El Sabor Popular – Documental Viajero sobre pequeñas historias alrededor de la comida

El Sabor Popular – documental viajero sobre pequeñas historias alrededor de la comida, investiga 5 de los ingredientes más utilizados en la cocina global: Ají, Arroz, Papa, Tomate y Trigo. Fueron seleccionados por su valor histórico y cultural, dentro de los ingredientes que más se producen y consumen a nivel mundial, funcionarán como hilo conductor y determinarán el recorrido del documental.

La Papa vinculará Perú con Rusia, el Arroz, China con Ecuador; el Ají nos llevará de México a India; el Trigo de Egipto a Argentina; y el Tomate, de Centroamérica a Italia.

Visitá nuestra página: https://elsaborpopular.com/

En la investigación se establecerán contrapuntos entre los lugares donde son originarios estos alimentos y en donde son utilizados actualmente. Entrevistaremos a especialistas e idóneos de la gastronomía, así también como a gente común, como nosotros, y sus relatos serán el corazón del documental.

Aunque tenemos una ruta tentativa, éstos no serán los únicos destinos a visitar, ya que el recorrido se irá redibujando conforme avance la investigación y el desarrollo del documental. Salimos desde Ushuaia, “Fin del Mundo”, en búsqueda de los orígenes de la cocina tradicional.

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Debés viajar para comprobar que algo existe de verdad: la montaña irreal que estuvo 100 años en los mapas

Comparto una nota de http://www.diariodelviajero.com

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Una de las razones que deben propulsar nuestros viajes, entre tantas otras, es la mera consignación de que lo que nos contaron es real. A veces, para demostrarnos que lo contado era exagerado (cuántas veces hemos descubierto que tal o cual lugar no era para tanto); otras veces para descubrir rincones de los que nadie habló. También para desmontar mitos o estereotipos (¿de verdad alguien que ha viajado al sur de Alemania puede afirmar que los alemanes son cuadriculados?).

Y en ocasiones, también, para descubrir sencillamente que lo que nos dijeron no está allí realmente. Que la gente repetía como loros porque nadie viajaba allí a comprobarlo.

Mapas que dicen mentiras

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De hecho, hay viajeros que se dedican a visitar lugares que en los mapas sí figuran, pero en el mundo real no existen. No se trata de errores de los mapas, al menos no son errores deliberados, sino pequeños gazapos que las editoriales que publican mapas introducen a fin de demostrar que otra editorial les ha copiado literalmente el contenido, incluyendo el gazapo, frente a un tribunal. Se llaman Trap Streets (calles trampa).

Los errores son mínimos, lo suficientemente pequeños como para no molestar a los usuarios. Un callejón que no existe, por ejemplo. O introduciendo unas curvas en una calle que no existen en la realidad. O dibujando un carril estrecho para una calle que en realidad es importante. O alterando algún nombre de la calle.

Si queréis visitar alguna calle trampa en España, el caso más célebre está en La Rioja. Tanto en Google Earth como en Google Maps, en el término municipal de Alfaro, aparece una población llamada Eixt. Sin embargo, que no se os ocurra acercaros hasta allí. En realidad, Eixt no existe (irónicamente su nombre casi puede leerse como «Existe»).

En Alemania también podéis encontrar muchas calles trampa. Sólo en Zeuthen, se reflejan cuatro calles que en realidad no existen (Wiesenstrasse, Adolph-Menzel-Ring, Otto-Nagel-Allee, Max-Liebermann-Strasse y Otto-Dix-Ring). Estas calles aparecen dibujadas en el interior de un bosque. Las calles reales, sin embargo, están más al norte.

Pero esto son minucias. Si realmente queréis ver (o no ver) algo grande deberéis ir a África. Imaginad toda una cordillera montañosa de mentira.

Las lengendarias montañas Kong

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En 1798, el cartógrafo inglés James Rennell inventó una cordillera entera de montañas que se extendía nada menos que miles de kilómetros en África occidental, de oeste a este desde la actual Nigeria hasta Sierra Leona. Una barrera que tiró para atrás a muchos exploradores europeos de la época. Las bautizó montañas Kong.

Lo más curioso es que tales montañas imaginarias se creyeron reales durante más de cien años. Hasta que un aventurero francés llamado Louis-Gustave Binger decidió ir a visitarlas por sí mismo. ¿Cómo es posible que el engaño durara tanto tiempo? En primer lugar, porque la gente viajaba poco… ahí reside la magia de viajar, en parte. Y, en segundo lugar, a causa de la falacia de autoridad: Rennell fue uno de los fundadores de la mítica Royal Geographical Society, de la que ya os hablé en otra ocasión en Conoce los secretos del mayor santuario de aventureros y viajeros de la historia (cuyo presidente es un famoso humorista). Abunda en ello Simon Garfield en su libro En el mapa:

Los especialistas estadounidenses Thomas Bassett y Philip Porter han identificado cuarenta mapas que muestran las montañas de Kong en distintas fases de desarrollo desde 1798 hasta 1892, llegando a formar una cordillera del tamaño de un estado pequeño africano. Ante la falta de testimonios que desmintieran su existencia, los cartógrafos se fueron copiando unos a otros, eso está claro. Pero el hecho de que algunas de las representaciones más convincentes de las montañas Kong aparecieran en los mapas muchos años después de que los hermanos Lander confirmaran que el Níger desembocaba en el golfo de Guinea ponía en entredicho la teoría de que habíamos entrado en una nueva era científica.

Hoy en día, los mapas son un poco más fiables, aunque todavía contienen imprecisiones (deliberadas o no), e incluso errores de bulto, como el reciente descubrimiento de que una isla del Pacífico Sur llamada Sandy no existe a pesar de que igura en mapas de hasta el año 2000.

Leer libros de viajes está bien para conocer la idiosincrasia de un lugar a través de los ojos de un viajero particular. Las guías de viajes son meras consignaciones de sitios célebres porque un grupo suficiente de gente ha decidido que sea así. Viajar por un mismo, con la mirada lo más clara y escrutadora posible, permite anular un poco, aunque solo sea un poco, todas las dioptrías propiciadas por lo anteriormente enumerado.

Viajad por vosotros mismos siempre. Viajad. Vuestra experiencia sensible vale más que lo referido por mil mapas, mil libros y mil habladurías. Viajad para derribar miedos y manías. Viajad por todo eso, y porque resulta tremendamente divertido.

Fuente: http://www.diariodelviajero.com/cajon-de-sastre/debeis-viajar-para-comprobar-que-algo-existe-de-verdad-la-montana-irreal-que-estuvo-100-anos-en-los-mapas?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+diariodelviajero+%28Diario+del+viajero%29

¿Te atrevés a soñar?

Comparto un video publicado en el Blog Urielarte

Fuente: http://urielarte.wordpress.com/2013/11/12/todo-depende-de-lo-que-tu-creas-te-atreves-a-sonar/

El peor viaje del mundo… para buscar un pájaro bobo

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La historia de los viajes está llena de malas decisiones que, finalmente, han conducido a desastres de proporciones casi bíblicas. A veces a nivel colectivo, otras a nivel individual. Como el hundimiento del Titanic, o la expedición que decidió comerse a sus perros husky.

Pero probablemente el peor viaje de todos los tiempos sea la expedición llevada a cabo por tres hombres para encontrar especímenes de huevos de pájaro bobo emperador, allá por el 1911. Dichos hombres fueron Edward Wilson, Apsley Cherry-Garrard y “Birdie” Bowers. No en vano, el relato fue recogido en un libro titulado precisamente El peor viaje del mundo, editado en 2007 por Ediciones B, cuyo autor fue Cherry-Garrard.

En un agotador recorrido de ida y vuelta, de 214 km y 19 días de duración, a través de la oscuridad y las ventiscas del invierno antártico, desde el cabo Evans hasta el cabo Crozier, y retorno, los tres vivieron una experiencia que difícilmente olvidarían.

El viaje lo llevaban a cabo a temperaturas de hasta -60 ºC. Esa temperatura parece increíblemente baja, pero os garantizo que tratar de caminar cuando el mercurio ha bajado tanto es como reanimar un muerto. Para que os hagáis una idea, durante la noche los expedicionarios llegaban a temblar de una forma tan exagerada que temían que sus huesos se pudieran romper.

¿Valía la pena tamaño esfuerzo por un puñado de huevos? Bien, los pájaros bobos son preciosos, y francamente espectaculares en algunas de sus capacidades: pueden sumergirse hasta 250 metros y permanecer bajo el agua hasta 18 minutos. También se reproduce en un ambiente más frío que el de cualquier otra especie de ave: la temperatura ambiente es de -20 °C de media y puede llegar a -40 °C, y la velocidad del viento puede alcanzar los 144 km/h. El propio Apsley Cherry-Garrard admitiría más tarde: «En términos generales, no creo que haya nadie en la Tierra que lo pase peor que un pingüino emperador». Las principales colonias de cría están localizadas en cabo Washington (20 000–25 000 parejas), isla Coulman en Tierra Victoria (aproximadamente 22 000 parejas), bahía de Halley, Tierra de Coats (14 300–31 400 parejas) y la bahía Atka en la Tierra de la Reina Maud (16 000 parejas).

Pero la idea de Wilson iba más allá: creía que gracias a esos especímenes podría esclarecer que los pájaros bobos o pingüinos eran una especie de eslabón perdido entre los reptiles y las aves (actualmente se sostiene que las aves descienden de los dinosaurios).

Los expedicionarios, sin embargo, se encontraron con una desagradable sorpresa al encontrar al fin los huevos: que los machos eran los que los incubaban, tal y como explica Ian Crofton en La historia de la ciencia sin los trozos aburridos:

Y que algunos machos que no tenían huevo que incubar estaban tan desesperados para cumplir con su papel que modelaban burujos de hielo en unas formas ovoideas groseras, y se posaban sobre ellos. Después de haber recolectado tres huevos, los hombres retornaron a cabo Evans, pero apenas estaban vivos cuando consiguieron llegar al campamento base.

Wilson y Bowers, durante la misma expedición, se acabaron uniendo al viaje del capitán Scott al Polo Sur, pero murieron congelados. Sólo sobrevivió Cherry-Garrard que, al regresar a Londres para entregar sus tres huevos de pájaro bobo al Museo de Historia Natural, tuvo aún que soportar otro traspiés.

Le preguntaron: ¿quién es usted? ¿Qué quiere? Esto no es una tienda de huevos. Después le dejaron que esperara durante horas hasta que alguien se pudo molestar para darle un recibo. Y es que la biología había cambiado. Wilson había basado su corazonada en la doctrina de Ernst Haeckel de 1866 según la cual “la ontogenia recapitula la filogenia”, es decir, el desarrollo embrionario de un individuo recapitula el desarrollo evolutivo de su especie. Dicha teoría había caído en descrédito; además, a Cherry-Garrard se le dijo que los huevos añadían poca cosa a la embriología de los pájaros bobos que el museo ya conocía.

Fuente: http://www.diariodelviajero.com/libros-de-viajes/el-peor-viaje-del-mundo-para-buscar-un-pajaro-bobo

Transmongoliano, vídeo de un viaje en tren de 7.500 kilómetros

259669004_573c887486_zHay algunos viajes que forman parte de los sueños de muchas personas. Nombres como el Transmongoliano infunden respeto, anhelos, emociones o, lo que es lo mismo, ganas de dejarlo todo y emprender una aventura que cambiará tu vida.

Rubén y Cristina de Factoría se dejaron seducir por los cantos de sirena de este gran viaje en tren y se animaron a recorrer los más de 7.500 kilómetros que separan Pekín de Moscú pasando por Mongolia.

Lo mejor de todo es que se animaron a filmar gran parte del Transmongoliano y gracias a ello han elaborado este precioso vídeo que resume en pocos minutos un viaje que marca a muchas personas.

Imaginad la de anécdotas y experiencias que se pueden acumular en tantos días recorriendo países con culturas tan diferentes como China, Mongolia y Rusia.

No se me ocurre ninguna forma mejor de empezar un viernes, disfrutando del mítico Transmongoliano y de un vídeo con el que emprendemos un viaje en tren de 7.500 kilómetros.

Fuente: http://www.diariodelviajero.com/videos/transmongoliano-video-de-un-viaje-en-tren-de-7-500-kilometros

Instrucciones para abandonar tu vida y viajar para siempre

Comparto una nota muy interesante:

A veces, después de levantarte una y otra vez para acudir a tu puesto laboral, la vida parece una fotocopia de una fotocopia, grisácea y rutinaria. Y entonces uno se abisma en el fondo de pantalla de Windows o en una fotografía de postal que muestra un paisaje exótico, todo arenas blancas y océanos turquesas, y se pregunta: ¿qué estoy haciendo con mi vida?

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Tal vez abandonar tu actual vida y dedicarte a vivir viajando no es tan descabellado como parece. De hecho, hay varios libros en el mercado que te invitan a ello, explicándonte formas de trabajar viajando o viajar trabajando, como La semana laboral de cuatro horas de Timothy Ferriss. Los periplos de Albert Casals, del que os hablé otro día, también son un buen exponente sobre que, si queremos, viajar no cuesta tanto dinero como creemos. Incluso puede ser gratis.

Dicen que el turista sabe adónde va y no recuerda nada, mientras que el viajero no sabe adónde va, pero se acuerda de todo. Hay otro grupo de personas que han dado un paso más allá. No viven para viajar, sino que viajan para vivir.

Han optado por un estilo de vida nómada en el sentido más moderno de la palabra. Tienen necesidades muy básicas y, con la ayuda de libros, publicaciones, fotos y patrocinadores, subsisten mientras se dedican a conocer el mundo. Son exploradores del siglo XXI que han optado por viajar como estilo de vida. El mundo es su patria.

Grandes viajeros vitales

Entre los españoles, quizá el viajero más conocido sea Jorge Vázquez. Ha conocido 765 territorios (según mostraveledpeople.com habría 872 territorios). En este grupo reducido se pueden citar algunas figuras míticas, como el alemán Heinz Stücke. Nacido en 1940, a los 22 años cogió la bicicleta y dijo a sus padres que se iba a Tokio a ver los Juegos Olímpicos de 1964. Llegó a Japón en 1971, aún no ha regresado a su país y ha recorrido medio millón de kilómetros.

Por supuesto, viajar para vivir de otro modo no es la única solución a las zozobras del ser humano. Pero es un privilegio que sólo nosotros, en el mundo occidental, podemos disfrutar: disponemos de dinero, podemos contar con tiempo libre, nos han concedido un pasaporte, poseemos información exhaustiva, una moneda fuerte y está a nuestro alcance hablar con nuestros familiares y amigos que dejamos atrás. Así pues, viajar por todo el mundo es una manera como cualquier otra de reafirmar las propias creencias y conocerse a uno mismo. Viajando se es dueño de tu destino, estás más desconectado del sistema y de las rutinas laborales o sociales del lugar de origen, así como los lastres culturales o ideológicos. También debes adaptarte al ritmo de cada sitio, aprendiendo sobre los demás y sobre ti mismo, hablando idiomas, hibridando culturas, distintas maneras de subsistir, trabajando en cosas que no sabías que existían, disfrutando de la gastronomía local…

Un servicio que varios viajeros usan para hospedarse gratuitamente en cualquier lugar del mundo (que yo mismo puedo certificar que funciona con una asombrosa eficacia) es Couchsurfing, un servicio de hospitalidad online que permite pernoctar y conocer gente nueva a cambio de nada. Al registrarse en el servicio Couchsurfing, los miembros pueden localizar contactos en los lugares donde viajen y quedarse en sus sofás, así como también pueden hospedar a viajeros de cualquier parte del mundo. En mayo del 2011, el Couchsurfing ha alcanzado 2.767.610 miembros en todo el mundo, que ofrecen alojamiento gratis y asistencia durante los viajes.

La ciencia lo confirma

A raíz de los últimos descubrimientos científicos, también sabemos que la filosofía de viaje y vida que aquí se postula también es una fuente neta de felicidad. Por ejemplo, diversos estudios científicos avalan que las posesiones o el dinero producen ratios de felicidad inferiores a la acumulación de experiencias: los objetos adquiridos tienden a devaluarse con el tiempo, pero las experiencias (viajes, aventuras, amigos, etc.) continúan aportándonos un flujo ascendente de felicidad porque el cerebro, con el tiempo, tiende a olvidar los aspectos negativos de la experiencia, haciendo prevalecer los positivos.

Vivir experiencias dispares y cierto grado de incertidumbre sobre el futuro también produce una ralentización del tiempo, es decir, se experimenta una vida más larga: 1 mes equivale a 1 año (movimiento TimeHack).

Tecnología

En sentido estricto, esto no es un manual de instrucciones para escapar, aunque probablemente contenga muchos detalles que el lector desconocerá y que le servirán como guía si algún día decide escapar. Es más bien una experiencia compartida y cómplice de la decisión que han tomado muchas otras personas. Una experiencia individual, una solución como otra cualquiera, ni mejor ni peor que otras.

Una solución que, ahora, más que nunca, es más fácil. Sobre todo gracias a la tecnología. Hoy en día existen medios y tecnología para vivir de forma nómada que hace sólo diez años no existía. Por primera vez en la historia, escaparse es más fácil que nunca.

Por ejemplo, disponemos de un Conversor muy práctico y rápido para saber cuánto vale cada divisa en tiempo real. Couchsurfing, que, como ya se ha dicho, es una página de contactos de personas dispuestas a acoger viajeros de forma gratuita. A cambio, sólo quieren compañía, practicar idiomas y que se les cuenten aventuras. Skype para hablar con familia y amigos. GoogleMaps o el GPS del Smartphone para no perderse. Un sitio que contiene el programa budgetcalculator, que hace estimaciones de cuánto costaría el viaje según los países que se quieren visitar y la duración de la estancia. Ya hay muchas personas que lo están haciendo, incluso hay circuitos establecidos, rutas de nómadas que viajan para vivir, redes sociales que fomentan el contacto entre este tipo de viajeros, etc.

Hazlo

Mucha gente sueña con viajar, con escapar, con cambiar de vida, con ver otras vidas, con llegar al horizonte y contemplar qué hay más allá: ¿esto es todo? ¿El resto de mi vida será así? Los libros de viajes y los cada vez más ubicuos programas de televisión sobre personas que han decidido emigrar triunfan precisamente porque nos permiten ilusionarnos con lo que hay más allá, nos enseñan que el mundo uno no se lo acaba, porque el mundo es muy grande. Es algo que está en la punta de la lengua de todos. Sólo hay que hacerlo, aunque te equivoques.

Esta es tu vida • Haz lo que amas, y hazlo a menudo • Si no te gusta algo, cámbialo • Si no te gusta tu trabajo, déjalo • Si no tienes tiempo suficiente, deja de ver la tv • Si estás buscando al amor de tu vida, detente; te estará esperando cuando comiences a hacer las cosas que te gustan • Deja de analizar, la vida es sencilla • Todas las emociones son bonitas • Cuando comas, aprecia cada pequeño mordisco • Abre tu mente, tus brazos y tu corazón a cosas nuevas y a la gente, nuestras diferencias nos unen • Pregunta a la próxima persona que veas cual es su pasión y comparte tu sueño con ella • Viaja a menudo; perderte te ayudará a encontrarte a ti mismo • Algunas oportunidades sólo llegan una vez, aprovéchalas • La vida se trata de la gente que conoces y las cosas que creas con ellas, así que sal y comienza a crear • La vida es corta • Vive tus sueños, y comparte tu pasión.

Fuente: http://www.diariodelviajero.com/consejos/instrucciones-para-abandonar-tu-vida-y-viajar-para-siempre