Los perros de terapia – El poder de la terapia asistida con animales (TAA)

Comparto una nota de http://perros.about.com

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Cuando yo estaba en la universidad mis compañeros y yo organizamos un evento que sabíamos relajaría a los estudiantes durante la peor temporada del año, cuando era hora de tomar esos exámenes decisivos que podían ser el punto clave para aprobar la materia. Durante su tiempo libre, los estudiantes venían a una habitación en la residencia estudiantil donde vivíamos en el Distrito Financiero de Manhattan. En la habitación los esperaban perros tranquilos y socializados, a quienes ellos podían acariciar sin temor. Durante el tiempo que los estudiantes pasaban con los perros no había que pensar en exámenes y deberes, solo en el hecho de estar junto a un animal cariñoso y calmado. El evento fue todo un éxito.

Muchos son los beneficios de tener un perro. Por eso no extraña que los perros puedan ser de gran ayuda al ser humano y participar en sesiones terapéuticas. La terapia asistida con animales (TAA) es una forma de terapia que consiste de un animal (perro, gato, pájaro, etc.) ayudando de alguna forma a un ser humano a sentirse o desenvolverse mejor. Los perros y otros animales de terapia mejoran la calidad de vida de los seres humanos. Esto animales son sobre todo indispensables para aliviar el proceso curativo de las personas.

El trabajo de los perros de terapia

Han habido casos de psicólogos que utilizan perros de terapia en sus sesiones profesionales. Pero usualmente un perro de terapia suele ser un perro normal, un animal de compañía, que junto a su humano, o guía, ha recibido el entrenamiento requerido según una organización de calidad y reputación para proveer servicios en facilidades de salud, comunitarias, educacionales y de servicio social. Estos perros además acuden a lugares de desastres para ayudar a las víctimas a curar emocionalmente.

El perro y su guía trabajan de manera gratuita, como voluntarios cuyo único objetivo es ayudar. Las actividades que llevan a cabo pueden variar, desde visitas a una biblioteca donde los niños leen un libro y por lo tanto se relajan y se sienten mejor mientras están junto al perro de terapia o ir a un hospital donde los pacientes acarician al perro.

Los beneficios que brindan los perros de terapia

Aprendizaje. Ayuda en el aprendizaje y lectura en niños que se sienten más calmados y hasta seguros de sí mismos en presencia de un animal que los escucha con paciencia.

Desarrollo social. Gracias a estos perros los niños pueden desarrollar cierto nivel de empatía hacia los animales y las personas, evitando o mejorando así comportamiento tan desagradable con el bullying.

Nivel psicológico y emocional. Los animales proveen alivio de estrés y dolor emocional en pacientes, personas de la tercera edad y gente que está sobrellevando algún problema.

Los perros de terapia y los momentos de crisis.

En momentos desastrosos y devastadores como los ataques del 11 de septiembre y el huracán Katrina, los perros de terapia han estado presentes. Ellos han brindado apoyo y ayuda en momentos de crisis. Su presencia es fija, paciente y libre de estrés, mostrando que en momentos cruciales como estos es posible mantener la calma y encontrar apoyo.

La diferencia entre un perro de terapia y un perro de asistencia

Un perro de terapia ha sido certificado para trabajar de voluntario junto a su humano en centros y cuya presencia enriquece las vidas de las personas a quienes visita. Es distinto a un perro de asistencia. Este último es un perro entrenado para hacer actividades específicas porque su humano tiene una incapacidad, ya sea física o mental; por ejemplo, personas que sufren de ceguera o epilepsia. Puede acompañar a su humano adondequiera que va, incluso a lugares donde no aceptan perros como restaurantes y hoteles.

Esta de más decir que no es nada ético hacer pasar a un perro de terapia como perro de asistencia. Tampoco es adecuado preguntarle a alguien qué tipo de perro de asistencia tiene. Sería como preguntarle, “¿Tú de que mal sufres?’’

Los perros que califican para ser perros de terapia

Un dueño interesado en brindar tiempo, por poco que sea, para ayudar a los demás podría certificar a su can para que sea un perro de terapia. Es importante que el perro esté socializado, que no sea tímido, nervioso, hiperactivo ni agresivo, que no ladre excesivamente ni tenga costumbres como saltarle encima a las personas. No tiene que ser extrovertido, pero sí aceptar que lo toquen, que le hablen y jueguen con él. Tiene que ser un perro a quien le guste estar con las personas y con otros perros.

Qué puedes hacer si quieres certificar a tu perro como perro de terapia

Tu perro debe calificar como perro de terapia, por lo que socializar a tu perro desde temprana edad es lo primordial. Esto no solo contribuirá para que sea un perro de terapia, sino para que sea un perro feliz, equilibrado, libre de miedos o agresividad.

Un perro de terapia y su humano o guía primero deben ser entrenados profesionalmente y certificados como equipo para que puedan participar. Por lo tanto, lo segundo es encontrar un organización donde certificar a tu perro. La Fundación Good Dog, por ejemplo, ofrece servicios de terapia asistida con animales en Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut y Massachusetts y otros lugares de los Estados Unidos. Tras una evaluación inicial para denominar cómo se comporta el perro, la relación que existe entre él y su dueño y otros factores, el perro y su dueño pueden ser invitados a inscribirse en clases de terapia. Las clases duran unas 11 semanas y el dueño del perro debe pagar una cuota para inscribirse. Tras completar las clases exitosamente el equipo asiste y trabaja voluntariamente, brindando unas horas a la semana o al mes, en unos de los centros donde se ofrece terapia asistida con animales.

Las organizaciones para certificar a un perro de terapia

Si tienes tiempo, motivación, quieres hacer una diferencia en tu entorno y piensas que tu perro califica como perro de terapia averigua si existe una organización como Good Dog en tu comunidad. Investiga a fondo y comunícate con ellos. Una organización de buena reputación te invitará a una evaluación inicial y si tu perro califica, podrás inscribirte en una clase para la certificación. Es importante que la organización que elijas ofrezca entrenamiento y apoyo profesional a fondo y que requiera que te inscribas junto a tu perro en entrenamiento terapéutico. No debes fiarte de una organización que simplemente te da el sí. Tu perro y tú necesitarán de profesionales con años de experiencia. Los perros de terapia y sus dueños se exponen a muchas situaciones, por lo que además es necesario que la organización ofrezca algún tipo de seguro que los proteja cuando estén trabajando como voluntarios.

Los beneficios de certificar a tu perro

Además de ayudar a gente que de verdad lo necesita, esa será una experiencia que solo fortalecerá el vínculo que te une a tu perro. Estarás participando junto a tu perro por una buena causa, lo estarás socializando y sacando a que conozca al mundo y haga algo por la sociedad. Definitivamente será una oportunidad grandiosa, que te hará sentir muy bien y que no tiene precio.

Fuente: http://perros.about.com/od/Leyessobreperros/a/losperrosdeterapia.htm

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Análisis del Primer Capítulo de Los Simpsons – Teoría de las Estructuras Vinculares

Esta es una actividad que se realizó en el foro de la materia, en el segundo año de la carrera de Psicología Social a distancia.

Si consideramos al vínculo como una “compleja estructura de interacción que abarca un sujeto, un objeto, su relación, procesos de comunicación y aprendizaje, 2008_12_17_1signos, símbolos y ruidos”, podríamos tomar del video del Primer Capítulo de Los Simpsons, varios ejemplos en donde se ve este tipo de estructura. Si seleccionamos para analizar la relación entre Lisa (hija mayor) y Marge (madre), el sujeto podría ser tanto Lisa como Marge, dependiendo desde dónde se enfoque el análisis. El objeto, por otro lado, también podría ser Lisa o Marge, dependiendo de quien de ellas tome el lugar de sujeto. La relación que las une es de “madre e hija” y este vínculo se consolida en base a la comunicación que existe entre ambas, y de esta comunicación deviene aprendizaje. Con la información que Lisa obtiene de su madre, puede deducir que el “coco” aparece cuando ella no duerme, por lo que aprende que para evitarlo, debe dormir. Cabe aclarar que aunque el aprendizaje fue bien logrado, el objetivo de la madre no llegó a concretarse por la existencia de cierto ruido entre ambos personajes, que interpretan de diferente manera la situación planteada. Podríamos tomar como ejemplo de símbolo la imagen del “coco”, que es ese monstruo imaginario que se come a los niños que no quieren dormir. Y en este punto nos planteamos un interrogante: ¿Qué hace que la madre opte por tomar la imagen de un monstruo imaginario para lograr que su hija le haga caso? ¿Se estará planteando una situación de falta de autoridad, que se disfraza con la creación de una imagen terrorífica que cumple con esta función?

Creemos que en este punto debemos aclarar que aunque hablemos de relación entre padres e hijos, existe una gran diferencia entre este término y el de vínculo. En el vínculo hay una ligadura inconsciente, la relación aparece en nuestra conciencia de una manera explícita. Da cuenta de una estructura que envuelve la relación y los inviste.

Siguiendo con la teoría, podríamos relacionar el vínculo entre madre e hija (como ejemplo, pero sin dejar de lado los demás vínculos que también se plantean y que son igualmente importantes) con el Esquema de Ruesch de la Teoría de la Comunicación. Podríamos decir que el emisor, como sujeto, puede ser tanto Lisa como Marge; que el receptor también puede ser tanto Lisa como Marge (irán cambiando de roles en la medida de sus necesidades); que el canal es el mensaje que Marge le quiere transmitir a Lisa y el código, la relación que tienen entre ambas.

En la Teoría Vincular, se privilegia esta relación entre ambas, Lisa y Marge, en función del proceso de comunicación y aprendizaje que se da entre ambas.

Condiciones concretas de existencia diferentes producen sujetos diferentes. Nuestros vínculos con el mundo externo son interiorizados y devienen nuestro mundo interno. El grupo familiar, como ámbito grupal o sociodinámico, definirá en los personajes de la caricatura, el comportamiento de cada individuo en particular; esto es, el ámbito psicosocial. Además, existen otros ámbitos de análisis que también influirán en el comportamiento de los individuos, como: el ámbito institucional (se centra el análisis en el nivel de las organizaciones) y el ámbito comunitario (es el aspecto más amplio de análisis). Cada uno de estos ámbitos conforma una estructura o un sistema, ya que los elementos intervinientes mantienen una mutua interdependencia. No podríamos analizar, por ejemplo, a la familia Simpsons como estructura vincular específica, sin investigar primero los ámbitos dentro de los que convive este grupo. La familia no se encuentra aislada de la comunidad, sino en constante dialéctica con su entorno.

El acontecer latente de un grupo está determinado por la trama vincular de las fantasías inconscientes de sus integrantes. Las características de los individuos que pertenecen a un grupo no lo definen como tal, sino las relaciones que se establecen entre ellos. La serie que estamos analizando, fue en su momento muy controvertida porque mostraba una imagen totalmente diferente al modelo de familia estadounidense que se veía usualmente en los medios. En el extracto del Primer Capítulo que estamos analizando, se ve evidenciado que los vínculos que se establecen entre los miembros del grupo familiar, son los que determinan las características de ese grupo familiar. No se trata de una familia “modelo”, sino de una familia un poco más cercana a la “real”, y es por eso que ha tenido tanta repercusión; quizás porque muchas familias se vieron reflejadas en la imagen de este grupo caricaturizado.

Existen signos que permiten desde lo manifiesto, conocer el acontecer latente. Podríamos nombrar cuatro: las Omisiones (algo que falta, se evita o se rechaza. Ejemplo: la falta de respuesta de Homero hacia Bart <tomando otra escena como ejemplo>, cuando él le consulta sobre la definición de la palabra “realidad”); las Redundancias (elementos que se reiteran más allá de lo normal); las Contradicciones (elementos disociados. Ejemplo: la interpretación que Maggie hace de la canción de cuna que le canta Marge) y por último, las Situaciones insólitas (ruptura de lo cotidiano, que sorprenden al observador. Ejemplo: la situación que se plantea cuando los niños corren a la habitación de los padres por la angustia que les genera cada situación particular).

Así como el psiquismo de los hijos es afectado por la configuración interna que trae cada uno de los padres, estos mismos también se encuentran en esta misma relación con sus propios padres. Cada una de estas situaciones funciona como el tercero en el vínculo. De ahí la definición de vínculo como bicorporal y tripersonal (dos cuerpos y tres personas).

El vínculo que se establece entre el bebé y los padres, es en un comienzo a dos vías (o di-valente): ama y es amado por la madre y odia y es odiado por el padre. Se denomina “a dos vías” porque el amor va por un lado y el odio por otro. Podríamos tomar como punto de análisis el momento en el que Marge le da las buenas noches a Maggie. Podría haber sido Homero (padre), pero por algún motivo el director del dibujo animado eligió a la madre con la que el vínculo es muy diferente del que tiene con el padre.

Cuando el bebé tiene una mayor organización neurológica, se conecta con un objeto total y establece un vínculo a cuatro vías: siente que ama y es amado, odia y es odiado por ambos padres. En este caso el vínculo es ambivalente. Consideramos que en el extracto del capítulo analizado, no se ve evidencia de este vínculo entre ninguno de los personajes.

Lo que nos pareció más representativo en el dibujo animado es el ruido en la comunicación, que se da especialmente en las tres escenas entre padres e hijos. Allí, los padres se manifiestan buscando afectar a sus hijos de cierta manera y consiguen lo opuesto, basándose cada uno en su propia subjetividad. Para Pichon Riviere “el tercero en la teoría de la comunicación es el ruido, que interfiere en un mensaje entre emisor y receptor”. En los vínculos disfuncionales, hay un progresivo empobrecimiento de la persona, un estancamiento en la lectura que hace de la realidad y se produce la enfermedad. Si este ruido permanece, la comunicación efectiva se deteriora y el proceso de aprendizaje no se concreta. Este es el caso de la familia Simpsons, en la que consideramos que se plantean vínculos disfuncionales, por cuanto se observa un deterioro en la comunicación. Una buena manera de trabajar con este problema, podría ser enfrentar las interpretaciones que cada uno le da a la situación particular, y de esta manera, eliminar toda duda sobre el mensaje correspondiente. El ruido en la comunicación muchas veces se funda en la falta de comunicación eficaz.