo. Dichas necesidades tienen un matiz e intensidad particulares, en los que ya interviene la fantasía inconsciente. Todo vínculo, así entendido, implica la existencia de un emisor, un receptor, una codificación y decodificación del mensaje. Por este proceso comunicacional se hace manifiesto el sentido de la inclusión del objeto en el vínculo, el compromiso del objeto en una relación no lineal sino dialéctica con el sujeto. Por eso insistimos que en toda estructura vincular -y con el término estructura ya indicamos la interdependencia de los elementos- el sujeto y el objeto interactúan realimentándose mutuamente. En ese interactuar se da la internalización de esa estructura relacional, que adquiere una dimensión intrasubjetiva.

El pasaje o internalización tendrá características determinadas por el sentimiento de gratificación o frustración que acompaña a la
configuración inicial del vínculo, el que será entonces un vínculo “bueno” o un vínculo “malo”.

Las relaciones intrasubjetivas, o estructuras vinculares internalizadas, articuladas en un mundo interno, condicionarán las características del aprendizaje de la realidad. Este aprendizaje será facilitado u obstaculizado según que la confrontación entre el ámbito de lo intersubjetivo y el ámbito de lo intrasubjetivo resulte dialéctica o dilemática. Es decir, que el proceso de interacción funcione como un circuito abierto, de trayectoria en espiral, o como un circuito cerrado, viciado por la estereotipia.

El mundo interno se define como un sistema, en el que interactúan relaciones y objetos, en una mutua realimentación. En síntesis, la interrelación intrasistémica es permanente, a la vez que se mantiene la interacción con el medio. A partir de las cualidades de la interacción externa e interna, formularemos los criterios de salud y enfermedad.

Esta concepción del mundo interno, y la sustitución de la noción de instinto por la estructura vincular, entendiendo al vínculo como un protoaprendizaje, como el vehículo de las primeras experiencias sociales, constitutivas del sujeto como tal, con una negación del narcisismoprimario, conducían necesariamente a la definición de la psicología, en un sentido estricto, como psicología social.

Si bien estos planteos surgieron en una praxis y están sugeridos, en parte, en algunos trabajos de Freud (Psicología de las masas y análisis del Yo), su formulación implicaba romper con el pensamiento psicoanalítico ortodoxo, al que adherí durante los primeros años de mi tarea, y a cuya difusión había contribuido con mi esfuerzo constante. Pienso que esa ruptura significó un verdadero ,obstáculo epistemológico, una crisis profunda, cuya superación me llevó muchos años, y que quizá se logre recién hoy, con la publicación de estos escritos.

Esta hipótesis parecería confirmada por el hecho de que, a partir de la toma de conciencia de las significativas modificaciones de mi marco referencial, me volqué más intensamente a la enseñanza, interrumpiendo el ritmo anterior de mi producción escrita. Solo en 1962, en el trabajo sobre “Empleo del Tofranil en el tratamiento del grupo familiar”, en 1965 con “Grupo operativo y teoría de la enfermedad única”, y en 1967 con “Introducción a una nueva problemática para la psiquiatría”, logro una formulación más totalizadora de mi esquema conceptual, si bien algunos aspectos fundamentales se relacionan entre sí, y muy escuetamente, recién en “Propósitos y metodología para una escuela de psicólogos sociales” y “Grupo operativo y modelo dramático”. presentados respectivamente en Londres y Buenos Aires, Congreso Internacional de Psiquiatría Social y Congreso Internacional de Psicodrama, en el año 1969.

La trayectoria de mi tarea, que puede describirse como la indagación de la estructura y sentido de la conducta, en la que surgió el descubrimiento de su índole social, se configura como una praxis que se expresa en un esquema conceptual, referencial y operativo.

La síntesis actual de esa indagación puede señalarse por la postulación de una epistemología convergente, según la cual las ciencias del hombre conciernen a un objeto único: “el hombre en situación” susceptible de un abordaje pluridimensional.

Se trata de una interciencia, con una metodología interdisciplinaria, la que funcionando como unidad operacional permite un enriquecimiento de la comprensión del objeto de conocimiento y una mutua realimentación de las técnicas de aproximación al mismo.

E. P. -R.

Descargar texto completo: Apunte 6 – 26-05 – Pichon_Riviere_Enrique_-_El_Proceso_Grupal

¿Es útil desahogarse si estamos enfadados?

Comparto una nota de http://www.xatakaciencia.com

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Una de las ideas más arraigadas en la cultura popular, sobre todo a raíz del estreno de películas, es que la forma más adecuada de reconducir la ira o el enfado es a través de una catarsis en forma de golpes, patadas o un ejercicio físico considerable. De ese modo, agotándonos, sudando, y poniendo en marcha todos nuestros músculos, parece que nos desahogamos, que la ira disminuye, que la paz llega a nosotros. Si estás enfadado, busca un punching ball, en definitiva.

Otra variable a esta catarsis es gritar con todas nuestras fuerzas, gritar hasta que los planetas cambien de órbita. O dejándonos atrapar por el arte: quizá escribiendo toda nuestra frustración. Pero ¿hasta qué punto esta idea tiene algún sustento científico?

La verdad es que la grioterapia o la destructoterapia tienen más de mito que de ciencia. De hecho, más bien es al contrario. Diversos estudios llevados a cabo desde 1959 sugieren que dar rienda suelta a la ira, uno acaba sintiéndose peor, como éste. El más célebre sociólogo que se ha pronunciado al respecto de ello se realizó es Albert Bandura, conocido por el experimento del muñeco Bobo, que sugería como la agresión es aprendida por la imitación.

Según Bandura, expresar la ira puede reforzar sin quererlo tendencias agresivas. Incluso si simplemente salimos a correr porque estamos enojados con algo y necesitamos sacarlo fuera. Incluso si uno cree que realmente se siente mejor después. Lo cual puede ser cierto a corto plazo, pero ello no resuelve el problema, y a largo plazo no reduce la agresividad.

Lo cierto es que estos temas son difíciles de desentrañar y la literatura científica al respecto acostumbra a ser contradictoria, porque a menudo no se controlan todas las variables. Pero en lo tocante a airear la ira, en general, los psicólogos tienden a cierto consenso en su falta de utilidad. Parece más útil tratar de relajarse, contar hasta diez, enfrentarse a los problemas con temple.

 

Fuente: http://www.xatakaciencia.com/psicologia/es-util-desahogarse-si-estamos-enfadados?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+xatakaciencia+%28Xataciencia%29