El secreto de la felicidad

 

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Fuente: http://mundoconsejos.com/la-felicidad-segun-mahatma-gandhi/

Comparto una nota publicada en el blog http://motivacion.about.com

Muchas personas se preguntan qué pueden hacer para ser más felices o cuál es el secreto de la felicidad, si es que existe algún secreto que puedan descubrir y poner en práctica para cambiar sus vidas y sentirse más satisfechos y felices.

Para alcanzar la felicidad, muchos tienden a mirar hacia el futuro, piensan en lo que no tienen y desearían tener, en cómo lograr ese objetivo les haría sentirse felices, y tratan de luchar con uñas y dientes por alcanzar esa meta que, supuestamente, traerá la felicidad a sus vidas.

Otros miran hacia el pasado, lamentando oportunidades perdidas, errores cometidos, culpándose y castigándose por no haber actuado de otra forma y pensando que, si lo hubieran hecho, ahora serían mucho más felices; de ese modo se torturan dando vueltas en su mente a sus errores pasados, aquellos que ya nunca podrán cambiar.

El problema es que la felicidad no existe ni en el futuro ni en el pasado. Es un estado emocional, un estado interno, que solo puedes sentir en el presente. Puedes recordar un suceso pasado que fue positivo y sentirte contento al recordarlo, pero esa felicidad la estás sintiendo ahora, la vives ahora, la experimentas en el momento presente, no en el pasado, y eso es lo que le da valor, lo que la hace real y lo que todo el mundo busca cuando afirma que quiere ser feliz.

¿Existe el secreto de la felicidad?

En realidad sí que parece existir, o al menos eso es lo que nos dicen los investigadores que han estudiado este tema. Y lo mejor de todo es que el secreto de la felicidad es algo muy simple y está al alcance de cualquiera, en todo momento o situación.

Lo que los investigadores han visto es que la felicidad de las personas aumenta cuando suceden cambios importantes en sus vidas, como iniciar una relación de pareja, conseguir el trabajo deseado o hacer ese ansiado viaje al extranjero pero, con el tiempo, el nivel de felicidad vuelve a ser el mismo de antes del cambio para la mayoría de las personas. Sin embargo, no era así para todos. Hay algunas personas que sí parecen conocer el secreto de la felicidad. Estas personas buscan activamente y experimentan esos cambios en sus vidas pero, lo más importante, saben apreciar lo que tienen durante mucho más tiempo que los demás y no empiezan a desear otras cosas enseguida. Cuanto antes te hartes de lo que tienes ahora en tu vida (en tu momento presente) y empieces a desear cosas nuevas, menos feliz serás.

En un estudio realizado por la Universidad de California entrevistaron a 481 personas acerca de su felicidad. Aquellos que experimentaron un cambio positivo en sus vidas se sintieron más felices. Sin embargo, tan solo seis semanas después, sus niveles de felicidad volvían a ser los mismos de antes. Por tanto, si crees que alcanzar eso que tanto deseas te traerá la felicidad, piensa que es posible que así sea, pero también es posible que esa felicidad que deseas te dure tan solo seis semanas, a no ser que seas capaz de seguir apreciando, valorando y siendo consciente de lo que tienes conforme pase el tiempo. Eso solo se consigue viviendo en el presente, disfrutando de lo positivo que existe en tu vida y no ocupando demasiado tiempo en soñar con algo mejor.

Por supuesto, esto no significa que no haya que tener sueños, ni desear cambios. No olvidemos que son esos cambios y experiencias positivas los que hacen que aumente la felicidad, pero para mantenerla solo tienes dos opciones: o buscas un cambio importante cada seis semanas (algo que puede ser muy estresante para muchos y probablemente bastante complicado para la mayoría) o aprendes a valorar lo que tienes durante el mayor tiempo posible.

En la investigación de la Universidad de California, la mayoría de las personas estudiadas se acostumbran a ese cambio que les ha hecho felices y “dejan de ser felices porque siguen queriendo más y aumentando sus estándares o porque el cambio ha dejado de aportarles nuevas experiencias positivas. Por ejemplo, dejan de hacer cosas divertidas con su nuevo novio y empiezan a desear que fuese más atractivo”. Pero unos pocos eran capaces de apreciar lo que tenían y continuar teniendo nuevas experiencias. Eran, por ejemplo, aquellos que seguían haciendo cosas nuevas y divertidas con sus parejas, en vez de acostumbrarse a un estatus quo en la relación y empezar a preocuparse por lo que falta, como hacen aquellos que no son capaces de mantener ese aumento de la felicidad que sintieron en un principio.

En gran parte, esto se debe a una actitud pasiva respecto a la propia felicidad. Cuando sucede un cambio positivo en tu vida que te hace feliz, no puedes esperar que tu felicidad siga igual sin hacer nada para mantenerla, sino que has de tener una actitud activa, encontrando la manera de experimentar cada día de un modo nuevo eso que has conseguido y apreciar cada día lo que te aporta. Tanto si se trata de una relación nueva como de una casa nueva, si quieres mantener la felicidad que te aportan, deberás disfrutarlas, tener con tu pareja o en esa casa todas las experiencias que puedas y no compararte con lo que tienen los demás.

Fuente: http://motivacion.about.com/od/psicologia_positiva/a/El-Secreto-De-La-Felicidad.htm

La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar.

– Thomas Chalmers

Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace.

– Jean Paul Sartre

La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos.

– Henry Van Dyke

Mi felicidad consiste en que sé apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo.

– Leon Tolstoi

La felicidad es la certeza de no sentirse perdido.

– Jorge Bucay

La suprema felicidad de la vida es saber que eres amado por ti mismo o, más exactamente, a pesar de ti mismo.

– Victor Hugo

La felicidad de cada uno no consiste en esto ni en aquello sino en conseguir y gozar cada uno de lo que le gusta.

– Baltasar Gracián

Felicidad es el sueño del amor y tristeza su despertar.

– Madame Basta

La felicidad es no tener que pensar en ella.

– Séneca

La felicidad para mi consiste en gozar de buena salud, en dormir sin miedo y despertarme sin angustia.

– Françoise Sagan

Decide ahora mismo ser feliz porque la felicidad es una adquisición.

– Facundo Cabral

La felicidad es amor, no otra cosa. El que sabe amar es feliz.

– Hermann Hesse

Fuente: http://pensamientos.cc/pensamientos-del-significado-de-la-felicidad/

Maysoon Zayid: Tengo 99 problemas y la parálisis cerebral es solo uno de ellos

Comparto una charla de TED muy interesante

“Tengo parálisis cerebral. Tiemblo todo el tiempo” anuncia Maysoon Zayed al comienzo de esta estimulante e hilarante charla. (De verdad, es muy graciosa). “Soy como una mezcla de Shakira y Muhammad Alí”. Con gracia e ingenio, la comediante árabe-estadounidense nos lleva en un visita relámpago a sus aventuras como actriz, monologuista cómica, filántropa y defensora de las personas con discapacidad.

Ver: http://www.ted.com/talks/maysoon_zayid_i_got_99_problems_palsy_is_just_one?language=es

‘Olvídate de mí’ es real: podremos borrar y restaurar recuerdos

Comparto una nota de http://www.xatakaciencia.com

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En la película Olvídate de mí, obra maestra pergeñada por la iconoclasta mente de Charlie Kaufman, se plantea la posibilidad de borrar selectivamente recuerdos luctuosos como, por ejemplo, a una ex que nos ha hecho trizas el corazón. En la película no se profundizaba apenas sobre la tecnología empleada para conseguir tal cosa, más bien era la excusa para explicar una historia, casi el Deus ex machina.

Sin embargo, los recientes avances en neurociencia podrían hacer realidad la premisa de Olvídate de mí. Sobre todo a raíz de un nuevo estudio pionero llevado a cabo por investigadores de la Universidad de California, que borraron y luego reactivaron recuerdos mediante la estimulación de las neuronas en los cerebros de ratas genéticamente modificadas con una serie de pulsos de luz.

Borrando el trauma

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El médico y farmacólogo escocés James W. Black desarrolló el propranolol en la década de 1960. La invención del propranolol fue recibida como el mayor avance en la lucha contra las enfermedades cardíacas desde el descubrimiento de las propiedades de la Digitalis purpurea en el siglo XVIII. Recibió el premio Nobel de Medicina en 1988 “por el descubrimiento de importantes principios en el tratamiento con fármacos”.

Pero también servía para borrar el dolor de un recuerdo. Al parecer, dicha sustancia, un beta-bloqueante que neutraliza los efectos de las hormonas del estrés, no eliminaba los sucesos de nuestra memoria, pero sí sus peores efectos: las trazas emocionales. Así pues, se continuaría recordando el hecho, pero no el dolor que nos provoca. Después de todo, el propranolol resulta más efectivo que la técnica empleada en Olvídate de mí, pues al eliminar todo lo que le recuerde a su pareja, el protagonista también borraba los buenos recuerdos. Propranolol sólo borraría el trauma y dejaría el poso.

Consumido por millones de hipertensos en el mundo, el propranolol actúa sobre los receptores beta-adrenérgicos de la amígdala (estructura cerebral relacionada con el aprendizaje emocional y la modulación de la memoria) durante el procesamiento de información emocional, como sugirieron Merel Kindt y sus colegas del Departamento de Psicología Clínica de la Universidad de Amsterdam en un estudio publicado en la revista Nature Neuroscience. Su hipótesis fue que propranolol puede que “interrumpa la síntesis de proteínas de la memoria amigdalar del miedo, provocando la alteración de ese recuerdo”.

Borrando y restaurando recuerdos

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Ahora nos llega el primer estudio, publicado en la revista Nature y dirigido por el neurocientífico Roberto Manilow (Universidad de California), que sugiere directamente que el fortalecimiento o debilitamiento de las sinapsis es la base fundamental para la memoria, y que por tanto podríamos borrar o recordar de nuevo cualquier recuerdo. No solo sus trazas emocionales, sino el recuerdo por entero, como si nunca hubiese ocurrido. Tal y como ha señalado Manilow:

Podemos formar un recuerdo, borrarlo y luego reactivarlo, a voluntad, aplicando un estímulo que selectivamente refuerza o debilita las conexiones sinápticas (entre neuronas).

El estudio, de momento, solo se ha realizado en ratas modificadas genéticamente para que sus células cerebrales produjeran una proteína sensible a la luz que podría ser activada por un pulso de luz emitido por una fibra óptica implantada en el cerebro. A continuación, les enseñaron a asociar estímulos luminosos sobre estas células nerviosas con descargas eléctricas y dolorosas en sus patas. Las ratas, de esta forma, aprendieron a tener miedo a los estímulos luminosos. Este aprendizaje se produjo en parte por el fortalecimiento de ciertas conexiones sinápticas, así que las debilitaron con unos impulsos luminosos distintos.

Finalmente, las ratas olvidaron asociar la luz con el dolor, es decir, que olvidaron tener miedo. Como Juan Sin Miedo. Lo más interesante es que el proceso es reversible: reactivaron el recuerdo del dolor y las ratas volvieron a tener miedo a las descargas, aunque no hubieran sufrido de nuevo el dolor.

Si los resultados obtenidos se logran reproducir, quizás su metodología podría servir para estudiar algunos mecanismos para fortalecer las conexiones sinápticas en personas que sufren Alzheimer.

Fuente: http://www.xatakaciencia.com/psicologia/olvidate-de-mi-es-real-podremos-borrar-y-restaurar-recuerdos?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+xatakaciencia+%28Xataciencia%29

¿Es útil desahogarse si estamos enfadados?

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Una de las ideas más arraigadas en la cultura popular, sobre todo a raíz del estreno de películas, es que la forma más adecuada de reconducir la ira o el enfado es a través de una catarsis en forma de golpes, patadas o un ejercicio físico considerable. De ese modo, agotándonos, sudando, y poniendo en marcha todos nuestros músculos, parece que nos desahogamos, que la ira disminuye, que la paz llega a nosotros. Si estás enfadado, busca un punching ball, en definitiva.

Otra variable a esta catarsis es gritar con todas nuestras fuerzas, gritar hasta que los planetas cambien de órbita. O dejándonos atrapar por el arte: quizá escribiendo toda nuestra frustración. Pero ¿hasta qué punto esta idea tiene algún sustento científico?

La verdad es que la grioterapia o la destructoterapia tienen más de mito que de ciencia. De hecho, más bien es al contrario. Diversos estudios llevados a cabo desde 1959 sugieren que dar rienda suelta a la ira, uno acaba sintiéndose peor, como éste. El más célebre sociólogo que se ha pronunciado al respecto de ello se realizó es Albert Bandura, conocido por el experimento del muñeco Bobo, que sugería como la agresión es aprendida por la imitación.

Según Bandura, expresar la ira puede reforzar sin quererlo tendencias agresivas. Incluso si simplemente salimos a correr porque estamos enojados con algo y necesitamos sacarlo fuera. Incluso si uno cree que realmente se siente mejor después. Lo cual puede ser cierto a corto plazo, pero ello no resuelve el problema, y a largo plazo no reduce la agresividad.

Lo cierto es que estos temas son difíciles de desentrañar y la literatura científica al respecto acostumbra a ser contradictoria, porque a menudo no se controlan todas las variables. Pero en lo tocante a airear la ira, en general, los psicólogos tienden a cierto consenso en su falta de utilidad. Parece más útil tratar de relajarse, contar hasta diez, enfrentarse a los problemas con temple.

 

Fuente: http://www.xatakaciencia.com/psicologia/es-util-desahogarse-si-estamos-enfadados?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+xatakaciencia+%28Xataciencia%29

¿Por qué nadie reacciona y acepta pasivamente su destino destructivo?

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Fuente: http://larealidadescondida.wordpress.com/2014/01/05/indefension-aprendida-vs-saber-defendernos-cuestion-vital/comment-page-1/#comment-138

La revolución sexual del siglo XX la produjo la supresión de la ‘Treponema pallidum’

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Podríamos esgrimir incontables razones que expliquen la revolución sexual flower power que se produjo en la década de 1960, en la que se separó el placer de la procreación (salvo en casos de seguidores de cultos religiosos que dictan justo lo contrario so pena de castigo divino). Que si la pérdida de valores molares, que si el movimiento hippie contracultural, que si la música, que si los medios de comunicación, que si el desarrollo de nuevos métodos anticonceptivos como la píldora…

Sin embargo, también deberíamos tener en cuenta otra alternativa minúscula (y por tanto pasada por alto por mucha gente): la supresión de la Treponema pallidum. No estamos hablando de una suerte de parásito extraterrestre implantado en nuestro cerebro a fin de reducir nuestros impulsos sexuales, sino de la bacteria espiroqueta que es capaz de contagiarnos, vía sexual, de sífilis.

Según un estudio del economista Andrew Francis, de la Universidad de Emory (EEUU), publicado recientemente en la revista Archives of Sexual Behavior, la revolución sexual no tuvo lugar en los 60, sino en los 50, a raíz del uso generalizado de la penicilina, un antibiótico eficaz contra la sífilis, una enfermedad crónica de transmisión sexual que, hasta entonces, infundía el suficiente miedo en la población como para que ésta se pensase dos veces el comportarse licenciosamente.

Cabe recordar que sólo en estados Unidos, en 1939 (el culmen de los contagios), la sífilis acabó con la vida de 20.000 personas. Al usarse la penicilina contra la sífilis, esa prevención se redujo: la gente podía mantener relaciones sexuales sin tener miedo a morir.

Comúnmente se cree que la revolución sexual empezó con el desarrollo de actitudes permisivas de la década de 1960, derivado de la expansión de nuevos métodos anticonceptivos como la píldora.

Probablemente, en sí misma, estamos ante una explicación en exceso reduccionista, pues los cambios sociales responden a una concatenación de hechos inextricablemente urdidos. Pero la próxima vez que hablemos de la revolución sexual deberemos añadir a la ecuación el papel protagónico de esta diminuta bacteria.

El estudio de Francis también compara el coste de la sífilis en aquellos años con el del sida en la década de 1990 y muestran un asombroso parecido: el ratio de enfermos y muertos es muy similar en el momento cumbre de ambas enfermedades, 1939 y 1995. A juzgar por el autor, este paralelismo debe servir para adelantarse a las posibles implicaciones que el frenazo al VIH puede significar en el presente en las sociedades desarrolladas.

Aunque generalmente se atribuye a Alexander Fleming el descubrimiento de la penicilina, muchas épocas y culturas diferentes llegaron mediante la observación y la experiencia a conocer y emplear las propiedades bactericidas de los mohos. El descubrimiento de la penicilina según Fleming ocurrió en la mañana del viernes 28 de septiembre de 1928, cuando estaba estudiando cultivos bacterianos de Staphylococcus aureus en el sótano del laboratorio del Hospital St. Mary en Londres, situado en el Ala Clarence, ahora parte del Imperial College.

Fuente: http://www.xatakaciencia.com/sabias-que/la-revolucion-sexual-del-siglo-xx-la-produjo-la-supresion-de-la-treponema-pallidum?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+xatakaciencia+%28Xataciencia%29

Chau Barbie, chau

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Un norteamericano de 25 años lanzó al mercado una Barbie con curvas verdaderas. Y aunque estará lista recién en noviembre ¡ya es un éxito!

Por Guadalupe Treibel

Quien tenga la mirada atenta sabrá que, cada dos por tres, las noticias alrededor de la controvertida Barbie se multiplican. Sólo en los últimos meses se dio a conocer que la icónica muñequita estaba teniendo una crisis de mediana edad: después de cinco décadas de popularidad masiva, sus ventas del último cuarto del año pasado habían caído un 13 por ciento –sintomático de que ¡por fin! el interés de las niñas se le estaba escurriendo entre sus manitas de plástico–. La mayoría apuesta a que se trata de una reacción lógica a partir de la perjudicial y distorsionada imagen física que ofrece para las pequeñas, aunque eso no haya disparado ningún mea culpa de la compañía. Muy por el contrario, sus irreales estándares de belleza han sido reforzados por Mattel hace unas pocas semanas, cuando la vicepresidenta de diseño, Kim Culmone, declaró que “su cuerpo nunca tuvo la intención de ser realista, sino que pudiera ser vestido y desvestido fácilmente”. Mmm, dudas… ¿Cómo facilita al emperifollado sendos senos enormes? En fin, es evidentemente que el estudio de la Universidad de Sussex de 2006 que comprobaba que la cinturita imposible “contribuye al incremento de desórdenes alimentarios y obsesión con el peso de las niñas” no le pareció prueba suficiente.

Tampoco los casos de mujeres como la tal Blondie Bennet, una dama que, después de haber pasado cantidad de veces por el bisturí de su cirujano plástico, ahora está bajando su coeficiente intelectual ¡a propósito! para que la gente la vea como una Barbie por dentro y por fuera. O la archiconocida modelo ucraniana Valeria “Barbie Humana” Lukyanova, que admitió recientemente que su dieta para mantenerse “en forma” está compuesta por aire… y luz. Efectos colaterales injustificados, ¿cierto? Al fin y al cabo, la muñequita siempre enseñó a sus aficionadas a ser más que una cara bonita y las incentivó a convertirse en médicas, abogadas, chefs, etcétera… Pero, ¿cómo? ¿No? La pucha: acorde a un experimento realizado por la psicóloga Aurora Sherman, de la Oregon State University, “las aspiraciones vocacionales de las jovencitas se reducen considerablemente después de jugar con una Barbie cinco minutos”. “Es por el tipo de muñeca, no las características de las participantes”, especificó la especialista.

No hay respiro. Pero, ¡tranquilidad!. Que existe la famosa luz al final del túnel gracias a un muchacho, más atento él a las necesidades de las mocitas que la misma Mattel. Nickolay Lamm es el nombre del artista veinteañero de Pittsburgh que, bajo el lema “ser promedio es hermoso”, ha fundado una línea propia llamada “Lammily”. ¿De qué trata? Pues, básicamente, son versiones más bajas, rellenitas, saludables y “realistas” de la tradicional Barbie. El puntapié inicial fue el año pasado, cuando este hombre creó digitalmente una modelo 3D con las medidas reales de una joven de 19, la sentó al lado de Barbie y luego la photoshopeó para que se pareciera a la imposible chica Mattel. El gesto, además de evidenciar el horror de representatividad femenina que implica el esbelto figurín, entusiasmó al público internetiano, que empezó a enviarle correos preguntando dónde conseguía la muñeca “verdadera”.

De cara a la ilusión de la gente, Lamm decidió convertir su versión 3D en ejemplar de carne y hueso (o plástico, en fin…) y, con la meta entre ceja y ceja, pidió ayuda vía crowfunding. Insólitamente, en menos de 24 horas, su meta de 95 mil dólares fue ampliamente superada. De hecho, la gente sigue contribuyendo y el monto recaudado actualmente escala hasta los… 390 mil dólares. “Si hay al menos una pequeña chance de que Barbie en su forma presente esté influyendo de manera negativa a las chicas, y si una mujer de cuerpo promedio se ve tan bien, ¿qué detiene a Mattel de hacer una así?”, se preguntó el atento entrepreneur que supo canalizar una necesidad y volverla en oportunidad de mercado.

Con diferentes prototipos que ya ha testeado –exitosamente– entre sus primitas y una fecha de salida estipulada para noviembre, las versiones vienen con partes articuladas, promueven un estilo de vida sano (haciendo, por ejemplo, deporte), llevan mínimo maquillaje y están vestidas de forma sencillísima (una camisita floja, shorts, zapatillas). Además se pueden preordenar por valores que arrancan en los 17 dólares. Frente al manantial de solicitudes, el flamante empresario vuelve al signo de interrogación: “Hay cantidad de estudios que sugieren que los modelos que circulan afectan la imagen corporal positiva y llevan a la anorexia. ¿Cómo no crear una alternativa?”. Eso mismo se pregunta muchísima gente desde hace rato. Por lo menos, alguien se ha dispuesto a contestarla.

Curiosamente, no es la primera vez que el chico Lamm es noticia por sus simpáticas ocurrencias: el año pasado, sin ir más lejos, se asoció con un doctor en genómica computacional, Alan Kwan, para hipotetizar acerca de cómo se verá/vería el ser humano en 20 mil, 60 mil y 100 mil años, experimento especulativo ilustrado con seres de ojos ¡enormes! También en 2013, aunque lejos ya del asunto evolutivo, el joven de 25 se hizo una pregunta capital –y punchera–: “¿Qué ven los gatos?”. La respuesta llegó con imágenes comparativas de la visión felina y humana y –como cualquier proyecto bien encauzado que involucra mininos– no tardó en volverse viral. Por lo demás, Nickolay se ha ocupado de los cambios climáticos, la inequidad entre las clases sociales, lograr que veamos… las ondas de wifi, entre otros eclécticos tópicos de interés relativo. Las pistas, por tanto, lo dicen todo: el autodefinido “artista e investigador” tiene la curiosidad a flor de piel. Y ahora, gracias a la ayuda monetaria vía crowfunding, los billetes para capitalizar una Barbie –literalmente– como la gente. De modo que, ¡enhorabuena, mucha suerte, los mejores deseos! Y todo el abanico de saludos que las buenas –y saludables– iniciativas ameritan.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-8702-2014-03-14.html