Apuntes Psicología Social – Grupo – Enrique Pichón Rivière

Comparto apuntes de la materia “Teoría de los Grupos” del primer año de la carrera de Operador en Psicología Social.

TEORÍA DE LOS GRUPOS.

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Pichón inició su vida en Europa, y creció en el contexto del Chaco argentino. Este contraste marcó su vida y delineó su mirada teórica. EL encuentro contradictorio de estas dos culturas, y las características de su estructura familiar operaron como un desafío, alimentando su vocación humana y su necesidad de indagar.

Alrededor de 1.910, la familia se instala en un contexto particular, una zona semiselvática, en condiciones precarias, en medio de una plantación de algodón donde un grupo de indios de esa comunicad eran contratados como mano de obra. La lucha entre el blanco y el indio era característica de la época, los guaraníes eran prejuiciosamente considerados ladrones, agresivos y violadores mientras que los blancos eran vistos como hombres cultos y preparados para ejercer el poder. La experiencia de vida de Pichón, era totalmente diferente y opuesta, ya que los vivía como una comunidad pacífica y organizada, pero afectada por los prejuicios sociales y siendo víctimas de la exclusión y el maltrato.

Estos hechos direccionaron la mirada de Pichón Riviere hacia la población marginada, primero los indígenas, y más tarde ya dentro del ejercicio de su profesión de psiquiatra alrededor de la década del 40, su estancia en el Asilo de las Torres y el Hospicio de la Merced, lo pusieron nuevamente frente a este tema. El enfermo mental, como parte de las minorías, es mirado como “diferente”, peligroso y despojado de todo. La palabra del enfermo es desestimada por mentirosa y por ser una interpretación errónea de la realidad, sin embargo podemos pensar que así como en su relato el enfermo mental distorsiona la realidad (dado su padecimiento) también devela, denuncia y revela sobre el acontecer de su entorno.

Este prejuicio en la mirada hacia el diferente, obra como un obstáculo permanente en la comunicación entre los sujetos, y es aquí donde se anula y estanca la posibilidad de relación entre ellos. Pero esta situación prejuiciosa, no es una situación alojada en “la sociedad” sino en los pequeños grupos que la forman. La familia, la escuela, las fábricas y centros laborales o de descanso. El fenómeno de transculturación vivido por Pichón y los movimientos migratorios, fomentan esta situación, generando por parte del recién llegado, una adaptación pasiva basada en la identificación rápida con el entorno, o una más activa en un intento por ser parte pero sosteniendo la identidad propia y la cultura. Pero muchas veces “la enfermedad” o no adaptación es un resultado posible.

Enrique Pichón Riviere consideró a la familia como unidad básica de análisis, para pensar al interior de ella, las situaciones generales: la integración, la forma de comunicarse, la manera de enfermar y el trato para con los mismos. Los enfermos, al interior de un grupo familiar, solían ser internados y abandonados por sus familias. Alrededor del año 1.950 de unos 4.500 enfermos mentales alojados en el actual Hospital Borda, el 60% no recibían visita alguna de su entorno y del grupo de enfermeros que los atendían más de la mitad no estaban académicamente capacitados para la atención de la enfermedad mental, aunque sí contaban con una enorme fuerza de voluntad para hacerlo.

Podríamos evocar más experiencias en relación a la problemática de la marginación y la mirada de Pichón sobre ellas, pero nos adentraremos en la definición de GRUPO que él hace para descubrir en ella los elementos que marcaron la experiencia del autor.

Para la sociología el grupo es un objeto mirado desde afuera, poniendo el interés en la estructura (externa) del mismo. La psicología social a la que adherimos va a considerar al grupo desde su interioridad, como un espacio de interacción donde se despliega una dramática particular y donde los sujetos se mueven según sus matrices, entrelazándose a partir de las mismas.

Durante su residencia en el hospicio, y ante la problemática que se presentaba, Pichón pensó en una posible solución: el trabajo grupal, tomando como organizador la comunicación entre los integrantes heterogéneos del mismo, y la posibilidad de conocer sobre la enfermedad mental, conceptualizando sobre ella. Desde la experiencia, Pichón logra la comprensión de que ciertas condiciones de existencia condicionan a los sujetos, y que los sujetos no pueden ser comprendidos fuera de su cotidianidad.

Para Enrique Pichón Riviere un GRUPO es un
“Conjunto restringido de personas, que ligadas por constantes de tiempo y espacio y articuladas por su mutua relación interna se proponen, en forma explícita e implícita, la realización de una tarea que constituye su finalidad, interactuando a través de complejos mecanismos de asunción y adjudicación de roles”

La lectura de la definición nos pone delante del conjunto de conceptos fundamentales para la psicología social: Sujeto, tarea, mutua representación interna y roles.

Al mencionar al conjunto “restringido” Pichón no refiere a una condición numérica, sino a la posibilidad de interacción, es decir a la posibilidad de que entre los individuos se dé un intercambio no sólo de palabras y conceptos, sino de lograr la pertenencia a un determinado lugar. Así continúa la definición mencionando “constante de tiempo y espacio” que se relaciona con la el momento en que los integrantes del grupo comparten el cara a cara: un determinado día, a una determinada hora y por una cantidad de tiempo establecido.

Se da interacción en tanto se da un interjuego que se efectiviza cuando con la presencia de un sujeto y la respuesta del otro, y la posibilidad de anticiparla. El intercambio de mensajes permite afirmar la interacción, implica procesos de comunicación y vehiculiza el aprendizaje, en tanto promueve cambios internos en el sujeto.

Interesante son los planteos en relación a pensar la posibilidad de una trama vincular o campo de interacción entre quienes integran un grupo virtual. Marc Auge, define la posibilidad de los lugares y no lugares, refiriéndose a la existencia no sólo de lugares físicos sino también de …”espacios legitimados por un universo simbólico, un espacio que fija puntos de referencias que permite la identificación y la identidad relacional e histórica”… Así el sujeto se relaciona con otros, genera pertenencia y por medio de actos de locución (palabra escrita, entre otras posibilidades) se crea lo social, se intenta cambiar la realidad.

Pero no alcanza solamente con la presencia y/o la palabra, un elemento fundamental, organizador del grupo, es la posibilidad de internalización recíproca de los sujetos. La mutua representación interna es una operación psíquica por el cual cada uno de los integrantes ingresa al mundo interno de los otros sujetos, proceso que se dará de forma paulatina y sosteniéndose en la interacción que se dé entre las personas.

Pichón plantea que el “mundo interno” del sujeto es como un escenario donde se internalizan (se ubican) las representaciones de objetos y relaciones del mundo exterior. A partir de esta concepción las cosas de la realidad exterior, se escenifican en el interior de los sujetos, y luego a través de la conducta, las representaciones internas se representan exteriormente en los grupos a los que el sujeto pertenece, dando a los demás sujetos la posibilidad de internalizarlo también.

Podemos hablar de una estructura dialéctica, en la que se da un reconocimiento de sí y del otro, en un proceso en espiral, en el vínculo cada sujeto reconoce al otro como diferente de sí y articulándose en un relación permanente entre el mundo interno de cada sujeto y su contexto. Así el YO se transformará en un NOSOTROS, y va apareciendo la pertenencia, caracterizada por el sentimiento de integrar el grupo, de identificarse con los acontecimientos del grupo.

Otro elemento central de la conceptualización es “la tarea” que el grupo se propone de manera implícita y explícita. La tarea está dada por aquellas serie de acciones que el sujeto realiza para llegar al objetivo o meta que se propone, la misma es una situación dialéctica entre necesidad y satisfacción.

La tarea es proceso de interacción, dentro de un sistema donde los integrantes buscan cumplir un objetivo y satisfacer una necesidad. La tarea explícita es una función específica, cuando los integrantes están inmersos en el aprendizaje formal, propiamente dicho (en el caso de la carrera que los convoca) Al mismo tiempo subyace otra tarea, la implícita, que son aquellas acciones que están orientadas a la construcción del grupo como tal, es decir que permiten la formación de una trama vincular entre los integrantes, condición para que la tarea explícita puedan concretarse.

El grupo tiene, entonces, dos tareas: la explícita, que se relaciona con lo expresado o propuesto, llegar al objetivo final, en este caso “formarse como operadores en psicología social”. Y la tarea implícita que se relaciona con la conformación del grupo y la construcción de la trama vincular.

Queda mencionar entonces los complejos mecanismos de adjudicación y asunción de roles, los roles refieren en primera instancia, al lugar que cada integrante toma en la dinámica grupal. Los mismos se configuran en el cruce entre la verticalidad del sujeto, y la horizontalidad del grupo, en el entrecruzamiento con la situación actual (transversalidad). Es un proceso inconsciente que se da al interior del grupo, durante su dinámica.

Sin embargo, la cuestión del desempeño es decir, del lugar que cada sujeto toma o función que cumple hace referencia al concepto de “status”. Los roles son “situacionales”, es decir dependen de la dinámica del momento, de un aquí y ahora, en relación con la tarea que se cumple.

El grupo es un escenario donde se adjudican y asumen roles que pertenecen al grupo interno, o escena, de cada integrante. Pero también se ponen en juego escenas de situaciones sociales. En la dramatización de esas escenas cada sujeto ocupa un rol de la situación grupal.
Asume un rol, aquel que adopta un comportamiento similar al de los personajes de su escena interna. Y lo adjudica aquel que le atribuye a otro un comportamiento tal como el de algún personaje de dicha escena. Recordemos que este mecanismo es inconsciente, y se da en una relación de complementariedad. Yo te adjudico un rol y asumo el que lo complementa: Vos me proteges y yo soy tu protegido.

Conocer, deconstruir y volver a construir el concepto de GRUPO de Enrique Pichón Riviere, nos invita una vez más a pensar en la concepción de sujeto pichoniano, quien en el interjuego entre necesidad y satisfacción, fundante de toda tarea y del aprendizaje, será definido como sujeto activo, de la acción situándolo a partir de las tareas que resuelve, en su dimensión histórica, a partir de su cotidianidad.

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Apuntes Psicología Social – Grupo

Comparto un apunte de la materia “Teoría de los Grupos” de Primer Año de la carrera de Operador en Psicología Social.

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TEORÍA DE LOS GRUPOS:

El recorrido teórico que iniciaremos tiene como objetivo conocer el significado del vocablo GRUPO, no sólo desde lo etimológico, sino también en cuanto a la carga de significación que fue tomando, en estricta relación con el contexto histórico social.

Cabe mencionar que el vocablo GRUPO es un término relativamente moderno, ya que en la antigüedad no se conoce un concepto que lo referencie y tampoco se manifiesta la necesidad de mencionarlo, de ponerle un nombre. No se da esto por la “no existencia” de situaciones colectivas o de grupo, sino por la invisibilidad con que se revestía a la situación.

Podemos pensar entonces que los pequeños grupos o colectivos no tenían la suficiente relevancia como para formar parte de la producción de representaciones del mundo social, es decir no merecían un nombre y su significación.

Tanto el término francés GROUPE como el castellano GRUPO, derivan del italiano GROPPO o GRUPPO, que hace referencia a un “conjunto de personas esculpidas o pintadas”. Tiempo después, se lo reconoce como “reunión de personas”, y con este significado se incorpora al lenguaje coloquial.

El GROPPO SCULTÓRICO refiere a las esculturas que durante la época medieval se mostraban adheridas, integradas al edificio y que a partir del Renacimiento cobran volumen, se separan de los mismos y pueden ser apreciadas caminando a su alrededor, cobrando sentido como conjunto y no de manera aislada.

El término GROPPO, podría derivar del antigua provenzal GROP, que significa NUDO, y del término germano KRUPPA como masa redondeada, aludiendo a la forma CIRCULAR.

Estas significaciones están presentes en la reflexión actual sobre lo grupal. NUDO puede remitir al grado de cohesión entre los miembros de un grupo, y podemos plantear un interrogante, que nos ayude en la elaboración de esta idea: ¿Qué anudamientos o desanudamientos se organizan al interior de un conjunto de personas?

La masa redondeada porta la idea de círculo, en sentido de reunión de personas y una particular estructuración de los intercambios entre ellas. Desde las tradiciones más antiguas, esta forma de ubicación es incorparada y pensada cuando los hombres se pueden pensar “a igual distancia de Dios”.

El GROPPO aparece en el renacimiento, momento de cambios políticos, económicos y sociales; momentos en que va tomando forma, haciéndose lugar las prefiguraciones del INDIVIDUO. También se produce un proceso de transformación que modifica los grandes agrupamientos de la sociedad feudal hasta la conformación de la familia nuclear moderna. Ya con la llegada de la sociedad industrial, surge la temática de la identidad personal, las diferenciaciones entre lo público y la privado y un cambio fundamental en la vida cotidiana, la consideración del libre albedrío y la felicidad personal.

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Vectores del Cono Invertido

Cono Invertido

El Grupo Operativo, tal como le hemos descripto, es una técnica, un dispositivo que Pichón usa para denominar a los grupos que nacen en un ambiente de “tarea concreta”.

Alrededor de 1.945 ante el cese total del personal de enfermería del hospicio, Pichón se encuentra ante una situación determinada, una necesidad que requirió de una solución alternativa y operativa, que él mismo piensa al interior de una situación grupal. El grupo operativo.

Los mismos se describen como grupos centrado en la tarea, ya que implementarlos es poner la mirada en la relación “sujeto – grupo”, verticalidad y horizontalidad, dando así lugar central al “proceso” del grupo en relación a la TAREA. La técnica apunta a posibilitar un “aprendizaje” de carácter grupal, a partir del aprendizaje personal, lo que podría ser pensado también en forma inversa. Esta posibilidad de pensamiento nos permite definir al aprendizaje, al desarrollo de la tarea en el ámbito del grupo operativo, como una relación dialéctica mutuamente modificante de los integrantes del grupo entre sí , en una praxis permanente en relación con el medio: el grupo.

En qué consiste la técnica del grupo operativo? en hacer explícito, lo implícito. En trabajar desde lo manifiesto para llegar a lo latente, en el acontecer de un grupo en cuestión; a partir del movimiento espiralado que se produce en la dinámica, en el proceso.

Es la tarea, entonces, el abordaje del objeto de conocimiento de manera explícita, el entendimiento de la teoría previa expuesta antes de la reunión grupal, durante el cual se presentaran ciertas dificultades. Las mismas se relacionan con la comunicación y en cuanto a la manera de abordaje de dicho objeto. Estos obstáculos que emergen de lo teórico propiamente dicho, son los obstáculos epistemofílicos, que ponen de manifiesto lo que Pichón llamó “miedos básicos”.

Los obstáculos se manifiestan como una “resistencia” al cambio, una negación ante la nueva propuesta de aprendizaje, y transformación. Siendo nuestros objetivos, como profesionales de la psicología social, ser promotores del cambio, es que la implementación del dispositivo, del grupo operativo, habilitará la posibilidad de hacer explícitos los miedos y proponer retrabajar sobre ellos para superarlos.

Pensar el por qué de estas resistencias que aparecen ante la nueva situación de aprendizaje, es pensar “Qué significa el cambio” para cada uno de nosotros como sujetos. Los miedos básicos, son dos, el miedo a la pérdida y el miedo al ataque. La aparición de una nueva posibilidad, de una situación que desconocemos por poco cotidiana o innovadora, genera en cada uno de nosotros: el miedo a la “perdida” está relacionado con el temor a la pérdida de los instrumentos, las formas, conocidos que tenemos y utilizamos para ver y conocer la realidad. Con estos instrumentos nos sentimos seguros y capaces de continuar en nuestro aprendizaje.

El miedo al “ataque” proviene de los sentimientos de temor que se producen ante la des instrumentación vivida, la vulnerabilidad se acentúa ante la posibilidad de ser atacado por lo desconocido, quedando sin posibilidades de adaptación.

El miedo a la pérdida es el sentimiento de angustia por las herramientas que se pierden, el temor al ataque, el sentimiento de sentirse indefenso ante lo nuevo del medio: la tarea, resolver las situaciones estereotipadas (fijas, repetidas) que surgen y se intensifican ante la situación de aprendizaje. Nos enfrentamos con algo nuevo que hay que aprender, lo que implica que algo hay que abandonar. Cuando se está en el proceso de aprendizaje, surgen los obstáculos epistemofílicos, en relación a lo inconsciente, a aquello que está latente y sólo se manifiesta ante lo explícito, la tarea de reelaboración de conceptos teóricos.

En la dinámica grupal, contribuyen a la tarea todos los que están comprometidos en el grupo, cada uno desde su experiencia personal, por su forma de ser y la interrelación que se da ante ellos, se logra en un momento dado un pasaje de la situación estancada, de miedos, a la etapa de movimiento o dialéctica.

En ese movimiento dialéctico de indagación y esclarecimiento es que se puede avanzar de lo explícito a lo implícito. Lo explícito es lo que vemos, lo manifiesto y a partir de ello es posible pensar y trabajar, para llegar a lo latente, lo implícito. En este lugar implícito se encuentran los miedos básicos que operan como resistencia.

A partir de sus experiencias grupales, Enrique Pichón Riviere, observa la presencia de ciertos fenómenos, o situaciones redundantes. Al ordenar y repensar los mismos, surge lo que conocemos como es “esquema del cono invertido”. Que constituye una escala de evaluación de la interacción, del proceso grupal en un momento determinado, en un aquí y ahora. Este método de evaluación es operativo porque posibilita la evaluación del proceso para evaluar el aprendizaje, es decir dar cuenta de los cambios, las modificaciones cualitativas, en relación a la forma de vincularse de los sujetos del grupo.

Este esquema es representado por un cono invertido recorrido en su interior por una espiral, y atravesado por los siete vectores descriptos por Pichón. Los vectores son un concepto que la psicología toma de la matemática y la física, utilizado para representar las fuerzas con una dirección, un sentido y una intensidad. Se puede pensar que el cono es la representación de un campo de acción, donde a partir de las variables de análisis que son los vectores, es posible dar cuenta de cómo circula el intercambio entre los sujetos, y pensar tácticas de acción futura.

Este esquema puede aplicarse en relación a cualquier situación grupal, donde la evaluación de la interacción es importante y valiosa para pensar una estrategia de acción, para acompañar e incentivar el aprendizaje, o apropiación instrumental de la realidad para transformarla.

Los vectores que Pichón describe son: la afiliación, la pertenencia, cooperación, comunicación, aprendizaje, cooperación y telé. Los vectores están ordenados de manera tal que aparecen en forma cronológica y continuada, aunque no continua, pero sí en relación dialéctica.

En la materia Psicología Social, trabajamos sobre la comunicación y el aprendizaje, aquí desarrollaremos aquellos que marcan las diferencias en el estar en el grupo, por parte de los sujetos en cuanto al proceso del grupo.

AFILIACIÓN – PERTENENCIA:

Podemos definirlos en cuanto al “grado de ligazón que los integrantes tienen entre sí y con la tarea”. Es decir hacer referencia a la cohesión grupal.

Si recordamos los conceptos de serie y grupo, descriptos por J.P.Sartre, podremos decir que la afiliación se da en los momentos en que los sujetos aun se consideran “no” significativos entre ellos, la afiliación corresponde a un incipiente sentimiento de pertenencia, y va desde el momento de alteridad hasta la instancia en que algo de la identificación aparece aunque aun de bajo compromiso. Los otros no son totalmente indiferentes, pero todavía no son particularmente significativos.

Podríamos ejemplificar este vector, pensando en el momento en que un sujeto se “afilia” a un club de futbol donde comienza a asistir periódicamente. En un primer momento desea asistir, lo hace con cierta distancia, tratando de reconocer el lugar y a los demás asistentes, poco a poco logrará ir reconociéndolos por sus nombres o su desempeño y comenzará a sentir el deseo de asistir y ser parte del grupo con el que se identifica.

Si fuera posible utilizar una escala para medir estos vectores, la afiliación correspondería al “cero” como ausencia total de relación entre los integrantes. Así esta escala llegará a su punto máximo cuando el grupo se observa en estado de “aglutinamiento” e indiscriminación.

Siguiendo esta línea, la pertenencia implica un grado mayor de cohesión, de identificación con los otros. El objetivo es que los sujetos sean capaces de integrarse al grupo, planificar las acciones para concretar la tarea, ser parte del proceso grupal.

Podríamos pensar la pertenencia en etapas en relación a los organizadores grupales Tarea y Mutua representación interna. En la primera etapa, el grupo es vivenciado como impacto, por la co-presencia de la mirada de los otros. La situación de desconocimiento produce un elevado nivel de desconfianza, provocando resistencias que se manifiestan como imposibilidades de comunicarse, de parálisis o disociación como mecanismos para controlar la ansiedad. Es una etapa de autocentramiento, es decir el sujeto se encuentra mirándose a sí mismo y vive al grupo como preexistente, es decir como una “formación” previa a su llegada, sin sentirse parte del proceso de construirlo. La mutua representación interna, aun no existe y los roles no son claros, salvo la presencia del líder.

Una segunda etapa, se caracteriza por el inicio de la integración, donde la situación grupal es más conocida y los acercamientos se dan por subgrupos, hay mayor familiaridad entre los sujetos y comienzan a gestarse alianzas. Los mecanismos de control aún se observan, de manera menos extrema, y tomando la forma de enunciación de reglas o normas de funcionamiento. Si bien en la etapa anterior las necesidades son comunes (no en común, con los otros) es en esta instancia donde pueden ser escuchadas las necesidades del otro y registradas por lo menos como parecidas a las propias.

Todo esto pone de manifiesto cierta cohesión mayor, se vislumbra la “ilusión grupal” expresado en cierta euforia y con frases como “estamos muy bien en este grupo” “somos el mejor grupo” etc. Surge la posibilidad de un proyecto grupal, aumenta el compromiso y la autonomía, los sujetos del grupo van reconociendo sus potencialidades y limitaciones y así va conformándose la mutua representación interna.

La tercera etapa, a partir de la interacción sostenida, es el momento del fortalecimiento del proceso, y a partir del proyecto dar cuenta y trabajar sobre la “finitud” del grupo. Hay una imagen grupal de cada uno “síntesis policéntrica”, las necesidades han sido puestas en común, son necesidades compartidas y la tarea redefinida y asumida desde el mayor compromiso y protagonizada por los integrantes.

Podemos afirmar que junto con la integración se debe producir la desilusión y posibilitar un proceso de discriminación en el que cada uno se reconozca como sujeto portador de características diferentes, que en pos del aprendizaje logrado podrá llevarse consigo al momento que el tiempo grupal llegue a su fin.

COOPERACIÓN:

El aporte individual hecho a la tarea grupal, consiste en una contribución que se establece sobre la base de roles diferenciados.

En el planteo tradicional de la formación, hay un grupo o un sujeto que enseña y un grupo que aprende. La utilización de la técnica de Grupos operativos, propone desterrar esta dicotomía para asumir otro planteamiento del proceso de enseñar-aprender. Este reajuste en la manera de encarar la situación genera miedos y ansiedades que obstaculizan la tarea. Desde la psicología social apuntamos al proceso de aprendizaje mutuo y recíproco, a la relación dialéctica entre los sujetos desde el cual cada integrante puede reconocerse en sus conocimientos simples, para conformar juntos el pensamiento complejo como construcción científica. Es un punto clave, aquel en el que es posible admitir que “no sabemos”, sea desde los integrantes o desde el equipo, es manifestación de la posibilidad de renuncia a la omnipotencia del saberlo todo y reducción del narcisismo. Es la adopción de una actitud de indagación y de reconocimientos de los otros como importantes en mi proceso.

Lo importante en el camino del conocimiento y proceso grupal no es disponer de toda la información en relación al contenido temático o académico, sino poseer instrumentos para resolver los problemas propios de la interacción en el campo dinámicos de los grupos. Ante esta falta la interacción y COOPERACIÓN entre los sujetos permitirá aprehender esta instrumentación a partir de los aportes de cada uno y la construcción de una síntesis grupal, en intercambios problematizadores y no dilemáticos.

PERTINENCIA:

Consiste en la posibilidad de que el sujeto se centre e incluya en la tarea prescripta, y en el esclarecimiento de la misma. Esta situación es posible cuando los integrantes dan cuenta de un sentimiento de utilidad, y de centralidad sobre el trabajo a realizar de manera colectiva y cooperante.

La pertinencia será posible cuando la pertenencia y la cooperación se instalen, reconociéndola como parte necesaria del proceso de aprendizaje, vehiculizado por la comunicación. El código común en proceso de construcción o ajuste, da cuenta de la interrelación de los vectores al interior del acontecer del grupo.

TELÉ:

Es un término que Pichón Riviere toma de la conceptualización de Jacob Moreno, que expresa la disposición positiva o negativa para trabajar con cada miembro del grupo. Asi va generándose el “clima” grupal y se fundan los fenómenos transferenciales, que operan entre los integrantes en relación al equipo de coordinación. Uno de los objetivos del dispositivo es que cada integrante pueda hacerse cargo de las situaciones transferenciales que se tejen y sus efectos.

No debe confundirse la telé con la cooperación, la primera es una predisposición, ligada la primera impresión que el otro produce en mí. Mientras que la cooperación es el aporte efectivo para la concreción de la tarea. Aunque es válido destacar que si se produce la telé negativa la tarea se verá obstaculizada. Sin embargo una telé positiva, no garantiza un mejor rendimiento grupal, ya que el clima afectivo y cordial que ésta instituye, alberga y coexiste con las ansiedades y los miedos que también se manifiestan como resistencias.

Además de estos vectores Pichón describe la presencia de otros “universales grupales” o situaciones universales que rigen la vida de los grupos, y se tornaran operativos cuando, desde el equipo de coordinación, puedan ser captados, puestos a trabajar y pensados para la realización del proyecto grupal.

Fabiana Rodriguez.